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jueves, 18 de marzo de 2021

'Un lapso momentáneo de la razón', Pink Floyd Album Cover

Las portadas de los álbumes de Pink Floyd fueron siempre una extensión de su identidad visual, entrelazando imágenes surrealistas en sus viajes musicales cósmicos. Las obras de arte más famosas son simples e instantáneamente reconocibles: el lado oscuro del prisma minimalista de la Luna . La pared de ladrillo desnudo El buen y malo apretón de manos de Wish You Were Here .
Pero para el arte ambicioso y de alto concepto, nada más en el catálogo de Pink Floyd se acerca a Un lapso momentáneo de la razón , la cubierta descrita por el Courier Mail como "un acto que encaja con el título." Costar aproximadamente $ 530,000 para hacer e involucrar a un gran equipo de fotógrafos y diseñadores, la portada y su sesión fotográfica del 15 de junio de 1987 es el más grandioso de todos los logros del genio creativo detrás de muchas de las obras de arte más famosas de Pink Floyd, Storm Thorgerson .
El irresistible y abstracto concepto de la portada de Momentary Lapse of Reason cubre, casi apropiadamente, la tumultuosa relación de la banda con el desaparecido Roger Waters y la falta de un concepto central del álbum, que la banda comúnmente vinculaba estrechamente a su arte de portada.

Lo más destacado de la portada, por supuesto, son las camas. Thorgerson solicitó específicamente camas vacías de hierro forjado - 700 de ellas - para simbolizar la enfermedad. El asistente del diseñador Colin Chambers sugirió que las camas fueran un río, lo que apoyaría el tema recurrente del río Támesis. Se necesitaron dos camiones grandes y tres tractores para transportar las camas a Saunton Sands en North Devon en Inglaterra.
El fotógrafo Bob Dowling, que ganó un premio de Oro de la Asociación de Fotógrafos de Moda y Publicidad para la portada, necesitó un montón de trucos sofisticados para llevar la visión de Thorgerson a la vida. Dos cámaras de 35 mm estaban equipadas con lentes gran angular y montadas en cinco trípodes que abarcaban un camión de plataforma plana, creando la notable profundidad de la cubierta.
Dowling también ligeramente subexpuestas la foto para "intensificar el surrealismo de la escena" y corrió la foto a través de un "filtro polarizador", que atenuó el cielo, manteniendo el brillo del río de las camas. La producción también llamó a los dos actores vistos en la portada, y un conductor de perro para pelear con los "perros de guerra" sentados en la distancia.
Es una maravilla que Thorgerson en ningún momento pensó para sí mismo "Podría haber hecho otro prisma". Algo más simple podría haber encajado mejor en la historia de las portadas de álbumes más ejemplares de Pink Floyd, pero en 1987 la situación para la banda era algo menos que simple. Roger Waters había salido y lanzado su segundo álbum en solitario Radio KAOS , y David Gilmour fue dejado para concebir la mayor parte de la música y los temas él mismo. El resultado fue uno de los álbumes menos cohesionados musical y temáticamente de Pink Floyd.
Pero A Momentary Lapse of Reason sobrevivirá para siempre gracias al concepto absurdamente ambicioso de cubierta de Thorgerson, que es paralelo a la naturaleza complicada de las relaciones de la banda en ese momento. Las batallas legales de Gilmour con Waters sobre el uso del nombre de la banda solo eran estresantes y lo suficientemente convulso como para volverlas locas.
La portada de Momentary Lapse of Reason puede haber sido un descenso temporal en la locura, como su nombre sugiere. Pero con el genio de Thorgerson al timón, los conceptos surrealistas colectivos se unieron y agregaron otra imagen icónica al canon de Pink Floyd.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Animals: el visceral y aún vigente retrato de Pink Floyd sobre la división de clases sociales


Eclipsado por obras celebérrimas como The Wall y Dark Side of the Moon —a veces incluso por Wish You Were Here—, Animals es no solamente el trabajo más visceral y maduro de Pink Floyd, sino que con frecuencia se le considera también, entre sus fans más acérrimos, como su álbum más redondo y una de las cumbres del rock progresivo.

De una naturaleza oscurísima y mucho más difícil de digerir que los discos ya mencionados, Animals muestra al grupo en su más vibrante plenitud creativa e interpretativa, además de estar regido por un concepto fascinante: con ciertas libertades de por medio, es una adaptación musical de Rebelión en la granja, de George Orwell, cuya premisa es reinterpretada desde la iracunda perspectiva de Roger Waters.

