viernes, 16 de mayo de 2025

“Caminó por las calles de Roma, con un pañuelo cubriéndole la cabeza, con una cesta de comida para gatos callejeros. Ante una persona grosera, se dio la vuelta, se quitó el pañuelo y deslumbró al transeúnte, que quedó petrificado: era Anna Magnani." El episodio, recordado por Franco Zeffirelli, demuestra el gran amor y el compromiso de la célebre actriz romana por los animales y, en particular, por los gatos.

Aquella maravillosa mujer, además de actriz con un talento fuera de lo común, era también la protectora de todos los gatos callejeros de Roma. En sus casas no hay foto que no la retrate con algún gato en brazos o en su regazo.

Anna dijo: "La gente y yo nos entendemos muy poco, prefiero la soledad en las fiestas pero dos gatos jugando en la alfombra son suficientes para llenar mi velada. ¿Cómo puedes culparla?".

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