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domingo, 15 de marzo de 2026

Siempre se vuelve a Buenos Aires 
(Tango)
 
Esta ciudad está embrujada, sin saber…
por el hechizo cautivante de volver.
No sé si para bien, no sé si para mal,
volver tiene la magia de un ritual.
Yo soy de aquí, de otro lugar no puedo ser…
¡Me reconozco en la costumbre de volver!
A reencontrarme en mí, a valorar después,
las cosas que perdí… ¡La vida que se fue!

Llegué y casi estoy, a punto de partir…
Sintiendo que me voy, y no me quiero ir.
Doblé la esquina de mi misma, para comprender,
¡que nadie escapa al fatalismo de su propio ser!
Y estoy pisando las baldosas,
¡floreciéndome las rosas por volver…!

Esta ciudad no se si existe, si es así…
¡O algún poeta la ha inventado para mí!
Es como una mujer, profética y fatal
¡pidiendo el sacrificio hasta el final!
Pero también tiene otra voz, tiene otra piel;
y el gesto abierto de la mesa de café…
El sentimiento en flor, la mano fraternal
y el rostro del amor en cada umbral.

Ya sé que no es casual, haber nacido aquí
y ser un poco asi… triste y sentimental.
Ya sé que no es casual, que un fueye por los dos,
nos cante el funeral para decir… ¡Adiós!
Decirte adiós a vos… ya ves, no puede ser.
Si siempre y siempre sos, ¡una razón para volver!

Siempre se vuelve a Buenos Aires, a buscar
esa manera melancólica de amar…
Lo sabe sólo aquel que tuvo que vivir
enfermo de nostalgia… Casi a punto de morir!

Letra: Eladia Blasquez
Música: Astor Piazzolla

lunes, 3 de mayo de 2021

Horizonte, Homero Mansi


 

Playas del fracaso conquisté en su olvido,
me enredó a los vientos de su mal amor;
en medio de angustias ahogué mis gemidos
y en otros amores curé mi dolor.
Se quebró el encanto de mis ilusiones,
el mejor amigo me jugó traición,
pero con el ruido de otras diversiones
aturdí las penas de mi corazón.
Ocultá tu rencor,
escondé tu penar;
hacé como hice yo
que en mi propio dolor
encontré las esperanzas.
Olvidar es vivir,
perdonar es querer
y es mejor buscar la fe en el porvenir
que andar penando por las huellas del ayer.
Aprendí a los tumbos que la marcha es dura,
me curtí de ausencias y la perdoné.
Sueños de horizontes restan amargura,
cantos de esperanza entonan la fe.
Y por eso, cuando me dejó el destino
aplastao de pena, roto en mi ambición,
entregué mis pasos al sol del camino
sin más compañero que mi corazón.
Homero Mansi