Las clases sociales están representadas por grupos de animales: las ovejas son el proletariado, carente de conciencia y criterio propios; los perros conforman la clase media, siempre dispuestos a hacer todo lo necesario para formar parte de las más privilegiadas cúpulas de poder, las cuales son encarnadas por los cerdos, quienes desde las alturas lo observan y vigilan todo.

Más allá de las diferencias entre las clases sociales, el disco trata más bien acerca de las aspiraciones de cada una de ellas: su cosmovisión, sus anhelos, su psicología y el hecho de que ninguna es mejor o peor que la otra desde el punto de vista moral.

Es un disco cruel, en donde parece no haber luz al final del túnel ni esperanza después de la tormenta, porque esta es, de hecho, cíclica y sempiterna. Entre tanta grisura y tinieblas, el amor (retratado en las dos partes de "Pigs on the Wing") resulta ser para Waters el único refugio posible ante esta inhumana cacería regida por la supervivencia ya no del más apto, sino del más voraz. Y en ese sentido, es una obra muy difícil de escuchar, de asimilar.

Si bien para 1977 Pink Floyd, como grupo, era ya gobernado casi unilateralmente por Roger Waters, canciones como "Dogs", "Pigs (Three Different Ones)" y "Sheep" muestran a los cuatro músicos en una sintonía pocas veces vista en toda su trayectoria. Cada pasaje instrumental, cada sección está articulada de tal forma que nada sobra y nada falta, incluso en canciones de 10, 15 y 17 minutos.


No será el trabajo más popular del grupo, pero apenas en 2016 Animals fue inesperadamente revalorado en su justa dimensión, durante los conciertos que Roger Waters ofreció en la Ciudad de México. El disco fue interpretado casi en su totalidad, además de que el escenario se transformó en una fiel reproducción de la portada de la obra.

Aquello no fue fortuito: más de 40 años después, el mensaje general de Animals se sostiene tan vigente como cuando fue concebido. Las divisiones sociales planteadas en la obra literaria de Orwell y en la grabación de Waters, Gilmour, Wright y Mason, se han agudizado todavía más.

La incertidumbre y los conflictos humanos se han intensificado en una mayor escala. Los vínculos personales son cada vez más frágiles, mientras que la modernidad líquida de Zygmunt Bauman —involuntariamente presente en muchos de los versos de Animals— se ha cristalizado en una realidad muy concreta. No nos queda más que tratar de encontrar, cada uno a su manera, un refugio que nos proteja de los cerdos voladores y un amor genuino que nos redima de esa incesante disputa entre bovinos, caninos y porcinos.

You know that I care what happens to you
And I know that you care for me too
So I don't feel alone
Or the weight of the stone
Now that I've found somewhere safe
To bury my bone
And any fool knows a dog needs a home
A shelter from pigs on the wing


jueves, 21 de noviembre de 2019

Pink Floyd - The Division Bell - What Do You Want From Me?



As you look around this room tonight
Settle in your seat and dim the lights
Do you want my blood, do you want my tears?
What do you want?
(What do you want from me?)
Should I sing until I can't sing anymore?
Play these strings until my fingers are raw
You're so hard to please
What do you want from me?
Do you think that I know something you don't know?
(What do you want from me?)
If I don't promise you the answers, would you go?
(What do you want from me?)
Should I stand out in the rain?
Do you want me to make a daisy chain for you?
I'm not the one you need
What do you want from me?
You can have anything you want
You can drift, you can dream, even walk on water
Anything you want
You can own everything you see
Sell your soul for complete control
Is that really what you need?
You can lose yourself this night
See inside, there is nothing to hide
Turn and face the light
What do you want from me?
Compositores: Gilmour / Wright / Samson

jueves, 23 de mayo de 2019

A 37 años del estreno en el Festival de Cannes: The Wall, la película

Pink Floyd - The Wall: reflejo de nuestra humanidad


¿Qué es The Wall? Es un universo que trasciende el tiempo y la historia. Un relato de nuestra propia humanidad.

