jueves, 25 de abril de 2019

Les Alyscamps de Arlés

Iglesia de San Honorato
Los Alyscamps es una gran necrópolis romana que se encuentra en la ciudad de Arlés, en el sur de Francia, es uno de los lugares calificados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, dentro del sitio «Monumentos romanos y románicos de Arlés», en concreto, con el código de identificación 164-006.
Se encuentra a escasa distancia fuera de las murallas de la ciudad antigua de Arlés. Era una de las más famosas necrópolis del mundo antiguo. El nombre es una corrupción de la expresión latina Elisii Campi (esto es, los Campos Elíseos). Fueron famosas en la Edad Media y a ellas se refiere Ariosto en Orlando Furioso y Dante en el Infierno de la Divina Comedia.
Las ciudades romanas tradicionalmente prohibían los entierros dentro de los límites de la ciudad. Era por lo tanto habitual que las carreteras que estaban justo a las afueras de una ciudad estuvieran llenas de tumbas y mausoleos en sus lados; la vía Apia en las afueras de Roma es un buen ejemplo. Los Alyscamps fueron el principal lugar de entierros de Arlés durante casi 1.500 años. Era el segmento final de la vía Aurelia que llevaba hasta las puertas de la ciudad y se usaba como cementerio para los ciudadanos de buena posición, cuyos monumentos conmemorativos iban desde un simple sarcófago a monumentos elaborados.
Los Alyscamps siguieron usándose después de que la ciudad se cristianizara en el siglo IV. San Ginés, un funcionario romano decapitado en 303 por rechazar cumplir las órdenes de perseguir a los cristianos, fue enterrado aquí y rápidamente se convirtió en un centro de culto. San Trófimo, posiblemente el primer obispo de Arlés, fue enterrado aquí poco después. Dice la leyenda que el propio Jesucristo acudió a la ceremonia, dejando la huella de su rodilla en una tapa de sarcófago.
La zona se convirtió en un lugar muy deseable para ser enterrado y las tumbas pronto se multiplicaron. Tan pronto como el siglo IV había ya un millar de tumbas, que necesitaban el almacenamiento de los sarcófagos en tres capas de profundidad. El entierro en Les Alyscamps se hizo tan deseable que los cuerpos se llevaban allí desde toda Europa, haciendo con ello que los barqueros del Ródano lograran mucho beneficio del transporte de ataúdes a Arlés.
Los Alyscamps siguieron usándose en época medieval, aunque el traslado de las reliquias de San Trófimo a la catedral en 1152 redujeron su prestigio. Durante el Renacimiento la necrópolis fue sistemáticamente saqueada, con consejeros de la ciudad dando sarcófagos como regalos a visitantes distinguidos y gente local usando piedras funerarias como material de construcción. Fue dañado aún más por la llegada del ferrocarril y un canal en el siglo XIX, cruzando ambos el lugar. A finales de octubre de 1888 Vincent van Gogh y Paul Gauguin eligieron los Alyscamps como el primer lugar para sus expediciones donde pintaron uno junto a otro;​ para entonces era sólo un resto de lo que había sido. Desde entonces se ha restaurado algo como museo al aire libre. En su libro final Caesar's Vast Ghost, Lawrence Durrell recomienda los Alyscamps por su belleza y atmósfera; escribe: «Tiene un encanto único.»​
Lo mejor de los sarcófagos que quedan se muestran actualmente en el Museo del Arlés Antiguo, que tiene una de las mejores colecciones de sarcófagos romanos que pueden encontrarse fuera de la propia Roma.

martes, 23 de abril de 2019

Notting Hill: un lugar de película para recorrer

Protagonizada por Julia Roberts y Hugh Grant, la película colocó el nombre de Notting Hill en boca de todos en 1999. En 2019 cumple 20 años.
Notting Hill es uno de los barrios más turísticos de Londres. Además del famoso mercado de antigüedades de Portobello, fue la película “Notting Hill” la que catapultó el barrio a la fama.
Protagonizada por Julia Roberts y Hugh Grant, la película colocó el nombre de este barrio en boca de todos en 1999 y en 2019 cumple 20 años.

