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lunes, 26 de octubre de 2026
jueves, 22 de octubre de 2026
¿Cuándo fue la última vez que te permitiste sentir sin esconderlo?
Vivimos intentando aparentar que todo está bien, cuando en realidad tenemos miedo, tristeza o ganas de pedir ayuda. Hemos aprendido a contener lo que sentimos por miedo al qué dirán. Quizás por eso ser auténticos se ha vuelto tan difícil: porque mostrarnos tal como somos requiere valentía.
Soy una persona muy ocupada: me encargo del mundo. Cada día miro desde la terraza el trozo de playa y el mar, y veo a veces que la espuma parece más blanca y que a veces por la noche las aguas avanzan inquietas, lo veo por las marcas que las olas han dejado en la arena.Miro los almendros de mi calle. Presto atención al cielo por la noche, antes de dormirme y encargarme del mundo en forma de sueño, para ver si de noche el cielo está estrellado y es azul marino, porque en ciertas noches en vez de negro parece azul marino. El cosmos me da mucho trabajo, sobre todo porque veo que Dios es el cosmos. De eso
me encargo con alguna reticencia.
Aprendiendo a vivir.
Imagen : Pucasso
Dos palabras opuestas. Dos palabras que, sin embargo, tienen exactamente la misma cantidad de letras.
«Tantas letras tiene un no como un sí.»
— Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, Primera Parte, cap. XXII.
Y quizá ahí haya algo interesante: que una palabra tan pequeña pueda cargar con algo tan grande.
En el pasaje, un hombre ha sido torturado hasta confesar su delito y recibe como castigo seis años de galeras y doscientos azotes. El castigo físico puede verse: queda marcado en su cuerpo.
Pero hay otras cargas que no dejan marcas.
¿Qué ocurre con la culpa? ¿Con el arrepentimiento? ¿Con aquello que una persona sigue llevando consigo incluso después de haber cumplido su condena?
Tal vez un sí y un no tengan la misma cantidad de letras, pero detrás de cualquiera de ellos puede existir una carga completamente distinta.
Y quizá esa sea una de las cosas más inquietantes de las palabras: que pueden ser pequeñas al pronunciarlas y enormes al vivir sus consecuencias.
martes, 20 de octubre de 2026
«¿Cuál es más loco: el que lo es por no poder menos, o el que lo es por su voluntad?»
— Tomé Cecial, Don Quijote de la Mancha, segunda parte, capítulo XV.
Tomé hace esta pregunta después de que Sansón Carrasco, quien pretendía vencer y «curar» a don Quijote, termina derrotado. La ironía es evidente: quien se creía cuerdo acaba molido y frustrado, mientras don Quijote sigue su camino satisfecho.
Algo parecido ocurre hoy. Hay quienes confunden la sensatez con tener siempre la razón y creen que vivir diferente significa no saber vivir.
Se empeñan en corregir a los demás, como si todos tuviéramos que encajar en el mismo molde. Pero cuestionar las decisiones ajenas no nos hace más sabios, ni seguir las expectativas de otros garantiza que estemos haciendo las cosas bien.
A veces, la verdadera insensatez consiste en creer que nuestra manera de vivir es la única válida.
¿Alguna vez te han juzgado por no vivir según el manual de los demás?
🎨 Ilustración: Jean-Baptiste Jules David
No tenemos ninguna alegría que no haya sido catalogada. Hemos construido catedrales y nos hemos quedado del lado de afuera, pues las catedrales que nosotros mismos construimos tememos que sean trampas. No nos hemos entregado a nosotros mismos, pues eso sería el comienzo de una vida larga y la tememos. Hemos evitado caer de rodillas delante del primero de nosotros que por amor diga: tienes miedo. Hemos organizado asociaciones y clubs sonrientes donde se sirve con o sin soda. Hemos tratado de salvarnos, pero sin usar la palabra salvación para no avergonzarnos de ser inocentes. No hemos usado la palabra amor para no tener que reconocer su contextura de odio, de amor, de celos y de tantos otros opuestos. Hemos mantenido en secreto nuestra muerte para hacer posible nuestra vida.