Todo empezó con un álbum. Pertenece a la banda británica Pink Floyd y es titulado “The Wall”. Fue uno de los discos más vendidos en la historia del rock, pero Roger Waters -la mente detrás de este proyecto- tenía mucho más en mente que hacer un best-selling álbum. De hecho, Waters se convirtió en el brillante arquitecto de toda una realidad, de un mundo, de un universo. Para darle vida a este universo, Waters dio a luz a tres hijos:
El primero, de la mano con Pink Floyd, fue el álbum lanzado en 1979, “The Wall”; el segundo, nacido en 1982, fue la película “Pink Floyd – The Wall”, dirigida por Alan Parker; y el tercero fue “Roger Waters: The Wall”, en el 2014. Este último es una película documental que muestra la puesta en escena del live tour de Waters.
La narración de la película de 1982 se guía por las pistas del álbum, éstas son la banda sonora de la cinta, donde prácticamente no hay diálogos. Por eso, la línea narrativa es dada por la letra de las canciones, que cuentan la historia de Pink: un artista que sufre de múltiples desventuras a lo largo de su vida y que por eso decide levantar un muro psicológico para alejarse de las personas, aislarse completamente del mundo y así dejar de sufrir, y en definitiva, dejar de sentir. Este muro psicológico también se convierte en uno real y físico, cuando en la película Pink se encierra en la habitación de un hotel.
Violencia, violencia, violencia. Éste es, a mi parecer, el tema predominante de la cinta. Junto con la música, ésta es hilo conductor de la película. La violencia materializada de diferentes maneras como la guerra (sobresale la canción Goodbye Blue Sky), la educación (suena Another Brick in The Wall pt.2, que en la película evidencia la crueldad del sistema educativo), la traición (sobresale la canción Don’t Leave Me Now, por el engaño de la esposa de Pink), e incluso la violencia de Pink contra sí mismo (la canción Is there Anybody Out There?, que en la película muestra cómo Pink se hace daño con una cuchilla). Una violencia tan implacable y que causa tanto miedo, que le lleva a Pink a levantar su muro. “El miedo levanta muros”, se alcanza a leer en el escenario de Roger Waters en sus conciertos.
Pero la violencia más importante, el detonante de todo el argumento es aquella violencia que es la más irreversible: la muerte. A Pink, al igual que a Roger Waters, la guerra le arrebató la vida de su padre. En una entrevista con El País en el 2014, Rogers comenta: “yo era un niño muy pequeño cuando él murió. Pero yo le admiraba y le respetaba gracias a las historias y leyendas que mi madre me contaba sobre él. Comprobé lo importante que era y es para mí”. Considero que es a partir de este acontecimiento, que Waters empieza a crear el mundo de The Wall.
Un mundo que termina siendo su propio mundo. Su vida hecha poesía. Paradójico, teniendo en cuenta la escena de la película en la que un profesor se burla y lo regaña por escribir un poema. Pero así fue. Waters hizo de su propia vida una poema, una canción, una película, un arte. Sin embargo, no es una obra egocéntrica, ni egoísta. Por el contrario, a la vez que es un reflejo de su vida, Waters también presenta el reflejo de su tiempo. Un tiempo marcado por la guerra, el miedo y la violencia. (Cabe anotar que en la película hay una constante referencia al Nazismo).
Aunque se podría llegar a pensar que Waters cuenta la misma historia en el álbum, la película y el concierto; en realidad estos proyectos son piezas clave para la elaboración del universo. De alguna manera, tras escuchar el disco y ver la película no es suficiente. Hace falta el concierto para vivir, para entender y para sentir el mensaje de Waters. Juntos, los tres formatos completan una experiencia espiritual, un mundo nuevo regido por una filosofía existencialista. Son un modo de ver la vida y la humanidad, de reflexionar sobre nuestra propia existencia. Sarte escribió: “El hombre no está encerrado en sí mismo sino presente siempre en un universo humano”.
De hecho, se puede evidenciar que la filosofía existencialista y atea de Sartre influyó en la creación de este universo. Por ejemplo, Sartre publicó un libro titulado “El muro” en 1939, una serie de cuentos que giraban alrededor de la existencia humana y que estaban permeados por la violencia, a causa de la guerra civil española. Además, en en el concierto Waters proyecta un avión que lanza “bombas” con la forma de los símbolos de las más grandes religiones del mundo, reafirmando la posición atea de Sartre.
Considero entonces que Waters no es repetitivo al contar “la misma historia” en diferentes formatos, sino que éstos enriquecen el universo, el mundo de Pink, el mundo de Waters y, en definitiva, el mundo de todos nosotros. Waters y Pink cantan: “Does anybody else here feel the way I do?”/ “¿Alguien más aquí se siente como yo?”. La respuesta es contundente y afirmativa. Por supuesto que todos nos hemos sentido así alguna vez: solos, con miedo, con inseguridades y tristezas. Queriendo escapar de nuestra realidad y del dolor. Es parte de nuestra condición humana y por eso The Wall es un universo que trasciende el tiempo y la historia, siendo un relato de nuestra propia humanidad. Y es que, como lo había afirmado Sartre, el existencialismo es un humanismo.
https://medium.com/@nataliagomezpatino/the-wall-reflejo-de-nuestra-humanidad-bf636212637f

viernes, 18 de enero de 2019

A Momentery Lapse Of Reason (1987)



