sábado, 14 de enero de 2017
Lantana - "Herida"
Acariciando el viento
A donde va
El sueño de esta noche
Busca dueño
A donde van los que no están
De donde son los que vendrán
Si pienso en ti un instante a donde
Irá
La fibra de la que está hecha
La vida
La puerta por donde escapar
La línea entre el bien y el mal
Herida de amor
Y yo sin ti
Herida de amor
Y yo sin ti
Haciendo que no duele tu ausencia
Haciendo que te tengo cerca
Buscando una salida a donde iré
Querer o no querer no me hace
Falta
Me vestiré de ayer
Desnudaré el amanecer
Herida de amor
Y yo sin ti
Herida de amor
Y yo sin ti
Haciendo que no duele tu ausencia
Haciendo que te tengo cerca
No volveré a escuchar tu voz
Olvidaré que fuimos dos
Repetiré que no te amo
Conquistaré otro corazón
Al mío pediré perdón
Repetiré que no te amo
Amo
Amo
Herida de amor
Y yo sin ti
Herida de amor
Y yo sin ti
Haciendo que no duele tu ausencia
Haciendo que te tengo cerca.
viernes, 13 de enero de 2017
MUJERES DE OJOS GRANDES - Angeles Mastretta
Tía Jose Rivadeneira tuvo una hija con los ojos grandes, como dos lunas, como un deseo. Apenas colocada en su abrazo, todavía húmeda y vacilante, la niña mostró los ojos y algo en las alas de sus labios que parecía pregunta.
-¿Qué quieres saber? -le dijo la tía Jose jugando a que entendía ese gesto.
Como todas las madres, tía Jose pensó que no había en la historia del mundo una criatura tan hermosa como la suya. La deslumbraban el color de su piel, el tamaño de sus pestañas y la placidez con que dormía. Temblaba de orgullo imaginando lo que haría con la sangre y las quimeras que latían en su cuerpo.
Se dedicó a contemplarla con altivez y regocijo durante más de tres semanas. Entonces la inexpugnable vida hizo caer sobre la niña una enfermedad que en cinco horas convirtió su extraordinaria viveza en un sueño extenuado y remoto que parecía llevársela de regreso a la muerte.
Cuando todos sus talentos curativos no lograron mejoría alguna, tía Jose, pálida de terror, la cargó hasta el hospital. Ahí se la quitaron de los brazos y una docena de médicos y enfermeras empezaron a moverse agitados y confundidos en torno a la niña. Tía Jose la vio irse tras una puerta que le prohibía la entrada y se dejó caer al suelo incapaz de cargar consigo misma y con aquel dolor como un acantilado.
Ahí la encontró su marido que era un hombre sensato y prudente como los hombres acostumbran fingir que son. Le ayudó a levantarse y la regaño por su falta de cordura y esperanza. Su marido confiaba en la ciencia médica y hablaba de ella como otros hablan de Dios. Por eso lo turbaba la insensatez en que se había colocado su mujer, incapaz de hacer otra cosa que llorar y maldecir al destino.
Aislaron ala niña en una sala de terapia intensiva. Un lugar blanco y limpio al que las madres sólo podían entrar media hora diaria. Entonces se llenaba de oraciones y ruegos. Todas las mujeres persignaban el rostro de sus hijos, les recorrían el cuerpo con estampas y agua bendita, pedían a todo Dios que los dejara vivos. La tía Jose no conseguía sino llegar junto a la cuna donde su hija apenas respiraba para pedirle: "No te mueras". Después lloraba y lloraba sin secarse los ojos ni moverse hasta que las enfermeras le avisaban que debía salir.
Entonces volvía a sentarse en las bancas cercanas a la puerta, con la cabeza sobre las piernas, sin hambre y sin voz, rencorosa y arisca, ferviente y desesperada.¿Qué podía hacer? ¿Por qué tenía que vivir su hija? ¿Qué sería bueno ofrecerle a su cuerpo pequeño lleno de agujas y sondas para que le interesara quedarse en este mundo? ¿Qué podría decirle para convencerla de que valía la pena hacer el esfuerzo en vez de morirse?
Una mañana, sin saber la causa, iluminada sólo por los fantasmas de su corazón, se acercó a la niña y empezó a contarle las historias de sus antepasados. Quiénes habían sido, qué mujeres tejieron sus vidas con qué hombres antes de que la boca y el ombligo de su hija se anudaran a ella. De qué estaban hechas, cuántos trabajos habían pasado, qué penas y jolgorios traía ella como herencia. Quiénes sembraron con intrepidez y fantasías la vida que le tocaba prolongar.
