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martes, 29 de septiembre de 2026

Innumerables vidas nos habitan
(Fernando Pessoa)

Innumerables vidas nos habitan. No sé, cuando pienso o siento, Quién es el que piensa o siente. Soy meramente el lugar Donde las cosas se piensan o se sienten.

Tengo más de un alma. Hay más yoes que yo mismo. Existo, sin embargo, Indiferente a todos ellos. Los silencio: hablo.

Las urgencias cruzadas de lo que Siento o no siento Luchan en quien soy, pero yo Las ignoro. No dictan nada al yo que conozco: escribo.

Ricardo Reís (Fernando Pessoa)

Sentirse fragmentado o habitado por múltiples identidades es la esencia misma del pensamiento de Fernando Pessoa, el escritor portugués que convirtió la falta de un "yo" único en una de las obras literarias más profundas de la historia.
Esa sensación de que ninguna de tus facetas es del todo "verdadera" no es un error de tu personalidad; es una profunda condición humana que Pessoa exploró a través de sus heterónimos. Él no se limitó a usar seudónimos, sino que creó personajes enteros con biografías, opiniones políticas y estilos literarios propios (como Álvaro de Campos, Ricardo Reis o Alberto Caeiro) porque sentía que una sola vida no bastaba para contener todo lo que era. Como escribió en el Libro del desasosiego: "Me multipliqué para sentirme, para sentirme tuve que sentirlo todo".

Mirar hacia adentro y encontrar un vacío o una multitud es una experiencia que puede resultar abrumadora, pero también guarda una enorme libertad. Significa que no estás atrapado en una sola definición estática y que tu identidad es un río en constante movimiento, no una piedra.
Para Pessoa, esta multiplicidad era a la vez un refugio creativo y un peso existencial.
Viven en nosotros innumerables otros;
si pienso o siento, ignoro
quién es el que piensa o siente.
Soy solamente el lugar
donde se siente o piensa.

Tengo más almas que una.
Hay más yos que yo mismo.
Existo sin embargo
indiferente a todos.
Los hago callar: yo hablo.

Los impulsos cruzados
de cuanto siento o no siento
disputan en quien soy.
Los ignoro. Nada dictan 
a quien me sé: yo escribo».

*Odas de Ricardo Reis (fragmentos) - Fernando Pessoa
Sigue tu destino

Sigue tu destino,
riega tus plantas,
ama tus rosas.
El resto es la sombra
de árboles ajenos.

La realidad
es siempre más o menos
de lo que queremos.
Sólo nosotros somos siempre
iguales a nosotros mismos.

Suave es vivir solo.
Grande y noble es siempre
vivir simplemente.
Deja el olor en aras
como exvoto a los dioses.

Ve de lejos la vida.
No la interrogues nunca.
Que ella nada puede
decirte. La respuesta,
más allá de los dioses.

Mas serenamente
imita el Olimpo
en tu corazón.
Los dioses son dioses
porque no se piensan.

Fernando Pessoa

(Firmado con el heterónimo de Ricardo Reis)
De: Odas de Ricardo Reis – (Publicación póstuma) – 1935-1994

Fernando Pessoa fue uno de los poetas más originales de la literatura portuguesa y una figura fundamental de las vanguardias del siglo XX. Nacido en Lisboa en 1888, pasó parte de su infancia y juventud en Sudáfrica, donde realizó estudios y comenzó su relación con la literatura en lengua inglesa. Al regresar a Lisboa, su interés por el portugués fue creciendo hasta convertirse en el centro de su creación literaria.

La singularidad de Pessoa se encuentra especialmente en la creación de sus heterónimos: Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos. No fueron simples seudónimos, sino personalidades literarias con diferentes estilos, sensibilidades y maneras de comprender la existencia. A través de ellos, Pessoa exploró sus propios conflictos interiores y la multiplicidad del yo.

Su poesía representa una búsqueda constante por superar la tensión entre razón y vida. En ella conviven la experimentación, la reflexión filosófica y la inquietud existencial. Gran parte de su producción permaneció inédita hasta después de su muerte, ocurrida en 1935.

Además de su poesía, cultivó el ensayo, la crítica literaria y la reflexión filosófica. Entre sus obras destaca Libro del desasosiego, compuesto por fragmentos, aforismos y reflexiones. Pessoa convirtió la identidad fragmentada en una extraordinaria forma de creación literaria.

lunes, 28 de septiembre de 2026

Dicen que va a haber tormenta a las seis
que lloverán palabras, frases, libros
enteros —un peligro—, dicen que la tormenta
viene de lejos: años, quizá décadas
o siglos —nadie sabe—, dicen que las palabras
se irán acumulando hasta arrastrarlo
todo, todo el pasado y el presente
y también el futuro.
Un terrible aguacero de libros no leídos,
la historia no narrada del corazón humano
nos va a empapar, Belén,
y tú no vas a estar para cuidarnos,
para decirnos calma, no es más que una tormenta
de libros, de recuerdos, de palabras
que a veces, no, no bastan
pero eso ya no puede darnos miedo.

