Dicen por ahí...
Que los amigos se cuentan siempre dos veces: En las buenas para ver cuántos son, y en las malas para ver cuántos quedan.
Una amistad no crece por la presencia de las personas sino por la magia de saber que aunque no las veas las llevas en el corazón. Los amigos no se valoran por el tiempo que los conoces, si no por sus demostraciones de lealtad, cariño y sinceridad, porque a veces quien más crees conocer es a quien menos conoces.
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