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sábado, 15 de agosto de 2020

Simona Oberhammer

Foto: Rachel Baran
Hay mujeres que se sienten diferentes.. No creen en las cosas en las que creen todos los demás, no tienen los mismos deseos... quieren susurrar mientras los demás gritan, les gustaría cantar mientras los demás discuten de las mismas cosas, les gustaría dibujar mientras Los demás miran la televisión, les gustaría hablar del universo mientras los demás discuten del tiempo, les gustaría acostarse en el suelo mientras los demás utilizan las sillas... no son mujeres fáciles, sienten la piel, huelen las situaciones para decidir, creen en donde parece estar el Vacío... pero a menudo son las mujeres las que hacen la diferencia.

Simona Oberhammer

sábado, 21 de diciembre de 2019

No todas las cosas cuando se rompen hacen ruido. 
Hay algunas que se derrumban por completo 
en el más absoluto de los silencios.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Loup Blanc

Y de pronto la vida te detiene, te "sienta" porque quiere hablar contigo y no le has hecho caso.
Y te habla, te platica... Te recuerda cosas que tal vez habías olvidado.
Y te abraza...
Y en ese abrazo te recuerda que tan solo has venido a vivir.
No a luchar, no a salvar, no a pagar ninguna deuda...
Solo a vivir
Loup Blanc

martes, 15 de octubre de 2019

Brujas

Hay brujas de mano verde, brujas del tiempo...
Y las brujas de la danza?
Esas que con sólo moverse hipnotizan a los desprevenidos. Están las que con sólo danzar se conectan con los elementos, le dan un regalo a la tierra, llaman a las lluvias cuando la tierra está seca.
Atraen lo bueno, repelen lo malo, se conectan con el cosmos con el movimiento de su cuerpo.
Las caderas, las manos, el cabello, las piernas, todo en la mujer fue hecho para que la cadencia del cuerpo siguiera la de las llamas, la del viento, la del mar...
Encuéntrense en el baile, salgan a llamar a la lluvia, dancen bajo la luna, dense un abrazo bajo la lluvia cálida del verano, danzando sin parar.

miércoles, 2 de octubre de 2019

Berth Hellinger

"La vida te desilusiona para que dejes de vivir de ilusiones y veas la realidad. La vida te destruye todo lo superfluo, hasta que queda solo lo importante. La vida no te deja en paz, para que dejes de pelearte, y aceptes todo lo que Es. La vida te retira lo que tienes, hasta que dejas de quejarte y agradeces. La vida te envía personas conflictivas para que sanes y dejes de reflejar afuera lo que tienes adentro.
La vida deja que te caigas una y otra vez, hasta que te decides a aprender la lección. La vida te saca del camino y te presenta encrucijadas, hasta que dejas de querer controlar y fluyes como rio. La vida te pone enemigos en el camino, hasta que dejas de “reaccionar”. La vida te asusta y sobresalta todas las veces que sean necesarias, hasta que pierdes el miedo y recobras tu fe.
La vida te quita el amor verdadero, no te lo concede ni permite, hasta que dejas de intentar comprarlo con baratijas.

La vida te aleja de las personas que amas, hasta que comprendes que no somos este cuerpo, sino el alma que él contiene. La vida se ríe de ti tantas veces, hasta que dejas de tomarte todo tan en serio y te ríes de ti mismo. La vida te rompe y te quiebra en tantas partes como sean necesarias para que por allí penetre la luz.

La vida te enfrenta con rebeldes, hasta que dejas de tratar de controlar. La vida te repite el mismo mensaje, incluso con gritos y bofetadas, hasta que por fin escuchas. La vida te envía rayos y tormentas, para que despiertes. La vida te humilla y derrota una y otra vez hasta que decides dejar morir tu EGO. La vida te niega los bienes y la grandeza hasta que dejas de querer bienes y grandeza y comienzas a servir. La vida te corta las alas y te poda las raíces, hasta que no necesitas ni alas ni raíces, sino solo desaparecer en las formas y volar desde el Ser. La vida te niega los milagros, hasta que comprendes que todo es un milagro. La vida te acorta el tiempo, para que te apures en aprender a vivir. La vida te ridiculiza hasta que te vuelves nada, hasta que te haces nadie, y así te conviertes en todo.

La vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas para evolucionar. La vida te lastima, te hiere, te atormenta, hasta que dejas tus caprichos y berrinches y agradeces respirar. La vida te oculta los tesoros, hasta que emprendes el viaje, hasta que sales a buscarlos. La vida te niega a Dios, hasta que lo ves en todos y en todo. La vida te acorta, te poda, te quita, te rompe, te desilusiona, te agrieta, te rompe ... hasta que solo en ti queda AMOR".

lunes, 30 de septiembre de 2019

Es todo lo que tengo, es todo lo que hay - Lisandro Aristimuño

Yo tenía un saco azul que me había tejido mi abuela.
Me lo ponía todas las mañanas para ir trabajar a la escuelita que quedaba camino a la estación.
La calle toda bordeada de álamos.
En esa época yo estaba bastante triste, con vocación de alegre parafraseando a Benedetti.
Pero me habías grabado una canción que escuchaba en el camino.
Esa canción me salvaba el día.
Era todo lo que tenía, todo lo que había para mí.
Y era suficiente porque me hacia oler tu abrazo.

