martes, 27 de junio de 2017

Una pequeñez - Anton Chejov


Historia de un conflicto que se origina por la inocencia de un niño que acaba de estrenarse en el mundo de la mentira, el engaño y los secretos que podrían parecer insignificantes pero en el ego de los adultos pueden desencadenar verdaderas batallas y conflictos que cambian drásticamente el transcurso de la vida, pequeñeces que sabemos que es mejor ocultar en un mundo donde las mentiras piadosas se han convertido en un insoportable vicio.

Una pequeñez

[Cuento - Texto completo.]
Anton Chejov


Nicolás Ilich Beliayev, rico propietario de Petersburgo, aficionado a las carreras de caballos, joven aún -treinta y dos años-, grueso, de mejillas sonrosadas, contento de sí mismo, se encaminó, ya anochecido, a casa de Olga Ivanovna Irnina, con la que vivía, o, como decía él, arrastraba una larga y tediosa novela. En efecto: las primeras páginas, llenas de vida e interés, habían sido saboreadas, hacía mucho tiempo; y las que las seguían se sucedían sin interrupción, monótonas y grises.
Olga Ivanovna no estaba en casa, y Beliayev pasó al salón y se tendió en el canapé.
-¡Buenas noches, Nicolás Ilich! -le dijo una voz infantil-. Mamá vendrá en seguida. Ha ido con Sonia a casa de la modista.
Al oír aquella voz, advirtió Beliayev que en un ángulo de la estancia estaba tendido en un sofá el hijo de su querida, Alecha, un chiquillo de ocho años, esbelto, muy elegantito con su traje de terciopelo y sus medias negras. Boca arriba, sobre un almohadón de tafetán, levantaba alternativamente las piernas, sin duda imitando al acróbata que acababa de ver en el circo. Cuando se le cansaban las piernas realizaba ejercicios análogos con los brazos. De cuando en cuando se incorporaba de un modo brusco y se ponía en cuatro patas. Todo esto lo hacía con una cara muy seria, casi dramática, jadeando, como si considerase una desgracia el que le hubiera dado Dios un cuerpo tan inquieto.
-¡Buenas noches, amigo! -contestó Beliayev-. No te había visto. ¿Mamá está bien?
Alecha, que ejecutaba en aquel momento un ejercicio sumamente difícil, se volvió hacia él.
-Le diré a usted… Mamá no está bien nunca. Es mujer, y las mujeres siempre se quejan de algo…
Beliayev, para matar el tiempo, se puso a observar la faz del niño. Hasta entonces, en todo el tiempo que llevaba en relaciones íntimas con Olga Ivanovna, casi no se había fijado en él, no dándole más importancia que a cualquier mueble insignificante.
Ahora, en las tinieblas del anochecer, la frente pálida de Alecha y sus ojos negros le recordaban a la Olga Ivanovna del principio de la novela. Y quiso mostrarle un poco de afecto al chiquillo.
-¡Ven aquí, chico! -le dijo-. Déjame verte más de cerca.
El chiquillo saltó del sofá y corrió al canapé.
-Bueno -comenzó Beliayev, poniéndole una mano en el hombro-. ¿Cómo te va?
-Le diré a usted… Antes me iba mejor.
-¿Y eso?
-Es muy sencillo. Antes, mi hermana y yo leíamos y tocábamos el piano, y ahora nos obligan a aprendernos de memoria poesías francesas… ¿Se ha cortado usted el pelo hace poco?
-Sí, hace unos días.
-¡Ya lo veo! Tiene usted la perilla más corta. ¿Me deja usted tocársela?… ¿No le hago daño?…
-¿Por qué cuando se tira de un solo pelo duele y cuando se tira de todos a la vez casi no se siente?
El chiquillo empezó a jugar con la cadena del reloj de su interlocutor y prosiguió:
