jueves, 16 de abril de 2026

Cuando nombro la noche no hablo de la oscuridad exterior, sino de la que llevo dentro, esa que me acompaña aunque el sol esté en lo alto" 

Alejandra Pizarnik
"Existe una cita.
Aún sin fecha ni hora para encontrarnos.
Yo ahí estaré puntual.
No sé si tú..."

Julio Cortázar
"Nada me hiere donde yo habito". 
Concha Espina

Elogio de la sombra

Jorge Luis Borges


La vejez (tal es el nombre que los otros le dan)
puede ser el tiempo de nuestra dicha.
El animal ha muerto o casi ha muerto.
Quedan el hombre y su alma.
Vivo entre formas luminosas y vagas
que no son aún la tiniebla.
Buenos Aires,
que antes se desgarraba en arrabales
hacia la llanura incesante,
ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro,
las borrosas calles del Once
y las precarias casas viejas
que aún llamamos el Sur.
Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas;
Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;
el tiempo ha sido mi Demócrito.
Esta penumbra es lenta y no duele;
fluye por un manso declive
y se parece a la eternidad.
Mis amigos no tienen cara,
las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años,
las esquinas pueden ser otras,
no hay letras en las páginas de los libros.
Todo esto debería atemorizarme,
pero es una dulzura, un regreso.
De las generaciones de los textos que hay en la tierra
sólo habré leído unos pocos,
los que sigo leyendo en la memoria,
leyendo y transformando.
Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte,
convergen los caminos que me han traído
a mi secreto centro.
Esos caminos fueron ecos y pasos,
mujeres, hombres, agonías, resurrecciones,
días y noches,
entresueños y sueños,
cada ínfimo instante del ayer
y de los ayeres del mundo,
la firme espada del danés y la luna del persa,
los actos de los muertos,
el compartido amor, las palabras,
Emerson y la nieve y tantas cosas.
Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro,
a mi álgebra y mi clave,
a mi espejo.
Pronto sabré quién soy.

El ojo del Delta, Buenos Aires

El ojo del Delta, Buenos Aires
"...Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca...".

Konstantinos Kavafis

miércoles, 15 de abril de 2026

"Imposible desvivir lo vivido, imposible regresar al pasado, imposible ser otro".

Elena Poniatowska
«En nuestros momentos más oscuros, no necesitamos soluciones ni consejos. Lo que queremos es simplemente una conexión humana, una presencia tranquila, un toque suave».

Ernest Hemingway
No quedará en la noche una estrella.
No quedará la noche.
Moriré y conmigo la suma
del intolerable universo.
Borraré las pirámides, las medallas,
los continentes y las caras.
Borraré la acumulación del pasado.
Haré polvo la historia, polvo el polvo.
Estoy mirando el último poniente.
Oigo el último pájaro.
Lego la nada a nadie.

Jorge Luis Borges, 
El Suicida (1975)
Creo que todos tenemos un poco de esa bella locura que nos mantiene andando cuando todo alrededor es tan insanamente cuerdo.
Julio Cortazar
Tu quebranto

Tu voz no quiere cantar
tu voz se esconde en el llanto
si pregunto tu quebranto
es sólo por preguntar
 
desde que tu pena existe
como un ileso sentido
todo está triste y cumplida
todo está cumplido y triste
 

no tiene melancolía
el limpio dolor que tienes
ya no te quedan rehenes
para obtener la alegría
 
tu voz no quiere cantar
tu voz se esconde en el llanto
si pregunto tu quebranto
es sólo por preguntar
tu pena no es tu tortura
tu pena es tu peregrina
quién sabe cómo termina
si termina la aventura
 
tu pena es un cautiverio
sin mar sin cielo y sin rosas
por sobre todas las cosas
tu pena es como misterio
 
tu voz no quiere cantar
tu voz se esconde en el llanto
si pregunto tu quebranto
es sólo por preguntar
 
tu voz se calla por sabia
y ese silencio es mejor
si tu dolor no es dolor
es que tu dolor es rabia
 
tu dolor es una espada
que hiere o corta o libera
tu pena es una manera
de vencer la madrugada
 
tu voz no quiere cantar
tu voz se esconde en el llanto
si pregunto tu quebranto
no me vas a contestar.

Mario Benedetti,
Tu quebranto