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domingo, 8 de marzo de 2026

8 de marzo ~ Día Internacional de la Mujer

No hay por qué ser buenas.
No hay por qué caminar por el desierto 
de rodillas incontables kilómetros, por arrepentimiento.
Sólo hay que dejar que el animal suave del cuerpo
ame aquello que ama.
Hablame de tus penas, 
yo te cuento las mías.
Sigue su marcha el mundo 
mientras tanto.
Por el paisaje, mientras tanto, 
el sol y las piedritas claras de la lluvia, se mueven, por los prados y los frondosos árboles las montañas y ríos.
Y los gansos salvajes, 
mientras tanto, por el limpio aire azul volando alto emprenden el regreso.
Y vos, seas quien seas, sin importar cuán sola te sentís,
el mundo se le ofrece a tu imaginación, 
te llama como llaman esos gansos salvajes, enérgicos y ásperos,
anunciándote una y otra vez 
el lugar que ocupás en la familia de las cosas.

Mary Oliver
Con la idea del amor
como entrega y sacrificio
con la maternidad
como meta obligada
con la casa
como reflejo propio
con el trabajo
como única salida
con el cuerpo
como objeto perfectible
nosotras
nos olvidamos 
de ser nosotras
mientras el deseo duerme
los sueños se escurren
el tiempo se acaba
Éste es el  momento
de hacernos preguntas
¿somos escuchadas o nos hablan? 
¿sabemos amarnos o nos usan?
¿nos conocemos o no sabemos quienes somos?
¿soñamos o nos imponen sus sueños?
¿deseamos o nos dictan que sentir?
¿estamos para nosotras o para les otres?
y aún más
¿queremos ser
 o dejar 
que nos entre / tengan?

Silvia Hedman
En mi pueblo, y en mi familia, las mujeres siempre han sido determinantes, aunque nunca se las dio un papel protagonista.
Las mujeres, en general, y las rurales en particular, han sido silenciadas, olvidadas durante siglos. 
Nunca se las ha dado el lugar que merecen.
Mi abuela, sus hermanas y vecinas me enseñaron recetas, refranes y cantares. 
A quién reírle y a qué llorarle. 
Y que las penas, son menos penas si se comparten.
Con ellas he enhebrado agujas de todos los tamaños, he devanado ovillos de lana con más de tres usos, y me han cogido la sisa para los jerseys de sus nietas.
Hemos desgranado fréjoles y hemos ido a echar el agua al huerto a horas intempestivas, por eso de seguir un orden con el resto de vecinos. 
Lo de llevar a la Virgen de casa en casa también era un ritual, y preparar con ellas hacecillos de piornos para la lumbre del invierno, por lo que pudiera venir. 
Hemos escogido patatas, hemos hecho conservas de tomates, de judías, de melocotones y de todo lo conservable. 
Hemos rezado por todos y para todos. 
Las he visto escardar huertos cantando y sin sudar, y sin quejarse, cuidar de hijos, nietos y arrimaos. 
Las he visto enterrar a sus maridos y pasar horas y horas velando juntas por no dejarse solas las unas a las otras.
Las he visto vestir de riguroso negro años y años. 
Igual que las he visto confesarse entre ellas de todo lo que llevaban sufrido por dentro, en una mesa camilla, con un rosario en la mano y un brasero a los pies. 
Las puertas de sus casas, siempre estaban abiertas, literalmente, por lo que pudieran necesitar las vecinas. 
Sororidad lo llaman ahora.
Se celebraba la vida, y se acompañaba la muerte.
Lo que había se repartía. 
A la que necesitaba, se la ayudaba. 
Ni se pensaba. 
Estaban para lo bueno y lo malo. 
Y ahí entendí lo que era la vida.
La vida de verdad. 
Con sus luces y sus sombras. 

Nunca tendré palabras suficientes para agradecerlas tanto.

Por todas ellas ❤️‍🩹
Las que fueron, son y serán ✨💜
“Yo quise ser como los hombres quisieron que yo fuese:  
un intento de vida; 
un juego al escondite con mi ser.
Pero yo estaba hecha de presentes,
y mis pies planos sobre la tierra promisoria
no resistían caminar hacia atrás,
y seguían adelante, adelante,
burlando las cenizas para alcanzar el beso
de los senderos nuevos….”

