sábado, 13 de octubre de 2012

El pasado y el presente se marchitan, Walt Whitman

El pasado y el presente se marchitan.
Y los he llenado y los he vaciado a los dos
y prosigo llenando lo que me espera en el futuro.

Y ahora vosotros, los que me habéis escuchado,
levantaos. ¿Qué tenéis que decirme?
Miradme a la cara, mientras respiro por última vez bajo las sombras de la tarde.
(Hablad sinceramente, nadie os escucha y sólo dispongo de un minuto.)
¿Qué tenéis que decirme?

¿Qué me contradigo?
Sí, me contradigo. Y ¿qué?
(Yo soy inmenso...
y contengo multitudes.)

Me dirijo a los que están cerca
y espero en el umbral de la puerta.

¿Quién ha terminado su trabajo?
¿Quién ha concluido de cenar?
¿Quién me acompaña?
¿Quién viene conmigo?
O ¿vais a hablar cuando ya me hay ido y sea demasiado tarde?

Walt Whitman

lunes, 8 de octubre de 2012

Desde el Antiguo Egipto pasando por diferentes culturas, religiones y tradiciones de todo tipo, nos llega la tradición de los aromas de incienso. Llegó a ser un material más preciado que cualquier esencia o metal, incluso más preciado que el oro, pero ¿qué es realmente el incienso? ¿de dónde proviene su tradición espiritual?
El incienso es una mezcla de resinas, maderas, hojas, raíces, aceites esenciales o gomas vegetales, que se mezclan y secan formando varillas que al ser quemadas desprenderán un humo muy aromático.

Dependiendo de cada cultura y religión, el incienso era elaborado a partir de la resina de árboles y esencias distintas, además, la mezcla era seleccionada según el uso espiritual que se le iba a otorgar, así por ejemplo el sándalo otorgaba poderes para aumentar la espiritualidad, la sanación y la purificación del ambiente, el romero para atraer el amor y ahuyentar malos espíritus o la lavanda para conseguir una mayor relajación.

Las primeras apariciones del incienso datan de más de 5.000 años antes de Cristo, cuando ya se quemaban diferentes mezclas de resinas, esencias y plantas para enmascarar el olor de la carne durante las matanzas y para eliminar el mal olor de las pieles animales. Después la gran civilización egipcia elaboraba diferentes inciensos para rituales religiosos, embalsamamientos, rituales amorosos y sexuales, para purificar templos, conseguir la paz del espíritu o curar enfermedades. Elaboraron múltiples recetas muchas de ellas solo conocidas por los sacerdotes sagrados, que pasaron de generación en generación convirtiéndose así el pueblo egipcio en el pueblo maestro del aroma y el incienso por aquel entonces.

En la Biblia existen varias referencias al uso del incienso con finalidades paganas, como aliviar la sensación del calor o el mal olor, acompañar sacrificios rituales o ahuyentar los malos espíritus, así en la Biblia se menciona como Moisés construyó un altar de especias e incienso por mandato de Dios, o relata cuando los Magos de oriente, reyes paganos, ofrendaron al recién nacido Jesús los productos más preciados entonces, oro, incienso y mirra.

Los aztecas también dominaban el arte de la elaboración del incienso, ya que para ellos su aroma tenía una gran labor espiritual, podía acompañar las almas de los muertos en su viaje, purificar los ambientes de malos espíritus y proveer las mentes con capacidades psíquicas extraordinarias.

El incienso común, se puede elaborar mezclando las resinas, gomas, cortezas o esencias junto con cáscara de coco molido o cera de abejas, de esta manera se consigue que la mezcla se queme lentamente y así las esencias se evaporen liberando su aroma en el humo, evitando así una combustión rápida. Las maderas y cortezas más utilizadas para el incienso son las de cedro, sándalo o ciprés, las semillas o frutas de nuez, anís o vainilla; las resinas más utilizadas son benjuí, mirra, bálsamo de tolu, elemí o storax; las hojas de pachuli o té; las raíces de vetiver o las flores de lavanda o clavo.