No es un sueño, ni una alucinación, esta frase puede ser interpretada literalmente. La realidad se enlaza con los sueños con la ayuda de 700 camas colocadas en la playa de Devon y obra del artista Storm Thorgerson, el propósito de esto es dar vida a la portada del álbum de Pink Floyd llamado: A momentary lapse of reason (un momentáneo lapso de razón). 

Storm afirma que su inspiración viene de la canción de Pink Floyd titulada "Yet another movie"(otra película) del álbum titulado: Visions of an empty bed (visiones de una cama vacía), lo cual Storm manifestó en plural, las camas son de hospital, tienen un estilo victoriano. Su traslado a la orilla de la playa necesito de 30 personas y dos tractores. 

Storm realizó dos lapsos de razón ya que en el primer intento la lluvia evito que pudiera terminar las fotografías, por lo que tuvo que regresar dos semanas después para completar su obra. Finalmente cuando las tomas estuvieron listas, la marea cubrió rápidamente las camas, definiendo así el lapso de tiempo. 


La imagen clásica de la mucama cargando cobijas y el hombre sentado con un espejo en la mano, mientras cinco perros observan a la distancia y un aerodeslizador se aproxima desde el cielo despejado.


domingo, 24 de septiembre de 2017

Roger Waters, de Pink Floyd, rompe emociones con un espectáculo tecnológicamente maravilloso

Cuando el director Sean Evans describe el monumental nuevo espectáculo de Roger Waters que supervisa, no hace hincapié en sus campanas y silbidos tecnológicos, aunque hay muchos. En cambio, enfatiza su impacto emocional.
"Roger no quería hacer una gira a menos que fuera a mover a la gente", dijo. "La forma en que el espectáculo se construye a través de un arco claro es lo que más me enorgullece. Desde el principio, sabíamos que este programa debía tener un tema y un punto ".

En realidad, tiene muchos. El espectáculo de última generación, titulado "Us + Them", es parte del concierto de rock, parte protesta de protesta, parte de la película de terror dystopian. Al mismo tiempo, es un espectáculo que amplía los ojos, desplegando pantallas de video nunca antes vistas en una escala de gladiadores, así como efectos de audio que el sonido del látigo alrededor de la arena con maravilla inmersiva. La gira, que se detuvo en el Prudential Center de Newark la semana pasada, alcanzará el Barclays Center los lunes y martes, y el Coliseo de Nassau el viernes y el sábado.
¿La función más fresca del programa? Una doble capa de pantallas de video, midiendo 180 pies por cada lado, que desciende en el segundo acto para cortar la arena por la mitad. Mientras que U2 fue pionera en el uso de una pantalla de centro gigantesca para su "Innocence + Experience" tour en 2015, los suyos se quedaron inmóviles. En "Us + Them", se arrastran hacia arriba y hacia abajo, creando una gama de formas, mientras que continuamente alteran la escala del espectáculo. En su forma más grandiosa, las pantallas emiten una imagen de la icónica Battersea Power Station, que famosamente adornó la portada del álbum de Pink Floyd de 1977, "Animals".
"Estamos evocando un edificio entero por encima de las cabezas de la gente", dijo Evans.
La conexión del director con Pink Floyd se remonta a su año de nacimiento: Ambos Evans y "Dark Side Of The Moon" salió en 1973. Criado en North Port, LI, y actualmente vive en Cobble Hill, Brooklyn, Evans estudió diseño en la Escuela de Manhattan de Arte Visual. Conoció a Waters a través de su trabajo creando portadas de discos para artistas de Sony Music como Aerosmith, Cyndi Lauper, Cypress Hill y el propio ex líder de Pink Floyd. Evans empezó su trabajo como director creativo de Waters 'shows después de diseñar las imágenes de su ópera bajo-reconocida "Ca Ira" en 2005. Pasó a diseñar las escenificaciones elaboradas de Waters "The Wall" en 2010 y 2013.