La puerta azul

La famosa puerta azul en Notting Hill, un lugar literalmente de película, es seguramente una de las locaciones cinematográficas británicas más famosas, algo que nadie hubiera podido predecir.

La fachada donde los fotógrafos sorprenden a los protagonistas cambió el color de las columnas
La puerta se encuentra en: 280 Westbourne Park Road, a pocos pasos de la esquina de Portobello Road, al lado del Starbucks.
Cruzando Portobello, en la esquina de enfrente, se encuentra el lugar donde los protagonistas se chocan y él vuelca el café sobre ella. Hoy hay, casualmente, una cafetería llamada Coffee Republic, que ahora es Coffeebello.

Notting Hill

Durante los años cincuenta, Notting Hill, en el oeste de Londres, era un lugar barato y deteriorado, en el que vivían inmigrantes, principalmente de las Indias Occidentales. El lugar se convirtió en una zona de notables disturbios raciales cuando los residentes locales se enfrentaron con los racistas Teddy Boys.
El lugar fue cambiando y el cine lo utilizó de escenario en varias películas.

Portobello Road

El corazón de la película es Portobello Road, lugar que se encuentra en el top ten de las atracciones turísticas de Londres, hecho que podrás confirmar si visitás el lugar el fin de semana, momento en el que lo verás en todo su esplendor.
Los días de semana, los lugareños compran frutas y verduras aquí. El viernes se incluyen artículos de segunda mano, pero los sábados podrás ver el famoso mercado de antigüedades. A veces en Portobello parece que los años 60 nunca se fueron.

Atractivos para los cinéfilos

  • ‘Librería de viajes’ de Hugh Grant: 142 Portobello Road, Notting Hill, Londres W11.
No hay una ‘Travel Book Company’ en Portobello Road. Es una tienda de regalos llamada, eso sí, Notting Hill, que replica el tipo de letra de la película. De manera un tanto engañosa, los dueños de la tienda han agregado un letrero adicional que dice “La tienda de libros de viajes”.
La verdadera librería de viajes, en la que se basaba el establecimiento de William, estaba a la vuelta de la esquina. Ésta realmente se llamaba The Travel Bookshop, 13-15 Blenheim Crescent, justo al lado de Portobello.

Los costos crecientes en el área, irónicamente aumentados por el éxito de la película, y el continuo aumento de las ventas en línea, hicieron que la tienda cerrara sus puertas en 2011. El local ahora ha vuelto a abrir como una librería una vez más.

Fiesta de cumpleaños

La fiesta de cumpleaños se realizó en 91 Lansdowne Road, Notting Hill. Es el hogar de Bella y Max ( Gina McKee y Tim McInnerny ), donde William sorprende a todos llevando a la mega estrella a la fiesta de cumpleaños.

Rosmead Gardens

Los jardines comunitarios privados en los que Anna y William se meten por la noche son Rosmead Gardens, en Rosmead Road. La puerta ha sido ligeramente remodelada desde la filmación (el arco ya no está) y la hiedra que impidió que se vislumbrara el jardín desde el exterior se ha eliminado.
Ni siquiera pienses en intentar entrar; es un jardín privado. El banco en el que se sientan Anna y William era simplemente un pilar para la película y no está más.

Afuera de Notting Hill

Anna Scott se hospeda en el Ritz Hotel, ubicado en 150 Piccadilly, un lugar que rara vez permite filmar en el interior, pero que en esta ocasión brindó una cooperación sin precedentes a la compañía cinematográfica.
William se “declara” públicamente en la rueda de prensa de Anna Scott, en la Sala Lancaster del Savoy Hotel, 1 Savoy Hill, en el Strand.
Anna Scott acepta la propuesta. La recepción de bodas al aire libre se lleva a cabo en el hermoso Jardín Zen de la diseñadora minimalista de Anouska Hempel, llamada de manera bastante pretenciosa The Hempel Collection, 31-35 Craven Hill Gardens, (el jardín se encuentra frente a la entrada del hotel) en Bayswater.

