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viernes, 27 de septiembre de 2019

La tristeza sin alivio y la herida eterna: distimia

Christian Schloe
En el caso de la distimia, uno no siente el vacío insondable de la depresión, ahí donde el dolor se expresa en toda su magnitud. No obstante, son muchas las personas que habitan en la realidad de este trastorno anudadas a una pena que no entienden, a una tristeza que abraza y ahoga día a día sin que se entienda muy bien la razón.
Mal humor, cansancio, malestar, apatía... ¿Qué nos ocurre? Vamos al médico y nos recetan algún complemento vitamínico; no se puede hacer más, puesto que en las consultas de atención primaria raras veces se puede diagnosticar la distimia acertadamente y a la primera. No cumple todos los patrones fácilmente identificables de una depresión, ya que esto, es muy diferente, se trata de un trastorno sibilino que carcome a base de melancolía y desafecto. Nos desconecta y nos aísla.
El DSM-V, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, ya ha sustituido el término «distimia» por una etiqueta algo más compleja y definitoria como es «Trastorno Depresivo Persistente», y aunque ya nos da una pista de toda su dimensionalidad, cabe decir que a día de hoy, todavía no quedan del todo claros los factores que la desencadenan, aunque podría tener sin duda un patrón genético y bioquímico.

La vida con distimia, ese enemigo invisible


Nos llama la atención el dato de que pueden ser muchas las personas que a día de hoy, padezcan este trastorno depresivo permanente, o la antigua distimia, sin saberlo. La razón de que esto sea así, es porque su sintomatología, no suele ser por lo general tan incapacitante como una depresión, por ejemplo.
Uno puede llegar a ser «funcional» mientras esta tristeza se amarra a nuestra espalda y nos oprime el corazón y la mente. Podemos ir a trabajar y establecer unas relaciones más o menos aceptables, sin embargo, algo falla, sabemos que hay piezas en nuestro interior que no encajan como deberían. Que la vida nos duele como si alguien se ensañara con nosotros de un modo invisible.
¿De dónde viene esa apatía, esa desesperación, ese cansancio insoportable? Hay días en que sentimos una rabia indefinible sin conocer qué la origina, semanas en que solo deseamos dormir y escapar de la gente. En otros momentos, somos tan críticos con nosotros mismos que no podemos ni soportar ver la imagen propia reflejada en un espejo.
Nos cuesta tomar decisiones, somos esos amigos melancólicos a los que todos se han acostumbrado ya, porque en esencia, llevamos mucho tiempo siendo así, sintiendo estos dolores del alma. De hecho, se sabe que es frecuente que la distimia afecte más a mujeres que a hombres, y que por lo general, estos sentimientos suelen ser más evidentes a partir de los 21 años.
Como dato a tener en cuenta, debes saber que una distimia no diagnosticada y no tratada, corre el riesgo de derivar en una depresión severa si en algún momento de nuestra vida, sufrimos episodios de gran estrés o ansiedad. La carga emocional puede ser un detonante realmente peligroso, ahí donde pueden aparecer ya las tentativas de suicidio. No es pues cualquier cosa.

¿Cómo hacer frente a la distimia?


La distimia, es un trastorno afectivo de carácter depresivo crónico, por tanto vamos a necesitar un tratamiento farmacológico combinado a su vez con terapia psicológica. ¿Se puede superar?
Son muchas las personas que lo consiguen, no obstante, y dado que generalmente es algo crónico como te hemos señalado, la finalidad está en «controlar» las emociones negativas para poder tener una buena calidad de vida. Y como tal, puede lograrse.
Ten en cuenta estos aspectos:
1. Si en tu familia cuentas con un pariente cercano afectado de distimia, existe una alta probabilidad de que también tú lo sufras. Si bien suele manifestarse a partir de los 21 años, es importante que toda la familia esté atenta a su sintomatología, al posible aislamiento de los jóvenes, en cuidar de su autoestima, de su motivación…
2. Sé consciente de que las emociones negativas van a ser esos visitantes persistentes que van a querer adueñarse de tu voluntad. Hazles frente, sabes que en este caso la bioquímica de tu cerebro va a ser el detonante de tu tristeza, así que mira a tu alrededor y comprende que, realmente, no hay motivo para desesperarse, para enfadarse, para tener miedo.
3. Ilusiónate por la vida y por ti mismo. Las aficiones son siempre muy importantes, nos dan pasión y nos marcan rutinas. El tener hábitos en nuestro día a día que nos obliguen a relacionarnos, a salir de casa, es algo muy importante. Relaciónate, camina, pasea, atiende, respira, ríe, escribe, envuélvete de sensaciones positivas y cauteriza esa pena que la distima suele «inflamar» en sus víctimas. No te permitas ser una de ellas.