Tan colosales como esos tours eran, tenían una plantilla clara. "Sabías dónde empezaría y dónde terminaría", dijo Evans. "Este programa tuvo que ser construido desde cero."

Las canciones en el nuevo espectáculo se basan fuertemente en "Dark Side", "Animals" y "The Wall", reutilizando sus temas anti-autoritarios para la era de Trump. En la secuencia más política, durante "Pigs", las pantallas se hinchan con imágenes del Presidente como un bebé llorando, un títere de Putin y con una capucha blanca en la cabeza. En varios espectáculos, algunos fans han abucheado, pero, dijo Evans, "son superados por quienes animan".
El espectáculo también cuenta con muchas imágenes de refugiados, abriendo y cerrando con una enigmática película mostrando a una mujer con una bufanda de cabeza, mirando hacia el océano. El metraje que asombra significa poner el foco detrás en la humanidad en medio de una producción cuya escala puede a veces sentir tan abrumadora como el mundo que representa. Evans cree que el espectáculo puede resumirse en un simple tema: "Deja de matar a la gente y empieza a amarla".
http://www.nydailynews.com/entertainment/roger-waters-rocks-emotions-technologically-marvelous-show-article-1.3482755

jueves, 7 de septiembre de 2017

30 años de "A Momentary Lapse of Reason", Pink Floyd

A Momentary Lapse of Reason —en español: Un lapso momentáneo de razón— es el decimotercer álbum de estudio de la banda británica de rock Pink Floyd, lanzado al mercado el 7 de septiembre de 1987. En 1985, el guitarrista David Gilmour comenzó a reunir a músicos para dar forma a su tercer álbum en solitario, sin embargo, para finales de 1986 cambió de idea y decidió que el nuevo material serviría para un nuevo álbum de Pink Floyd. Para ello decidió volver a contar con el baterísta Nick Mason y el tecladista Richard Wright para el proyecto. A pesar de que por motivos legales Wright no podía ser readmitido como miembro de la banda, él y Mason ayudaron a Gilmour a poner a punto lo que sería el primer álbum de Pink Floyd desde el abandono del letrista y bajista Roger Waters en diciembre de 1985.
Se grabó principalmente en el estudio de Gilmour, Astoria, construido en una casa flotante. La producción estuvo marcada por una disputa legal entre Roger Waters y la banda respecto a quién debía tener los derechos sobre el nombre de "Pink Floyd", disputa que no se resolvió hasta varios meses después del lanzamiento del disco. A diferencia de la mayoría de los álbumes de estudio de la banda, A Momentary Lapse of Reason no tiene un tema central, pues se trata de una colección de canciones de rock compuestas en su mayoría por Gilmour y el músico Anthony Moore. A pesar de que recibió críticas de signo opuesto y de que Waters lo ridiculizó, gracias a la ayuda de una exitosa gira mundial superó con creces las ventas de su antecesor The Final Cut

Después del lanzamiento en 1983 de The Final Cut (a menudo considerado de facto un álbum en solitario de Waters), los tres miembros de Pink Floyd trabajaron en sus proyectos individuales. En 1984 el guitarrista David Gilmour expresó algunos de sus sentimientos sobre su relación con el bajista Roger Waters en su segundo álbum en solitario, About Face. Gilmour terminó su gira de About Face justo cuando Waters comenzó a promocionar su nuevo álbum en solitario, The Pros and Cons of Hitch Hiking.​ Aunque ambos músicos se habían juntado con otros músicos de éxito, incluyendo —en el caso de Waters— a Eric Clapton, ambos pensaban que, para sus seguidores, el atractivo de un nombre en solitario era menor que el de Pink Floyd. La escasa venta de entradas forzó a Gilmour a cancelar varios compromisos y el crítico musical David Fricke comentó que los espectáculos de Waters eran "un petulante eco, un intento trasparente de probar que Roger Waters era Pink Floyd".​ Después de un descanso de seis meses, Waters volvió a Estados Unidos en marzo de 1985, con una segunda gira. Sin embargo, esta vez lo hizo sin el apoyo de CBS Records, quienes no ocultaron el hecho de que lo que querían en verdad era otro disco de Pink Floyd. Waters respondió diciendo que la empresa era "una máquina".
"En aquel momento, claro, yo solo pensaba: no puedo ver cómo podemos hacer otro disco o, si podemos, si será en un futuro lejano, y probablemente será por la sensación de una especie de obligación de hacerlo, más que por cualquier clase de entusiasmo."
Nick Mason

