"Nunca sabrás
que tu alma viaja
Dulcemente refugiada
en el fondo de mi corazón,
Y que nada,
ni el tiempo ni la edad
ni otros amores,
Impedirá que hayas existido.
Ahora la belleza del mundo
toma tu rostro,
Se alimenta de tu dulzura
y se engalana con tu claridad.
El lago pensativo
al fondo del paisaje
Me vuelve a hablar
de tu serenidad.
Los caminos que seguiste,
hoy me señalan el mío,
Aunque jamás sabrás
que te llevo conmigo
Como una lámpara de oro
para alumbrarme el camino
Ni que tu voz aún
traspasa mi alma.
Suave antorcha tus rayos,
dulce hoguera tu espíritu;
Aún vives un poco porque
yo te sobrevivo".
Aún vives en mi,
Marguerite Yourcenar
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