martes, 16 de abril de 2019

En el silencio recordarás lo que tu alma ya sabe

Foto/Arte: Prayer by Amanda Clark
El silencio, así como la soledad son condiciones que no suelen ser apreciadas por todos, de hecho la mayoría tiende a huirle, buscan compañía, llaman a alguien, ponen música, encienden el televisor, cualquier cosa con tal de no afrontarse a estas invitaciones a interactuar con nosotros mismos, con nuestra verdad, con nuestra esencia.
EL silencio es el estado por excelencia para lograr escuchar nuestra alma, para volver al origen. El silencio es la oportunidad de hacer callar nuestra mente y dejar de pensar, dejar de sentir, dejar de identificarnos con lo que creemos ser, para encontrarnos con lo que realmente somos.

El silencio de nuestra mente, la pausa en la generación de pensamientos, no es algo que se logre con demasiada facilidad, de hecho muchas personas que procuran esa condición pueden durar toda su vida sin realmente llegar a alcanzarlo. Sin embargo, aun cuando no logremos desconectar por un momento nuestra mente, los beneficios de intentarlo son múltiples y en términos generales de tanto tratar terminamos por estar en esa condición.

La meditación como camino al silencio

La manera más frecuente de llegar a ese silencio es a través de la meditación y para meditar hay incontables técnicas, casi como personas en la tierra. Algunas de ellas son comunes para muchos, podemos sencillamente comenzar a observar nuestra respiración, cada inhalación y exhalación, enfocarnos solo en ello y cuando algún pensamiento robe nuestra atención, dejarlo ir de a poco, sin empujarlo, pero sin hacer nada por retenerlo o extender el foco en él.
Mientras más se practique, más dominio tendremos de nuestra mente y los beneficios no solo los veremos en esa experiencia sublime de entrar en contacto con lo que somos realmente, sin máscaras, sin egos, sin juicios, sino que además será un excelente recurso para aplicar en el manejo de nuestra mente en nuestra cotidianidad.

Nuestra vida depende en gran medida de lo que albergamos en nuestras mentes, de lo que los pensamientos y las creencias que predominan, el tener cierto control sobre ello nos devuelve el timón de nuestro barco y nos permite enfocarnos en lo que realmente queremos en nuestras vidas.
Aprovechemos cada oportunidad de volver a la  fuente, de cerrar los ojos y sumergirnos en nuestro propio e infinito universo, donde tenemos la sabiduría divina, donde nos sabemos seres espirituales, donde por un momento al menos todo está claro y donde no existe nada más que el amor latiendo dentro de nosotros.
Es en el silencio donde encontrarás todas las respuestas que has buscado, es en él donde tu propósito es recordado, intenta valorarlo y más que todo hacer el mejor uso de ese recurso esencial al cual todos podemos acceder, pero muchos prefieren evitar.
Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