domingo, 21 de abril de 2019

sábado, 20 de abril de 2019

El dormitorio en Arlés, Vincent Van Gogh

El dormitorio en Arlés es un cuadro de Vincent van Gogh que representa el dormitorio del pintor durante su estancia en la ciudad francesa de Arlés, un motivo sobre el que pintó tres cuadros casi idénticos. El primero, conservado en el Museo Van Gogh de Ámsterdam, fue ejecutado en octubre de 1888 y se deterioró en una inundación ocurrida durante la hospitalización del pintor. Cerca de un año después, emprendió la realización de dos copias: una, de mismas dimensiones, se conserva hoy en el Art Institute de Chicago; la otra, la del Museo de Orsay, realizada para su familia en Holanda, es de tamaño más reducido.
En una carta dirigida a su hermano Théo, Vincent explica lo que le incita a pintar una obra semejante: quiere expresar la tranquilidad y resaltar la sencillez de su dormitorio mediante el simbolismo de los colores. Para ello, describe: «los muros lila pálido, el suelo de un rojo gastado y apagado, las sillas y la cama amarillo de cromo, las almohadas y la sábana verde limón muy pálido, la manta roja sangre, la mesa de aseo anaranjada, la palangana azul, la ventana verde", afirmando: "Había querido expresar un reposo absoluto mediante todos estos tonos diversos». Mediante estos diferentes tonos, Van Gogh hace referencia a Japón, a sus crespones y a sus estampas. Se justifica de este modo: «Los Japoneses han vivido en interiores muy sencillos y que grandes artistas han vivido en este país». Pese a que, para los japoneses, una habitación decorada con cuadros y muebles no parezca realmente sencilla, para Vincent es «un dormitorio vacío con una cama de madera y dos sillas». Alcanza, a pesar de todo, una cierta austeridad, por su composición constituida casi únicamente de líneas rectas y por la combinación rigurosa de superficies de color que compensan la inestabilidad de la perspectiva.
El cuadro representa el dormitorio de Van Gogh en el número 2 de la Place Lamartine en Arlés, Bocas del Ródano, Francia, conocida como la Casa Amarilla. Era la primera habitación propia que tenía Van Gogh.​ En ella estuvo en 1888-1889. Lo pintó antes de la llegada a Arlés de Paul Gauguin, amigo del artista: el encuentro habría hecho nacer luego un círculo artístico.
La puerta a la derecha se abría a la planta superior y la escalera, la puerta de la izquierda servía para la habitación de invitados que preparó para Gauguin. Sobre la pared del frente se abría una ventana, por encima de una mesita, ligeramente descentrada. Esta ventana daba a la Place Lamartine y sus jardines públicos. Pero el panorama más allá de la ventana no puede verse. La habitación no era rectangular sino trapezoidal, con un ángulo obtuso en la esquina izquierda de la pared frontal y un ángulo agudo en la derecha.​ Van Gogh evidentemente no dedicó mucho tiempo a este problema, simplemente indicó que allí, de alguna manera, había una esquina.
Es un alojamiento modesto, con poco mobiliario, hecho de madera de pino: una cama a la derecha, un perchero, dos sillas, una mesilla de madera en el ángulo y cuadros en las paredes.​
Una fuerte perspectiva, con la típica leve torsión, propia del autor, refleja sus ideas sobre la pintura.