Si estuvieras aquí,
quizá nos abroncases por miedicas:
en el Retiro están los agapantos
ya casi florecidos, en las mesas
de novedades cantan
las sirenas de miles de odiseas,
y el mundo está repleto de rincones
y de relatos nuevos, cada día.

Dicen que habrá tormenta. ¡Yo no sé!
Por si acaso, no traigo más que un libro
con el que guarecerme,
por si el agua diluye este dolor,
por si lo que diluvia es la alegría.

Ben Clark

domingo, 27 de septiembre de 2026

En costa lejana
y en mar de Pasión,
dijimos adioses
sin decir adiós.
Y no fue verdad
la alucinación.
Ni tú la creíste
ni la creo yo,
«y es cierto y no es cierto»
como en la canción.
Que yendo hacia el Sur
diciendo iba yo:
«Vamos hacia el mar
que devora al Sol».
Y yendo hacia el Norte
decía tu voz:
«Vamos a ver juntos
donde se hace el Sol».
Ni por juego digas
o exageración
que nos separaron
tierra y mar, que son
ella, sueño y el
alucinación.
No te digas solo
ni pida tu voz
albergue para uno
al albergador.
Echarás la sombra
que siempre se echó,
morderás la duna
con paso de dos…
Para que ninguno,
ni hombre ni dios,
nos llame partidos
como luna y sol;
para que ni roca
ni viento errador,
ni río con vado
ni árbol sombreador,
aprendan y digan
mentira o error
del Sur y del Norte,
del uno y del dos!

Adiós,
Gabriela Mistral.

jueves, 24 de septiembre de 2026

414
Ya no sé más que querer, sólo sé quererte a ti; cayó mi alma en tus ojos, no la sé sacar de allí".

Cantares, 
Fernando Pessoa

miércoles, 23 de septiembre de 2026

"Nunca sabrás
que tu alma viaja
Dulcemente refugiada
en el fondo de mi corazón,
Y que nada,
 ni el tiempo ni la edad
 ni otros amores,
Impedirá que hayas existido.
Ahora la belleza del mundo 
toma tu rostro,
Se alimenta de tu dulzura 
y se engalana con tu claridad.
El lago pensativo 
al fondo del paisaje
Me vuelve a hablar
 de tu serenidad.
Los caminos que seguiste, 
hoy me señalan el mío,
Aunque jamás sabrás 
que te llevo conmigo
Como una lámpara de oro 
para alumbrarme el camino
Ni que tu voz aún
 traspasa mi alma.
Suave antorcha tus rayos,
 dulce hoguera tu espíritu;
Aún vives un poco porque 
yo te sobrevivo".

Aún vives en mi,
Marguerite Yourcenar

lunes, 21 de septiembre de 2026



El poeta cusqueño apareció a mitad de la década de 1950 con una fuerza poco frecuente. Sus primeros libros fueron consagratorios, pero siguió publicando con altísimo nivel hasta su muerte en 2003.

Washington Delgado nació en Cuzco, el 26 de octubre de 1927 y falleció en Lima, el 6 de setiembre de 2003) fue escritor, profesor y poeta. En esta última actividad se consagró como uno de los más importantes e influyentes de la Generación del 50. Su obra poética atraviesa seis décadas y comenzó con el libro Formas de la ausencia, que en 1953 le valió el Premio Nacional de Cultura en poesía. Otros títulos importantes de Delgado son Días del corazón (1957), Para vivir mañana (1959), Destierro por vida (1969), Historia de Artidoro (1986) y Cuan impunemente se está uno muerto (2003).

Te estoy perdiendo

Te estoy perdiendo
en cada voz que escuchas,
en cada rostro que contemplas,
en cada gesto tuyo,
en cada lugar
que recibe a tu cuerpo.
Ser como la luz
que te envuelve, por la que dejas
un retazo de sombra. Ser
como la noche que te obliga
a un pensamiento, a un deseo,
a un sueño.
Ser una materia leve,
una corriente extensa
que te persigue siempre.
No ser esto que soy
y que te está perdiendo.
(De Formas de la ausencia, 1953)

