jueves, 9 de abril de 2026

Los que llegan, no me encuentran.
Los que espero, no existen.

Alejandra Pizarnik
"¿Cuándo comenzó la prisa? Rápido, haz memoria: ¿cuándo comenzó esta urgencia por llegar cuanto antes a ninguna parte o por no faltar a una cita con nadie?"

Alejandra Pizarnik
Que nada nos defina. Que nada nos sujete. Que sea la libertad nuestra propia sustancia.

Simone de Beauvoir
"Vengas tú del infierno 
o del cielo,¿qué importa, 
¡Belleza!, monstruo enorme 
e ingenuo, más temido, 
si tus ojos, tu risa, tu pie, 
me abren la puerta de un 
infinito que amo y que 
nunca he conocido?"

"Poema 21. Las flores del mal", 
Charles Baudelaire 
📷Don Hong-Oai

Paseo de los Ángeles, Ciénaga de Paicone, Jujuy

Paseo de los Ángeles, Ciénaga de Paicone, Jujuy
"Me he vuelto solitario o, como ellos dicen, insociable y misántropo, porque la más salvaje soledad me parecía preferible a la sociedad de los malvados, que no se nutre más que de traiciones y odio..."

Jean-Jacques Rousseau
“Si la prosa es una casa, la poesía es un hombre en llamas corriendo a toda velocidad por ella.”

Anne Carson
"Hay una especie de tristeza que viene de saber demasiado, de ver el mundo como realmente es. Es la tristeza de entender que la vida no es una gran aventura, sino una serie de pequeños, insignificantes momentos, que el amor no es un cuento de hadas, sino una emoción frágil y fugaz, que la felicidad no es un estado permanente, sino una rara y fugaz vista de algo que nunca podremos sostener. Y en ese entendimiento, hay una profunda soledad, una sensación de estar aislado del mundo, de otras personas, de uno mismo".

"El faro", 
Virginia Woolf
EL TIEMPO DE BORGES 
Jorge Luis Borges/

Negar la sucesión temporal, 
negar el yo, 
negar el universo astronómico, 
son desesperaciones aparentes 
y consuelos secretos. 
Nuestro destino 
(a diferencia del infierno de Swedenborg 
y del infierno de la mitología tibetana) 
no es espantoso por irreal; 
es espantoso porque es irreversible y de hierro. 
El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. 
El tiempo es un río que me arrebata, 
pero yo soy el río; 
es un tigre que me destroza, 
pero yo soy el tigre; 
es un fuego que me consume, 
pero yo soy el fuego. 
El mundo, desgraciadamente, es real; 
yo, desgraciadamente, soy Borges 



EN EL OTRO, EL MISMO 

Soy, 
pero soy también el otro, 
el muerto, 
el otro de mi sangre y de mi nombre; 
soy un vago señor 
y soy el hombre que detuvo las lanzas del desierto. 
Vuelvo a Junín, 
donde no estuve nunca, 
a tu Junín, abuelo Borges. 
¿Me oyes, sombra o ceniza última, 
o desoyes en tu sueño de bronce esta voz trunca? 
Acaso buscas por mis vanos ojos 
el épico Junín de tus soldados, 
el árbol que plantaste, los cercados 
y en el confín la tribu y los despojos. 
Te imagino severo, un poco triste. 
Quién me dirá cómo eras y quién fuiste. 

En El otro, el mismo (1964) Jorge Luis Borges -/
«No será menos un enigma esta hoja
que las de Mis libros sagrados
ni aquellas otras que repiten
las bocas ignorantes,
creyéndolas de un hombre, no espejos
oscuros del Espíritu.
Yo que soy el Es, el Fue y el Será,
vuelvo a condescender al lenguaje,
que es tiempo sucesivo y emblema.
Quien juega con un niño juega con algo
cercano y misterioso;
yo quise jugar con Mis hijos.
Estuve entre ellos con asombro y ternura.
Por obra de una magia
nací curiosamente de un vientre.
Viví hechizado, encarcelado en un cuerpo
y en la humildad de un alma.
Conocí la memoria,
esa moneda que no es nunca la misma.
Conocí la esperanza y el temor,
esos dos rostros del incierto futuro.
Conocí la vigilia, el sueño, los sueños,
la ignorancia, la carne,
los torpes laberintos de la razón,
la amistad de los hombres,
la misteriosa devoción de los perros.
Fui amado, comprendido, alabado y pendí de una cruz.
Bebí la copa hasta las heces.
Vi por Mis ojos lo que nunca había visto:
la noche y sus estrellas.
Conocí lo pulido, lo arenoso, lo desparejo, lo áspero,
el sabor de la miel y de la manzana,
el agua en la garganta de la sed,
el peso de un metal en la palma,
la voz humana, el rumor de unos pasos sobre la hierba,
el olor de la lluvia en Galilea,
el alto grito de los pájaros.
Conocí también la amargura.
He encomendado esta escritura a un hombre cualquiera;
no será nunca lo que quiero decir,
no dejará de ser su reflejo.
Desde Mi eternidad caen estos signos.
Que otro, no el que es ahora su amanuense, escriba el poema.
Mañana seré un tigre entre los tigres
y predicaré Mi ley a su selva,
o un gran árbol en Asia.
A veces pienso con nostalgia
en el olor de esa carpintería.»

• «Juan I, 14». Jorge Luis Borges.
"Elogio de la sombra", 1969.

miércoles, 8 de abril de 2026

"Esa noche creí que había perdido para siempre la capacidad de enamorarme, que nunca más podría reírme ni perseguir una ilusión. Pero nunca más es mucho tiempo".

Isabel Allende
Y es que... para escribir de amor, tienes que estar enamorado o con el corazón roto y no sé cual de las dos es peor.

 Charles Bukowski
"Pierdo los días, la vida, el sueño. Pero yo no tengo la culpa si deseo, a la vez, la muerte y la vida al mismo tiempo, a la misma hora..."

Alejandra Pizarnik