Durante muchos días recordó, imaginó, inventó. Cada minuto de cada hora disponible habló sin tregua en el oído de su hija. Por fin, al atardecer de un jueves, mientras contaba implacable alguna historia, su hija abrió los ojos y la miró ávida y desafiante, como sería el resto de su larga existencia.
El marido de tía Jose dio las gracias a los médicos, los médicos dieron gracias a los adelantos de su ciencia, la tía abrazó a su niña y salió del hospital sin decir una palabra. Sólo ella sabía a quiénes agradecer la vida de su hija. Sólo ella supo siempre que ninguna ciencia fue capaz de mover tanto, como la escondida en los ásperos y sutiles hallazgos de otras mujeres con los ojos grandes.
Ängeles Mastretta
Arte: Tamara Adams
LOS FORMALES Y EL FRIO - Mario Benedetti
Quién iba a prever que el amor ese informal
se dedicara a ellos tan formales
mientras almorzaban paor primer vez
ella muy lenta y él no tanto
y hablaban con sospechosa objetividad
de grandes temas en dos volúmenes
su sonrisa la de ella
era como un augurio o una fábula
su mirada la de él tomaba nota
de cómo eran sus ojos los de ella
pero sus palabras las de él
no se enteraban de esa dulce encuesta
como siempre o como casi siempre
la política condujo a la cultura
así que por la noche concurrieron al teatro
sin tocarse una uña o un ojal
ni siquiera una hebilla o una manga
y como a la salida hacía bastante frío
y ella no tenía medias
sólo sandalias por las que asomaban
unos dedos muy blancos o indefensos
fue preciso meterse en un boliche
y ya que el mozo demoraba tanto
ellos optaron por la confidencia
extra seca y sin hielo por favor
cuando llegaron a su casa la de ella
ya el frío estaba en sus labios los de él
de modo que ella fábula y augurio
le dio refugio y café instantáneos
una hora apenas de biografía y nostalgias
hasta que al fin sobrevino un silencio
como se sabe en estos casos es bravo
decir algo que realmente no sobre
él probó sólo falta que me quede a dormir
y ella probó por qué no te quedás
y él no me lo digas dos veces
y ella bueno por qué no te qudás
de manera que él se quedó en principio
a besar sin usura sus pies fríos lo de ella
después ella besó sus labios los de él
que a esa altura ya no estaban tan fríos
y sucesivamente así
mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron
Mario Benedetti
Arte Dina Bova
jueves, 12 de enero de 2017
Astor Piazzolla & Roberto Goyeneche - Garúa
Garua
Roberto Goyeneche
Qué noche llena de hastío y de frío!
El viento trae un extraño lamento
Parece un trozo de sombra,la noche;
y yo en las sombras camino muy lento.
Mientras tanto la garúa
se acentúa con sus púas
en mi corazón...
En esta noche tan fría y tan mía
pensando siempre en lo mismo me abismo;
y aunque quiera yo arrancarla
desecharla
y olvidarla,
la recuerdo más....
Garúa...
Solo y triste por la acera
va este corazón transido
con tristeza de tapera...
Sintiendo tu hielo
porque aquella con su olvido
hoy le ha abierto una gotera...
Perdido solo
como un duende que en la sombra
mas la busca y mas la nombra
Garúa..
Tristeza...
¡Hasta el cielo se ha puesto a llorar!
Qué noche tan llena de frío y hastío.
No se ve a nadie cruzar por la esquina.
Sobre la calle, la hilera de focos
lustra el asfalto con luz mortecina.
Y yo voy como un descarte,
siempre solo,
siempre aparte,
recordantote...
Las gotas caen en el charco de mi alma;
hasta los huesos, calado y helado.
Y humillando este tormento
todavía pasa el viento
empujándome...
Federico García Lorca
Cuando sale la luna
se pierden las campanas
y aparecen las sendas
impenetrables.
Cuando sale la luna,
el mar cubre la tierra
y el corazón se siente
isla en el infinito.
Nadie come naranjas
bajo la luna llena.
Es preciso comer
fruta verde y helada.
Cuando sale la luna
de cien rostros iguales,
la moneda de plata
solloza en el bolsillo.
se pierden las campanas
y aparecen las sendas
impenetrables.
Cuando sale la luna,
el mar cubre la tierra
y el corazón se siente
isla en el infinito.