-Cuando yo sea colegial, mamá me comprará un reloj. Y le diré que también me compre una cadena como esta. ¡Qué dije más bonito! Como el de papá… Papá lleva en el dije un retratito de mamá… La cadena es mucho más larga que la de usted…
-¿Y tú cómo lo sabes? ¿Ves a tu papá?
-¿Yo?… No… Yo…
Alecha se puso colorado y se turbó mucho, como un hombre cogido en una mentira.
Beliayev lo miró fijamente, y le preguntó:
-Ves a papá…, ¿verdad?
-No, no… Yo…
-Dímelo francamente, con la mano sobre el corazón. Se te conoce en la cara que ocultas la verdad. No seas taimado. Lo ves, no lo niegues… Háblame como a un amigo.
Alecha reflexiona un poco.
-¿Y usted no se lo dirá a mamá?
-¡Claro que no! No tengas cuidado.
-¿Palabra de honor?
-¡Palabra de honor!
-¡Júramelo!
-¡Dios mío, qué pesado eres! ¿Por quién me tomas?
Alecha miró a su alrededor, abrió mucho los ojos y susurró:
-Pero, ¡por Dios, no le diga usted nada a mamá! Ni a nadie, porque es un secreto. Si mamá se entera, yo, Sonia y Pelagueya, la criada, nos la ganaremos. Pues bien, oiga usted: yo y Sonia nos vemos con papá los martes y los viernes. Cuando Pelagueya nos lleva de paseo vamos a la confitería Aspel, donde nos espera papá en un cuartito aparte. En el cuartito que hay una mesa de mármol y encima un cenicero que representa una oca.
-¿Y qué hacen allí?
-Nada. Primero nos saludamos, luego nos sentamos todos a la mesa y papá nos convida a café y a pasteles. A Sonia le gustan los pastelillos de carne, pero yo los detesto. Prefiero los de col y los de huevo. Como comemos mucho, cuando volvemos a casa no tenemos gana. Sin embargo, cenamos, para que mamá no sospeche nada.
-¿De qué hablan con papá?
-De todo. Nos acaricia, nos besa, nos cuenta cuentos. ¿Sabe usted? Y dice que cuando seamos mayores nos llevará a vivir con él. Sonia no quiere, pero yo sí. Claro que me aburriré sin mamá; pero podré escribirle cartas. Y hasta podré venir a verla los días de fiesta, ¿verdad? Papá me ha prometido comprarme un caballo. ¡Es más bueno! No comprendo cómo mamá no le dice que se venga a casa y no quiere ni que lo veamos. Siempre nos pregunta cómo está y qué hace. Cuando estuvo enferma y se lo dijimos, se cogió la cabeza con las dos manos…, así…, y empezó a ir y venir por la habitación como un loco… Siempre nos aconseja que obedezcamos y respetemos a mamá… Diga usted: ¿es verdad que somos desgraciados?
-¿Por qué?
-No sé; papá lo dice: «Son unos desgraciadas -nos dice-, y mamá, la pobre, también, y yo; todos nosotros.» Y nos suplica que recemos para que Dios nos ampare.
Alecha calló y se quedó meditabundo. Reinó un corto silencio.
-¿Conque sí? -dijo, al cabo, Beliayev-. ¿Conque celebran mítines en las confiterías? ¡Tiene gracia! ¿Y mamá no sabe nada?
-¿Cómo lo va a saber? Pelagueya no dirá nada… ¡Ayer nos dio papá unas peras!… Estaban dulces como la miel. Yo me comí dos…
-Y dime… ¿Papá no habla de mí?
-¿De usted? Le aseguro…
El chiquillo miró fijamente a Beliayev, y concluyó:
-Le aseguro que no habla nada de particular.
-Pero, ¿por qué no me lo cuentas?
-¿No se ofenderá usted?
-¡No, tonto! ¿Habla mal?
-No; pero… está enfadado con usted. Dice que mamá es desgraciada por culpa de usted; que usted ha sido su perdición. ¡Qué cosas tiene papá! Yo le aseguro que usted es bueno y muy amable con mamá; pero no me cree, y, al oírme, balancea la cabeza.