CinWololo.

Es Todo Lo Que Tengo, Es Todo Lo Que Hay
Lisandro Aristimuño

Un saco azul, un vendaval
Un corazón y un plan fugaz
Es todo lo que tengo y es todo lo que hay

Un piano al sol, un celular
Un grabador en el placard
Es todo lo que tengo y es todo lo que hay

Hoy puedo ver alrededor
Un tobogán sin escalón
Besar tus pies en el sillón
Dejarme estar, decir que no

Tu mano en do, un boulevard
El desamor del funeral
Tomar un tren, dejar pasar
Pedirle a Dios un poco más

Es todo lo que tengo y es todo lo que hay
Cambiar al Sol de tu lugar
Hoy puedo ver alrededor

Un tobogán sin escalón.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Khalil Gibran

"Dicen que antes de entrar en el mar, el río tiembla de miedo. Mira para atrás todo el camino recorrido, las cumbres, las montañas, el largo y sinuoso camino abierto a través de selvas y poblados, y ve frente de sí un océano tan grande, que entrar en él solo puede significar desaparecer para siempre. Pero no hay otra manera, el río no puede volver. Nadie puede volver. Volver atrás es imposible en la existencia. El río necesita aceptar su naturaleza y entrar en el océano. Solamente entrando en el océano se diluirá el miedo, porque solo entonces sabrá el río que no se trata de desaparecer en el océano, sino de convertirse en océano.”
Khalil Gibran

martes, 11 de junio de 2019

Osho

Cuando un hombre medita, empieza a florecer. Si es pintor, se convertirá en un gran pintor. 

Si es poeta, de repente, de su alma empezará a surgir una poesía formidable. Si es cantante, por primera vez cantará una canción cercana al deseo de su corazón. 

No, no es necesario hacer ningún esfuerzo. Cuando estás en silencio, arraigado en tu ser, centrado, tus talentos empiezan a funcionar de manera automática.

Tú empiezas a funcionar como la existencia siempre ha querido que funcionaras. Empiezas a funcionar de la forma para la que has nacido, empiezas a funcionar de la forma que el destino quiere que funciones. Te vuelves espontáneo.

Comienzas a hacer tus cosas; y ahora no te preocupa si es valorado o no, si te hace más respetable o no. Te hace feliz y eso es suficiente. Te hace enormemente dichoso y eso es más que suficiente.

martes, 9 de enero de 2018

Mind of Brando

En cada mujer vive un secreto. Algo tan grande como su mundo. Tan íntimo como sus senos. Tan valioso como su vientre o el tiempo.

Y algunas llevan ese secreto aferrado al pecho; y se visten de él como capa o coraza, como sonrisa, como tristeza o melancolía.

Y si te fijas bien, si le prestas atención, puedes ver su secreto viviendo en las pausas de sus ojos. En el idioma en que sus manos hablan con el aire. En la rebeldía en que su pelo desafía al viento.
Y ese secreto está forjado de lo que hicieron, lo que quisieron, lo que amaron, lo que fue, lo que nunca fue, y por sobre todo, de lo perdido.

Y en la inmensidad de ese secreto, vive, convive y sobrevive una mujer. Esa que afronta la lluvia, la que arremete contra el viento, la que defiende, la que atesora, la madre que habita en todas.

En cada mujer vive un secreto, algo que emana en su luz, algo que anida en su sombra, algo que muere en palabras, más allá de su boca.

domingo, 2 de abril de 2017

Thich Nhat Hanh

"Existe una historia sobre las flores que es muy conocida en los círculos Zen. Un día Buda alzó una flor ante una audiencia de 1.250 monjes y religiosos. Guardó silencio durante largo rato. La audiencia se mantuvo en un silencio absoluto. Todo el mundo parecía estar pensando intensamente, intentando comprender el significado del gesto de Buda.

Entonces, de pronto, Buda sonrió. Sonrió porque entre el público hubo alguien que le sonrió a él y a la flor. El nombre de aquel monje era Mahakashyapa. Fue el único que le sonrió y Buda le respondió con otra sonrisa y dijo: ‘Poseía el tesoro de una revelación y se la he transmitido a Mahakashyapa."

Dicha historia ha sido discutida por generaciones y generaciones de estudiantes de Zen y la gente sigue interrogándose acerca de su significado. Personalmente, el sentido de la anécdota me parece de lo más simple. Cuando alguien sostiene una flor ante ti y te la muestra, está intentando que la veas. Si piensas, te pierdes la flor.

