El aforismo nos advierte que no vemos el mundo como es, sino como somos nosotros. Quien lleva el invierno y la urgencia dentro de su mente, solo buscará leña en todas partes. Cuando nuestra atención está completamente monopolizada por el engranaje del consumo, la prisa y la utilidad, nos volvemos incapaces de experimentar la contemplación pura. Cruzamos la vida a toda velocidad, perdiéndonos el paisaje, los matices y el asombro, convirtiendo el "bosque" de la existencia en una simple pila de recursos para alimentar nuestras hogueras del ego y la rutina.
León Tolstói
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