-¿Conque afirma que yo he sido la perdición…?
-Sí. ¡Pero no se enfade usted, Nicolás Ilich!
Beliayev se levantó y empezó a pasearse por el salón.
-¡Es absurdo y ridículo! -balbuceaba, encogiéndose de hombros y con una sonrisa amarga-. Él es el principal culpable y afirma que yo he sido la perdición de Olga. ¡Es irritante!
Y, dirigiéndose al chiquillo, volvió a preguntar:
-¿Conque te ha dicho que yo he sido la perdición de tu madre?
-Sí; pero… usted me ha prometido no enfadarse.
-¡Déjame en paz!… ¡Vaya una situación lucida!
Se oyó la campanilla. El chiquillo corrió a la puerta. Momentos después entró en el salón con su madre y su hermanita.
Beliayev saludó con la cabeza y siguió paseándose.
-¡Claro! -murmuraba-. ¡El culpable soy yo! ¡Él es el marido y le asisten todos los derechos!
-¿Qué hablas? -preguntó Olga Ivanovna.
-¿No sabes lo que predica tu marido a tus hijos? Según él, soy un infame, un criminal; he sido la perdición tuya y de los niños. ¡Todos ustedes son unos desgraciados y el único feliz soy yo! ¡Ah, qué feliz soy!
-No te entiendo, Nicolás. ¿Qué sucede?
-Pregúntale a este caballerito -dijo Beliayev, señalando a Alecha.
El chiquillo se puso colorado como un tomate; luego palideció. Se pintó en su faz un gran espanto.
-¡Nicolás Ilich! -balbuceó-, le suplico…
Olga Ivanovna miraba alternativamente, con ojos de asombro, a su hijo y a Beliayev.
-¡Pregúntale! -prosiguió éste-. La imbécil de Pelagueya lleva a tus hijos a las confiterías, donde les arregla entrevistas con su padre. ¡Pero eso es lo de menos! Lo gracioso es que su padre, según les dice él, es un mártir y yo soy un canalla, un criminal, que ha deshecho la felicidad de ustedes…
-¡Nicolás Ilich! -gimió Alecha-, usted me había dado su palabra de honor…
-¡Déjame en paz! ¡Se trata de cosas más importantes que todas las palabras de honor! ¡Me indignan, me sacan de quicio tanta doblez, tanta mentira!
-Pero dime -preguntó Olga, con lágrimas en los ojos, dirigiéndose a su hijo-: ¿te vas con papá? No comprendo…
Alecha parecía no haber oído la pregunta, y miraba con horror a Beliayev.
-¡No es posible! -exclama su madre-. Voy a preguntarle a Pelagueya.
Y salió.
-¡Usted me había dado su palabra de honor…! -dijo el chiquillo, todo trémulo, clavando en Beliayev los ojos, llenos de horror y de reproches.
Pero Beliayev no le hizo caso y siguió paseándose por el salón, excitadísimo, sin más preocupación que la de su amor propio herido.
Alecha se llevó a su hermana a un rincón y le contó, con voz que hacía temblar la cólera, cómo lo habían engañado. Lloraba a lágrima viva y fuertes estremecimientos sacudían todo su cuerpo. Era la primera vez, en su vida, que chocaba con la mentira de un modo tan brutal.
FIN
Tu ya no estás y todo sigue
Y todo me resulta tan sin sentido. 
No acepto ver como la vida fluye toda
menos la tuya.
Todo me resulta breve, innecesario.
Aquellos sitios en los que estabas, siguen
en la vorágine diaria, nadie repara, nadie ve
que allí, ya no estás.
Solo yo los recorro, pensándote,
recordándote, viéndote en cada esquina,
en cada rincón, en cada paso, en cada momento,
como antes.
Mientra la bruma de la muerte se cierne sobre mi,
espesa, tan espesa que logra que te disipes,
que ya no te vea, que solo te sienta dentro de mi alma,
muy dentro de mi ser,
calladamente...