Tanto en la India como en otros países asiáticos, tradicionalmente el incienso tiene un importante papel espiritual. Tanto en el hinduismo como en el budismo, el uso del incienso es común y popular para conseguir tanto la liberación y ascensión del alma como para purificar y sanar el cuerpo.

Según el budismo el incienso también tiene el poder de equilibrar nuestra energía (chi) y purificar la energía del ambiente, por eso, los monjes y artesanos budistas elaboran el incienso con sus propias manos cargándolo además de energía favorable que será liberada al quemar, lo que hace del incienso un apoyo importante para conseguir una buena meditación y un espacio cargado de energía favorable.

Por eso, a pesar de que hoy por hoy existen varias formas de elaborar el incienso, el incienso más preciado es el elaborado a mano, este incienso es el procedente de Nepal y Tibet. Tiene un color madera, marrón, rojizo (no negro), está elaborado exclusivamente a base de mezclas de diferentes maderas y hierbas medicinales del Himalaya y su formato suele ser en forma de cono o vara, no suelen llevar tira de bambú central (el resto de inciensos se elaboran sobre un palito de bambú central que sirve de soporte final), y su aroma, muy característico, puede perdurar en el ambiente durante días, siendo así mucho más duradero que el resto de los inciensos comunes.

Buda

“Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas”. 
Buda
Los nueve niveles de estabilidad de la meditación*
1. Calmar la mente (Ponemos nuestra mente en un objeto durante un periodo breve.)
2. Calmar la mente aún más (Ponemos nuestra mente en un objeto y cuando vagabundea volvemos a ponerla en el objeto.)
3. Restablecer la mente continuamente (La mente está asentada, pero sigue habiendo pensamientos como «Esto es importante» o «Me gusta eso», lo
que previene el reposo completo.)
4. La mente se establece intensamente (La mente aparece vasta y los pensamientos aparecen únicamente como pequeñas intrusiones en este vasto espacio.)
5. La mente se amansa (Sentimos gozo, entusiasmo y relajación en nuestra meditación.)
6. La mente se apacigua (La mente aparece amansada, pero sigue vagabundeando debido a que seguimos apegados a estos vagabundeos.)
7. Pacificación completa de la mente (Sin importar qué distracción aparezca en la mente, aplicamos inmediatamente el antídoto adecuado.)
8. Mente unidireccional (La mente se encuentra prácticamente asentada por completo, pero sigue haciendo falta algo de esfuerzo.)
9. Descanso en la ecuanimidad (La mente descansa naturalmente en su propia naturaleza.)
* Estos nueve niveles fueron explicados por primera vez en el Ornamento de la clara realización de Maitreya.