Mientras tanto, el batería Nick Mason asistió a un concierto de Waters en Londres en 1985 y admitió que echaba de menos ir de gira bajo el nombre de Pink Floyd. Su visita coincidió con el lanzamiento de su segundo álbum en solitario, Profiles, en agosto de ese año, en cuyo sencillo "Lie for a Lie" cantaba Gilmour.​ Con un amor compartido por la aviación, ambos tomaban lecciones de vuelo y más adelante compraron un avión De Havilland Devon juntos. Gilmour se dedicó a varias colaboraciones, incluyendo una actuación en un concierto de Bryan Ferry en el concierto Live Aid de 1985 y coproduciendo el álbum debut homónimo de The Dream Academy.
Waters dio una pista sobre su futuro en una entrevista a la revista Rolling Stone de 1982, en la que dijo: "Podría trabajar [en Pink Floyd] con otro baterista y con otro teclista fácilmente y es probable que en algún momento yo lo haga", pero en diciembre de 1985 anunció que él abandonaba la banda y que pensaba que Pink Floyd era "algo pasado".​ Gilmour veía las cosas de otra manera; el guitarrista se negó a dejar que Pink Floyd se acabase y tenía intenciones de seguir con la banda: "Le dije [a Waters], antes de que se marchase: «si te vas, tío, nosotros seguiremos. No lo dudes, seguiremos»". La contestación de Waters fue clara: "Nunca lo haréis, joder".​ Había escrito a EMI y a Columbia declarando su intención de dejar el grupo y les había pedido que le liberasen de sus obligaciones contractuales. También se había deshecho de los servicios del mánager de la banda Steve O'Rourke y contrató a Peter Rudge para llevar sus asuntos.​ Esto dejaba a Gilmour y Mason (en su opinión) libres para continuar usando el nombre de "Pink Floyd". En ausencia de Waters, Gilmour comenzó a reclutar músicos para el nuevo proyecto. Unos meses antes, el teclista Jon Carin improvisó con Gilmour en su estudio Hookend, donde compuso la progresión de acordes que después se convertiría en "Learning to Fly", por lo que se le invitó a formar parte del equipo.​ Gilmour invitó a Bob Ezrin (coproductor de The Wall de 1979) a participar en el proyecto de ayudar a consolidar el nuevo material compuesto.​ La invitación llegó poco después de que el productor rechazase una oferta de Waters para trabajar en su nuevo proyecto en solitario, Radio K.A.O.S., a la que Ezrin no pudo corresponder: "… Era mucho más fácil para Dave y yo hacer nuestra versión de un álbum de Floyd".​ Ezrin llegó al Reino Unido en verano de 1986, para lo que después describió Gilmour como "trastear con un montón de demos".​ Llegados a este punto no había un compromiso firme para un nuevo álbum de Floyd, y públicamente, Gilmour decía que el nuevo material podría acabar siendo su tercer álbum en solitario. En una reunión de noviembre de 1986 entre Gilmour, Ezrin y el representante de CBS Stephen Ralbosky, el guitarrista no tuvo dudas sobre los sentimientos de Ralbosky: "¡Esta música no suena en absoluto como Pink Floyd!​ Gilmour, después admitió que la ausencia de Waters representaba un problema y que el nuevo proyecto se antojaba difícil sin su presencia.​ Gilmour experimentó con varios compositores como Eric Stewart y Roger McGough, pero finalmente se decantó por el músico Anthony Moore,​ quien después apareció en los créditos como coautor de "Learning to Fly" y "On the Turning Away". La idea de un álbum conceptual fue descartada y Gilmour optó por la más habitual forma de canciones sin un nexo temático definido entre ellas. Para final de año, ya había decidido que el nuevo material sería un nuevo álbum de Pink Floyd.
A Momentary Lapse of Reason, como se llamó más tarde, se grabó en varios estudios distintos, siendo el principal la casa flotante de Gilmour Astoria, adquirida por el propio Gilmour en el verano de 1986. El barco se encontraba amarrado en el río Támesis, lo cual (según Ezrin), finalmente "se impuso" en todas las canciones.​ "Trabajar allí fue mágico, tan inspirador; jóvenes bajando en piraguas por el río, gansos volando...".​ Contrataron a Andy Jackson (un colega del amigo de Floyd James Guthrie) para que se encargase de la ingeniería de sonido. En una serie de sesiones discontinuas entre noviembre de 1986 y febrero de 1987,​ la banda de músicos de Gilmour trabajó en nuevo material, que a diferencia de otros trabajos de Floyd se grabó en una máquina analógica de 24 pistas y se utilizó el método del overdubbing con una grabadora digital Mitsubishi de 32 pistas. Esta tendencia de usar nuevas tecnologías continuó con la utilización de sincronización MIDI, controlado con una computadora Apple Macintosh.