Abrazos

"Quizás no pueda abrazarte pero prometo estar a tu lado aunque no puedas verme."
Día tras día te recuerdo, te siento, te extraño
en ese gesto, es ese perfecto estar con vos.
Día tras día trato de seguir sintiéndote 
en canciones, en poesías.
Trato de encontrarte en las tardes, en cualquier lugar,
en algún sitio que te trae a mi, como antes.
Intento sentir tu amor cerca mio, como antes,
como cuando estabamos felices,
como cuando estábamos.
Tan simple y tan complicado: estar,
cuando la vida nos quitó ese privilegio
y la muerte te arrancó de mi ser,
de todo.
Te extraño, necesito ese abrazo, esa palabra,
necesito tu risa, tu calor,
Necesito tu vida, amor...

lunes, 26 de junio de 2017

Abel Pintos - Ya Estuve Aquí (En Vivo)



Es inevitable el sentir 
que cruza un puente entre tu abrazo, 
y lo que siempre había esperado 
descansa entre tus manos lo que alguna vez fui. 

Puedo ver tus ojos como un deja vu, 
pensar que el tiempo lo manejas tú, 
y aunque vague por lo absurdo siempre busco 
y te descubro entre la multitud. 

Mírame un instante. 
Yo ya estuve aquí, ya te di mi amor, 
me llenaste el alma 
y con la tuya hice el sueño que despierta hoy. 
Yo ya estuve aquí, ya te di mi amor, 
desplegué las alas 
y al probar tu libertad te di mi corazón. 
Mírame un instante. 

Vi las marcas sobre la pared, 
de nuestra historia que no acaba, 
que no tiene despedida, 
eres parte de mi vida y lo fuiste en el ayer. 

Y ahora aquí, inundas como un huracán, 
cada espacio de mis días, 
respiro y te respiro, 
te siento aquí conmigo y no importa nada más. 

Mírame un instante. 
Yo ya estuve aquí, ya te di mi amor, 
me llenaste el alma 
y con la tuya hice el sueño que despierta hoy. 
Yo ya estuve aquí, ya te di mi amor, 
desplegué las alas 
y al probar tu libertad te di mi corazón. 

Más allá de todo lo que pase 
vuelvo por ti, vuelvo por ti. 
Lejos de la suerte y el destino 
vuelves a mí, vuelves a mí. 

Yo ya estuve aquí, ya te di mi amor, 
me llenaste el alma 
y con la tuya hice el sueño que despierta hoy. 
Yo ya estuve aquí, ya te di mi amor, 
desplegué las alas 
y al probar tu libertad te di mi corazón. 
Mírame un instante.

Prana, la energía que nos regala el universo

Prana, la energía que nos regala el universo

El prana nos rodea, penetra en nosotros, está en lo que vemos, olemos, palpamos y en muchas de las cosas que comemos.

Mágica y vital conexión entre el cosmos y nosotros, es la esencia misma de la vida.

Esta energía universal es el principio de la vida que, adoptando diversas formas, hace posibles la luz, el calor y todas las formas de existencia en el planeta. Sabemos que se encuentra en los animales, en los vegetales y se supone que puede hallarse en los minerales, durante un tiempo más o menos largo, después de que se los separó de su fuente de origen.

En el ser humano, posibilita todas las actividades orgánicas y psíquicas. El prana cumple las siguientes funciones en el organismo: 

• Prana propiamente dicho: reside en la zona del corazón y controla la respiración.
• Apana: reside en el ombligo y controla la digestión.
• Udana: reside en la garganta y controla la deglución y la fonación.
• Vyana: reside en todo el cuerpo y controla la distribución del prana.

Mediante las técnicas del Yoga se aprende a regir y a equilibrar esta energía vital. Su equilibrio es sinónimo de salud y su desequilibrio trae aparejada la enfermedad.

Es importante saber que el prana alterado inquieta la mente y complica el funcionamiento de nuestro sistema nervioso. Por lo tanto, su control permite adquirir el dominio de la energía y de la mente, ya que existe una estrechísima relación entre ambas, y, a medida que se aprende a manejar una de ellas, se logra hacerlo con la otra.

Dada la necesidad de la actual ciencia occidental de encontrarle una explicación racional a cada uno de los fenómenos de la naturaleza, lo mejor sería comparar al prana con una manifestación de la electricidad o del magnetismo.