Las palabras no dichas

Las palabras no dichas
está aquí, presentes,
lánguidas en su altura
que no quebró el silencio.
Yo les tiendo el oído
-mental, sencillamente-
y me penetren lentas
sin ruido,
dejando en mi memoria
un sabor de sucesos
que nunca sucedieron,
o tal vez sucedieron,
pero sólo en el ansia.
Estas palabras
que ningún labio dijo
son ajenas al tiempo,
a la medida, al número.
Ellas viven por sí.
(De Formas de la ausencia, 1953)

Allá lejos

Allá lejos, otros ojos
hundidos en los tuyos,
verán maravillados
el mundo que iluminas.
Otros oídos insaciables
entrarán en tu voz.
Y otros labios -posados
en tus labios-
sabrán yan
como el amor existe
cerca de ti,
lejos de ti.
(De Formas de la ausencia, 1953)

Dioses

Amo a los pequeños dioses
que no tienen nombre ni patria
ni estatura.
Amo a los dioses oscuros
que viven sólo un día.
Amo a los dioses sencillos:
el viento amarillo del verano,
el verde viento de la primavera
y las iluminadas mariposas
que al fuego vuelan
y en el fuego mueren.
(De El extranjero, 1956)

Conducta razonable

Porque la libertad es un fuego
que pule, afina, organiza
y destruye la vida.
Porque a un lado está el bien
y al otro el mal y yo no sé
cuál es la conducta razonable.
Porque después de todo, nada
importa sino es el amor,
sino es el odio.
Yo estoy aquí para vivir o para morir,
para cantar o para morir,
para respirar, comer y amar.
O para morir.
(De Para vivir mañana, 1959)


Con la primavera
Viene la canción,
La tristeza dulce
Y el galante amor.

Con la primavera
Viene una ansiedad
De pájaro preso
Que quiere volar.

No hay cetro más noble
Que el de padecer:
Sólo un rey existe:
El muerto es el rey.

Con la primavera 
José Martí

domingo, 30 de agosto de 2026

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Lope de Vega,
Soneto CXXVI
Uno de los sonetos más hermosos sobre la definición del amor.

Lope de Vega Carpio​ (Madrid, 25 de noviembre de 1562 - 27 de agosto de 1635) fue uno de los poetas y dramaturgos más importantes del Siglo de Oro español y, por la extensión de su obra, uno de los autores más prolíficos de la literatura universal.
"Este jardín nos cede su delicia,
nos cede el árbol de manzanas lleno.
fuente de dioses a la sed propicia,
pan del instinto, para el hambre, bueno.

Mas blanco mármol sin igual pudicia
fija en nosotros su mirar sereno:
muslo desnudo, vigoroso el seno,
puro, como la luz que lo acaricia.
Se hacen tus ojos demasiado azules,
cubren tus manos impalpables tules
y algo divino te levanta en vuelo.

No cortemos la fruta deleitosa
y mira el alma en una nube rosa,
cómo es de azul la beatitud del cielo."

Noche divina,
Alfonsina Storni 

Arte: Ferdinando Andreini - La bañista

miércoles, 26 de agosto de 2026

Todo es muy simple
Idea Vilariño

Todo es muy simple mucho
más simple y sin embargo
aún así hay momentos
en que es demasiado para mí
en que no entiendo
y no sé si reírme a carcajadas
o si llorar de miedo
o estarme aquí sin llanto
sin risas
en silencio
asumiendo mi vida
mi tránsito
mi tiempo.
.
.
Stańczyk.
Título completo; Stańczyk during a ball at the court of Queen Bona in the face of the loss of Smolensk.
Jan Matejko (1862).
120 x 88 cms.
Warsaw National Museum (Polonia)
Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

Poema de la despedida,
José Ángel Buesa

✍️José Ángel Buesa fue un poeta cubano nacido en el año 1910 y fallecido en 1982. 
Buesa publicó casi dos decenas de poemarios, entre los que destacan los títulos "La fuga de las horas", "La vejez de Don Juan", "Lamentaciones de Proteo" y "Poemas en la arena".
"Sentado al borde de una silla desfondada, 
mareado, enfermo, casi vivo, 
escribo versos previamente llorados 
por la ciudad donde nací.
Hay que atraparlos, también aquí 
nacieron hijos dulces míos 
que entre tanto castigo te endulzan bellamente. 
Hay que aprender a resistir.
Ni a irse ni a quedarse, 
a resistir, 
aunque es seguro 
que habrá más penas y olvido".

Juan Gelman | Mi Buenos Aires querido

Juan Gelman ocupa un lugar esencial en la poesía hispanoamericana contemporánea porque convirtió la experiencia del dolor, el exilio y la pérdida en una profunda exploración del lenguaje. Su obra, cercana a la vida cotidiana y al habla popular, encontró en la poesía un espacio para confrontar la violencia política y preservar aquello que la historia intenta borrar.

domingo, 16 de agosto de 2026

Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. 

Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. 
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, que sepas ser sin desesperar. 

Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar. 

Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos.  Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que,algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. 

Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro. 

Te deseo además que seas útil, mas no insustituible.Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada,esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie. 

Igualmente, te deseo que seas tolerante, no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros. 

Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,y que siendo viejo no te dediques al desespero. 

Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que influyan en nosotros. 

Te deseo de paso que estés triste, no todo el año,sino apenas un día.Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana. 

Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices. 

Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, te sentirás bien por nada. 

Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol. 

Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico.Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas:«Esto es mío», sólo para que quede claro quien es el dueño de quien. 

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable. 

Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre amor para recomenzar. 

Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte. 

Victor Hugo.
"No sé. Lo ignoro.
Desconozco todo el tiempo que anduve
sin encontrarla nuevamente.
¿Tal vez un siglo? Acaso.
Acaso un poco menos: noventa y nueve años.
¿O un mes? Pudiera ser. En cualquier forma
un tiempo enorme, enorme, enorme.
Al fin como una rosa súbita,
repentina campánula temblando,
la noticia.
Saber de pronto
que iba a verla otra vez, que la tendría
cerca, tangible, real, como en los sueños.
¡Qué trueno sordo
rodándome en las venas,
estallando allá arriba
bajo mi sangre, en una
nocturna tempestad!
¿Y el hallazgo, en seguida? ¿Y la manera
que nadie comprendiera
que ésa es nuestra propia manera?
Un roce apenas, un contacto eléctrico,
un apretón conspirativo, una mirada,
un palpitar del corazón
gritando, aullando con silenciosa voz.
Después
( Ya lo sabéis desde los quince años )
ese aletear de las palabras presas,
palabras de ojos bajos,
penitenciales,
entre testigos enemigos,
todavía
un amor de "lo amo"
de "usted", de "bien quisiera,
pero es imposible..." De "no podemos,
no, piénselo usted mejor...."
Es un amor así,
es un amor de abismo en primavera,
cortés, cordial, feliz, fatal.
La despedida, luego,
genérica,
en el turbión de los amigos.
Verla partir y amarla como nunca;
seguirla con los ojos,
y ya sin ojos seguir viéndola lejos,
allá lejos, y aún seguirla
más lejos todavía,
hecha de noche,
de mordedura, beso, insomnio,
veneno, éxtasis, convulsión,
suspiro, sangre, muerte...
Hecha
de esa sustancia conocida
con que amasamos una estrella".

Un poema de amor,
Nicolás Guillén
"Perfeccioné penurias como dichas,
engarcé por igual en la espesura
lágrimas y fulgores,
saqué lustre al destino 
por avaro,
miserable que fuera,
y de cada pedrusco del
instante
hice joyas eternas,
sin saberlo".

Olga Orozco
📷F&O Fabforgottennobility

miércoles, 12 de agosto de 2026

"No sé. Lo ignoro.
Desconozco todo el tiempo que anduve
sin encontrarla nuevamente.
¿Tal vez un siglo? Acaso.
Acaso un poco menos: noventa y nueve años.
¿O un mes? Pudiera ser. En cualquier forma
un tiempo enorme, enorme, enorme.
Al fin como una rosa súbita,
repentina campánula temblando,
la noticia.
Saber de pronto
que iba a verla otra vez, que la tendría
cerca, tangible, real, como en los sueños.
¡Qué trueno sordo
rodándome en las venas,
estallando allá arriba
bajo mi sangre, en una
nocturna tempestad!
¿Y el hallazgo, en seguida? ¿Y la manera
que nadie comprendiera
que ésa es nuestra propia manera?
Un roce apenas, un contacto eléctrico,
un apretón conspirativo, una mirada,
un palpitar del corazón
gritando, aullando con silenciosa voz.
Después
( Ya lo sabéis desde los quince años )
ese aletear de las palabras presas,
palabras de ojos bajos,
penitenciales,
entre testigos enemigos,
todavía
un amor de "lo amo"
de "usted", de "bien quisiera,
pero es imposible..." De "no podemos,
no, piénselo usted mejor...."
Es un amor así,
es un amor de abismo en primavera,
cortés, cordial, feliz, fatal.
La despedida, luego,
genérica,
en el turbión de los amigos.
Verla partir y amarla como nunca;
seguirla con los ojos,
y ya sin ojos seguir viéndola lejos,
allá lejos, y aún seguirla
más lejos todavía,
hecha de noche,
de mordedura, beso, insomnio,
veneno, éxtasis, convulsión,
suspiro, sangre, muerte...
Hecha
de esa sustancia conocida
con que amasamos una estrella".

Un poema de amor,
Nicolás Guillén