Después de acordar volver a trabajar con el material que tan poco le había gustado a Ralbosky, Gilmour contrató nuevos músicos de sesión, incluyendo a Carmine Appice y Jim Keltner. Ambos baterías después reemplazaron a Mason en la gran mayoría de las canciones; Mason pensaba que estaba demasiado desentrenado para tocar las piezas, por lo que prefirió dedicarse a los efectos de sonido.​ Algunas de las partes de batería se hicieron con caja de ritmos.​ La nueva mujer de Wright, Franka, se puso en contacto con Gilmour para preguntarle si Wright podía contribuir en el nuevo álbum. Gilmour consideró la petición; el teclista había abandonado la banda en 1979, y había ciertos temas legales que complicaban su readmisión, pero después de una reunión en Hampstead fue readmitido, aunque no como miembro "oficial".​ Gilmour, después admitió —en una entrevista concedida al escritor Karl Dallas— que la presencia de Wright "nos haría más fuertes musical y legalmente". Por esto, se le contrató como músico con un sueldo de 11.000$ a la semana,​ aunque sus contribuciones fueron mínimas. La mayoría de las nuevas piezas de teclado ya estaban grabadas, por lo que desde febrero de 1987 sólo tocó algunos refuerzos con el órgano Hammond y un piano Fender Rhodes, junto a varias armonías vocales. El teclista también tocó un solo para "On the Turning Away", finalmente descartado, según Wright "no porque no les gustase [...]; simplemente pensaron que no encajaba".​ Gilmour después dijo: "Al principio, tanto Nick como Rick estaban catatónicos en cuanto a sus habilidades para tocar. Ninguno de ellos tocó realmente en este disco. A mi modo de ver, Roger les había destruido", un comentario que claramente enojó a Mason, quien contestó: "Niego que estuviese catatónico. Esperaría eso de la oposición, pero es menos atractivo viniendo de los aliados. En algún momento, pidió algo así como una disculpa". No obstante Mason sí que reconoció que Gilmour estaba nervioso sobre cómo se percibiría el álbum

