sábado, 9 de mayo de 2026

"Si tuviera que describir quién soy,
no hablaría alto.
Soy un puñado de verdades sin abrigo,
mezcladas con palabras 
que se me quedan pegadas a la garganta.

Soy lo que ves.
Lo demás,
lo que otros dicen,
no tiene raíz donde crecer.
No camino con multitudes.
Prefiero las pocas manos
que no me sueltan cuando tiemblo.

A veces parezco fría.
No lo soy.
Solo aprendí a cerrar puertas
para que no entrara todo lo que rompe.
Hay luchas en mí
que dejaron silencio
clavado en los hombros.
Hay heridas
que nadie nombró
y aún así siguen abiertas
cuando la casa huele a ausencia.

Y sin embargo, aquí estoy.
No intacta.
No perfecta.
Pero en pie.
Y eso,
aunque no lo entiendan,
también es una forma de victoria.

Inma Bayón Granadero
“La verdadera nobleza es caminar toda la vida con pasos que salen del corazón; que tus actos estén de acuerdo con tus ideas, aunque el precio sea alto”.
Rosa Montero
Los Haiku, poemas japoneses, son muy especiales: sólo tres versos con una métrica de:  
1° verso 5 sílabas 
2° verso 7 sílabas 
3° verso 5 sílabas 

En 1981, después de su viaje a Japón, Borges publicó en su libro "La Cifra", 17 haikus. Éstos poemas no cumplen con esa métrica, tal vez lo premeditó.

Diecisiete Haiku
1
Algo me han dicho
la tarde y la montaña.
Ya lo he perdido.
 
2
La vasta noche
no es ahora otra cosa
que una fragancia.
 
3
¿Es o no es
el sueño que olvidé
antes del alba?
 
4
Callan las cuerdas.
La música sabía
lo que yo siento.
 
5
Hoy no me alegran
los almendros del huerto.
Son tu recuerdo.
 
6
Oscuramente
libros, láminas, llaves
siguen mi suerte.
 
7
Desde aquel día
no he movido las piezas
en el tablero.
 
8
En el desierto
acontece la aurora.
Alguien lo sabe.
 
9
La ociosa espada
sueña con sus batallas.
Otro es mi sueño.
 
10
El hombre ha muerto.
La barba no lo sabe.
Crecen las uñas.
 
11
Ésta es la mano
que alguna vez tocaba
tu cabellera.
 
12
Bajo el alero
el espejo no copia
más que la luna.
 
13
Bajo la luna
la sombra que se alarga
es una sola.
 
14
¿Es un imperio
esa luz que se apaga
o una luciérnaga?
 
15
La luna nueva
ella también la mira
desde otro puerto.
 
16
Lejos un trino.
El ruiseñor no sabe
que te consuela.
 
17
La vieja mano
sigue trazando versos
para el olvido.
«Asomaba a sus ojos una lágrima 
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó en su llanto 
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día?
y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo?».

"Rima XXX",
Gustavo Adolfo Bécquer.

 “Gustavo Adolfo Bécquer”, escultura en homenaje al poeta romántico realizada en bronce por Ricardo González y ubicada a los pies del Monte de las Ánimas, en el Ayuntamiento de Soria (España).
“Siempre quejándote de todo y a la vez fingiendo no darle importancia a nada, vives de esperanzas pero no sabes ni qué esperas”. 

Julio Cortázar,
Rayuela (cap 7)

viernes, 8 de mayo de 2026

Es para eso que morimos tanto?
Para sólo morir, tenemos que morir 
a cada instante?

César Vallejo
Para morir no se precisa más que estar vivo

Tanta soberbia el hombre y no sirve más que para juntar moscas

"El hombre de la esquina rosada"
Jorge Luis Borges Borges
El sueño, Jorge Luis Borges.
    ▪︎ Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?

¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traducible
en un sopor que la vigilia dora

de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra

y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?
La felicidad es un pájaro.

Pero no un pájaro cualquiera.

Sino un pájaro hecho de polvo de oro.

Este pájaro

Viene de algún lugar, muy lejos,

Viene y se posa en tu hombro,

En tu hombro izquierdo.

Sobre tu corazón.

El pájaro de la felicidad se posa.

No lo ves,

Solo lo sientes.

Y si quieres atraparlo,

No puedes atraparlo.

Ni con la mano,

Ni con una cadena,

Con ninguna trampa.

No puedes atraparlo.

A veces el pájaro de la felicidad

Se posa en tu hombro más tiempo,

A veces menos.

Y cuando quiere irse, se va.

Vuela y se pierde en el aire,

Quizás incluso se derrite en el aire,

Nadie lo sabe.

Zaharia Stancu, 
Felicidad