martes, 3 de diciembre de 2019

Las 12 leyes del Karma

El Karma es el juez de nuestros actos, es la energía transcendente e invisible que se deriva de nuestros comportamientos y que va acumulando consecuencias y pagos conforme a ellos. Las leyes del Karma nos dicen en esencia que las fuerzas que pusimos en movimiento hace diez minutos o hace diez vidas volverán a nosotros.
Íntimamente ligado a las reencarnaciones venideras, se convierte en la energía que usaremos para limpiar el alma hasta que alcancemos la perfección. Mientras que el Karma simboliza la responsabilidad y el pago por nuestras acciones, la reencarnación nos ofrece la oportunidad de seguir avanzando.
Según esto, nosotros tenemos la libertad de comportarnos como queramos desde la primera encarnación y, en consecuencia, acumularemos esta energía. La creación de Karma bueno y malo e intencional o no intencional dictará lo que tenemos que enfrentar y resolver en la vida. Nuestra primera meta es aprender, a través de la experiencia, a ser mejores.
Así, el Karma no da lugar a la casualidad. Profundicemos a continuación en las leyes del Karma que dictaminarán cómo responderemos por nuestras acciones, pensamientos y sentimientos.
«¿Existe una máxima que debería ser la base de las acciones que uno toma a lo largo de su vida? Seguramente es la máxima de la compasión: no hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti».
-Confucio-

1. La gran ley del Karma o la ley de causa y efecto:

Hemos crecido con esta ley muy presente aunque no lo sepamos. Según ella, aquello que sembremos es lo que cosecharemos. Lo que ponemos en el Universo es lo que vuelve a nosotros. La energía negativa enviada a otros volverá de nuevo a nosotros, pero eso sí, 10 veces más potente. El Karma es el juez de nuestros actos que nos ayuda a reflexionar sobre nuestros sufrimientos.
Así, y dejando a un lado este enfoque espiritual dicho principio cuenta con una gran correspondencia psicológica. Pensemos por ejemplo en ciertas dinámicas comportamentales. En ese padre autoritario, en esa madre controladora o en ese amigo que traiciona o escampa rumores. El efecto de todos estos actos es evidente en muchos casos: la distancia, el necesitar dejar a un lado ese foco que en un momento dado nos dio solo sufrimiento e infelicidad.
Reflexionemos por tanto en dicha correspondencia. En la causalidad existente entre nuestros actos y sus consecuencias.

2. Ley de la creación

La vida requiere que participemos de ella. Somos uno con el universo dentro y fuera, somos parte de la corriente de nacimiento de la naturaleza y nuestras vidas se reproducen como el resto de ciclos naturales. Lo que nos rodea nos da pistas sobre nuestro estado interior. Crea las opciones que quieras tener en tu vida.
Dentro del budismo cada uno de nosotros somos plenamente responsables de aquello que hacemos. Las leyes del Karma nos enseñan que tenemos la libertad suficiente para que seamos capaces de crear la realidad que deseamos. Sin embargo, más tarde seremos juzgados en base a esas elecciones tomadas, a ese tejido diseñado en base a nuestras acciones.

3. Ley de la humildad

Lo que te niegas a aceptar, te va seguirá ocurriendo. Este principio tan conocido de las leyes del Karma es algo que vemos con muchas frecuencia en nuestra cotidianidad. Todos de algún modo, presentamos ciertas realidades internas que no queremos ver. En nosotros habita el egoísmo, el apego excesivo hacia lo material o incluso nuestra dependencia absoluta hacia ciertas personas.
Ser humildes es ser capaz de ver al realidad aunque no nos guste. Implica mirar hacia nuestro interior para ver todas nuestras heridas, defectos y debilidades. Solo quien es capaz de verse con autenticidad es capaz a su vez de ejercer un cambio. Y ese avance, ese logro debe partir desde la ley de la humildad.