Nadie come naranjas
bajo la luna llena.
Es preciso comer
fruta verde y helada.
Cuando sale la luna
de cien rostros iguales,
la moneda de plata
solloza en el bolsillo.
Soneto de amor XXXVI - William Shakespeare
Déjame confesar que somos dos
aunque es indivisible el amor nuestro,
así las manchas que conmigo quedan
he de llevar yo solo sin tu ayuda.
No hay más que un sentimiento en nuestro amor
si bien un hado adverso nos separa,
que si el objeto del amor no altera,
dulces horas le roba a su delicia.
No podré desde hoy reconocerte
para que así mis faltas no te humillen,
ni podrá tu bondad honrarme en público
sin despojar la honra de iu nombre.
Mas no lo hagas, pues te quiero tanto
que si es mío tu amor, mía es tu fama.
miércoles, 11 de enero de 2017
La avenida de los baobabs, Madagascar
Cada día yo aprendía algo nuevo sobre el planeta, sobre la partida y sobre el viaje. Esto venía suavemente al azar de las reflexiones. De esta manera tuve conocimiento al tercer día, del drama de los baobabs.
El Principito – Antoine de Saint-Exupéry
La Avenida o callejón de los Baobabs es un prominente grupo de árboles baobab que recubren el camino de tierra entre Morondava y Belon’i Tsiribihina en la región de Menabe en el oeste de Madagascar. Su impresionante paisaje atrae a viajeros de todo el mundo, haciendo de él uno de los lugares más visitados de la región. Ha sido un centro de los esfuerzos locales de conservación, y se le concedió estatus de protección temporal en julio de 2007 por el Ministerio de Medio Ambiente, Aguas y Bosques, el primer paso hacia lo que lo convierte primer monumento nacional de Madagascar.
La zona no es un parque nacional, y los árboles se ven amenazados por la deforestación, por los campos de arroz y plantaciones de caña de azúcar, y también por los incendios forestales. A pesar de su popularidad como destino turístico, la zona no tiene puertas o costos por visitas, y por lo tanto los residentes locales reciben pocos ingresos del turismo. Conservation International en colaboración con Fanamby, una ONG de Madagascar, ha puesto en marcha un proyecto de ecoturismo destinadas a la conservación de la zona y la mejora económica para la comunidad local.
JACK KEROUAC
Más allá del amplio reconocimiento popular que contrastó con los escasos aportes críticos obtenidos durante su vida, Jack Kerouac, poeta y novelista, es considerado hoy el autor norteamericano más importante.Su estilo prosódico de carácter confesional y espontáneo, tuvo su punto de arranque cuando, además de vivir con su madre, Kerouac recorría la extensa geografía americana.Enfrentado a un país cambiante, Jack buscó y encontró su lugar luego de rechazar el american way of life de los 50tas; por ello sus escritos reflejan el deseo de liberarse de los moldes sociales con la finalidad de encontrarle un sentido a la vida.La búsqueda que tal deseo implica, quizá haya sido la que lo condujo a experimentar con drogas (utilizó alcohol, marihuana, benzedrina, además de estudios del Budismo) así como a embarcarse en un viaje alrededor del mundo.La literatura japonesa le mostró un método a través de la forma poética llamada Renga, que consiste en al menos dos ku o stanzas(estrofas), que pueden ser muchas más.La stanza de apertura de la cadena de la Renga, hokku, es quien le proporcionó parte de su nombre al Haiku., forma escrita utilizada por Kerouac.
Haiku
Birds singing
Birds singing
in the dark
-Rainy dawn
Pájaros cantando
Pájaros cantando
en el alba
Oscura y lluviosa.
The low yellow
The low yellow
moon above the
Quiet lamplit house
El tenue amarillo
El tenue amarillo
de la luna sobre el
Tranquilo candil de la casa.
The taste
The taste
of rain
-why kneel ?
El Gusto
El gusto
de la lluvia
- ¿porqué arrodillarse?
http://www.lexia.com.ar/kerouac_.htm
Poema Quince - Pablo Neruda
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Arte: Salvador Dalí
martes, 10 de enero de 2017
La insoportable levedad del ser, Milan Kundera
“Esa tristeza significaba: hemos llegado a la última estación. Esa felicidad significaba: estamos juntos. La tristeza era la forma y la felicidad, el contenido. La felicidad llenaba el espacio de la tristeza”.
La insoportable levedad del ser
Milan Kundera
La insoportable levedad del ser
Milan Kundera
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