 La persona que no piensa, la que es ella misma, puede hallar la flor en toda su belleza y sonreír. Ese es el auténtico problema vital.” 
 Thich Nhat Hanh,
 Hacia la paz interior

lunes, 23 de mayo de 2016

UN MUNDO FELIZ, UNA BELLA UTOPÍA - EDUARDO GALEANO

UN MUNDO FELIZ, UNA BELLA UTOPÍA.



VIVIMOS EN UN MUNDO INFELÍZ,



VIVIMOS RODEADOS DE HAMBRE,



VIVIMOS RODEADOS DE MISERIA,



VIVIMOS RODEADOS DE MUERTE, VIVIMOS RODEAMOS DE DESAMOR.



VIVIMOS RODEADOS EN UN MUNDO INFELÍZ,



NUESTROS OJOS ESTAN CERRADOS, INDIFERENTES.



NUESTRAS BOCAS CERRADAS, SIN LIBERTAD.



NUESTROS OIDOS SORDOS, INCAPACES DE ESCUCHAR A QUIEN NOS NECESITA,



NUESTRAS MANOS ATADAS, COHIBIDAS DE AYUDAR, DE DAR, DE ACARICIAR EL SUAVE SUSURRO DE LA FELICIDAD.



VIVIMOS EN UN MUNDO INFELÍZ, Y NO NOS DAMOS CUENTA DE QUE LA UTOPÍA SE PUEDE HACER REALIDAD, SOLO SI….



SOLO SI ABRIMOS NUESTRO OJOS Y VEMOS LA REALIDAD, LA MALDITA REALIDAD, LA MALDITA HAMBRE, LA MALDITA MISERIA, LA MALDITA MUERTE Y LA MALDITA INDIFERENCIA.

SOLO SI ABRIMOS NUESTRAS BOCAS Y GRITAMOS AL MUNDO ENTERO NUESTRO INCONFORMISMO  SOLO SI DESPERTAMOS DE ESTE SUEÑO, SOLO SI UTILIZAMOS NUESTRAS MANOS NO PARA DAÑAR, ROBAR, ROMPER, APRETAR, OPRIMIR, MATAR, ASESINAR, EXTERMINAR, QUITAR, PERJUDICIAR, DAMNIFICAR, ARRUINAR, USURPAR, ESTROPEAR, AVERIAR, TIRANIZAR, SUBYUGAR, ESCLAVIZAR Y AGOBIAR..

SOLO SI EDIFICAMOS LA UTOPÍA, LA BELLA UTOPÍA DE LA PAZ, LA BELLA UTOPÍA DEL AMOR Y DEL BIENESTAR.

VIVIMOS EN UN MUNDO DONDE LO TENEMOS TODO PERO NO NOS DAN NADA, DONDE NO EXISTEN LAS NECESIDADES, ¡¡¡¡ NO EXISTEN !!!!! NOS LAS HAN IMPUESTO, LAS HEMOS CREADO. VIVIMOS EN UN MUNDO DONDE LA FELICIDAD SE  REPRESENTA CON CARITAS FELICES =) MÁS NO CON ALEGRIAS Y SONRISAS DADAS. DONDE EL HAMBRE ES PROHIBIDA POR NUESTRA BELLA MADRE NATURALEZA PERO IMPUESTA POR NUESTRA SOCIEDAD, POR EL SISTEMA, POR EL GOBIERNO, POR LA GUERRA Y EL TAN DELICIOSO Y HERMOSO DINERO.

LA MUERTE NO SERIA MÁS PRODUCTO DEL CONFLICTO ($$$$), NI UN “SIMPLE ERROR”; LA MUERTE SERÍA EL FINAL DEL CICLO NATURAL DE LA VIDA, NO LO NATURAL DE ESTA VIDA.

LA LIBERTAD YA NO LA REPRESENTERÍAMOS CON DISTANCIA, SINO CON PENSAMIENTOS Y ACCIONES.



SOLO ASÍ EL HAMBRE NO SERÁ HAMBRE, LA MENTIRA NO SERÁ MENTIRA, LA FANTASÍA SERÁ REALIDAD, LA LOCURA SERÁ CORDURA, EL AMOR SERA UNIÓN Y DE LA UNIÓN CRECERÁ LA PAZ……………. Y POR FÍN MI BELLA UTOPÍA SE HARA REALIDAD…. —

lunes, 29 de junio de 2015

La historia de la zanahoria, el huevo y el café

"Érase una vez la hija de un viejo hortelano que se quejaba constantemente sobre su vida y sobre lo difícil que le resultaba ir avanzando. Estaba cansada de luchar y no tenía ganas de nada; cuando un problema se solucionaba otro nuevo aparecía y eso le hacía resignarse y sentirse vencida.