4. Ley del crecimiento

Donde quiera que vayas, siempre estarás tú. Para crecer con autenticidad somos nosotros los que debemos cambiar y no las personas, los lugares o las cosas que nos rodean. Pero llevar a cabo ese principio tan básico requiere un gran esfuerzo. ¿La razón? Nuestra sociedad no nos ha educado según la ley del crecimiento. Somos ese mundo obsesionado en mirar al exterior, en ansiar lo que no tenemos, en envidiar lo que tiene el otro. Somos entidades pasivas que esperan a que los demás cambien para ajustarse a nuestras necesidades.
Solo tendremos control sobre nosotros mismos cuando seamos capaces de crecer desde el interior. Dejando a un lado el contexto, aceptando a los que nos rodean por lo que son y no por lo que nos gustaría que fueran. Si procuramos ejercer cambios en el propio ser nuestra vida también cambiará. Y esto ha de hacerse con cuidado para que redunde en un beneficio kármico.

5. Ley de responsabilidad

¿Asumes la responsabilidad de cada una de tus acciones? La felicidad de los tuyos depende de lo que hagas, de lo que digas o no digas, de tus silencios, de tu presencia o tu ausencia. Eres responsable de tus elecciones, de tus errores y de tus éxitos. Según las leyes del Karma todo aquello que nos sucede es un reflejo del propio interior.
Queda claro no obstante que hay cosas que escapan a nuestro control. Cuando menos lo esperamos llega la adversidad. Ahora bien, en estos casos lo que cuenta es tu actitud hacia esos acontecimientos. El modo en que respondes también determinará su efecto. Así que hazlo, sé responsable de tu persona, de tus palabras, acciones y reacciones.

6. Ley de la conexión

El propio universo se inscribe en las cosas más pequeñas. En las casuales, en todo encuentro, en todo acto, decisión, elección personal. Todas esas dinámicas según las leyes del Karma están conectadas. Porque todo lo que existe está engarzado como una pulsera de cuentas. Si una perla se mueve moverá a las siguientes, si una se rompe las demás también se desprenderán.
Asimismo, cada paso que damos es el resultad de nuestro pasado. Nuestras decisiones presentes afectan a las futuras. Nada queda libre, ningún eslabón queda suelto en nuestra existencia… Ser capaces de percibir la ley de la conexión nos permitirá ser más consecuentes (y prudentes) en cada uno de nuestras decisiones.
Ni el primer ni el último paso son más o menos importantes porque ambos son necesarios para realizar la tarea. Las leyes del Karma nos recuerdan que todos estamos conectados en pasado, presente y futuro.

7. Ley del enfoque

No se puede pensar en dos cosas al mismo tiempo. Tienes que ir subiendo peldaño por peldaño, poco a poco. Cuando perdemos el norte en nuestra brújula despertamos a la inseguridad y a la ira. Asúmamoslo, este es también otro de nuestros temas pendientes. El propio Daniel Goleman nos recuerda la importancia de entrenar la atención como si de un músculo se tratara.
Nuestra realidad está llena de misterios, de oportunidades y rincones donde se encuentra la felicidad. Solo quienes están atentos de mente y corazón conectarán con aquello que el universo les tiene reservado. Ahora bien, aquellos que miren el mundo solo a través de la carencia, de materialismo y a través del deseo de posesión, rara vez entenderán el misterio de la casualidad. La magia de la vida.
Enfocarse es mirar el mundo desde el corazón. Ajustar nuestra mirada a lo que nos envuelve es conectarse a la realidad con sabiduría.

8. Ley del dar y de la hospitalidad

Quien es capaz de dar a los demás aquello que es suyo, ofrece también parte de su energía: hace nuestro universo más amplio y receptivo. Ofrecer y acoger son dos principios vitales en la humanidad, aquello que nos hace grandes, aquello que nos hace nobles. Porque estos dos actos se llevan a cabo mediante la humildad y ese enfoque descalzo de egoísmos donde ser capaces de acoger al otro como parte de uno mismo.
Según las leyes del Karma, esta energía también retorna a nosotros. Quien ampara, acoge y es capaz de dar al final también recibe. Tarde o temprano ese acto de nobleza nos recompensará como merecemos,