Clarice Lispector,
Aprendizaje o el libro de los placeres
«El retirarse no es huir, ni el esperar es cordura, cuando el peligro sobrepuja a la esperanza, y a los sabios toca guardarse hoy para mañana, y no aventurarse todo en un día.»
Miguel de Cervantes,
Don Quijote de la Mancha
Las batallas más pesadas casi siempre son internas: todo eso que callamos, lo que no mostramos y el ruido que cargamos por dentro mientras afuera todo sigue igual. Nos han hecho creer que siempre hay que resistir, pero romperse por aguantar no es un acto de heroísmo; el agotamiento extremo no es una medalla de honor ni da mayor gloria.
No hay ninguna vergüenza en detenerse un momento ni en elegir retirarse a tiempo. Cuando el desgaste supera a las fuerzas, empeñarse en seguir peleando a ciegas solo nos destruye un poco más.
Tal vez desconectar sea en realidad el acto de mayor valentía. Dedicarnos un momento para dejar de luchar no es rendirse; es simplemente darnos permiso de respirar sin estar agitados, guardándonos hoy para poder volver mañana con más fuerzas.
Si alguien lee para ti, desea tu placer; es un acto de amor y un armisticio en medio de los combates de la vida. Mientras escuchas con soñadora atención, el narrador y el libro se funden en una única presencia, en una sola voz. Y, de la misma forma que tu lector modula para ti las inflexiones, las sonrisas tenues, los silencias y las miradas, también la historia es tuya por derecho inalienable. Nunca olvidarás a quien te contó un buen cuento en la penumbra de una noche.
Irene Vallejo,
El infinito en un junco: La invención de los libros en el mundo antiguo
LA SORPRESA
Mirarse en el espejo y decirse deslumbrada: qué misteriosa soy. Soy tan delicada y fuerte. Y la curva de los labios conservó la inocencia. No hay hombre ni mujer que no se haya mirado en el espejo y no se haya sorprendido consigo mismo. Por una fracción de segundo nos vemos como un objeto a observar. A esto lo llamarían tal vez narcisismo, pero yo lo llamaría: alegría de ser. Alegría de encontrar en la figura exterior los ecos
de la figura interna: ah, entonces es cierto que no me imaginé, yo existo.
Revelaciones de un mundo
lunes, 19 de octubre de 2026
lunes, 12 de octubre de 2026
“Nunca puedo leer todos los libros que quiero; nunca puedo ser todas las personas que quiero y vivir todas las vidas que quiero. Nunca puedo entrenarme en todas las habilidades que quiero. ¿Y por qué lo quiero? Quiero vivir y sentir todas las matices, tonos y variaciones de la experiencia mental y física posibles en mi vida. Y estoy terriblemente limitado”.
Sylvia Plath 📚
lunes, 5 de octubre de 2026
domingo, 4 de octubre de 2026
sábado, 3 de octubre de 2026
«Cuando se ha tenido la suerte de amar con fuerza, se pasa uno la vida buscando nuevamente ese ardor y esa luz».
Alberta Camus,
El verano (Retorno a Tipasa, ensayo)
Albert Camus y la lucidez frente al absurdo
Albert Camus ocupa un lugar fundamental en la literatura y el pensamiento del siglo XX por haber convertido el absurdo de la existencia en el punto de partida de una profunda reflexión sobre la libertad, la justicia y la dignidad humana. Nacido en Argelia en 1913, desarrolló una obra que desafía las certezas absolutas y plantea que, incluso en un mundo carente de sentido último, el ser humano puede construir una vida guiada por la responsabilidad y la solidaridad.
Novelas como El extranjero y La peste, junto con ensayos como El mito de Sísifo y El hombre rebelde, exploran la condición humana desde una mirada lúcida que rechaza tanto el nihilismo como el fanatismo. Para Camus, la rebeldía no era una negación de la vida, sino una afirmación ética frente a la injusticia y el sufrimiento. Su escritura, caracterizada por la claridad y la profundidad filosófica, convirtió preguntas universales en relatos de extraordinaria fuerza literaria.
Galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1957, Camus dejó un legado que trasciende generaciones. Su obra continúa invitando a reflexionar sobre el valor de la libertad, la responsabilidad individual y la necesidad de mantener la esperanza incluso en medio de las circunstancias más adversas.
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