Primera versión


Van Gogh comenzó la primera versión en octubre de 1888 mientras se encontraba en Arlés. A través de las cartas que enviaba a su hermano Theo, se pueden conocer sus pretensiones con el cuadro y los medios a su alcance:
Esta vez simplemente reproduce mi habitación; sólo el color tiene que hacerlo todo, dando un estilo grandioso a los objetos con su simplificación, llegando a sugerir un cierto descanso o sueño. Bueno, he pensado que al ver la composición dejamos de pensar e imaginar. He pintado las paredes de violeta claro. El suelo con el material jaqueado. La cama de madera y las sillas, amarillas como mantequilla fresca; la sábana y las almohadas, de verde limón claro. La colcha, de color escarlata. La ventana, verde. El lavabo, anaranjado; la cisterna, azul. Las puertas, lila. Y, eso es todo. No hay nada más en esta habitación de contraventanas cerradas. Las piezas del mobiliario deben expresar un descanso firme; también, los retratos en la pared, el espejo, la botella, y algunas ropas. El color blanco no se aplica al cuadro, así que su marco será blanco, con la pretensión de conseguir el descanso obligatorio que me recomiendan. No he representado ninguna clase de sombra; sólo he aplicado simples colores planos, como los de las crêpes.​
Van Gogh incluyó esbozos de la composición en esta carta así como en una carta a Gauguin, escrita poco después.
Esta versión tiene sobre la pared de la derecha miniaturas de retratos de Van Gogh de sus amigos el poeta Eugène Boch​ y el soldado Paul-Eugène Milliet. Los originales de estos cuadros de Van Gogh se encuentran en el Museo van Gogh (Ámsterdam) y el Museo de Orsay (París), respectivamente.
Los brillantes parchazos de colores puros que contrastan entre sí constituyen uno de los rasgos más llamativos de este cuadro.
Van Gogh pretendía transmitir la idea de descanso y sueño, a partir sobre todo del uso de tonos verdosos y azulados, que sugirieran «el descanso y el sueño en general».​ Reforzaría esta idea la figuración pictórica que se encuentra sobre la cama y la escasez de objetos de la habitación, ordenada y limpia. Utilizó tres pares de colores complementarios: rojo y verde, amarillo y violeta, azul y naranja.​
A pesar de la intención de Van Gogh de dar «una sensación de solidez, de permanencia, de tranquilidad»,​ el resultado es más bien un sentimiento de angustia debido a la gruesa línea que rodea los objetos, los colores puros y privados de sombras, y las paredes inclinadas, reforzando la extraña perspectiva.
Van Gogh consideraba que era la mejor obra realizada durante su estancia en Arlés.​ La tela nunca abandonó el patrimonio de Van Gogh y está en posesión de la Fundación Van Gogh, en exposición permanente en el Museo van Gogh de Ámsterdam.
1888, óleo sobre lienzo 72 x 90, Estilo postimpresionismo 
Museo Van Gogh , Amsterdam

Segunda versión


En abril de 1889, van Gogh envió la versión inicial a su hermano lamentando que resultó dañada por la inundación del Ródano, mientras él se encontraba ingresado en el hospital de Arlés. Theo le propuso devolvérselo para que lo copiara antes de restaurarlo, lo que expresaba la admiración de Theo por este cuadro.
Esta repetición a la escala original (el término de Van Gogh es «répetition») se ejecutó en septiembre de 1889. Ambas pinturas fueron devueltas entonces a Theo.​
Desde 1926 ha estado en poder del Art Institute de Chicago.

El dormitorio en Arlés (segunda versión), 1889, óleo sobre lienzo, 72 x 90 cm,
 Art Institute de Chicago.

Tercera versión


Cuando Van Gogh, finalmente, en el verano de 1889, decidió rehacer algunas de sus «mejores» composiciones en un tamaño menor (el término que usó fue réductions) para su madre y su hermana Wil, El dormitorio se encontraba entre los que escogió.​ Estas réductions, acabadas a finales de septiembre de 1889, no son copias exactas.
En El dormitorio el retrato en miniatura de la izquierda recuerda al autorretrato de Van Gogh Campesino de Zundert. El de la derecha no puede ser asociado de manera convincente a ninguna pintura existente de Van Gogh, aunque el de la izquierda podría ser su amigo Paul Gauguin o su padre, o aunque lo puso tal vez para adornar el cuadro.
Esta tercera versión, previamente en poder de la hermana de Van Gogh, Willemien y más tarde adquirida por el Príncipe Matsukata, entró en las colecciones nacionales francesas en 1959, después del acuerdo de paz franco-japonés, y forma parte de la exposición permanente del Museo de Orsay en París.
El dormitorio en Arlés (tercera versión), 1889, óleo sobre lienzo, 57,5 x 74 cm, 
Museo de Orsay, París.