9. Ley del aquí y ahora

Mirar hacia atrás y vivir anclados en el pasado es lo que nos impide disfrutar del presente. Debemos aprender a centrarnos en lo que sucede en este mismo instante, en el aquí y ahora. Ahora bien ¿cómo lograrlo? Somos esa sociedad ocupada y e hiperconectada. Estamos pendientes de múltiples estímulos y el presente, se desdibuja del horizonte ante tantas presiones, informaciones y ansiedades.
En este punto es necesario aplicar también la ley del enfoque. Algo que nos enseña muy bien prácticas como el mindfulness. Solo cuando aprendemos a entrenar nuestra atención en el momento presente, podemos apreciar mejor cada instante y ser conscientes de todo lo que sucede.

10. Ley del cambio

La historia se repite hasta que aprendamos las lecciones necesarias para cambiar nuestro camino. Esto es lo que nos dice una de las leyes del Karma más relevantes. Ahora bien, la pregunta sin duda es la siguiente ¿cómo saber si estamos en nuestro camino? ¿cómo intuir que no estamos cometiendo los mismos errores pasados?
La ley del cambio es también la ley de la responsabilidad. Cada paso que demos, cada elección tomada debe hacerse desde la bondad y la humildad. Sin hacer daño a otros, sin ir en contra también de nuestras necesidades y esencias. Algo así se lleva a cabo desde el autoconocimiento. Porque solo cuando seamos capaces de entendernos a nosotros mismos pondremos en marcha esos cambios que edificarán nuestro verdadero destino.

11. Ley de la paciencia y la recompensa

Las leyes del Karma nos recuerdan que todas las recompensas requieren de un esfuerzo inicial. Nada llega porque sí, nada acontece solo porque el destino o la suerte lo desee. Así, y aunque en ocasiones puedan sucederse esas mágicas casualidades, dichos acontecimientos responden a una causa inicial. Somos nosotros mismos los arquitectos de nuestro presente, nosotros quienes edificaremos nuestro futuro. Algo así implica esfuerzo, implica voluntad y determinación.
La mayor gratificación es la que llega finalmente tras aunar paciencia y persistencia.

12. Ley de la importancia e inspiración

El valor de algo es el resultado directo de la energía y la intención que se pone en él. Cada contribución personal es también una contribución a la totalidad. Las contribuciones mediocres no tienen ningún impacto en la totalidad, son tan comunes que se anulan entre ellas. Debemos ser capaces por tanto implicarnos en todo aquello que llevamos a cabo, en dotarnos de esa inspiración que erige grandes sueños y que tarde o temprano los hace realidad.
Si le damos importancia a cada objetivo propuesto e invertimos en ese propósito los mejores recursos personales, la magia acontecerá. El destino cobrará realidad.
Creas o no en la filosofía kármica, lo cierto es que a veces parece que de lo único que podemos estar seguros es de que la primavera o el invierno volverán pero, en verdad, como dijo Voltaire, “no es más sorprendente nacer dos veces y no una; pues todo en la naturaleza es resurrección”.
Las leyes del Karma son lecciones de vida que nos ayudan a ser mejor.

lunes, 2 de diciembre de 2019

El back de la nueva cortina de Resto del mundo producida por Maxi Trusso

"El mundo de Sofía". Jostein Gaarder

El mundo de Sofía (1991) es una novela escrita por Jostein Gaarder. Esta obra trata de responder a preguntas trascendentales como: ¿Quiénes somos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Existe el libre albedrío o estamos determinados por el destino?
Estas son solo algunas de las cuestiones con las que el autor invita al lector a reflexionar, al mismo tiempo que asiste a un curso de filosofía inmejorable a través de los ojos de Sofía, su protagonista.

El mundo de Sofía resumen

Sofía es una joven noruega que está a punto de cumplir 15 años. Un día, al regresar del colegio, encuentra en el buzón una nota en la que puede leer: “¿quién eres?”.
Esta es la primera carta de las muchas que recibe. Así es como la joven comienza un curso de filosofía a distancia impartido por un misterioso profesor, Alberto Knox. Por otro lado, también recibe postales destinadas a una misteriosa muchacha llamada Hilde cuyo remite es Albert Knag, su padre.

