¿Cuántas veces nos preguntamos si vale la pena seguir, cuando el sendero se vuelve espinoso y el horizonte parece lejano?
Hoy vuelvo a recordarme, y quizás recordarte, que abrazarnos a cada tramo del viaje —con sus flores y sus espinas— es una forma de crecer. Ningún camino es solo llegada; cada paso es semilla, cada caída es raíz que profundiza, cada intento de pararnos nos vuelve más genuinas, más vivas.
El proceso de desarmarnos y reconstruirnos nos acerca, de a poco, a esa versión más luminosa de nosotras mismas. Y en ese andar, el simple hecho de elegir avanzar también es una forma de amor propio.
Si hay algo de esto que resuena con tu historia, te leo. Este espacio también es tuyo. 🌿
Fuerza
Abrazate a la vida siempre.
Porque aunque a veces te ponga espinas,
cada camino por donde te lleva
es una oportunidad para crecer.
Porque cada vez elegís pararte,
te paras más fuerte.
Porque cada caída te hace más grande
y más auténtico.
Porque te desarmás y te reconstruís,
y eso significa que sos un poquito más parecido
a tu mejor versión,
y que estás más vivo.
Lucía Sosa Ramírez
No hay comentarios:
Publicar un comentario