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miércoles, 16 de septiembre de 2026

"Una angustia tremenda que no puedo expresar
me ahoga el equilibrio sereno del rimar,
una angustia tremenda de atormentado duelo,
una amargura inmensa tan grande como el mar.
Que no sé lo que digo, que no sé lo que siento
o si sé lo que siento no lo puedo expresar.
Que yo sólo anhelo ser alma
ser crepúsculo, aurora, ser flor,
ser muy bueno, muy niño, muy pobre,
ser mañana, ser miel, ser amor”.

Federico García Lorca

A Federico García Lorca se le recuerda con frecuencia por la violencia de su muerte antes que por la profundidad de sus preguntas. Sin embargo, en sus escritos juveniles ya habitaba una angustia que ninguna palabra lograba contener. «Si sé lo que siento, no lo puedo expresar», confesó, revelando el drama de quien busca convertir el dolor en belleza. Su mirada también cuestionó la fe nacida del miedo y soñó con una patria fundada en el amor y la igualdad. Leer hoy a Lorca es descubrir que la verdadera poesía no ofrece respuestas: ilumina nuestras heridas y les concede un nombre.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Quiero llorar mi pena y te lo digo 
para que tú me quieras y me llores 
en un anochecer de ruiseñores, 
con un puñal, con besos y contigo. 

Quiero matar al único testigo 
para el asesinato de mis flores 
y convertir mi llanto y mis sudores 
en eterno montón de duro trigo. 

Que no se acabe nunca la madeja 
del te quiero me quieres, siempre ardida 
con decrépito sol y luna vieja. 

Que lo que no me des y no te pida 
será para la muerte, que no deja 
ni sombra por la carne estremecida. 

El poeta dice la verdad,
Federico García Lorca

domingo, 30 de agosto de 2026

Hay almas que tienen
azules luceros,
mañanas marchitas
entre hojas del tiempo,
y castos rincones
que guardan un viejo
rumor de nostalgias
y sueños.
Hay almas a las que uno tiene 
ganas de asomarse, 
como a una ventana 
llena de sol.

Federico García Lorca

miércoles, 26 de agosto de 2026

"Una angustia tremenda que no puedo expresar
me ahoga el equilibrio sereno del rimar,
una angustia tremenda de atormentado duelo,
una amargura inmensa tan grande como el mar.
Que no sé lo que digo, que no sé lo que siento
o si sé lo que siento no lo puedo expresar.
Que yo sólo anhelo ser alma
ser crepúsculo, aurora, ser flor,
ser muy bueno, muy niño, muy pobre,
ser mañana, ser miel, ser amor”.

Federico García Lorca



A Federico García Lorca se le recuerda con frecuencia por la violencia de su muerte antes que por la profundidad de sus preguntas. Sin embargo, en sus escritos juveniles ya habitaba una angustia que ninguna palabra lograba contener. «Si sé lo que siento, no lo puedo expresar», confesó, revelando el drama de quien busca convertir el dolor en belleza. Su mirada también cuestionó la fe nacida del miedo y soñó con una patria fundada en el amor y la igualdad. Leer hoy a Lorca es descubrir que la verdadera poesía no ofrece respuestas: ilumina nuestras heridas y les concede un nombre.

domingo, 16 de agosto de 2026

Si muero.
dejad el balcón abierto.

El niño come naranjas.
(Desde mi balcón lo veo.)

El segador siega el trigo.
(Desde mi balcón lo siento.)

¡Si muero,
dejad el balcón abierto!
 
Despedida,
Federico Garcia Lorca

Arte: Albert Marquet,  pintor francés nacido en 1875,  asociado con el movimiento fauvista, fallecido en 1947.

sábado, 13 de junio de 2026

La leyenda del tiempo

El sueño va sobre el tiempo 
flotando como un velero. 
Nadie puede abrir semillas 
en el corazón del sueño. 

¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta! 
¡Qué témpanos de hielo azul levanta! 

El tiempo va sobre el sueño 
hundido hasta los cabellos. 
Ayer y mañana comen 
oscuras flores de duelo. 

¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta! 
¡Qué espesura de anémonas levanta! 

Sobre la misma columna, 
abrazados sueño y tiempo, 
cruza el gemido del niño, 
la lengua rota del viejo. 

Ay, cómo canta el alba, cómo canta! 
¡Qué espesura de anémonas levanta! 

Y si el sueño finge muros 
en la llanura del tiempo, 
el tiempo le hace creer 
que nace en aquel momento. 
¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta! 
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!

Federico García Lorca
Aire de nocturno

Tengo mucho miedo 
de las hojas muertas, 
miedo de los prados 
llenos de rocío. 
Yo voy a dormirme; 
si no me despiertas, 
dejaré a tu lado mi corazón frío. 
¿Qué es eso que suena 
muy lejos? 
Amor. El viento en las vidrieras, 
¡amor mío! 