- Julia de Burgos,  poeta puertorriqueña, fragmento de  “Yo soy mi ruta”
El eco de los telares: La historia del 8M

El humo de las fábricas neoyorquinas tiznaba el cielo, pero no podía oscurecer el fuego que ardía en los ojos de miles de mujeres. Era 1908, y el rugido ensordecedor de las máquinas de coser se ahogó bajo un grito unísono. No pedían lujos, exigían dignidad: "¡Pan y rosas!". Jornadas extenuantes, salarios miserables y manos agrietadas por el hilo y la aguja colmaron la paciencia de quienes sostenían la gran industria sobre sus espaldas cansadas.

Caminaron por las calles empedradas, desafiando el viento helado y el desdén de una sociedad que las prefería calladas. Sus pasos resonaron como tambores anunciando una nueva era. Años después, esa misma chispa cruzaría océanos, encendiendo corazones en Rusia, donde otras mujeres, cansadas de la guerra y el hambre, detendrían un imperio un 8 de marzo.

Hoy, esa fecha no es un regalo en el calendario, sino un eco inquebrantable. Es el recordatorio de aquellas obreras que, entre telas y cenizas, tejieron con hilos de valentía los derechos que hoy nos abrazan. El 8 de marzo no se celebra; se conmemora, porque la memoria es el único telar donde el futuro se hilvana con justicia.
Primero, tómese un puñado de barro
Y mézclese con un costillar ajeno.
No olvide soplar con suavidad:
Las mujeres nacen del aire,
Pero mueren de asfixia.
Luego, ubíquela en la cocina,
En el altar, en la trinchera,
En la sala de partos, en la sala de espera,
En la jaula sin barrotes,
En el teatro sin guion.
Para que funcione correctamente,
Aliméntela de silencio,
Vístala de súplica,
Píntela con miedo y un poco de rubor.
Enséñele a caminar sin hacer ruido,
A llorar sin descomponerse,
A sonreír con los labios pero nunca con los ojos.
Si protesta,
Ajústela un poco más al molde.
Si grita,
Cámbiele las pilas.
Si se rompe,
No se preocupe:
Siempre hay otra esperando.
Pero a veces,
Una se escapa del envase,
Desarma el instructivo,
Apaga el interruptor.
Y entonces,
Se sienta en la mesa equivocada,
Baila con los pies desnudos,
Dice su nombre en voz alta
Y ríe, ríe, ríe
Sabiendo que la risa 
Puede romper el mundo.

Instrucciones para fabricar una mujer,
Silvia Moscatel
En el día internacional de la mujer... 
“Nacerá una unión, entre el hombre y la mujer, mucho más verdadera, mucho más fuerte, mucho más digna de respeto. La unión magnífica de dos seres iguales que se enriquecerán mutuamente puesto que poseen riquezas distintas.”

 Victoria Ocampo
Hoy no es un día para celebrar con flores ni clichés. Es un día para recordar que hace más de un siglo, mujeres valientes salieron a las calles a gritar por lo que les negaban: derecho al voto, salarios justos, jornadas laborales dignas, respeto.

En 1908, 15,000 mujeres en Nueva York marcharon con un grito que aún resuena: “¡Pan y rosas!” — porque no solo querían sobrevivir, querían vivir con dignidad.

Un año después, en 1910, Clara Zetkin propuso en Copenhague un día para que el mundo escuchara a las mujeres. Así nació el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

El 8 de marzo se consolidó como fecha emblemática en 1917, cuando mujeres rusas, cansadas de la guerra y el hambre, salieron a las calles exigiendo pan y paz. Su valentía fue el motor de una revolución y el reconocimiento del derecho al voto femenino.

Hoy, seguimos en la lucha. Porque aunque hemos avanzado, la desigualdad, la violencia y la injusticia siguen presentes. Este día es para honrar a quienes abrieron camino y para recordar que la lucha continúa.

8M 
Día Internacional De La Mujer
“Cada vez que una mujer se defiende, sin saberlo, sin reivindicarlo, defiende a todas las mujeres.” 

Maya Angelou.
 “Día Internacional de la Mujer”  
Artista: Jennifer Orkin Lewis 
8 Marzo
💜 En el día internacional de la mujer, estas bellas palabras de Liliana Bodoc:

"Es un deber decirlo…
Siempre fuimos poetas, clandestinas, silentes…
Siempre fuimos palabra.
Soplamos un verso en la masa del pan.
Aquel verso leudó y crujió entre los dientes.
Susurramos un canto y transformamos el coito en amor.
Nos dijeron “Espera, teje y alimenta”
Nosotras esperamos la oportunidad, destejimos la vergüenza y amamantamos el lenguaje.”
Somos el resultado de todas las mujeres que callaron para que hoy nosotras podamos hablar. 
Cargamos en nuestra sangre sus dolores, pero también su inmensa sabiduría. 
Elegirse hoy es honrar a las que no pudieron. 
Es romper las cadenas invisibles de la abnegación sacrificada y entender que nuestro primer deber es con nuestra propia alma.
No te empequeñezcas para encajar en espacios que ya te quedan cortos. 
Crece, vuela, nómbrate. Porque cuando una mujer se levanta y dice 'aquí estoy yo', está levantando con ella a todas las generaciones que vendrán."