Los mitos y los filósofos de naturaleza

Sofía comienza el curso de filosofía aunque, al principio, desconoce la identidad de su profesor.
La primera lección que recibe es sobre cómo surgieron los mitos. Los primeros humanos aludían a ellos para explicar los fenómenos naturales.
Después, aparecieron los denominados como “filósofos de naturaleza”, que trataron de dar una explicación sobre el mundo y poner en evidencia las creencias mitológicas imperantes.

Filosofía antigua

Las siguientes lecciones que aborda el profesor están relacionadas con la filosofía antigua.
Entretanto, la joven Sofía descubre cual es la verdadera identidad de Alberto Knox y también se encuentra con una bufanda roja de Hilde.
Para conocer la filosofía de la antigüedad, Alberto le habla de Sócrates y su famosa frase “solo sé que no sé nada”.
Otro día, Sofía recibe una lección sobre Platón, su teoría de las ideas y el mito de la caverna a través de una cinta de vídeo en la que el profesor recorre las calles de la antigua Atenas.
Después, Sofía da un paseo por el bosque y se encuentra con la “cabaña del mayor”, y descubre que esa es la casa de su profesor de filosofía. Allí ve un espejo cuyo reflejo le devuelve un guiño.
Finalmente, la joven toma la última clase de filosofía antigua y aprende sobre Aristóteles.

Filosofía en la Edad Media

Durante unos días, Sofía no recibe cartas de Alberto y decide ir con su amiga a la cabaña del bosque. Allí encuentran postales para Hilde. Cuando se marchan, la joven se lleva el espejo a su casa.
La siguiente cita con el profesor de filosofía tiene lugar en una iglesia. Allí aprende que durante la Edad Media fue notoria la influencia de la religión en la filosofía. La joven descubre a filósofos como San Agustín y a Santo Tomás de Aquino, quienes terminaron por “hermanar” a la filosofía y la religión.

Filosofía moderna

El profesor pasa a explicarle a Sofía las figuras clave del Renacimiento y el Barroco. También, la filosofía dualista de Descartes y su famosa frase “pienso luego existo”. Más tarde continúa con la filosofía de Spinoza, que creyó que Dios había creado las leyes de la naturaleza que rigen lo que el hombre puede hacer.
Después, le habla sobre Locke y su teoría sobre la “tabula rasa”, también sobre David Hume y George Berkerley, que pensó que los humanos solo existen en la mente de un “dios creador”.
Alberto le da a entender a Sofía que son personajes ficticios de una novela que Albert Knag ha escrito para su hija Hilde.

Filosofía contemporánea

Albert Knag,que se encuentra de viaje de trabajo, le envía a su hija un libro llamado El mundo de Sofía como regalo de cumpleaños. Hilde comienza a leerlo y se obsesiona con la historia hasta tal punto que pierde la noción del tiempo.
En un momento de la novela, Sofía sueña con Hilde y su crucifijo. Después Hilde busca el crucifijo y se da cuenta que no está. Este hecho le hace plantearse si Sofía existe de verdad y no solo en la historia de su padre.
En la novela, Sofía sigue recibiendo clases de filosofía y aluden al periodo de la Ilustración, también a Kant y su deseo de unificar el pensamiento empírico y racional.

La fiesta de Cumpleaños y desenlace

En la noche del cumpleaños de Sofía organizan una fiesta en el jardín de su casa. Allí ocurren una serie de acontecimientos absurdos. Alberto y Sofía tratan de escapar del control de Albert Knag y desaparecen.
Cuando Albert regresa de viaje le cuenta a su hija la última lección de filosofía mientras están sentados en un muelle. Allí le habla sobre el Big Bang y la creación del universo. Mientras, Sofía intenta intervenir en el mundo de Hilde.

Filósofos que aparecen en El mundo de Sofía

La novela supone un recorrido a través de la historia de la filosofía occidental de manera cronológica.
Así, este libro se convierte en una nueva oportunidad para aquellos que dieron la filosofía por imposible. Mientras la protagonista evoluciona y se vuelve más segura, los lectores aprenden sobre la filosofía y su importancia en el mundo.