¿Dónde lo encontramos?

Su fuente más importante es la atmósfera; ahí lo hallamos constituido por pequeños iones negativos, que son átomos cargados eléctricamente, muy activos y que, en perpetuo movimiento, revitalizan constantemente cada célula de nuestro cuerpo.

El sol, los rayos cósmicos, las masas de agua en movimiento y en evaporación son los principales factores de ionización y cargan de prana el aire. Por eso es que el aire que respiramos cerca del mar nos carga de energía y vitalidad. En contraposición, el oxígeno en las grandes ciudades, cargado de smog, es menos vivificador que en el campo o en zonas marinas.

Existe en nuestro organismo un metabolismo de la electricidad atmosférica que la absorbe, la utiliza y la evacúa por la piel. Cuanto más activo es este metabolismo por la absorción de iones negativos y la evacuación de la electricidad excesiva, más vivo y en buena salud estará el organismo. Los baños de sol nos brindan vitalidad al activar nuestro metabolismo eléctrico.

¿Cómo lo absorbemos?

Absorbemos el prana por medio de la respiración, de los alimentos que ingerimos y de nuestro cuerpo; los órganos que intervienen en este proceso son la nariz, los pulmones y la piel.

Algunos alimentos que ingerimos, incluyendo el agua, lo poseen, por lo que esta energía es absorbida por nuestro cuerpo a través del sistema digestivo. Por lo tanto, es de suma importancia seleccionar muy bien todo lo que comemos (los alimentos industrializados carecen de prana) y revisar cómo comemos. Las radiaciones solares, cósmicas y terrestres hacen que el prana ingrese a nuestro organismo por la piel.

Prana y Yoga

Los rishis (sabios) proclaman -y esto forma parte del Yoga- que el prana puede ser almacenado y acumulado en el sistema nervioso, más específicamente en el plexo solar. Aún más, acentúan esta noción capital diciendo: "El Yoga nos da el poder de dirigir a voluntad la corriente de prana mediante
el pensamiento". Es decir que la práctica de Yoga proporciona un acceso consciente y voluntario a las fuentes mismas de la vida. La ciencia del control de esta maravillosa energía se llama pranayama (ayama: dominar).

Federico Fellini

No hay final. No hay principio. Es sólo la infinita pasión de la vida.
Federico Fellini

domingo, 25 de junio de 2017

Abel Pintos - Sin Principio Ni Final



Te vuelves parte de mi ser en mis palabras 
Estás aquí tocando el centro de mi alma 
Como un eclipse sin final de sol y luna 
Como lo eterno del amor en una alianza 
Podría hacer que el mar se junte con el cielo 
Para lograr la inmensidad que hay en su vuelo 
Que me regala tu mirada y tu desvelo 
Bajo la luna cuando danzas en mis sueños 
Te voy a amar, y me amarás 
Te amo sin principio ni final 
Y es nuestro gran amor 
Mi ángel de la eternidad 
Te voy a amar y me amarás 
Te amo y es mi única verdad 
Y es nuestro gran amor 
Lo que nunca morirá 
La noche brilla con tu luz en la distancia 
Tu imagen reina y es su brillo el que me alcanza 
Me elevo en cada movimiento de tu sombra 
Que baila cada vez que mi canción te nombra 
Quizá esta vida se termine dando cuenta 
Que es ella solo un momento de esta historia 
Porque este amor no tiene tiempos ni fronteras 
Porque este amor va más allá de mi existencia.


La luz de la conciencia - José Manuel Martínez Sánchez

«Las palabras no alcanzan a expresar el canto de la conciencia, de sus mundos, de sus misterios… tomando vida sólo ahora, siendo eternos sólo ahora. Este misterio no tiene explicación, su belleza no puede delimitarse… Su belleza vive, roza lo sagrado, danza con lo absoluto… y en eso nos reconocemos, siendo un solo ser en ese canto mágico… enamorado de la música que lo sostiene.»



