miércoles, 26 de agosto de 2026

Cartas a Milena,
Franz Kafka 
El que abraza a una mujer es Adán. La mujer es Eva.
Todo sucede por primera vez.
He visto una cosa blanca en el cielo. Me dicen que es la luna, pero
qué puedo hacer con una palabra y con una mitología.
Los árboles me dan un poco de miedo. Son tan hermosos.
Los tranquilos animales se acercan para que yo les diga su nombre.
Los libros de la biblioteca no tienen letras. Cuando los abro surgen.
Al hojear el atlas proyecto la forma de Sumatra.
El que prende un fósforo en el oscuro está inventando el fuego.
En el espejo hay otro que acecha.
El que mira el mar ve a Inglaterra.
El que profiere un verso de Liliencron ha entrado en la batalla.
He soñado a Cartago y a las legiones que desolaron a Cartago.
He soñado la espada y la balanza.
Loado sea el amor en el que no hay poseedor ni poseída, pero los dos se entregan.
Loada sea la pesadilla, que nos revela que podemos crear el infierno.
El que desciende a un río desciende al Ganges.
El que mira un reloj de arena ve la disolución de un imperio.
El que juega con un puñal presagia la muerte de César.
El que duerme es todos los hombres.
En el desierto vi la joven Esfinge, que acaban de labrar.
Nada hay tan antiguo bajo el sol.
Todo sucede por primera vez, pero de un modo eterno.
El que lee mis palabras está inventándolas.

La dicha,
Jorge Luis Borges 
"Esa es la paradoja: el único momento en que la mayoría de la gente se siente viva es cuando está sufriendo".
 Ted Hughes
«Donde te encuentras hoy es donde debes estar. Confía. Todos los sitios son sólo parte de un viaje».
Alejandro Jodorowsky
"... Creedme, todo depende de esto: haber tenido, una vez en la vida, una primavera sagrada que colme el corazón de tanta luz que baste para transfigurar todos los días venideros".

Rainer Maria Rilke,
Primavera sagrada
Todo es muy simple
Idea Vilariño

Todo es muy simple mucho
más simple y sin embargo
aún así hay momentos
en que es demasiado para mí
en que no entiendo
y no sé si reírme a carcajadas
o si llorar de miedo
o estarme aquí sin llanto
sin risas
en silencio
asumiendo mi vida
mi tránsito
mi tiempo.
.
.
Stańczyk.
Título completo; Stańczyk during a ball at the court of Queen Bona in the face of the loss of Smolensk.
Jan Matejko (1862).
120 x 88 cms.
Warsaw National Museum (Polonia)
Hay una especie de terquedad en mí, que nunca me permite que me intimide nadie. Por el contrario, mi valor crece cuando alguien intenta intimidarme.
Jane Austen,
Orgullo y prejuicio 
"Se habla de que las heridas cicatrizan, estableciéndose un paralelismo impreciso con la patología de la piel, pero no ocurre tal cosa en la vida de un ser humano. Lo que hay son heridas abiertas; a veces se encogen hasta no parecer más grandes que un pinchazo causado por un alfiler, pero siguen siendo heridas. Las marcas que deja el sufrimiento se deben comparar más bien a la pérdida de un dedo o la pérdida de visión en un ojo. Puede que en algún momento no notemos que nos faltan, pero el resto del tiempo, aunque los echemos de menos, nada podemos hacer".

"Suave es la noche", 
Scott Fitzgerald
📷Paul Almasy
Circe: "Verde de envidia".

La pócima color verde cae de las manos de Circe,  la diosa hechicera. Se vierte sobre las aguas en las cuales se bañará la ninfa Escila. La envidia dirige las acciones de la diosa... 

Su envidia nace a partir de que Glauco, el dios marino le pide ayuda para crear una pócima que enamore a la ninfa Escila, pero Circe, enamorada en secreto de Glauco, crea el veneno que la transformará en un feroz monstruo marino. Así Glauco perderá el interés en Escila y la venganza de Circe será consumada.

"Verde de envidia", Waterhouse no elige los colores al azar. Ya en la Antigüedad se hacía referencia a que la envidia generaba cantidades de bilis que tornaban de ese color la piel del envidioso.

Shakespeare en Otelo, hacía referencia a los celos (a veces asociados a la envidia) como el monstruo de ojos verdes (“Beware, my lord, of jealousy; it is the green-eyed monster), y la expresión "green with envy" también es utilizada en el idioma inglés.

Pero en nuestro idioma, la expresión obedecería a un juego de palabras entre las palabras "endivia" y "envidia", ya que durante los últimos años de reinado de Isabel de Farnesio, ella vivió una conocida rivalidad con Bárbara de Braganza, la culta y refinada esposa de su hijastro Fernando VI y su futura sucesora.

El día de la sucesión, el 9 de julio de 1746, Isabel de Farnesio llevaba un vestido de una tonalidad verde que recordaba al color de la endivias. Por supuesto, ella renunciaba de mala gana a su reinado, por lo que el vestido verde endivia, rápidamente dio paso al juego de palabras que inmortalizó la expresión estar "verde de envidia" 


Circe Invidiosa.
John William Waterhouse (1892).
179x 85 cms.
Art Gallery of South Australia.
Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

Poema de la despedida,
José Ángel Buesa

✍️José Ángel Buesa fue un poeta cubano nacido en el año 1910 y fallecido en 1982. 
Buesa publicó casi dos decenas de poemarios, entre los que destacan los títulos "La fuga de las horas", "La vejez de Don Juan", "Lamentaciones de Proteo" y "Poemas en la arena".
"Sentado al borde de una silla desfondada, 
mareado, enfermo, casi vivo, 
escribo versos previamente llorados 
por la ciudad donde nací.
Hay que atraparlos, también aquí 
nacieron hijos dulces míos 
que entre tanto castigo te endulzan bellamente. 
Hay que aprender a resistir.
Ni a irse ni a quedarse, 
a resistir, 
aunque es seguro 
que habrá más penas y olvido".

Juan Gelman | Mi Buenos Aires querido

Juan Gelman ocupa un lugar esencial en la poesía hispanoamericana contemporánea porque convirtió la experiencia del dolor, el exilio y la pérdida en una profunda exploración del lenguaje. Su obra, cercana a la vida cotidiana y al habla popular, encontró en la poesía un espacio para confrontar la violencia política y preservar aquello que la historia intenta borrar.

Cuesta del Obispo, Salta

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