"Señor, me cansa la vida,
tengo la garganta ronca de gritar sobre los mares,
la voz de la mar me asorda.
Señor, me cansa la vida
y el universo me ahoga.
Señor, me dejaste solo,
solo, con el mar a solas.
O tú y yo jugando estamos
al escondite, Señor,
o la voz con que te llamo es tu voz.
Por todas partes te busco
sin encontrarte jamás,
y en todas partes te encuentro
sólo por irte a buscar".
Antonio Machado
Antonio Machado hizo de la poesía una forma de comprender el paso del tiempo, la memoria y el destino de un país. Figura esencial de la Generación del 98, convirtió los paisajes de Castilla en un espejo de la condición humana y de las inquietudes de una España marcada por la incertidumbre. Su obra evolucionó desde el intimismo de Soledades hasta la profunda reflexión histórica y existencial de Campos de Castilla, donde la naturaleza, el amor, la pérdida y la esperanza dialogan con una extraordinaria sencillez. La muerte de Leonor, el compromiso con la República y el dolor del exilio imprimieron a sus versos una emoción contenida que nunca renunció a la lucidez. Falleció lejos de su patria, pero dejó una de las voces más universales de la literatura española. Leer a Antonio Machado es descubrir que la verdadera poesía no ofrece respuestas definitivas: acompaña al ser humano mientras recorre, con incertidumbre y dignidad, el camino de la vida.
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