Te puse collares 
con gemas de aurora. 
¿Por qué me abandonas 
en este camino? 
Si te vas muy lejos, 
mi pájaro llora 
y la verde viña 
no dará su vino. 

Qué es eso que suena 
muy lejos? 
Amor. El viento en las vidrieras, 
¡amor mío! 

Tú no sabrás nunca, 
esfinge de nieve, 
lo mucho que yo 
te hubiera querido 
esas madrugadas 
cuando tanto llueve 
y en la rama seca 
se deshace el nido. 

¿Qué es eso que suena 
muy lejos? 
Amor. El viento en las vidrieras, 
¡amor mío!

Federico García Lorca
IV – Poemas del lago Eden Mills
Federico García Lorca

POEMA DOBLE DEL LAGO EDEN

Nuestro ganado pace, el viento espira.
-Garcilaso
Era mi voz antigua
ignorante de los densos jugos amargos.
La adivino lamiendo mis pies
bajo los frágiles helechos mojados.

¡Ay voz antigua de mi amor,
ay voz de mi verdad,
ay voz de mi abierto costado,
cuando todas las rosas manaban de mi lengua
y el césped no conocía la impasible dentadura del caballo!

Estás aquí bebiendo mi sangre,
bebiendo mi humor de niño pesado,
mientras mis ojos se quiebran en el viento
con el aluminio y las voces de los borrachos.

Déjame pasar la puerta
donde Eva come hormigas
y Adán fecunda peces deslumbrados.
Déjame pasar hombrecillo de los cuernos
al bosque de los desperezos
y los alegrísimos saltos.

Yo sé el uso más secreto
que tiene un viejo alfiler oxidado
y sé del horror de unos ojos despiertos
sobre la superficie concreta del plato.

Pero no quiero mundo ni sueño, voz divina,
quiero mi libertad, mi amor humano
en el rincón más oscuro de la brisa que nadie quiera.
¡Mi amor humano!

Esos perros marinos se persiguen
y el viento acecha troncos descuidados.
¡Oh voz antigua, quema con tu lengua
esta voz de hojalata y de talco!

Quiero llorar porque me da la gana
como lloran los niños del último banco,
porque yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja,
pero sí un pulso herido que sonda las cosas del otro lado.

Quiero llorar diciendo mi nombre,
rosa, niño y abeto a la orilla de este lago,
para decir mi verdad de hombre de sangre
matando en mí la burla y la sugestión del vocablo.

No, no, yo no pregunto, yo deseo,
voz mía liberta que me lames las manos.
En el laberinto de biombos es mi desnudo el que recibe
la luna de castigo y el reloj encenizado.

Así hablaba yo.
Así hablaba yo cuando Saturno detuvo los trenes
y la bruma y el sueño y la muerte me estaban buscando.
Me estaban buscando
allí donde mugen las vacas que tienen patitas de paje
y allí donde flota mi cuerpo entre los equilibrios contrarios.

CIELO VIVO

Yo no podré quejarme
si no encontré lo que buscaba.
Cerca de las piedras sin jugo y los insectos vacíos
no veré el duelo del sol con las criaturas en carne viva.

Pero me iré al primer paisaje
de choques, líquidos y rumores
que trasmina a niño recién nacido
y donde toda superficie es evitada,
para entender que lo que busco tendrá su blanco de alegría
cuando yo vuele mezclado con el amor y las arenas.

Allí no llega la escarcha de los ojos apagados
ni el mugido del árbol asesinado por la oruga.
Allí todas las formas guardan entrelazadas
una sola expresión frenética de avance.

No puedes avanzar por los enjambres de corolas
porque el aire disuelve tus dientes de azúcar,
ni puedes acariciar la fugaz hoja del helecho
sin sentir el asombro definitivo del marfil.

Allí bajo las raíces y en la médula del aire
se comprende la verdad de las cosas equivocadas,
el nadador de níquel que acecha la onda más fina
y el rebaño de vacas nocturnas con rojas patitas de mujer.

Yo no podré quejarme
si no encontré lo que buscaba;
pero me iré al primer paisaje de humedades y latidos
para entender que lo que busco tendrá su blanco de alegría
cuando yo vuele mezclado con el amor y las arenas.

Vuelo fresco de siempre sobre lechos vacíos,
sobre grupos de brisas y barcos encallados.
Tropiezo vacilante por la dura eternidad fija
y amor al fin sin alba. Amor. ¡Amor visible!

jueves, 11 de junio de 2026

El cielo nublado
pone mis ojos blancos.