El hortelano le pidió a su hija que se acercara a la cocina de su cabaña y que tomara asiento. Después, llenó tres recipientes con agua y los colocó sobre fuego. Cuando el agua comenzó a hervír colocó en un recipiente una zanahoria, en otro un huevo y en el último vertió unos granos de café. Los dejó hervir sin decir palabra mientras su hija esperaba impacientemente sin comprender qué era lo que su padre hacía. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café.
Miró a su hija y le dijo: "¿Qué ves?”. "Zanahorias, huevos y café", fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Le quitó la cáscara y observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su dulce aroma. Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, papá?"
Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo. Pero habían reaccionado en forma muy diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. El café sin embargo era único; después de estar en agua hirviendo, había cambiado el agua.
"¿Cual eres tú?", le preguntó a su hija. "Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿Cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido, te has vuelto dura y rígida? Por fuera eres igual pero, ¿cómo te has transformado por dentro?
¿O eres como el café? El café cambia el agua, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.
Y tú, ¿Cuál de los tres eres?”
Ser un huevo o una zanahoria sólo te perjudica a ti, así que: ¡levántate y sigue! No te pares. Lucha. Porque cuando no vas a tener fuerzas es mañana si lo dejas pasar hoy. Sé fuerte y confía en ti. Aprende a manejar la adversidad.
NO TE OLVIDES DE TU DESTINO Y CREE EN ÉL
Para mantener viva la motivación de conseguir lo que ansiamos es imprescindible que ese objetivo nos acompañe siempre. Recuerda lo que vale para ti: elabora una imagen mental en la que lo estés consiguiendo, cierra los ojos y siente el poder de tus pensamientos.
REORGANÍZATE
Cuando algo no sale como esperábamos necesitamos recomponer el rompecabezas, ya que queda algo desarmado. No pienses que todo tiene que ser lineal en la vida. Por definición ésta va a demandarnos cambios, nada es estático. Sé flexible, el equilibrio no existe sino que las demandas de la vida son cambiantes y las cosas permanecen en su sitio por poco tiempo. Si el plan A no funciona recuerda que el abecedario tiene 27 letras.
ENFRENTA LOS OBSTÁCTULOS: BALANCEA TUS PENSAMIENTOS
Un fracaso es sólo eso, uno. Y, además, es transitorio. Puede que te haga retroceder pero, cuando eso ocurra, convierte ese fracaso en oportunidad recordando que los logros son mejores amigos de compañía: recapitula y haz balance de cómo has ido superando dificultades, esos son tus logros. ¡No los pierdas de vista!
A veces las barreras nos las autoimponemos y puede que éstas consistan en pensar si lo estamos haciendo bien o mal, si nos duele o no y en el hábito de repetir pensamientos negativos como la hija del hortelano.
Los pensamientos no son hechos así que es imprescindible que actúes para llegar a conseguir tus objetivos.  Sé un guerrero y elimina de tu camino lo que te dificulte tus objetivos. A veces son otras personas o las mismas circunstancias pero generalmente somos nosotros mismos los que nos ponemos las trabas. Más tarde llegará el descanso.
DEJA QUE LAS DIFICULTADES APAREZCAN
Acepta que es natural que las dificultades aparezcan y vive lo positivo de ellas, ya que te ayudan a revalorizar tu objetivo. Acéptalo, permítelo y deja que sea así.  Sé como el ave Fénix y vuelve a nacer con toda tu gloria, recordando las dificultades que atravesaste para comenzar una nueva vida, una nueva andadura.
Manejar las dificultades y confiar en nosotros no es tarea fácil pero merece la pena reflexionar y pensar en cómo sorteamos cada golpe que nos da la vida, cada obstáculo que nos dificulta llegar a la meta.
Cuando algo acaba, algo más empieza. Dicen que el triunfo surge de las cenizas del error y que ante la adversidad hay que mantener siempre una luz que nos guíe y nos señale el camino. Pero “es nuestra luz y no nuestra oscuridad la que nos intimida”
Ten fe en que lo vas a conseguir porque, tanto si crees que puedes como si crees que no, tendrás razón.
Imagen cortesía de Inara Prusakova

sábado, 6 de junio de 2015

Las cosas buenas les llegan a aquellos que saben esperar

Paciencia, otra vez esa palabra. El que espera, desespera y se confunde. Sobre todo cuando nos topamos con la incertidumbre de no saber cuándo va a llegar lo que anhelamos.
No te canses de esperar. La recompensa espera que tengas paciencia.
Sin embargo, la paciencia es algo más que la espera, es la expectativa calmada, es una especie de pausa en nuestro anhelo. La paciencia no nos adormece, se impone a la angustia y nos despierta.

La paciencia es amarga pero sus frutos son dulces



Nos cuesta entenderlo pero la paciencia no es cargar y aguantar hasta no poder más y explotar. Ella es un arte, un arte que significa liberarnos de las cargas emocionales innecesarias para mantener nuestro estado de paz.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza






Las filosofías orientales nos hablar del don de la paciencia como si fuese una fuerza que nuestra mente emplea para decirle al resto de tu cuerpo que todo llegará.
Y es que las cosas más bellas del mundo requieren paciencia para recubrirse de un halo de entusiasmo e ilusión. Un amor complicado, una persona casi inaccesible, una preparación física, una oposición; en definitiva, cualquier meta y cualquier logro que nos planteemos.


El que espera y no desespera encuentra lo inesperado



Frecuentemente, creemos que la vida nos dice “No”, cuando en realidad solo nos está diciendo “espera”. Nos impacientamos y, como consecuencia, nuestro nerviosismo nos hace cometer errores.
A veces sentimos que nos cansamos, que nuestros amigos, nuestra pareja o nuestras expectativas nos exasperan, que no llega nada de lo que pretendemos crear y que la vida no está hecha para nosotros.

La paciencia, una reina destronada por la velocidad

El secreto de la paciencia es recordar que el dolor es temporal y la recompensa es eterna.








El que aguanta, gana. Sin embargo, a juzgar por el interés que le ponemos a cultivar y a trabajar este don, la paciencia es una reina destronada. Se nos enseña a ser los primeros en todo, a ganar a los que tenemos al lado, a correr…
Si te tomas las cosas con paciencia no vales, te dejan fuera de juego. Sin embargo, lo cierto es que cualquier éxito requiere tiempo y paciencia, y esos son los únicos instrumentos que nos garantizan alcanzar una destreza.


Trabajar la paciencia para conocerse a uno mismo

Comprenderse a uno mismo requiere paciencia, tolerancia en el darse cuenta; el Yo es un libro de muchos capítulos que no puede leerse en un solo día. Sin embargo, cuando empieces a leerlo, debes leer cada palabra, cada frase y cada párrafo, porque en ellos hay indicios de la totalidad. El principio es en sí mismo el final. Si sabes leer, podrás encontrar la suprema sabiduría.
Jiddu Krishnamurti















Los grandes sabios son personas calmadas, pacientes y seguras de sí mismas. Eso nos da la pista de que ser pacientes nos ayudará a contemplar el mundo con mayor entendimiento y sensatez.
Cuando no trabajamos en el don de la paciencia, nos comportamos de manera impulsiva e irreflexiva, creando o agravando nuestros problemas y dejando escapar multitud de oportunidades.
En realidad, para cultivar tu paciencia necesitas más bien poco pero, sobre todo, son claves que están al alcance de tu mano. Te las comentamos brevemente…

1. Respirar.




Respirar profundamente siempre es un buen recurso, pues nos ayuda a reflexionar. Cuando nos tomamos unos segundos para respirar estamos, de alguna forma, ofreciendo una pausa a nuestro diálogo interno.

2. Descubre por qué tienes tanta prisa.




Reflexiona sobre las razones que te están impacientando. Si exageras, reorganiza tus prioridades. Pensar sobre ello e incluso escribirlo te ayudará a calmarte.

3. Identifica lo que habitualmente te genera impaciencia.




Pueden ser otras personas, situaciones estresantes o tú mismo. Sin embargo, el simple hecho de ser consciente de esto te ayudará a disminuir la ansiedad.

4. ¿Tu paciencia es útil o está justificada?




Responderte de manera sincera a esta pregunta fomentará la calma. Busca los patrones y considera sin miedo la posibilidad de dejar ir lo que no te está haciendo bien.

5. Tómate tu tiempo y espera lo inesperado.





Tienes que entender que podemos hacer miles de planes pero las cosas no siempre salen como lo deseamos. Acepta que la vida gira y nos da cientos de vueltas hasta acabar donde deseamos. Sé realista en tus expectativas y comprende a los demás.

6. No tengas miedo de cambiar y no te olvides de ensayar.




La práctica hace al maestro. Desarrollar la paciencia implica dejar atrás malos hábitos con los que llevamos conviviendo mucho tiempo. Así que, como cualquier aprendizaje, cultivar este don requiere paciencia.

jueves, 4 de junio de 2015

10 palabras que cambiarán tu vida

A veces nos proponemos hacer dieta, ir al gimnasio, acabar una carrera… Todos estos propósitos vienen dados por iniciar un nuevo año, una nueva etapa de nuestra vida o por cualquier otro motivo. Estos deseos cambian nuestra vida, la modifican y hacen que progresemos. Pero no hay que olvidarnos de nuestra mente. Un cambio que nos proporcione mayor bienestar empieza por cambiar, añadir o aumentar el uso de ciertas palabras.

En el blog estadounidense “The . Nosotros hemos reducido este número y os proponemos, a vosotros lectores, que os animéis a añadir aquellas palabras que consideráis que deberían estar aquí.
¡Allá vamos!