domingo, 7 de abril de 2019

EL GANDHI DE MARGARET

En esta ocasión tenemos una fotografía muy interesante por el análisis que se hace de los símbolos que aparecen. Mahatma Gandhi y su máquina de hilar fue una imagen muy potente en la lucha por la independencia de la India.
Descolonización
Gandhi con la rueca (1946)
MARGARET BURK-WHITE
FOTO: Margaret Burke-White —Gandhi con la rueca (India, 1946)
Margaret Bourke-White (New York, 1904) heredó de su padre la afición por la fotografía. Romántica y revolucionaria, supo expresar estas cualidades a través de su trabajo. Pionera como mujer en muchos apartados de este oficio, fue corresponsal de guerra, reportera extranjera en la Unión Soviética, la primera que fijó para siempre el horror de los campos de concentración nazis, portada de la revista Life.
El retrato de Mahatma Gandhi con su máquina de hilar fue de los más destacados junto con Way of life. Sentado sobre una alfombra y cruzado de piernas, el líder hindú se encuentra inmerso en la lectura. Acompañado de su rueca, que terminaría convirtiéndose en un símbolo de poder, es iluminado por la luz que atraviesa la ventana y crea un halo a su alrededor que colma el ambiente de una habitación austera. Para conseguir la foto, Margaret se encontró con serios contratiempos que pudo solventar. Tuvo que iniciarse en la técnica del hilando, aprendiendo así una lección importante del oficio: «no podemos trabajar sin conocer a fondo lo que estamos fijando para la eternidad». Además, en un principio le prohibieron usar la luz artificial, y aunque consiguió el permiso para disponer de tres flashes, fue tal su nerviosismo que las dos primeras tomas no salieron.
Gandhi (Porbandar, 1869) sería asesinado apenas dos años después, en 1948. Había encabezado el movimiento de la «No violencia activa». Una pequeña gran frase que resume el proceso de descolonización de la India. Los campesinos se encontraban en unas condiciones de explotación y pobreza extrema debido a la subordinación de las industrias británicas. La resistencia pretendía potenciar la economía artesanal; de ahí que la rueca se convirtiera en el icono del renacimiento y la vuelta a la vida tradicional campesina. La intención con este gesto y otros como las huelgas de hambre o la Marcha de la Sal, era crear ejemplo para alcanzar la emancipación económica. Llegaron a contabilizarse más de dos millones de ruecas, utilizándose en la bandera del Partido del Congreso y más tarde, de la bandera de la India independiente.
Fotografiado y fotógrafa se han convertido en modelos universales de lucha. Ella abrió algunas puertas para que otras siguieran trabajando por la igualdad. Él es uno de los personajes que explican por sí solos parte de la historia del siglo XX.
Autor: María José Galladardo Chica

miércoles, 27 de febrero de 2019

Alejandra Pizarnik, La última inocencia

Foto/Arte:  Martha Graham, Bailarina, 1931 © Imogen Cunningham Trust (1

La última inocencia



Partir 
en cuerpo y alma 
partir. 

Partir 
deshacerse de las miradas 
piedras opresoras 
que duermen en la garganta. 

He de partir 
no más inercia bajo el sol 
no más sangre anonadada 
no más fila para morir. 

He de partir 

Pero arremete ¡viajera!

domingo, 16 de diciembre de 2018

Mind of Brando

Qué importa esperarte un ratito, cuando hace más de una vida que nos venimos queriendo encontrar. 
Brando. Cartas al tiempo.



Imagen: "Prueba de iluminación" del fotógrafo Esteban Solano (Dell'Arte fotografía).

viernes, 14 de diciembre de 2018

Epigrama con muro - Poemas de Mario Benedetti

Foto/Arte:  Noell S. Ozsvald

Epigrama con muro
Poema publicado el 10 de Noviembre de 2008

       
Entre tú y yo/mengana mía/ se levantaba
un muro de Berlín hecho de horas desiertas
añoranzas fugaces
              
tú no podías verme porque montaban guardia
los rencores ajenos
yo no podía verte porque me encandilaba
el sol de tus augurios
              
y no obstante solía preguntarme
cómo serías en tu espera
si abrirías por ejemplo los brazos
para abrazar mi ausencia
              
pero el muro cayó
se fue cayendo
nadie supo que hacer con los malentendidos
hubo quien los juntó como reliquias
              
y de pronto una tarde
te vi emerger por un hueco de niebla
y pasar a mi lado sin llamarme
            
ni tocarme ni verme
y correr al encuentro de otro rostro
rebosante de calma cotidiana               
              
otro rostro que tal vez ignoraba
que entre tú y yo existía
había existido
un muro de Berlín que al separarnos
desesperadamente nos juntaba
ese muro que ahora es sólo escombros
más escombros y olvido.

domingo, 2 de diciembre de 2018

Ligia García y Garcia

Foto/Arte: Noell Oszwald

"Yo sólo quería quererlo, regalarle palabras, escuchar sus silencios y aliviar sus nostalgias; yo sólo quería sentirlo en la parte profunda del alma, quería quererlo así sin contratos, sin alianzas" 

Ligia García y Garcia

miércoles, 31 de octubre de 2018

Trenza tu tristeza

Foto/Arte: Noell Oszvald
Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello; de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas, que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa; y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo.
Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza. Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole. Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo.
Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…
Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello.
Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…
Autora: Paola Klug

lunes, 29 de octubre de 2018

Wassily Kandinsky

Foto/Arte: Arthur Braginsky

"ES BELLO LO QUE PROCEDE DE UNA NECESIDAD INTERNA DEL ALMA."
Wassily Kandinsky


sábado, 27 de octubre de 2018

« Cartas Alejandra Pizarnik/León Ostrov »

Foto/Arte: Noell Oszwald

"Ahora hay como ausencias palpables en donde hubo presencias invisibles."