Luzmery Galeano

viernes, 23 de mayo de 2025

– Françoise Gilot, la única mujer que abandonó a Picasso, tras 10 años muy duros a su lado. Sigue viviendo, a sus cien años, en Francia. Nunca se casó con el malagueño, pero le dió dos hijos, Claude Ruiz Picasso y la conocida diseñadora Paloma Picasso.

En la playa, Picasso sostiene una sombrilla sobre la joven Françoise Gilot.

viernes, 16 de mayo de 2025

“Caminó por las calles de Roma, con un pañuelo cubriéndole la cabeza, con una cesta de comida para gatos callejeros. Ante una persona grosera, se dio la vuelta, se quitó el pañuelo y deslumbró al transeúnte, que quedó petrificado: era Anna Magnani." El episodio, recordado por Franco Zeffirelli, demuestra el gran amor y el compromiso de la célebre actriz romana por los animales y, en particular, por los gatos.

Aquella maravillosa mujer, además de actriz con un talento fuera de lo común, era también la protectora de todos los gatos callejeros de Roma. En sus casas no hay foto que no la retrate con algún gato en brazos o en su regazo.

Anna dijo: "La gente y yo nos entendemos muy poco, prefiero la soledad en las fiestas pero dos gatos jugando en la alfombra son suficientes para llenar mi velada. ¿Cómo puedes culparla?".

domingo, 11 de mayo de 2025

Elena Garro y Adolfo Bioy Casares: Pasión y literatura 

La relación entre Elena Garro y Adolfo Bioy Casares es un capítulo fascinante en la historia literaria del siglo XX, marcado por encuentros apasionados y una correspondencia que se extendió por dos décadas.

Se conocieron en 1949 en París, en el hotel George V, durante una visita de Bioy Casares y su esposa, Silvina Ocampo. Elena Garro, en ese entonces, estaba casada con Octavio Paz. A pesar de sus respectivos matrimonios, la atracción entre Garro y Bioy fue inmediata, dando inicio a una relación intensa y secreta. 

Su vínculo se caracterizó por encuentros esporádicos en distintas ciudades y una prolífica correspondencia. En una de sus cartas, Bioy le escribió a Garro:

"Ayer, cuando me dormía, así te vi y te oí de pronto: desperté sobresaltado y quedé muy acongojado, pensando en ti con mucha ternura y también en mí y en cómo vamos perdiéndolo todo...". 

La relación también estuvo marcada por momentos difíciles. Según relatos, Garro quedó embarazada de Bioy, y Octavio Paz la habría obligado a abortar, lo que provocó tensiones adicionales entre ellos. 

A pesar de las dificultades y la distancia, mantuvieron su correspondencia hasta 1969. Garro describió su relación con Bioy como:

"Adolfo fue la más feliz aventura de la creación".

Este romance no solo influyó en sus vidas personales, sino que también dejó huella en sus obras literarias, reflejando la complejidad de sus emociones y experiencias compartidas.
Marie Curie: la lámpara que no se apagó ni muerta

Alguna vez se desmayó de hambre. En serio. En una buhardilla helada de París, Marie Curie cayó redonda al piso con un libro en la mano y el estómago vacío. Y se levantó. Porque no nació para quejarse, nació para encender el mundo.
Polaca y mujer. Tres razones para que la ciencia la escupa. Pero no. En 1891 cruzó Europa para estudiar en la Sorbona. Sin plata. Sin abrigo. Sin idioma. Rodeada de 700 hombres, pero con una sola obsesión: comprender.
Se casó con Pierre Curie sin vestido ni fiesta. Usó el guardapolvo del laboratorio. Y juntos descubrieron el polonio, el radio y la radiactividad. En un cuartito húmedo donde se les pelaban los dedos y se les caía el cuerpo. Pero no paraban.
En 1903, el Nobel se lo querían dar solo a él. Pierre dijo: “Si no la premian a ella, yo paso.”
Marie fue la primera mujer en ganar un Nobel.
En 1911 ganó otro. La primera persona en el mundo con dos Nobel. Y sin un laboratorio propio.
Después la insultaron. Por ser extranjera. Por ser viuda. Por amar otra vez. La llamaron concubina, judía, usurpadora.
Mientras tanto, diseñaba ambulancias con rayos X para la guerra. Salvó a más de un millón de soldados.
Murió en 1934, envenenada por su propio descubrimiento. La enterraron con plomo. Porque aún su cuerpo brillaba.
Marie Curie no pidió permiso. No pidió aplausos.
Pidió que el mundo entendiera.
Y cuando ya no pudo más, dejó la lámpara encendida.

