domingo, 12 de julio de 2026

La vasta noche
no es ahora otra cosa
que una fragancia.

Jorge Luis Borges,
17 Haiku
EL CIEGO
Lo han despojado del diverso mundo,
de los rostros, que son lo que eran antes.
De las cercanas calles, hoy distantes,
y del cóncavo azul, ayer profundo.
De los libros le queda lo que deja
la memoria, esa forma del olvido
que retiene el formato, el sentido,
y que los meros títulos refleja.
El desnivel acecha. Cada paso
puede ser la caída. Soy el lento
prisionero de un tiempo soñoliento
que no marca su aurora ni su ocaso.
Es de noche. No hay otros. Con el verso
debo labrar mi insípido universo.

            II

Desde mi nacimiento, que fue el noventa y nueve
de la cóncava parra y el aljibe profundo,
el tiempo minucioso, que en la memoria es breve,
me fue hurtando las formas visibles de este mundo.
Los días y las noches limaron los perfiles
de las letras humanas y los rostros amados;
en vano interrogaron mis ojos agotados
las vanas bibliotecas y los vanos atriles.
El azul y el bermejo son ahora una niebla
y dos voces inútiles. El espejo que miro
es una cosa gris. En el jardín aspiro,
amigos, una lóbrega rosa de la tiniebla.
Ahora sólo perduran las formas amarillas
y sólo puedo ver para ver pesadillas.

#Borges 
 Jorge Luis  Borges
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

II

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo que me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

Jorge Luis Borges,
1964
"Ha sido durante mucho tiempo mi axioma que las pequeñas cosas son infinitamente lo más importante".
Arthur Conan Doyle
"Tal vez esta es la forma más alta de amor:
un alma que da serenidad a otra".
Susan Vreeland
"Guarda tus sueños; 
¡Los sabios no los tienen tan hermosos  como los locos!" 
Charles Baudelaire
"Morir soñando"

Miguel de Unamuno.
Morir soñando, sí, mas si se sueña
morir, la muerte es sueño; una ventana
hacia el vacío; no soñar; nirvana;
del tiempo al fin la eternidad se adueña.
Vivir el día de hoy bajo la enseña
del ayer deshaciéndose en mañana;
vivir encadenado a la desgana
¿es acaso vivir? ¿y esto qué enseña?
¿Soñar la muerte no es matar el sueño?
¿Vivir el sueño no es matar la vida?
¿A qué poner en ello tanto empeño?:
¿aprender lo que al punto al fin se olvida
escudriñando el implacable ceño
-cielo desierto- del eterno Dueño?

Miguel de Unamuno (1864- 1936)
Fue un escritor y filósofo español perteneciente a la generación del 98.

Fuente: Poemas del alma
Escultura:
"La bella durmiente".
Louis Sussman Helborn.
Escultor alemán.

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos... En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará... rodará...

Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?

Alfonsina Storni,
La caricia perdida 
"Un amor desinteresado: Ni siquiera le pide amor. Jamás se ha planteado los interrogantes que torturan a las parejas humanas: ¿me ama?, ¿ha amado a alguien más que a mí?, ¿me ama más de lo que yo le amo a él? Es posible que todas estas preguntas que inquieren acerca del amor, que lo miden, lo analizan, lo investigan, lo interrogan, también lo destruyan antes de que pueda germinar.
Es posible que no seamos capaces de amar precisamente porque deseamos ser amados, porque queremos que el otro nos dé algo, en lugar de aproximarnos a él sin exigencias y querer sólo su mera presencia".
Milan Kundera
"El pedazo de piedra más triste y conmovedor del mundo", así describió el escritor Mark Twain al León de Lucerna, en Suiza.

Se trata de un león moribundo, atravesado por una lanza, que protege un escudo de la monarquía francesa mientras espera la muerte. Su expresión transmite tanto dolor que millones de personas guardan silencio apenas llegan frente a él.

Pero ese león no habla de animales, habla de 760 hombres.

El 10 de agosto de 1792, durante la Revolución Francesa, la Guardia Suiza recibió la misión de proteger el Palacio de las Tullerías, residencia del rey Luis XVI. Mientras la familia real abandonaba el lugar, los soldados permanecieron en sus puestos. Sabían que estaban completamente superados en número y que apenas les quedaban municiones. Aun así, demostraron su inquebrantable lealtad a la corona.

Treinta años después, Karl Pfyffer von Altishofen, un oficial que salvó la vida porque estaba de permiso, impulsó la construcción de un monumento para que el sacrificio de sus compañeros jamás fuera olvidado.

Entre 1820 y 1821, el escultor danés Bertel Thorvaldsen diseñó la obra y Lukas Ahorn la talló directamente sobre una antigua cantera de arenisca. Mide 10 metros de largo por 6 de alto, pero más que su tamaño, impresiona la expresión de su mirada.

Bajo el león aparecen grabados los nombres de los soldados caídos y una frase en latín que resume el sentido del monumento: "Helvetiorum Fidei ac Virtuti", "A la lealtad y la valentía de los suizos".

Cada año, más de un millón de personas visitan este rincón de Lucerna que representa a hombres honorables que permanecieron fieles a su palabra incluso, a costa de su propia vida.
Wilde vs. Kafka — La máscara

"El ser humano se esconde detrás de una máscara para poder mostrarse."
Oscar Wilde 

Oscar Wilde entiende la máscara como una paradoja brillante: a veces solo podemos decir la verdad cuando no hablamos directamente en nuestro propio nombre. La apariencia, el ingenio, el teatro social y la ironía no son simples disfraces, sino formas de revelar deseos, contradicciones y verdades que la sociedad no permite expresar de manera frontal. En Wilde, la máscara no oculta siempre: muchas veces libera. Permite jugar con la identidad, desafiar la moral dominante y mostrar precisamente aquello que la vida respetable intenta esconder.

"El ser humano se esconde detrás de una máscara hasta olvidar su rostro."
Franz Kafka 

Kafka convierte la máscara en algo mucho más angustioso. En su mundo, el individuo no se disfraza para expresarse, sino para sobrevivir dentro de un sistema incomprensible. La máscara deja de ser juego y se vuelve condena: uno empieza fingiendo para adaptarse, para obedecer, para no ser expulsado, y termina perdiendo la certeza de quién era antes de fingir. Wilde ve en la máscara una forma de revelación; Kafka, una forma de desaparición. En uno, el rostro se inventa; en el otro, el rostro se borra.

Islandia

  • cañón de Stuðlagil en Islandia es famoso por sus inmensas columnas de basalto de hasta 30 metros de altura.
  • El río Jökla que fluye por el cañón destaca por su color turquesa vibrante debido a sus aguas glaciares.
  • Se puede acceder al cañón principalmente a pie, con rutas de senderismo de aproximadamente 2,5 km.
  • Basílica y convento de San Francisco, Salta

    Basílica y convento de San Francisco, Salta