Hermafrodito: el joven que terminó siendo dos en uno.
Hermafrodito era hijo de Hermes y Afrodita, y su propio nombre ya llevaba la marca de sus padres: Hermes + Afrodita.
Según una tradición narrada por Ovidio en las Metamorfosis, Hermafrodito era un joven de extraordinaria belleza. Durante uno de sus viajes llegó a una fuente de aguas cristalinas.
Allí vivía Salmácide, una ninfa que quedó fascinada por él desde el momento en que lo vio.
Pero Hermafrodito no correspondía a sus sentimientos y trató de alejarse.
Salmácide fingió marcharse y se ocultó entre los árboles. Cuando el joven entró en el agua, ella regresó y se lanzó a abrazarlo.
Entonces ocurrió algo que cambiaría para siempre la naturaleza de ambos.
La ninfa suplicó a los dioses que jamás permitieran que los separaran. Su deseo fue escuchado: los cuerpos de Salmácide y Hermafrodito quedaron unidos en uno solo.
Desde entonces, aquel ser poseía características de ambos sexos.
Hermafrodito, hijo de dos grandes dioses, terminó convirtiéndose así en una figura asociada con la dualidad, la unión de lo masculino y lo femenino y la transformación.
Y lo más curioso es que, según el relato, fue el deseo de la ninfa lo que provocó aquella transformación.