Escribir es un acto de resistencia contra el silencio. Para Sand, la felicidad no era ese concepto burgués de la comodidad absoluta, sino la libertad salvaje de habitar nuestro propio caos.
Sus novelas son mapas de corazones que se rompen y se reconstruyen; para ella, el dolor no era un error de cálculo, sino la materia prima de la que estamos hechos. Aquí la felicidad deja de ser un estado y se convierte en una destreza.
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