1. Por favor
Ser educado es beneficioso y nos proporciona bienestar. Además, favorece una mayor conexión social y facilidad para lograr tus objetivos. Decir “por favor” nos abre puertas y nos dota de amabilidad.
2. Gracias
Esta palabra tiene un poder reconfortante tanto para la persona que la dice como para la que la recibe. Las gracias se dan para agradecer el gentil gesto de alguien: una persona que te sujeta la puerta, que te deja pasar, cuando te dan un regalo… ¿El resultado? Una sonrisa por ambas partes y una sensación muy positiva.
3. ¿En qué puedo ayudar? ¿Puedes ayudarme?
Resulta positivo poder ofrecerle a alguien nuestra ayuda y que sea bien recibida. La generosidad ayuda a aumentar la autosatisfacción. También es beneficioso pedir ayuda, algo que no solemos hacer por miedo a parecer débiles.
4. No
Es una palabra difícil pero necesaria. Todos debemos aprender a decir “no” cuando no queremos o podemos hacer algo. Decir “no” puede evitarnos estrés o ansiedad. Por ejemplo, cuando tenemos varias cosas que hacer debemos priorizar y, seguramente, algunas no se acaben realizando.
5. Lo siento, perdón
Reconocer que hemos errado es bueno siempre que sea una disculpa sincera. Sentimos aquello que no hemos hecho bien y esperamos ser perdonados. No debemos abusar de estas palabras en exceso por una serie de errores a los que no les ponemos solución porque si no no tendrá el efecto deseado.
6. Estoy agradecido por…
Expresar gratitud nos hará más sanos y felices. Puedes incluso escribir o pensar al final de cada día las cosas por las que estás agradecido. Esto te hará más consciente del mundo a tu alrededor y desarrollarás una actitud positiva. Un pequeño ejemplo de mostrarse agradecido sería el siguiente:
-Cuando te levantes – Gracias por un nuevo día de vida.
-Cuando te bañes – Gracias por tener agua caliente, corriente y productos de aseo personal.
-Cuando comas – Gracias por los alimentos, por el hecho de proveer trabajo a toda una cadena de suministro que hace posible comer.

7. ¡Vamos!
Atrévete a hacer todo aquello que te apetezca: viajar, hacer algún deporte… ¡lo que sea! Lo importante es que lo hagas pues tendemos a dejar las cosas para otro momento. Como dice el dicho “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”.
8. Bueno…
Es obvio que no todo va a salir como planeamos. Por ejemplo, una cita con los amigos que de repente se ve truncada por algún motivo. Debemos aprender a ver el lado bueno para ser así más felices. Muchas personas se molestan cuando ven sus planes truncados. Aprende a relajarte ante esto. ¡No pasa nada porque las cosas no salgan como hemos previsto!
9. Tengo muchas cosas que hacer
Deja las excusas a un lado. Muchas veces, cuando decimos esto, nos damos cuenta de que no aprovechamos el tiempo que, al parecer, requerimos. No pongas excusas y ¡disfruta! No pasa nada por, entre tanto agobio y trabajo, darnos un respiro. De hecho, nos ayudará a relajarnos, a disfrutar más de la vida.
10. Respira
Lo más básico pero también lo más importante. Ante las preocupaciones, el estrés, la ansiedad… Para y respira. Relájate por un momento. No se va a acabar el mundo porque te tomes un momento sino todo lo contrario. Te sentirás mejor.

¿Usas estas palabras? ¿Las utilizas diariamente? Si no es así es el momento de ponerlas en práctica. Lograremos ser más felices, disfrutar de la vida, relajarnos ante el estrés… Pequeñas cosas como dar las gracias o un “por favor” pueden mejorar un mal día. Mirar todo el trabajo que tenemos y salir a tomar algo con los amigos nos ayudará a reponer fuerzas, despejarnos y rendir mejor cuando regresemos a nuestra labor.