Yogananda afirma en sus libros que para alcanzar y experimentar el estado de samādhi se necesita el cese absoluto de todo movimiento y actividad del cuerpo, parándose la respiración, la actividad cerebral, y el metabolismo. Solo así se produciría la desconexión total con el mundo exterior y con lo que nos ata al mismo, el cuerpo. Dice que el cuerpo limita y ata nuestra consciencia y concentración, las cuales parecen estar unidas de forma inseparable, además de continua y estrecha, con el primero a través de los cinco sentidos y los procesos corporales inconscientes. En este estado de samādhi la consciencia quedaría libre de dichas ataduras. El proceso consiste primero en desconectar progresivamente el cuerpo y la mente del mundo exterior mediante la práctica diaria y constante de las técnicas, reveladas e impartidas por un maestro. Yogananda llama a este estado corporal del samādhi «animación suspendida», una especie de estado intermedio entre la vida y la muerte, en que el cuerpo estaría totalmente dormido, parado o «muerto», pero la consciencia seguiría totalmente despierta. Sin la limitación del cuerpo, la consciencia podría expandirse sin fin en la experiencia de una especie de «muerte temporal reversible», de la que se podría volver a la consciencia normal del mundo exterior, primero involuntariamente y posteriormente, tras larga práctica, voluntariamente. En una primera etapa, la experiencia viene y se va independientemente de la voluntad del practicante (savikalpa samādhi), pero tras muchos años de práctica adicional se consigue llegar al control voluntario del trance o experiencia y entrar y salir del mismo a voluntad (nirbikalpa samādhi). Según las propias descripciones de Yogananda y otros respetados yogis, algunas técnicas se basan en la observación y control de la respiración, estrechamente conectada con los procesos mentales. Respiramos más rápidamente bajo emociones negativas y más lentamente cuando sentimos paz, de forma natural. La sistematización de la respiración constituye en yoga una rama especializada llamada pranayama. La iniciación de las diversas corrientes suele incluir técnicas de pranayama. Yogananda recomienda practicar estas técnicas al menos dos horas diarias y 5 horas los domingos. En esta primera y a menudo larga etapa no se tienen visiones ni trances, sino solamente relajación y paz, una vez que se tiene la costumbre de meditar a diario. Muchos abandonan al no tener experiencias espectaculares, que Yogananda dice que no deben ser la principal motivación para meditar con estas palabras: "El camino de la meditación no es un circo espiritual". La motivación debe ser el deseo de conocer a Dios y de servirle a través del servicio al prójimo, que también contiene la divinidad en potencia, siendo esta su interpretación de "hechos a su imagen y semejanza". Samādhí En varias tradiciones religiosas y místicas del Extremo Oriente, se denomina samādhi a un estado de conciencia de ‘meditación’, ‘contemplación’ o ‘recogimiento’ en la que el meditante siente que trasciende las limitaciones fenoménicas y alcanza la unidad con el cosmos y con lo divino. El objetivo último de la práctica meditativa del yoga, en su octavo grado, es el logro del samādhi. El samādhi es un objetivo buscado tanto dentro del hinduismo como en el budismo. El término Samādhi proviene del sánscrito sam o samyak: ‘completo’ y ādhi: ‘absorción’. De acuerdo al grado y manera en que el que medita experimenta la superación de las barreras materiales, las fuentes suelen distinguir tres grados de samādhi: Janija, en el que la fijación es pasajera y limitada; Upachara, en el que la totalidad de los sentidos se absorben transitoriamente en el objeto; y Appana, en la que la distinción entre sujeto y objeto se elimina por completo. El resultado de esta última es el samapātti, la percepción de lo absoluto a través del control completo de la conciencia.

sábado, 6 de octubre de 2012

Celebraciones Celtas

Imbolc Llegamos a Imbolc, el 2 de febrero, fiesta en las culturas occidentales cuando se celebra que los días visiblemente van siendo cada vez más largos. Los antiguos Celtas denominaban este día “Día de Brigith”, en honor a la triple diosa de este nombre. Es el punto intermedio entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera. Es una época en la que se preparaba la tierra para la primera siembra en marzo. Por esto simboliza también una purificación y renovación del espíritu para prepararse para el ajetreo primaveral. Imbolc significa literalmente “en el vientre” (de la Madre). La semilla que fue plantada en el solsticio de invierno está creciendo. En Imbolc los druidas celebraban sus ritos adivinatorios, y pedían inspiración y guía para sus nuevos planes y proyectos. Dedicaban algunos pensamientos a los misterios ocultos que están teniendo lugar en la oscuridad. Al ser una celebración de fertilidad, está muy relacionada con la mujer y lo femenino. Por ejemplo, los noruegos honran a las Disir, todas las parientes femeninas que desde siglos han vivido y muerto y que desde otra dimensión vigilan y protegen a todos los miembros vivos de sus familias. Una de las celebraciones más típicas es la de poner velas en todas las ventanas de la casa, empezando la tarde de la víspera, dejándolas encendidas hasta el amanecer. La tradicional Candelaria de nuestros pueblos…. ¡Feliz Imbolc!, luz, alegría y renovación. Es el momento de poner en marcha los proyectos y la creatividad para materializar nuestros sueños, ideas y proyectos Celebración del Solsticio de Invierno Se acerca el día del Solsticio de Invierno, la festividad celta de Yule.Los días son más cortos, las noches, más largas… La luz muere para resurgir, pue a partir del día 22, los días empezarán a crecer. Para los celtas este día marca el renacimiento del Dios de la luz, que crecerá y se hará fuerte, convirtiéndose una vez más en el consorte de la Diosa para comenzar el nuevo ciclo. La semilla prenderá de nuevo en Beltane (1 de mayo). Es una fiesta solar, dentro de la oscuridad, y de ahí el uso de luces, decoración brillante y llena de color… Para festejar el nacimiento de la luz. Las velas se encendían al ocaso para reanimar al Dios Sol cuando éste se extinguía para darle paso a la noche. La siguiente luna llena es la de más fierza de todo el año. Los árboles se decoran con esta luz, son seres sagrados para varias culturas (para los Druidas era el roble, para los egipcios la palma y para los romanos el pino). Decorar el árbol e intercambiar regalos eran costumbres ya desde muy antiguo. Se encendían troncos de árboles para dar luz y calor al alumbramiento, y de esta conexión con los árboles perdura la tradición del tronco de Navidad El moderno Papá Noel es también una figura tomada del paganismo, poseedor de características propias de los dioses Cronos, Thor, Dagda y Odín. (No es extraño pensar que un Dios venga a visitarnos para entregarnos los dones de la abundancia para el año que ya inicia). Con la invasión vikinga, el día del año nuevo se desplazó de Samhain (31 de octubre) a Yule (solsticio de invierno). Debido a su arraigo entre las gentes, el catolicismo tomó esta fecha para situar el nacimiento de su Cristo, luz para todos los hombres.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Orbaneja del Castillo, Burgos, España


El pueblo conserva uno de los conjuntos de arquitectura popular con mayor encanto y personalidad del norte de España.
Las aguas del arroyo que brota de la cercana Cueva del Agua reflejan en su cristalina superficie -antes de precipitarse en una inolvidable cascada- las numerosas casas montañesas que se abren a las viejas y escalonadas rúas de un caserío que aprovecha, para su armoniosa ubicación, unas escasas y estrechas terrazas tobáceas. Orbaneja del Castillo y su entorno conforman uno de los paisajes más espectaculares de la geografía burgalesa.




 Pozos de agua color turqueza

Rio Ebro






Khalil Gibran


No se puede llegar al alba sino por el sendero de la noche. 
Khalil Gibran

Ausencias - Mario Benedetti

Las cosas que nos faltan, cuántas cosas. Las que quedaron en el camino o nunca accedieron a él. Quien más, quien menos, todos llevamos una filatelia de las ausencias.

 Hay partidas, adioses de los que no volvieron ni volverán. Aun en las mejores y conquistadas alegrías, sobreviene de pronto un vacío y nos quedamos taciturnos, solos, tiernamente desolados.

 Por suerte cuando soñamos vuelven todos, los que todavía son y los que fueron. Y abrazamos fantasmas, almas en pena y almas en gloria. Ellos nos cuentan su impiadosa sobrevida, aunque, eso sí, marcando siempre su territorio, que es sólo invierno.

 Su exilio tan pasivo, tan inerte, no está consolidado. Con su martirio, nos martirizamos, quizá porque sabemos que todo eso acaba en un opaco despertar. Viene entonces la fase de ojos abiertos, también llamada insomnio. Allá arriba está el cielo raso, con la araña de siempre en su rincón de redes. Nos faltan manos para acariciar, labios para besar, cintura que estrechar, cuerpo que penetrar. Todo es ausencia. 

Mario Benedetti - Vivir adrede