Sinopsis




Alejandra Pizarnik inició una terapia psicoanalítica con León Ostrov a los 18 años. El tratamiento se interrumpió transcurrido poco más de un año, pero el profundo interés de ambos por la filosofía y la literatura derivó en una relación de amistad que se afianza durante los años en que Alejandra residió en Francia (1960-1964). De este período data la mayor parte de las cartas reunidas en este libro, hasta el momento inéditas. En ellas, la poeta relata su experiencia de vida parisina, las nuevas relaciones que establece (con Simone de Beauvoir, Julio Cortázar, Marguerite Duras, Octavio Paz, André Pieyre de Mandiargues, Eduardo Jonquières), la precariedad económica de los primeros tiempos, el vínculo ambivalente con su familia, los desafíos, logros y dificultades de su proceso creador, pero fundamentalmente los profundos terrores y angustias que la atraviesan en los momentos de depresión más devastadores. La confianza depositada en su ex-analista y el esfuerzo de éste por sostenerla a pesar de la distancia otorgan a estas cartas una particularidad que las distingue de muchas de las dirigidas a otros destinatarios. La presente edición incluye un Estudio Preliminar de Andrea Ostrov y un Dossier con reproducciones facsimilares de los originales de esta correspondencia.

martes, 9 de octubre de 2018

Como pájaros perdidos, Jaime Sabines

Arte:  "Pájaros perdidos", Orlando Mellado (Chile)

“Como pájaros perdidos”