A continuación, se puede observar un esquema de los filósofos que aparecen en El mundo de Sofía.

Análisis del libro

Una de las cuestiones que plantea al lector es precisamente la delgada línea que existe entre ficción y realidad. ¿De qué forma el autor nos hace plantearnos, incluso, nuestra propia existencia?
Gracias a la metaficción, a la creación de una novela dentro de una novela. Sofía se plantea su existencia en el momento en el que descubre que puede ser solo parte de la imaginación de otra persona, Albert Knag.

¿Qué importancia tiene la filosofía?

Esta es, sin duda, una de las preguntas más importantes que nos deja este libro. Jostein Gaarder propone a la filosofía como el camino fundamental para comprender la vida, el que nos ayuda a comprender el origen de todas las cosas, el mundo que nos rodea, el lugar que ocupamos en él.
Como Sofía, a veces hemos tenido la sensación de que en el colegio no se enseña bien la filosofía y que incluso se le da más importancia a otras materias.
Este libro esconde una profunda crítica hacia los sistemas educativos que no dan la importancia que deberían a cuestiones más complejas, cuyo estudio podría ser igual o más interesante que otras asignaturas corrientes.
Lo único que necesitamos para convertirnos en buenos filósofos es la capacidad de asombro.
A veces, los sistemas educativos se centran en desarrollar actividades rutinarias que merman la creatividad y la imaginación. El objetivo principal es superar la evaluación a través de pruebas escritas. ¿Dónde queda entonces la capacidad de asombro del alumno?

El autoconocimiento

La primera pregunta que recibe Sofía en una de las notas es “¿quién eres?”. Inmediatamente, el lector queda también sometido a esta cuestión.
Y es que, al igual que la protagonista, creemos saber quién somos. Sin embargo, lo que Sofía desconoce es que es un personaje creado por el padre de Hilde, personaje a su vez de Gaarder, para que esta última aprenda filosofía.
Poco a poco, a medida que Sofía investiga sobre quién es Hilde, se descubre a sí misma como un personaje. Es solo en este momento, cuando conoce su identidad, que deduce que el autoconocimiento es el único camino hacia la libertad y la búsqueda de la verdad.

El destino

Uno de los temas sometidos a estudio para algunos filósofos fue el destino. También es un tema primordial en este libro.
¿Estamos condicionados por el destino o controlados por un ser superior? ¿Actuamos libremente?
Podemos reflexionar sobre esta cuestión y objetar las diferentes posturas que tomaron los filósofos a cerca de este tema. Pero hay una consideración de fondo que Gaarder nos ofrece: ¿Y si, al igual que Sofía, somos un personaje cuyas acciones están previamente establecidas o somos como ordenadores previamente programados?

La mujer en la historia de la filosofía

¿Por qué las mujeres que han contribuido en la historia del pensamiento no han tenido la suficiente repercusión o no son mencionadas en los manuales de filosofía?
Un tema interesante en el libro es el papel que la mujer ha tenido en la historia de la filosofía.
En diferentes capítulos Alberto Knox hace referencia a que en la historia la mujer ha estado “reprimida como ser pensante debido a su sexo”. Critica que las mujeres fueron tratadas como seres que cuya función principal era la de concebir.

Símbolos y metáforas del libro

Sofía en la filosofía

La elección del nombre de Sofía para la protagonista de este libro no es algo casual. Si atendemos a la etimología griega de la palabra, Sofía (Σoφíα) significa sabiduría.
Sofía también era la diosa griega de la sabiduría. El propio término filosofía deriva de la raíz griega φιλος (philos = amor) y σοφός (sophos= sabiduría). Lo cual significa “amor a la sabiduría”.
Así, lo que Sofía simboliza y lo que se despierta en ella a lo largo de este libro es el “amor”, precisamente, al conocimiento.