martes, 6 de mayo de 2025

Coco Chanel – De huérfana olvidada a reina de la elegancia eterna

"Mi vida no fue hecha de seda… fue cosida con dolor, aguja e ideas."

Gabrielle Bonheur Chanel, mejor conocida como Coco Chanel, nació en 1883 en el seno de una familia humilde en Saumur, Francia. Su madre murió cuando ella era una niña, y su padre, incapaz o no dispuesto a hacerse cargo, la abandonó junto a sus hermanas en un orfanato regentado por monjas.

Fue allí, entre muros grises y días silenciosos, donde aprendió a coser. Las monjas no le enseñaron solo a bordar telas… le dieron el primer hilo con el que tejería su destino.

En su juventud, sobrevivía cantando en cafés y clubes nocturnos, donde la apodaron “Coco”, posiblemente por una canción que interpretaba. Pero tras la fachada de glamour improvisado, se escondía una mente aguda, determinada a cambiar el rol de la mujer en el mundo… empezando por la ropa.

Chanel no soportaba los corsés ajustados ni los vestidos que oprimían a las mujeres. Su visión era clara: ropa cómoda, simple y elegante, para una mujer libre, fuerte, moderna. Sin estudios de moda, sin padrinos, y con muy pocos recursos, comenzó vendiendo sombreros hechos a mano.

Sus diseños, minimalistas pero sofisticados, empezaron a llamar la atención. Pronto abrió su primera tienda en París. Y desde allí, su imperio no paró de crecer.

Revolucionó la moda al crear el legendario “pequeño vestido negro”, símbolo de elegancia atemporal; reinventó el traje femenino con telas como el tweed, inspiradas en la ropa masculina; y lanzó el Chanel No. 5, el perfume más icónico de todos los tiempos, que representaba no solo una fragancia, sino una declaración de estilo.

Coco no solo diseñaba ropa, diseñaba actitudes. Creía que la moda debía empoderar, no aprisionar. Que la elegancia no dependía del dinero, sino de la seguridad interior.

Frase clave: “La fuerza la construyes con los fracasos, no con los éxitos.”

Chanel fue más que una diseñadora. Fue una rebelde con tijeras. Una mujer que, nacida en el abandono, cosió con sus manos el vestido del cambio… y lo vistió con dignidad.

sábado, 12 de abril de 2025

EMPATÍA. 

La empatía tiene una chispa indescriptible...
Dicen por ahí, que la persona que la lleva en el alma, es como esa pequeña luciérnaga que va por el camino compartiendo su luz.
Parece que tuviera el poder de entrar suavemente en el corazón del otro, repartiendo la grandeza que conduce a su existencia...
Anda por ahí y por aquí, escuchando sin prisas, mirando con amor y sintiendo todo en su propia piel.
La empatía conoce de ser dulce con quien lo necesita e incluso sabe mostrarse fuerte en el momento exacto.
Esas pequeñas luciérnagas actúan con sutileza porque su mayor temor es herir a quien ya está herido.
Quien lleva ese brillo sanador en el alma, comprende y va por la vida desatando nudos, ofreciendo su hombro, secando lágrimas... 
Quien va vestido de EMPATÍA, recorre caminos escuchando miradas, leyendo silencios, desinfectando heridas... 
Quien la tiene es la persona que jamás te haría algo que sabe que a ella misma no le gustaría se lo hicieran
Y va empujando al que ya no puede para que vuelva a comenzar...
Su fuerza es la bondad

Mujeres Maduras y  Maravillosas. 2025. 🌸
Imagen Silvia Zamagni.

sábado, 22 de marzo de 2025

Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,
que deseara mi madre.
No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,
me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez
bajo la planchada y almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la “niña buena”, la “mujer decente”
la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
–ellas habitando en mí
queriendo ser yo misma–.
Transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones
a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos,
y palabras juguetonas.
Porque, de adulta, me atreví a vivir
la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios
–en horas de oficina–
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros
me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí;
contra esta mujer
hecha y derecha, plena,
esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella,
me gusta ser.

Gioconda Belli