I
La canción no es el canto. Al canto lo conocen los mudos.
II
Creíste que podrías burlar a tu destino? El mar arroja los ahogados prematuros y la muerte no abre sus puertas sino a la hora precisa.
Tu cadáver te ha de alcanzar, no tengas cuidado.
III
Tengo hambre. Es necesario que me ponga a ayunar.
IV
No te deseo nada para lo porvenir. Deseo que puedas hacerte un pasado feliz.
VI
La mujer no es una serpiente ni es una flor. No tiene leche debajo de la lengua, ni miel, ni nada: tiene saliva. La mujer es, afortunadamente, todo lo que quieras darle
VII
Te dicen descuidado por que están acostumbrados a los jardines, no a la selva.
VIII
Empieza a caminar. Todo es cuestión de que empieces a caminar. Levántate. ¿Qué muro podrá detener al paralítico, qué abismo?
IX.
En la tarde quieta las sombras de los árboles juegan a esconderse. En mi corazón juegan las penas, los sueños, los deseos.
X
Se tiró a bucear en lo profundo del lago y andaba a tientas entre las algas y los peces, mientras arriba el viento, cómplice del sol, se llevaba doradas monedas hacia el campo.
XI
¡Qué hermosa es la vida! ¡Cómo nos despoja todos los días, cómo nos arruina implacablemente, cómo nos enriquece sin cesar!
XII
El secreto de Dios:
Acercó sus labios a mi oído
y no me dijo nada.
XIII
Por el ojo de la llave no vas a ver nada en el cuarto a oscuras. Tira la puerta!
XIV
El piquete de una mariposa es más peligroso, mucho más que el de una víbora.
XV
¿Cómo se escribe agua? Se debería escribir haguah, jáguaj… como el que tiene sed.
XVI
Estoy harto de los poetas y de las quinceañeras. Siempre están ensayando su vals de presentación en sociedad.
XVII
El ratón se quejaba en su agujero: No me importa comer trigo, migajas de pan o granos de maíz lo que no soporto del mundo es esta opresión y esta oscuridad.
XIX
Como ahora no hay maestros ni alumnos, el alumno preguntó a la pared: ¿qué es la sabiduría? Y la pared se hizo transparente.
XX
Me habló de la marihuana, de la heroína, de los hongos, de la llaguasa.
Por medio de las drogas llegaba a Dios,
se hacía perfecto, desaparecía.
Pero yo prefiero mis viejos alucinantes: la soledad, el amor, la muerte.
XXI
En el capullo de tu ausencia crece mi corazón. Larva de ti?
XXII
El secreto de Dios:
acercó sus labios a mi oído
y no me dijo nada.
XXXIII
Me gustaría ser “jet-set”. Tener una fortuna de veinte mil millones de dólares, yates y palacios, aviones, servidumbres, no hacer nada. Ir de un lado a otro, comprar caballos y pinturas, poetas y jardines, baratijas, museos y danzantes y bahías, ¡Arder, arder, brillar con luz propia, ser uno mismo!
XXIV
El joven artista revolucionario quería, con toda el alma, asustar al burgués.
El joven artista revolucionario vive asustado para siempre por el burgués.
XXV
Con el calor han reventado las moscas. Hay un zumbido de pétalos negros, insistentes picaduras al aire, pieles enmelazadas, horas lentas y torpes en el mismo lugar. Las moscas dan calor, gotas negras y quietas de calor. Entre miles de patas revienta el calor.
XXVI
Se puso a desprender, una tras otra las capas de la cebolla, y decía: He de encontrar la verdadera cebolla, he de encontrarla!
XXVII
¡Qué hermosa es la página de papel en blanco! Es como una mujer desnuda esperándonos. Hay una invitación, una petición, una urgencia, una llamada del destino. Todo acto de amor es una escritura permanente.
XXIX
Cada amanecer doy las gracias por haber sobrevivido a la noche.
Cada anochecer doy las gracias por haber sobrevivido al día.
(Debería dar la gracias, es cierto, por sobrevivirme a mí mismo.)
XXXI
Debí haberte encontrado diez años antes o diez años después.
Pero llegaste a tiempo.
Antes, me hubiera gustado conocerte con libertad, sin restricciones.
Sin límites ni complejos.
Después, con calma y serenidad, con paciencia y el tiempo que me permite la experiencia.
Te conocí a tiempo, a tiempo de encontrarte, para saber que existías, para llenar mis ojos y mi boca de tu sabor.
Para encontrarnos en el mismo tiempo y espacio.
Para disfrutarte y que me disfrutes,
Para tocarte y que me toques.
Para que supieras que yo estaba aquí para que me tomaras.
Y que me dejaras tomarte a ti.
No fuiste antes ni después, fuiste a tiempo.
A tiempo para que me enamorara de ti.
XXXIII
Derribé la pared más oculta de tu alma y fui a dar al patio de un alma vecina. Derribé otras paredes y siempre encontré acute; con que detrás de un alma hay otras, muchas almas. Por eso pienso que las almas no existen.
XXIV
Hay una naturaleza muerta en las calles. El buen pintor de lo inanimado no pinta frutas sobre una mesa, pinta una bandera y una muchedumbre.
XXXVI
La policía irrumpió en la casa y atrapó a los participantes de aquella fiesta. Se los llevó a la cárcel por lujurioso y perversos. Era natural. La policía no puede irrumpir en las calles y acabar con otros escándalos, como el de la miseria.
XXXVII
Cual es la diferencia entre los dos o tres días de la mosca y los doscientos años de la tortuga?
XXXVIII
El infame despertador, estrellado sobre la pared, hecho pedazos, repiquetea todavía, brinca de un lado a otro, gozoso, perverso, vengativo.
Jaime Sabines
“Recuento de Poemas – 1950-1993”

sábado, 6 de octubre de 2018

Elise Cowen

Nació en Washington HeightsManhattan, el 31 de julio de 1933. Una chica americana que fue rebelde en tiempos en que ser rebelde no era permitido y mucho menos, siendo mujer. Una vida complicada, existencia llena de vacíos y baches, Elise sufrió de depresión durante la mayor parte de su vida. Depresión causada por la presión de su familia, de donde se escapaba frecuentemente para reunirse con los jóvenes artistas de esa zona de la ciudad a la que sus padres siempre le prohibieron acercarse. Amiga cercana de Joyce Johnson en los primeros años 50, Elise comenzó a escribir poesía desde muy joven, influenciada por sus amigos beats y la obra de Emily DickinsonT.S. Elliot , Ezra Pound y Dylan ThomasJoyce empezó a salir con Kerouac Elise conoció a sus compañeros de fiesta y literatura. 