La primavera

La primavera es la estación que está entre el invierno y el verano, a menudo se suele asociar con el cambio, la renovación. Para los renacentistas, la primavera era una metáfora del origen de la vida.
En esta novela, el contexto está enmarcado en esta estación que, asociado al periodo de pubertad que experimenta la protagonista cobra un carácter simbólico. Un periodo de transformación y cambio personal, de crecimiento. En definitiva, una renovación que va de la ingenuidad de un niño a la sabiduría de un adulto.

El seto y el jardín del Edén

En este proceso de madurez, Sofía sigue acudiendo a un sitio donde puede conservar su inocencia. Como un niño que tiene un escondite secreto, la joven accede a ese lugar a través de un seto al final del jardín de su casa.
Para Sofía, ese “callejón” es lo más parecido al paraíso, tal y como ella imaginaba que sería el Jardín del Edén descrito en el Génesis.
Durante la infancia, es muy común que los niños vivan en un mundo de fantasía, que luego pierden en la etapa adulta.
Así, podemos entender el jardín como un lugar de protección de la niñez en el que Sofía puede liberarse presión que tiene para crecer y perder su ingenuidad.

El conejo blanco

En el libro existe una metáfora relacionada con el viejo truco del conejo blanco que sale, de forma repentina, del sombrero negro del mago.
Para Gaarder, el mundo es el conejo blanco. Generalmente, los adultos se esconden en el pelo del conejo y se mantienen, de alguna forma, ajenos al mundo. Sin embargo, establece una comparación entre los filósofos y los niños, que se mantienen superiores al pelo del conejo.
Con esta explicación, se mantiene la idea de que los filósofos y los niños están preparados a conocer el mundo que les rodea, porque son capaces de mirar a los ojos del mago. Es decir, mantienen la curiosidad por responder a las preguntas sobre la vida.

El espejo

El espejo es una alusión directa a la novela Alicia a través del espejo de Lewis Carroll. En el caso del libro El mundo de Sofía, el espejo sirve para unir a las dos protagonistas, es como un “portal” que fusiona dos mundos paralelos, el de Hilde y el de Sofía, a través de su reflejo.

Personajes principales

  • Sofía: Es una niña noruega que está a punto de cumplir 15 años. Es una chica solitaria y curiosa, le gusta reflexionar para conocer el mundo que le rodea. Cuando avanza la novela descubrimos que, en realidad, Sofía es un personaje creado por Albert Knag.
  • Hilde: Al igual que Sofía, Hilde es una joven que también está a punto de cumplir 15 años. Su padre Albert le envía la primera parte de la historia de Sofía. La muchacha es muy similar a Sofía, le gusta estar en soledad y el mundo que le rodea despierta su curiosidad. Su espíritu rebelde la hace querer encontrar respuestas a través de la filosofía.
  • Alberto Knox: Es el filósofo que enseña a Sofía a lo largo de toda la novela. Simboliza a la figura del profesor “perfecto”, cuya tarea consiste en guiar a su alumna y mostrarle el mundo a través de la historia de la filosofía. Hace que la joven no deje de hacerse preguntas y cuestionar el mundo que le rodea sin dar todo por supuesto.
  • Albert knag: Es el padre de Hilde, su trabajo le impide pasar el tiempo que le gustaría con su hija. Por eso, decide mandarle cartas sobre Sofía con el fin de que su hija aprenda filosofía.

Biografía de Jostein Gaarder

Es un escritor noruego autor del libro El mundo de Sofía, una de sus novelas más exitosas a nivel mundial desde su publicación en 1991.
Estudió lenguas escandinavas y teología, también fue profesor de filosofía.Comenzó su carrera literaria como escritor de cuentos infantiles.
A principios de la década de los 90, obtuvo el premio Nacional de Crítica Literaria de Noruega, más tarde también el Premio Europeo de literatura Juvenil. El mundo de Sofía supuso su reconocimiento a nivel mundial, ya que la obra se tradujo en más de 40 idiomas y se convirtió en un auténtico best seller.