Yo, para darles vida,
les acerco una flor
amarilla.

No consigo turbarlos.
Siguen yertos y blancos.

(Entre mis hombros vuela
mi alma dorada y plena.)

El cielo de abril
pone mis ojos de añil.

Yo, para darles alma,
les acerco una rosa blanca.

No consigo infundir
lo blanco en el añil.

(Entre mis hombros vuela
mi alma impasible y ciega.)

Federico García Lorca,
Canción de noviembre y abril,
de Canciones para Terminar (1921-1924)

domingo, 7 de junio de 2026

Los álamos de plata
Federico García Lorca

Los álamos de plata
se inclinan sobre el agua,
ellos todo lo saben, pero nunca hablarán.

El lirio de la fuente
no grita su tristeza.
¡Todo es más digno que la Humanidad!

La ciencia del silencio frente al cielo estrellado,
la posee la flor y el insecto no más.
La ciencia de los cantos por los cantos la tienen
los bosques rumorosos
y las aguas del mar.

El silencio profundo de la vida en la tierra,
nos lo enseña la rosa
abierta en el rosal.

Hay que dar el perfume
que encierran nuestras almas!
Hay que ser todo cantos,
todo luz y bondad.
¡Hay que abrirse del todo
frente a la noche negra,
para que nos llenemos de rocío inmortal!

¡Hay que acostar al cuerpo
dentro del alma inquieta!
Hay que cegar los ojos con luz de más allá,
a la sombra del pecho,
y arrancar las estrellas que nos puso Satán.

¡Hay que ser como el árbol
que siempre está rezando,
como el agua del cauce
fija en la eternidad!

¡Hay que arañarse el alma con garras de tristeza
para que entren las llamas
del horizonte astral!

Brotaría en la sombra del amor carcomido
una fuente de aurora
tranquila y maternal.
Desaparecerían ciudades en el viento.
Y a Dios en una nube
veríamos pasar.

viernes, 29 de mayo de 2026

SONETO DE LA DULCE QUEJA 

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,

no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.

Federico García Lorca

jueves, 28 de mayo de 2026

"Yo pronuncio tu nombre en esta noche oscura,
y tu nombre me suena
más lejano que nunca.
Más lejano que todas las estrellas
y más doliente que la mansa lluvia". 

Federico García Lorca

domingo, 24 de mayo de 2026

La agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

jueves, 26 de febrero de 2026

"(...) He atravesado una crisis de lejanías y de tristezas que ni yo mismo me he dado cuenta. Podría decirse que yo era una sombra borracha de verano y de pasión imposible… Tenía dentro del alma, en ese pozo insondable del que Santa Teresa hizo su castillo interior, un sedimento de espigas sonoras y de nubes blancas. He contemplado demasiado el cielo azul y he sentido verdaderas heridas de luz (…) Yo soy como una ilusión antigua hecha carne, y aunque mi horizonte se pierda en crepúsculos formidables de apasionamientos, tengo una cadena como Prometeo que me cuesta trabajo arrastrarla, ahora que no estoy preso en la roca, pero en vez de águila, un búho me roe el corazón. Me siento lleno de poesía, poesía fuerte, llana, fantástica, religiosa, mala, honda, canalla, mística. ¡Todo, todo! ¡Quiero ser todas las cosas! Bien sé que la aurora tiene la llave escondida en bosques secretos, pero yo la sabré encontrar".
Las maravillas que Federico García Lorca escribía con 20 años.
Hay almas que tienen

Federico García Lorca

Hay almas que tienen
azules luceros,
mañanas marchitas
entre hojas del tiempo,
y castos rincones
que guardan un viejo
rumor de nostalgias
y sueños.

Otras almas tienen
dolientes espectros
de pasiones. Frutas
con gusanos. Ecos
de una voz quemada
que viene de lejos
como una corriente
de sombra. Recuerdos
vacíos de llanto
y migajas de besos.
Mi alma está madura
hace mucho tiempo,
y se desmorona
turbia de misterio.
Piedras juveniles
roídas de ensueño
caen sobre las aguas
de mis pensamientos.
Cada piedra dice:
“¡Dios está muy lejos!”

lunes, 11 de agosto de 2025

LA LLUVIA
Federico García Lorca

La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de somnolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.
Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.
Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.
La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.
El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.
Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.
Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.
¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!
¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.
El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentágrama sin clave.
Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

Ilustración: Maya Fidawi

miércoles, 6 de agosto de 2025

"Hay cosas que no se pueden decir porque no hay palabras para decirlas; y si las hubiera, nadie entendería su significado".

Federico García Lorca, 
Doña Rosita la soltera

lunes, 19 de mayo de 2025

Tengo miedo a perder la maravilla,
de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,

no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.

Federico García Lorca