En ese período conoció a Ginsberg por medio del profesor de filosofía Donald Cook. Ambos tenían un amigo en común, Carl Salomon, a quien conocieron mientras pasaban un tiempo en un hospital psiquiátrico. Elise Allen mantuvieron una relación romántica durante la primavera y el verano de 1953. Sin embargo, al cabo de un año, Ginsberg se enamora de Peter Orlovsky, su eventual compañero de vida. A pesar de esto, Cowen se mantuvo perdidamente enamorada de Ginsberg el resto de su vida. Eran los años en que Allen aún iba y venía de una etérea heterosexualidad —aun pensando que su homosexualidad era un desorden psíquico—, Eliseescribió para él y para ella. Para sus propios demonios. Sin poder comprender por qué Allenpasaba de ser su “novio” a ser su hermano gemelo y dejaba de escribirle o llamarle durante periodos largos. 

Los conflictos de Elise se volvieron cada vez mayores. Desaparecía por periodos largos de tiempo, provocando que sus amigos la buscaran en hospitales y morgues. Vivió con artistas que no le dieron una buena vida. Quizá porque ella pensaba que probablemente no se la merecía.



En febrero de 1956, ella y su amante Sheila se mudaron a un apartamento con Ginsberg Orlovsky. En aquel momento, Cowen trabajaba como mecanógrafa para la policía, pero más tarde fue despedida. Después se mudó a San Francisco, y, finalmente, a Manhattan.

Pero los problemas psicológicos comienzan a afectar a Elisa. Cada vez son más graves y acentuados y con el tiempo tiene que ser admitida en el Hospital Bellevue para obtener un tratamiento contra la hepatitis y la psicosis. Ella se opuso y regresó a casa de sus padres. Es allí desde donde el 27 de febrero de 1962 dejó de resistir y se arrojó desde el séptimo piso, en el piso de sus padres en Bennett Avenue. Tenía 28 años.

Después de su muerte, la mayor parte de sus escritos fueron destruidos por los vecinos de sus padres como un favor a los padres, que estaban incómodos con las representaciones de la sexualidad y el consumo de drogas en los poemas de Cowen. Sin embargo, Leo Skir, un amigo cercano, tenía 83 de sus poemas en su poder al momento de su muerte, y se encargó de la publicación de varios en revistas literarias prominentes de la década de 1960, incluyendo Luces de la ciudadJournal, El Corno emplumado, Vete a la mierdaRevista de las ArtesLa escalera y Las cosas . Una biografía corta y varios de sus poemas se incluyen en Las mujeres de la Generación Beat: escritores, artistas y musas en el corazón de una revolución, editado por Brenda Knight. Varios de sus poemas aparecen también en A Different Beat: escritos de mujeres de la Generación Beat, editado por Richard PeabodyCowen ocupa un lugar destacado en la memoria de Joyce JohnsonPersonajes secundarios, y en la novela de Johnson (como el personaje Kay), Ven y únete a la Danza.

Elise Cowen, aunque muerta está viva en las páginas de Joyce Johnson Personajes secundariosy en la memoria de muchos de los sobrevivientes de la generación beat que marcó para siempre con su generosa amistad con Janine Pommy Vega con quien Elise vivió por un tiempo, dice, "sigo pensando en ella todos los días. Ella es la persona más inteligente que conozco".


Se cree que este fue el último poema que escribió poco antes de suicidarse:


Sin amor 
Sin compasión 
Sin inteligencia 
Sin belleza 
Sin humildad 
Veintisiete años son suficientes 
Madre - demasiado tarde - años de locura - Lo siento 
Papá - ¿Qué pasó? 
Allen - Lo siento 
Peter- Santa Rosa Juventud 
Betty - Tanta valentía femenina 
Keith - Gracias 
Joyce - Chica hermosa 
Howard – Nene, cuídate 
Leo - Abrir las ventanas y Shalom
Carol - Deja que suceda
¡Déjenme salir ahora por favor! 
Por favor, déjame entrar 

Arte: Dominique Fortin