Película El mundo de Sofía

En 1999 el director noruego Erik Gustavson llevó al cine la adaptación del libro El mundo de Sofía de Jostein Gaarder.
La película es un drama de aventuras protagonizado por la actriz Silje Storstein, con una duración de 114 minutos, pretende plasmar los acontecimientos más importantes de la novela.
Si ya disfrutaste de la novela, aquí puedes ver el tráiler del filme El mundo de Sofía.
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SOY - JORGE LUIS BORGES

René Magritte. La reproducción prohibida (1937) ***


Soy el que sabe que no es menos vano
que el vano observador que en el espejo
de silencio y cristal sigue el reflejo
o el cuerpo (da lo mismo) del hermano.

Soy, tácitos amigos, el que sabe
que no hay otra venganza que el olvido
ni otro perdón. Un dios ha concedido
al odio humano esta curiosa llave.

Soy el que pese a tan ilustres modos
de errar, no ha descifrado el laberinto
singular y plural, arduo y distinto,

del tiempo, que es uno y es de todos.
Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.





***La reproducción prohibida (Retrato de Edward James, 1937). René Magritte.
Óleo sobre Tela. 81,3 cm x 65 cm.

Las imágenes de Magritte se rebelan contra la idea preconcebida que tenemos de ellas.
Provocan. Sacuden. Nos hacen reflexionar: damos todo demasiado por sentado, las cosas pueden ser fascinantes si aprendemos a observar, si ampliamos los límites de nuestra percepción.
Las imágenes nos engañan y nosotros somos cómplices de ese engaño. El artista belga nos propone recuperar la capacidad de asombro. Dudar de la realidad para volver a descubrirla.
Utilizar ojos nuevos.
¿Es surrealista? Magritte es considerado parte del movimiento, conoce a Breton y muchos de los demás integrantes (Edward James, el hombre retratado en este cuadro, es un escritor surrealista).
Pinta imágenes absurdas y paradójicas, que podrían hacernos creer que son sueños. Pero en realidad no usa ni el automatismo psíquico (liberación total del inconsciente, el método por excelencia de los surrealistas) ni es tan impulsivo, instintivo, ni reproduce sueños.
Lo interesante de Magritte es verlo como un artista muy inteligente, consciente todo el tiempo de lo que hace. Un gran provocador que transmite sus ideas con ironías.
Una manzana ocupa toda una habitación, paisajes nocturnos son iluminados por cielos claros, enormes rocas flotan en el aire, un espejo refleja al revés. La imagen de una pipa que dice “Esto no es una pipa” y se llama La traición de las imágenes.
Realidades extrañas, llenas de paradojas y contrastes. Sin embargo: simples, muy simples. Sus cuadros, por lo general, carecen de complejidad. Apenas una provocación para sacudir nuestro acostumbramiento a las cosas y punto.
Cuando un crítico se explayó demasiado en el análisis de una de sus obras, Magritte le dijo: “Pero qué suerte que tiene usted, que ve tantas cosas en ella”.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Odysséas Elýtis: Sol primero

«Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.»
                                                                                 Odysséas Elýtis

«Sol el primero»

No conozco ya la noche, terrible anonimia de la muerte.
En lo hondo de mi alma ancla una flota de estrellas.
Véspero, centinela, brilla junto a la celeste
brisa de una isla que me sueña
para que anuncie yo el alba desde sus altas rocas.
Mis dos ojos en abrazo te navegan, con el astro
de mi verdadero corazón: no conozco ya la noche.
No conozco ya los nombres de un mundo que me niega.
Nítidamente leo las conchas, las hojas, las estrellas.
El rencor me es superfluo en las sendas del cielo.
Salvo que sea el sueño, que me vuelve a mirar
cruzar con lágrimas, el mar de la inmortalidad.
Véspero bajo el arco de tu fuego de oro,
La noche, que es sólo noche, no la conozco ya.
Odysséas Elýtis
Odysséas Elýtis, seudónimo de Odiseas Alepudeli de Panayioti, nació en Heraklion, Creta, el 2 de noviembre de 1911.
Fue galardonado con el Premio Nacional Griego de Poesía en 1960.
Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1979.
Murió en Atenas, el 18 de marzo de 1996.