viernes, 19 de abril de 2019

Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma

Los cambios más significativos comienzan a producirse cuando aceptamos las cosas tal y como son; tanto la aceptación de lo que nos viene dado por la vida, como la aceptación de nosotros mismos.
En nuestras vidas cambiantes se producen muchas situaciones en las que no nos queda más remedio que aceptar las cosas tal y como nos vienen dadas, ¿Qué pasa cuando nos negamos a aceptar las cosas tal y como son?
Cuando nos resistimos a los cambios, a lo que ya no forma parte de nuestro control, que no podemos hacer nada para evitarlo porque es algo que ya ha sucedido o está sucediendo. El negarlo solo hace que caigamos en el sufrimiento.
Las circunstancias más claras donde la aceptación juega un papel fundamental son la muerte, el amor y el desamor.
¿Cómo negar la muerte, cómo negar un enamoramiento, cómo negar un desamor? – Pues sí, nos empeñamos en negar estas realidades que nada podemos hacer si se producen.
No se trata de situaciones buenas o malas, se trata de realidades que son propias del ser humano, forman parte de nuestras vidas; produzcan alegría o tristeza, la emoción y su intensidad nos indica lo significativa que es esa experiencia para nosotros.
Si no tienes fuerza para imponer tus propias condiciones a la vida, debes aceptar las que ella te ofrece.
S. Eliot

Necesidad de entender


Nuestra tendencia hacia lo que escapa de nuestro control, es intentar darle una respuesta, conseguir una explicación que nos alivie. Necesitamos entender todo aquello que ocurre en nuestras vidas.
Nos olvidamos que todo lo que intentamos comprender, va a ser el resultado de nuestras interpretaciones y experiencia, de explicaciones a las que queramos darle un sentido para finalmente convencernos y hacernos creer que esa es nuestra realidad.
Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender.
José Ortega y Gasset
Nos perdemos en la razón, en las palabras, cuando toda verdad, toda realidad está dentro de nosotros; está en lo que sentimos, está en la emoción que experimentamos. Ir hacia ese sentimiento que nuestro propio cuerpo se encarga de mostrarnos es aceptar la realidad de lo que nos ocurre.
La tendencia de ir hacia el razonamiento para explicar ciertas cuestiones como son las que tengan relación con el amor; son impedimentos y barreras que nos ponemos a nosotros mismos para no aceptar la realidad.
El entendimiento es una tabla lisa en la cual nada hay escrito.
Aristóteles

¿Qué sucede cuando no aceptamos lo que nos ocurre?


Cuando enterramos esos sentimientos a los que no queremos atender, por no quedarnos sumidos en la tristeza, o tener miedo a que nos atrapen y nos hagan demasiado daño; un daño que creemos no ser capaces de sostener y de afrontar; estamos negando nuestra vivencia, nuestra existencia.
Estamos enterrando nuestra esencia, dejamos atascadas muchas de las emociones que necesitan ser liberadas, necesitan ser vividas y experimentadas.
Cuando hacemos esto nos estamos olvidando de una parte esencial de nuestra humanidad, no aceptando nuestras vulnerabilidades, creyendo que estamos por encima de ellas.
El cuerpo se encarga de darnos las señales pertinentes en forma de alerta para que en algún momento decidamos sacar todo aquello que tenemos estancado (rabia, tristeza, enfado, irá, etc.), al no hacerlo nuestra energía a su vez se queda estancada y como resultado aparece la enfermedad y la desconexión con nosotros mismos y nuestra felicidad.

Aprendiendo a aceptar


El desarrollo personal y el aprendizaje se produce cuando estamos dispuestos a aceptar nuestros sentimientos y emociones tal y como aparecen, sin pasarlos por el filtro de la razón de forma que los modifique, los reprima y los apague.
Podemos tener en cuenta que la razón va a necesitar ofrecer una explicación a lo que está sucediendo, pero al quedarnos ahí anclados estamos desviando la atención hacia lo que experimentamos.
El verdadero aprendizaje ocurre cuando estamos dispuestos a aceptar, dejándonos sentir cada una de las emociones que brotan ante cada una de las circunstancias por las que pasamos.
Es así como nos transformamos siguiendo el flujo de la vida. Puesto que todo aquello que negamos y no estamos dispuestos a aceptar nos someterá a la desvinculación con nosotros mismos, con todo lo que ello implica.
Cuando aceptamos hechos inevitables en nuestras vidas podemos sentir la tristeza con gran intensidad, pero el sentirla es precisamente lo que nos libera de ella, para seguir avanzando y dar lugar a nuevas emociones, vivencias y experiencias.
En el momento que comenzamos a aceptar lo que  nos ocurre, comenzamos a aceptarnos a nosotros mismos. Estamos preparados así para perdonar y perdonarnos, para seguir fluyendo hacia nuevas experiencias, dejando brotar la energía, dejándonos sentir vivos.
La razón no me ha enseñado nada. Todo lo que yo sé me ha sido dado por el corazón.
Leon Tolstoi