"Learning to Fly", con su letra "circling sky, tongue-tied and twisted, just an earthbound misfit, I" (cielo haciendo círculos, retorcido y con la lengua atada, sólo un inadaptado encadenado a la tierra, yo), se inspiró en las lecciones de vuelo de Gilmour, que a menudo entraban en conflicto con sus obligaciones en el estudio.​ La pista también contiene una grabación de la voz de Mason, grabada durante un despegue.​ La banda experimentó con muestreos digitales, y Ezrin grabó el sonido del barquero de Gilmour (Langley Iddens) remando por el Támesis.​ La presencia de Iddens en las sesiones de grabación se hizo vital después de que, en una ocasión, el Astoria comenzase a ladearse en respuesta a la subida de la marea, que empujaba el barco contra el muelle en que estaba atracado.​ "The Dogs of War", que Gilmour dice tratar de "mercenarios políticos y físicos", se inspiró en un accidente durante la grabación. El sampler comenzó a emitir sonidos de una risa, que Gilmour pensó que sonaba como los ladridos de un perro.​ "Terminal Frost" era una demo antigua de Gilmour, en la que hacía tiempo que había querido trabajar añadiéndole letra, pero que finalmente decidió dejar como tema instrumental.​ En cambio, la letra de "Sorrow" se escribió antes de componer la música. El solo de guitarra que la abre se grabó en Los Angeles Memorial Sports Arena. Un estudio móvil con una grabadora de 24 pistas pasó la Fender de Gilmour a través del sistema de PA, y se grabó en sonido surround.​
A pesar de la tranquilidad que ofrecía el Astoria, las sesiones se veían interrumpidas a menudo por las discusiones entre Waters y los otros miembros de Pink Floyd sobre los derechos para utilizar el nombre de "Pink Floyd". O'Rourke, en la creencia de que su contrato se había rescindido de forma ilegal, demandó al bajista por 25.000 £ de comisiones atrasadas.​ En una reunión de Pink Floyd Music Ltd (desde 1973, la cámara de compensación de Pink Floyd para todas las transacciones financieras) en otoño de 1986, Waters se enteró de que se había abierto una nueva cuenta bancaria para todo lo relativo al "nuevo proyecto de Pink Floyd". Inmediatamente, solicitó al juez que no permitiese el uso del nombre Pink Floyd nunca más,​ pero sus abogados descubrieron que la asociación comercial nunca se confirmó oficialmente y Waters volvió a los tribunales para intentar conseguir vetar que se pudiese usar el nombre en el futuro. Los abogados de Gilmour respondieron con un comunicado de prensa que afirmaba que Pink Floyd seguiría existiendo, llegando a decirle a un reportero del Sunday Times que "Roger es el perro del hortelano y voy a pelear con él, nadie más ha reclamado el nombre de 'Pink Floyd' para sí. Cualquiera que lo hiciese sería extremadamente arrogante".​ Waters visitó el Astoria en dos ocasiones, y mantuvo, junto con su mujer, una reunión con Ezrin en agosto de 1986 (el productor después sugirió que le estaba "echando un vistazo"). Como Waters seguía siendo accionista y director de la música de Pink Floyd, tenía el poder de bloquear cualquier decisión hecha por sus antiguos compañeros. En febrero de 1987, las sesiones de grabación se trasladaron a los Estudios Mayfair, y entre febrero y marzo —por un acuerdo con Ezrin para grabar cerca de su casa— a A&M Studios en Los Ángeles: "Fue fantástico porque [...] los abogados no podían llamar en mitad de la grabaciones, a menos que lo hiciesen en mitad de la noche".​ La revista Rolling Stone publicó un reportaje en julio de 1987 que trataba sobre las discusiones entre Waters y Pink Floyd, convirtiéndose en su número más vendido ese año.​ No obstante, las disputas legales llegaron a su fin en noviembre de ese mismo año.

El título del álbum se escogió tras haber considerado detenidamente el tema. Los tres títulos que se barajaron inicialmente fueron Signs of LifeOf Promises Broken y Delusions of Maturity.​
Por primera vez desde Animals, de 1977, el encargado del diseño de la portada y el arte del álbum fue Storm Thorgerson. Su diseño final fue una larga ristra de camas de hospital colocadas en una playa. Se inspiró en una frase de la canción de la pista número seis del álbum "Yet Another Movie" que dice: "vestigios de relaciones que se han evaporado, dejando sólo ecos", y una pequeña insinuación de Gilmour sobre un diseño que incluía una cama en una casa de estilo mediterráneo.​ La portada muestra 800 camas de hospital, colocadas en Saunton Sands en Devon (donde, casualmente, se rodaron algunas de las escenas de Pink Floyd The Wall).​ El colega de Thorgerson se encargó de la distribución de las camas.​ En el cielo se divisa un ala delta, una referencia a la canción "Learning to Fly". El fotógrafo, Robert Dowling, ganó un premio concedido por la Asociación de Fotógrafos por la imagen, para la que necesitó unas dos semanas de trabajo.​ Para dejar claro el mensaje de que Waters ya no estaba en la banda, se incluyó en el interior del disco una fotografía grupal tomada por David Bailey, cosa que no ocurría desde Meddle. El nombre de Wright sólo aparece en la lista de créditos.

A Momentary Lapse of Reason se publicó en el Reino Unido y Estados Unidos el 7 de septiembre de 1987.​ Se posicionó inmediatamente en el puesto número tres de las listas de ambos países, sólo superado por los álbumes Bad de Michael Jackson y 1987 de Whitesnake. Aunque Gilmour inicialmente vio el álbum como una vuelta de la banda a su mejor época, Wright después discrepó, admitiendo que "las críticas de Roger eran justas. No es un álbum de la banda en absoluto".
Es notablemente diferente en estilo y contenido a su predecesor, The Final Cut. Gilmour presentó A Momentary Lapse como una vuelta a la vieja época de Pink Floyd, diciendo que, hacia el final de la época de Waters, las letras eran más importantes que la música. Gilmour afirmó que "The Dark Side of the Moon y Wish You Were Here fueron tan exitosos no sólo por las contribuciones de Roger, sino también porque había una mejor armonía entre la música y las letras [que en los álbumes posteriores]". También dijo que con A Momentary Lapse, había intentado restaurar ese equilibrio entre letras y música.