Este libro está compuesto por textos espirituales en forma de ensayo y poesía. Palabras para el despertar de la conciencia, el conocimiento interior, la meditación... Los textos de este libro nacen de momentos de inspiración, desde el corazón y desde la intuición espiritual del ser; palabras llenas de una carga poética venida del alma y dirigida al alma, palabras puestas sobre el papel, halladas en el interior del espíritu y destinadas a lo eterno, es decir, al mismo lugar de donde vinieron: el Ser.
Sin esfuerzo, de forma natural
es el estado más alto.
En él, el amor mismo
es el amante y el amado.
Sri Nisargadatta Maharaj

Abre el corazón y mira este mundo
con los ojos del ser.
Sri Ramana Maharshi
AMOR ES LO QUE ERES

Si confías en el amor, te entregas y lo sientes con todo el
corazón, si eres uno con él, no hay ningún obstáculo ni temor
que se interponga, porque el rostro y el aura del amor es la paz,
la confianza, la certeza de que sigues el camino verdadero: el
camino que te conduce de regreso a tu esencia pura y genuina.
Pues Amor es lo que eres.


Lectura Online

sábado, 24 de junio de 2017

RIHANNA - Love On The Brain

Aún no estoy preparado para perderte... - Pablo Neruda


Aún no estoy preparado para perderte...
No estoy preparado para que me dejes solo.
Aún no estoy preparado para crecer
y aceptar que es natural,
para reconocer que todo
tiene un principio y tiene un final.

Aún no estoy preparado para no tenerte
y sólo recordarte...
Aún no estoy preparado para no poder oírte
o no poder hablarte,
no estoy preparado para que no me abraces
y para no poder abrazarte.

Aún te necesito
y aún no estoy preparado para caminar
por el mundo preguntándome ¿por qué?
No estoy preparado hoy ni nunca lo estaré.

Te necesito.

viernes, 23 de junio de 2017

"No te diré ven, 
pero te estaré esperando."

Frida Kahlo


Chayanne - Volver A Nacer



El sutil andamio de tus ojos, 
Son mi penitencia 
Me hacen ver el otro lado de la luz 

Vienes y desandas por mi mente 

Me haces inocente, tanto como humano 
simple y tan común... 

El caer en aras de tus labios, 

es llegar cansado y reposar 
quedarme en tus rincones 
sintiendo que... 

Va creciendo el amor y en la ilusión, 

Se nos queda la piel amándonos 
Es volver a nacer cuando tú y yo 
Estamos juntos... 
Va creciendo el amor y en la ilusión, 
Se nos queda la piel amándonos 
Es volver a nacer cuando tú y yo 
Estamos juntos... 

No es que me convenza con tus frases 

O si en ti confío, 
Pero te daría en mano el corazón 

Código secreto alguna clave 

No sé cómo haces, pero soy pequeño 
para tanto amor... 

El tocar el vals de tu respiro 

Es a plena luna ver el sol 
Tocar el infinito, 
sintiendo que... 

Va creciendo el amor y en la ilusión, 

Se nos queda la piel amándonos 
Es volver a nacer cuando tú y yo 
Estamos juntos... 
Va creciendo el amor y en la ilusión, 
Se nos queda la piel amándonos 
Es volver a nacer cuando tú y yo 
Estamos juntos... 
Va creciendo el amor y en la ilusión, 
Se nos queda la piel amándonos 
Es volver a nacer cuando tú y yo 
Estamos juntos...

jueves, 22 de junio de 2017

Cada vez más presente, Miguel Hernández

Cada vez más presente
Como si un rayo raudo
te trajera a mi pecho.
Como un lento rayo, lento.

Cada vez más ausente.
Como si un tren lejano
recorriera mi cuerpo.
Como si un negro barco
negro.
Cada vez más ausente,
como si un tren lejano
te arrastrara más lejos.
Como si un negro barco
negro.
Cada vez más presente,
como si un tren querido
recorriera mi pecho.
Como si un tierno barco
tierno.

Miguel Hernández

CANCIONERO Y ROMANCERO DE AUSENCIAS (1938-1941)