El tiempo no vuelve


Nos encanta entregarnos a los sueños, nos imaginamos volviendo al ayer, a momentos en los que podíamos reír con más entusiasmo o vernos libres de preocupaciones, sin haber sufrido o sin haber herido a nadie; aquellos días felices de antaño que anhelamos, se quedaron en el ayer. No nos engañemos, los días transcurren y el tiempo, aunque lo deseemos, no vuelve. Y es cierto que por algunas personas o cosas, desearíamos retomarlo, lo único que tenemos es eso, el recuerdo. Pero para qué nos empeñamos en soñar en retomar el ayer; si volviera ¿qué haríamos? He pensado en esa posibilidad, estoy segura que tú también te has encontrado imaginando la oportunidad de enmendar aquello que hicimos mal, borrando nuestras malas decisiones o aprovechando oportunidades que dejamos de tomar, quizá podríamos quitarnos de la mente algún sentimiento que nos culpa ¿quién no tiene algo en el pasado de que culparse? No hace falta hacer grandes destrozos en la vida, es normal que tengamos errores de los que arrepentirnos.
Quizá si tuviéramos esa oportunidad, nos veríamos: ¿con la persona que no apreciamos suficiente y dejamos de lado? O por qué no decirlo, ¿obviando a aquellos que no valoraron lo que ofrecíamos? Hay de todo, si nos detenemos a pensar, muchas cosas querríamos enmendar. Pero también he reflexionado que de poco o nada nos serviría. Somos el resultado de nuestras experiencias vitales, y hemos aprendido a golpe de felicidad o infelicidad. Nuestro carácter se forja a través de nuestras vivencias, con lo bueno y lo malo, el pasado ha formado nuestra existencia, nos ha enseñado a valorar unas cosas y desechar otras. Tras muchos rebotes en la vida, nos vemos un día disfrutando de la vida, y nos sorprendemos lo bien que marchan las cosas, cuando podemos poner sin casi darnos cuenta, el resultado de nuestra experiencia.
Dicen que no aprendemos del todo hasta que nos hemos golpeado un tanto, pero es cierto que después de nuestro errores, apreciamos mejor las cosas y tomamos mejores decisiones, nos sentimos más conformes con nosotros mismos y nos aceptamos tal y como somos. Nadie niega que es delicioso y tentador pensar en una oportunidad de volver a los años emocionantes de nuestra adolescencia, considerarse de nuevo libre de responsabilidad, empeñado sólo en descubrir el mundo y todo lo que ofrece, vernos transportados al deleite de sentirnos en total libertad. También es cierto que en aquel entonces quizá no nos sentíamos así, ocurre hasta ahora, cuando miramos hacia atrás.
Cada edad, tiene sus buenos momentos y su cuota de aprendizaje. Disfruto recordando esas cosas, porque recordar es volver a vivir, pero igualmente pienso que hoy es una buena época, con sus días felices y no tan felices, llegué aquí tras vivir el ayer… Y si esa oportunidad imaginaria llegara un día, estoy segura que tú y yo nos veríamos anhelando el presente. Somos así, estamos atados a nuestras vidas y somos los que las llenan.

domingo, 31 de mayo de 2015

Catarsis Emocional

Cuando las emociones nos bloquean y nos saturan, intentamos poner auto-control.

Nos han enseñado que no está bien llorar, ni que nos vean mal. Y por eso, procuramos presentarnos ante los otros, enteros, felices, fuertes, aunque por dentro estemos a punto de estallar, y nos sintamos vulnerables, débiles, emocionados…
Así, procuramos esconder lo que sentimos, reprimirlo, vivir como si no me sintiera como me siento, es decir, negándome a mí mismo/a.
Y llega el día, en el que no puedo más, me siento cansado/a, agotado/a, con ganas de dejarlo todo, y ese día, me desbordo, mis emociones se desatan, no puedo controlarlas, afloran sin permiso, y me siento muy mal…
A la misma vez, mi cuerpo responde físicamente dolorido, con enfermedad, reacciones físicas, molestias…
 
Eso es la Catarsis Emocional, cuando sufro un colapso emocional, mis emociones me bloquean, me paralizan, ya no puedo ser fuerte y contenerlas, me siento vencido, pequeño, como si el mundo fuese un lugar peligroso para mí, todo me daña, y me causa dolor, nadie me comprende…
 
Es precisamente éste momento catártico, el que he querido evitar durante mucho tiempo, durante el cual me he mostrado fuerte, impasible, valiente y por ello había conseguido el “auto-control”, tan necesario para sentirme equilibrado/a.
 
Sin embargo, todo recipiente acaba llenándose, y tenía que ocurrir.
Si analizamos y observamos la “explosión emocional”, nos daremos cuenta de que no surgió de la nada, sino que durante un tiempo impredecible, he estado “aguantando” y no permitiendo que aflorasen mis sentimientos más profundos, algunos, inconscientes. Por tanto, podríamos decir, que si los negaba, no les permitía salir, en realidad, no los aceptaba.
Y si seguimos buceando, quizás descubramos pensamientos de “auto-exigencia”, como por ejemplo, “tengo que estar bien”, y por ello, me reponía, ocultaba mis emociones más profundas, y “gracias a ello”, podía seguir viviendo, con la sensación “falsa” de control y equilibrio.
 
Es necesaria ésta explosión catártica, para la “salud emocional”, si llegamos a éste nivel de negación emocional.
Sin embargo, es más saludable no llegar hasta aquí. Para ello, desde la primera emoción o sentimiento, me permitiré vivirla en toda su expresión, aceptando que “soy humano/a, y tengo emociones”, valorando éstas como parte de un proceso de aprendizaje, crecimiento, cambio y maduración.
 
De ahí, que es necesario encontrar vías sanas de expresión de las emociones, no dañinas para la propia persona, ni para los demás, y donde sacarlas, expresarlas, gritarlas, contarlas, llorarlas…Y liberarse de ellas. Toda represión es negativa, hace crecer las emociones en nuestro interior con más intensidad y dolor. Pues están sin resolver.
Toda expresión “controlada” es terapéutica, liberadora. Y esto supone aceptar las emociones, hablar de ellas y no ocultarlas. A esto le llamamos Inteligencia emocional.
 
