ROMANCE DE LA MUERTE DEL
GENERAL SAN MARTÍN
_ Madre, quiero que me digas, que me vuelvas a decir, por qué a las tres de la tarde, a las tres de un día gris, la rosa no fue más rosa, ni el jazmín fue más jazmín.
_ Niño, a las tres de la tarde, ¿cómo te podré decir? la rosa no fue más rosa ni el jazmín fue más jazmín, porque a las tres de la tarde, a las tres, lejos de aquí, lejos del clavel del aire, y el aire de su país, vino y se llevó la muerte al General San Martín.
_ Madre a las tres de la tarde, todos lo vimos partir; iba en un caballo blanco por un camino de añil.
¡Qué fulgor el de sus ojos el de su voz qué clarín! Brillaba tanto su sable que el sol no quiso salir.
_ Si tanto brillaba, niño, la espada de San Martín,
no brillaba por ser de oro que el oro no brilla así,
si tan alto relucía, ¡Oíd, mortales, oíd!
fue porque se hizo de día la noche de Guayaquil.
_ Por los caminos celestes, cruza, madre, el adalid.
Cada astro es un granadero,
Cada nube es un jazmín,
allá Gregorio Las Heras, Soler y O' Higgins aquí.
Todos llevan en el pecho la estrella de Guayaquil.
¡Oh, Capitán de los Andes. quién te pudiera seguir!
Cierro los ojos y rezo ¡Padre Nuestro, San Martín!
Domingo Zerpa, poeta y escritor jujeño, (1909- 1999).
Imagen:
Carbonilla sobre papel de Luigi de Servi
"José de San Martín"
Busto perfil derecho del Gral. San Martín de anciano. Se trataría de un boceto realizado por de Servi de un fragmento de lo que finalmente sería su obra “El sueño de San Martín” (1916).