El árbol de la vida, Gustav Klimt

Se trata de una de las obras más conocidas, y a la vez menos vistas,  de Gustav Klimt (1862 – 1918). Lo que es accesible al común de los mortales son los esbozos preparatorios de esta obra, en técnica mixta sobre papel, que se encuentran en el  Österreichische Museum für angewandte Kunst (MAK) de Viena. La obra se halla en Bruselas en el Palacio Stoclet que es propiedad particular y no está abierto al público, pese a ser, desde 2009,  Patrimonio de la Humanidad según la Unesco
Aldolphe Stoclet, un rico ingeniero y banquero belga,  y su esposa estuvieron en Viena de 1902 a 1904. En uno de sus paseos quedaron maravillados por la villa del pintor Carl Moll obra del arquitecto Joseff Hoffman. Por cierto, en el jardín de esta casa se conocieron Alma y Gustav Mahler. Ella era hijastra de Moll, pero esta es otra historia y nada tiene que ver con nuestro árbol.

Entusiasmados los acaudalados Stoclet encargaron a Joseff Hoffman el diseño y construcción de su palacio en Bruselas sin límite de presupuesto y éste fue construido entre 1905 y 1911.
Los Stoclet eran aficionados al arte y tenían una importante colección de arte asiático, egipcio y de primitivos italianos.

El trabajo de Hoffman no se limitó al exterior sino que también se hizo cargo de la decoración interior.
Cada objeto, mueble o detalle fue pensado y realizado para la casa. El gran piano de la sala de música fue diseñado por el propio Hoffman.
Y donde se quiso echar la casa por la ventana y mostrar todo el esplendor del Palacio fue en el gran comedor. Hoffman encargó a Gustav Kilmt la decoración de las paredes.

Klimt se lo tomó con calma y tardó 6 años en realizar esta obra. Para ello se inspiró en la colección de arte de los Stoclet y, además de algunos motivos geométricos de menor tamaño, realizó dos grandes murales enfrentados que representan El árbol de la vida.
El Mural presenta tres partes diferenciadas. A la izquierda, una mujer que parece simbolizar la espera o el anhelo. 

Misteriosa, mira hace la derecha, su postura recuerda al arte egipcio y su largo traje realizado con triángulos también recuerda a las pirámides.

En el extremo opuesto está el abrazo entre un hombre y una mujer, que podría recordar en un primer momento a El beso realizado por Klimt en la misma época, pero que presenta notables diferencias.


En el abrazo de El árbol de la vida el hombre está completamente de espaldas, sólo se ve el rostro de la mujer y ésta se mantiene de pie. En la túnica del hombre pueden verse numerosos ojos,  un pez y un ave a los que se ha dado significados diversos, casi siempre relacionados con la antigua religión egipcia o el cristianismo.

Y en medio y, a la vez, abarcándolo todo y uniendo la espera y el abrazo, el árbol de la vida.

Un único tronco, que sale de la tierra y se va bifurcando en ramas, que terminan en diversos arabescos que pueden representar distintas opciones de vida, distintos destinos. 

El fin de la vida, la muerte, le da sentido a la misma y está presente en el mural en el pájaro negro. Aunque también éste podría recordar a los halcones egipcios, y en particular al dios egipcio Horus, de cuerpo humano y cabeza de ave rapaz.

El mural no podía desentonar con los materiales de la casa, por lo que fue realizado con mármol, esmaltes, vidrios, gemas, oro y plata.