Para ello, es indispensable, perder el miedo a sufrir, a sentirse vulnerable ante los demás, ya que el mayor dolor es el que no se expresa, y la mayor vulnerabilidad es la presión de ocultarse, y no ser uno/a mismo/a.
 

viernes, 29 de mayo de 2015

Somos un globo de emociones en un mundo de alfileres

Es simple. Somos un globo de lleno emociones en un mundo lleno de alfileres. Te hablo de ti, que todo te emociona y que vives con los sentimientos a flor de piel. Por supuesto, es lo que te caracteriza. Destacas por tu sensibilidad especial.

Pero hay un precio que tienes que pagar por ser excepcionalmente emocional.  Tus inquietudes, tus emociones y tu forma de sentir no te dan tregua. Están contigo en las duras y en las maduras.
Y luego están los alfileres, que pinchan tu globo y esparcen tus emociones. Ellos no comprenden que tu piel es frágil y que, si se acercan a ti, provocarán una explosión, una ruptura irreparable.
Intentas contener a tus emociones en el aire pero no siempre lo consigues, solo a veces. Te acabas quedando con una parte de ellas en la mano y con otra parte esparcida por el suelo.
Y cuidas que nadie las pise, claro, porque entonces perderías parte de ti y habría que construir otro rompecabezas.






Ahora tienes que hacerte con otro globo, esta vez un poco más resistente. Sabes que tarde o temprano llegará otro alfiler y que explotarás de nuevo. Sin embargo, seguro que este nuevo alfiler tiene que acercarse un poco más hacia ti.
Voy a meter mi globo dentro de otro globo. Ganaré en protección”, piensas. Y es así como has acabado poniéndote capas y capas para protegerte del exterior. Como si fueses una cebolla.
El alfiler que quiera llegar hasta mis emociones tendrá mucho trabajo. No permitiré que me vuelva a dañar”. Pero no es ni tan raro ni tan difícil que otro alfiler acabe explotando todas tus barreras.
Y vuelta a empezar. Recoger tus emociones, con mucho cuidado, para ir a comprar otros cuantos globos de calidad que las protejan.
Esta vez pintarás cada globo de un color y escribirás unas palabras para que todos lo vean:

#1- Yo siempre estoy bien, no me pasa nada.


Negar nuestros sentimientos es uno de los globos más comunes. Esto nos hace no ser conscientes de lo que nos está sucediendo y, por supuesto, no afrontarlo.
Si no somos capaces de describir momentos de nuestra vida con detalle es que hemos dejado de pensar en lo cotidiano. Esto, por supuesto, tiene consecuencias nefastas. Si no aprendemos de lo vivido cometeremos cada vez más errores y no nos reconoceremos en nuestras acciones.

#2- No me hace falta un abrazo.


Hay otro globo especializado en negar el contacto. Este es uno de los más oscuros porque nos aleja del mundo real, haciéndonos rechazar la posibilidad de reencontrarnos con esos pedazos de vida que nos ofrecen los demás.
Dijo Frida Kahlo que amurallar nuestros sentimientos es arriesgarnos a que nos devoren desde el interior. Queremos ser amados pero sin mostrar fragilidad, sin abrir nuestro corazón. Existen abrazos que pueden recomponer nuestras partes rotas, pero tenemos que dejarnos abrazar.

#3- Yo puedo con todo


“Tengo superpoderes y nada me desborda. He construido las murallas más fuertes jamás vistas.”
Pero la realidad es que moverse con las corazas es complicado y nos resta libertad. Al final hemos inflado tantos globos que no sabemos cómo mantenernos en el aire y relajarnos.
Es probable que mantener esta actitud nos dé cierta ilusión de control sobre nuestras emociones, pero es un espejismo. Algo doloroso pasó, pero el miedo al sufrimiento nos hace enmascarar nuestra verdadera realidad.

#4- Es mi carácter, soy como soy


Está bien, eres como eres y defiendes tu derecho a serlo… Pero, ¿hablas por ti o por tu coraza? Es probable que estés poniéndote una máscara, un antifaz para que nadie sepa lo que hay dentro de ti.
Este globo podrá protegerte de muchos alfileres. Sin embargo, aunque pueda facilitarte volar sobre algunas situaciones complejas, en otros momentos se convertirá en una carga aún mayor. Esta situación, lejos de minimizar el sufrimiento, generará aún más.
Nos protegemos de quienes creemos que somos poniéndonos globos-barrera. Pero, un buen día, quedamos atrapados tras ellos y no podemos salir ni respirar.
Podemos huir, enfrentarnos o victimizarnos, pero eso no nos ayudará a ser nosotros mismos. Nuestros globos tienen sabor a pasado. Un pasado que tenemos que empezar a superar.
http://lamenteesmaravillosa.com/somos-globo-emociones-mundo-alfileres/