miércoles, 26 de agosto de 2026

Circe: "Verde de envidia".

La pócima color verde cae de las manos de Circe,  la diosa hechicera. Se vierte sobre las aguas en las cuales se bañará la ninfa Escila. La envidia dirige las acciones de la diosa... 

Su envidia nace a partir de que Glauco, el dios marino le pide ayuda para crear una pócima que enamore a la ninfa Escila, pero Circe, enamorada en secreto de Glauco, crea el veneno que la transformará en un feroz monstruo marino. Así Glauco perderá el interés en Escila y la venganza de Circe será consumada.

"Verde de envidia", Waterhouse no elige los colores al azar. Ya en la Antigüedad se hacía referencia a que la envidia generaba cantidades de bilis que tornaban de ese color la piel del envidioso.

Shakespeare en Otelo, hacía referencia a los celos (a veces asociados a la envidia) como el monstruo de ojos verdes (“Beware, my lord, of jealousy; it is the green-eyed monster), y la expresión "green with envy" también es utilizada en el idioma inglés.

Pero en nuestro idioma, la expresión obedecería a un juego de palabras entre las palabras "endivia" y "envidia", ya que durante los últimos años de reinado de Isabel de Farnesio, ella vivió una conocida rivalidad con Bárbara de Braganza, la culta y refinada esposa de su hijastro Fernando VI y su futura sucesora.

El día de la sucesión, el 9 de julio de 1746, Isabel de Farnesio llevaba un vestido de una tonalidad verde que recordaba al color de la endivias. Por supuesto, ella renunciaba de mala gana a su reinado, por lo que el vestido verde endivia, rápidamente dio paso al juego de palabras que inmortalizó la expresión estar "verde de envidia" 


Circe Invidiosa.
John William Waterhouse (1892).
179x 85 cms.
Art Gallery of South Australia.

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