Tal vez el palacio Stoclet sea lo más parecido a la Obra de Arte Total (Gesamtkunstwerk), término introducido inicialmente por Wagner pero que luego retomó la Secesión vienesa para referirse a la obra en la que todos los tipos de arte y diseño convergen en un objeto único. No creo que los inventores del lema  A cada tiempo su arte, y a cada arte su libertad ("Der Zeit ihre Kunst, der Kunst ihre Freiheit") pensarán que esa  Gesamtkunstwerk se encontraría en Bruselas.

jueves, 18 de abril de 2019

Carlos Rivera - Voy a Amarte



Cada día que pasa lloro tu nombre 
cada noche soy oscuridad 
dime como hago para respirar 
dime como hago para hablar 
y que la vida nos dé la oportunidad 

cuando yo regrese por ti renacerán las flores de tu jardín 
llevo tanto tiempo así, solo, extrañándote 
cuando yo regrese por ti renunciaré a todo lo que yo fui 
voy a quedarme junto a ti hasta el fin 
voy a amarte 

puedo abrazar tu alma entera 
quiero aferrarme a nuestra verdad 
dime como hago para respirar 
dime como hago para hablar 
y que la vida nos dé la oportunidad 

cuando yo regrese por ti renacerán las flores de tu jardín 
llevo tanto tiempo así, solo, extrañándote 
cuando yo regrese por ti renunciaré a todo lo que yo fui 
voy a quedarme junto a ti hasta el fin 
voy a amarte, voy a amarte 

cuando yo regrese por ti renunciaré a todo lo que yo fui 
voy a quedarme junto a ti hasta el fin 
voy a amarte

miércoles, 17 de abril de 2019

En esta noche, en este mundo, Alejandra Pizarnik

Alejandra Pizarnik
De «Textos de sombra y últimos poemas» (1971-1972 )

A Martha Isabel Moia
en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerta
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la re-surrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe
no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?
en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve

¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible

Xul Solar

Fue un hombre singular que desbordó los lindes de la pintura. Nació en 1887 en San Fernando (Pcia. de Buenos Aires), como Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari y hacia 1917, en Europa, adopta el seudónimo que haría famoso. Inclinado desde niño hacia la música y la pintura, ingresa finalmente a la Facultad de Arquitectura de la UBA la que abandona al poco tiempo. En 1912 viaja a Europa donde permanecerá hasta 1924. En ese tiempo recorrerá las principales ciudades del Viejo Mundo y se vinculará con movimientos religiosos, filosóficos y artísticos, tomando contacto con los representantes de la vanguardia pictórica europea. En Florencia conoce a Emilio Pettoruti y en París se reunirá con Alfredo Guttero y Vicente Forte y también frecuentará a Picasso, Modigliani y Paul Klee de quien recibirá una notable influencia. En 1924 regresa a Buenos Aires y se vincula al movimiento martinfierrista en donde nacerá una larga amistad con Jorge Luis Borges con quien compartirá la pasión por la lingüística, la filosofía oriental, la astrología, las ciencias ocultas y los temas religiosos. Durante este tiempo alterna su actividad pictórica (múltiples muestras en Buenos Aires: Bonino, Witcomb, Velásquez, La Plata: Museo Provincial de Bellas Artes y otras ciudades del interior) con notas para revistas y traducciones para importantes editoriales. Llegó a hablar diez idiomas y creó uno propio (el neocriollo) así como redefinió las reglas del ajedrez a partir de lo que denominó panajedez. Su pintura es fiel reflejo del mundo esotérico en el que vivía. De su obra dijo Pettoruti que hay en ella un extraño misterio: “sus fantásticas visiones, en las que la imaginación, sin ningún control de la realidad... parece que mirara en espacios privilegiados y descubriera todo un mundo de fantasmas y de sugestiones ignotas”. Murió en el Tigre (Pcia. de Buenso Aires) el 9 de abril de 1963. Pocos días después se inauguró en la Galería Riobóo una exposición con cuarenta y cuatro de sus obras. En mayo de 1993 fue abierto al público el Museo Xul Solar en Laprida 1214 de Buenos Aires (www.xulsolar.org.ar) en el que se exponen sus principales obras así como documentos y notas del autor.
“Pareja”, una obra de Xul Solar de 1923. “