martes, 4 de agosto de 2026

Apareció entre dos páginas.
Completamente seca.
Perfectamente conservada.
No sabemos quién la colocó ahí.
Ni cuándo.
Ni para quién.
Sólo sabemos que permaneció décadas esperando que alguien volviera a abrir ese libro.
Y un día ocurrió.
El cliente observó la flor unos segundos.
Después volvió a colocarla exactamente en el mismo lugar.
Como si hubiera comprendido que algunas historias todavía no terminan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario