El término sinceridad deriva del latín sincerus, y una de las hipótesis etimológicas más sugerentes lo vincula con sine cera, «sin cera».
En el arte escultórico, indicaba una obra libre de correcciones o defectos ocultos: intacta en forma y fondo.
Pero su significado también se extiende al mundo de las letras: una carta sin cera, sin sellar, es una carta abierta, que no oculta su contenido.
Esto es sinceridad: una verdad desarmada, visible, que no teme ser leída.
Es el símbolo del alma que se muestra tal como es, sin máscaras.
Roberto Bonaventura
Imagen: Shelby McQuilkin
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