domingo, 24 de mayo de 2015

Aprenderás
Aprenderás que no importa en cuantos pedazos
 tu corazón se partió, el mundo no se detiene 
para que lo arregles… 
Aprenderás que el tiempo no es algo 
que pueda volver atrás, por lo tanto, 
debes seguir, buscar y debes 
cultivar tu propio jardín y 
decorar tu alma, 
en vez de esperar que alguien te traiga…
NO TE ENAMORES DEL AMOR….

Enamórate de alguien que te ame, que te espere ,
que te comprenda aún en la locura, de alguien que te ayude, que te guie,
que sea tu apoyo, tu esperanza, enamórate de alguien que no te traicione,
que te sea fiel, que sueñe contigo que piense en ti, en tu rostro,
en tu delicadeza, en tu espíritu y no en físico, enamórate
de alguien que te espere hasta el final, de alguien que sea
lo que tu no elijas, lo que no esperes, enamórate de alguien
que sufra contigo, que ría junto a ti, que seque tus lágrimas,
que te abrigue cuando sea necesario, que se alegre con tus alegrías
y que te de fuerzas después de un fracaso, enamórate
de alguien que vuelva a ti después de las peleas, de alguien
que camine junto a ti, que sea un buen compañero,
que te respete,, ENAMÓRATE DE ALGUIEN QUE TE AME
enamórate de alguien que esté enamorado de ti…
UNA GRAN FRASE…"SE NECESITA SOLO DE UN MINUTO
PARA QUE TE FIJES EN ALGUIEN, UNA HORA PARA QUE TE GUSTE,
UN DÍA PARA QUERERLO,
PERO SE NECESITA DE TODA UNA VIDA PARA QUE LO PUEDAS OLVIDAR"…………

Blog "Alma de Mujer"...
Reflexiones, pensamientos, mezcla de sentimientos

NI UNA MENOS, 3 de Junio de 2015, Plaza del Congreso, Buenos Aires, Argentina


sábado, 23 de mayo de 2015

Descubriendo nuestra sombra, nuestros demonios

 “Cada uno de nosotros proyecta una sombra tanto más oscura y compacta cuanto menos encarnada se halle en nuestra vida consciente. Esta sombra constituye, a todos los efectos, un impedimento inconsciente que malogra nuestras mejores intenciones”.





(Carl Gustav Jung)
 Solemos utilizar miles de metáforas para referirnos a nuestro aspecto más oscuro comodescubrir nuestros demonios, la noche oscura del alma, luchar con el diablo, alter ego,sombra, etc., pero a mí me gusta más referirme a éste como el gran saco que todos arrastramos.
Un saco invisible que nos acompaña durante toda la vida y en el que comenzamos a arrojar desde pequeños, todas aquellas facetas de nuestra personalidad que desagradaban a los que estaban a nuestro alrededor y ejercieron algún tipo de influencia en nuestras vidas, para continuar siendo merecedores de su amor.
La sombra de cada uno de nosotros se va desarrollando durante la infancia de forma natural, al igual que nuestro ego, partiendo ambos de la misma experiencia vital.
Por un lado, nos identificaremos con algunos rasgos ideales de nuestra personalidad como pueden ser la simpatía o la buena educación y por el otro, desterraremos aquellas cualidades que no se adecuan a nuestra imagen ideal como el egoísmo y la envidia, las frustraciones o experiencias dolorosas, hacia las profundidades de nuestro saco.
Cada cultura e incluso cada familia, determinan a su manera lo que corresponde al egoy lo que corresponde a la sombra, en relación a los miembros de su sistema. Algunas permitirán la expresión de la ira, la agresividad, la sexualidad o las emociones intensas, mientras que otras no lo harán.
Así, nuestro saco va creciendo; al igual que el de nuestra familia, nuestra cultura o sociedad, sobre todo durante los primeros veinte años de nuestra vida, y el resto del tiempo, lo ocupamos intentando vaciarlo…
Y cuanto más repleto esté nuestro saco, cuantas más cosas arrojemos en él, menos cantidad de energía tendremos en nuestro día a día, mientras que más energía habrá inaccesible, acomodada en él.
Lo que ocurre es que el día menos pensado o cuando decidimos abrirlo, todo lo depositado en nuestro saco, surgirá como una gran sombra con gran dosis de hostilidad; pues cuando nos negamos a aceptar una parte de nuestra personalidad, ésta se torna hostil, sometiéndonos de alguna forma, como si se hubiera organizado un motín contra nosotros.
Lo que no afrontamos termina sorprendiéndonos desagradablemente en algún momento.
Así, la sombra podemos entenderla entonces como aquellas cualidades que no aceptamos de nosotros mismos. Aquellas que cuando nos miramos al espejo no se hacen visibles en nuestro reflejo, porque tan solo vemos lo queremos ver. Y el encuentro con ella, implica una confrontación con uno mismo.
Y aunque los sentimientos y capacidades desterrados a la sombra alimentan el poder oculto del lado oscuro de la naturaleza humana, no todos ellos son negativos. Ya que la sombra no solo alberga apegos emocionales, partes infantiles o síntomas neuróticos, sino también aptitudes y talentos que la persona no ha llegado a desarrollar.
Así, nuestra sombra personal contiene capacidades y cualidades potenciales que no se han llegado a manifestar; constituye una parte del inconsciente que complemente a nuestro ego y que representa las partes de nuestra personalidad consciente que no desea conocer y repudia, y que olvida o destierra a las profundidades de nuestra mente, para reencontrarlas más adelante en los enfrentamientos que tengamos con los demás.
Pero la sombra no podemos percibirla directamente, pues huye de la luz de la consciencia, solo se hace visible fuera de nosotros mismos, a través de los demás, de sus rasgos y acciones.
Podemos atisbarla si somos conscientes de que cuando admiramos o rechazamos de manera desproporcional una cualidad de una persona, como la pereza o la sensualidad, probablemente nos estemos proyectando en ella, con la intención de deshacernos y desterrar esa característica nuestra a nuestra sombra.
Por lo tanto, para descubrir algunas características de nuestra sombra tenemos qué examinar qué rasgos y/o actitudes nos molestan o nos agradan desproporcionalmente de los demás y en qué medida nos afectan, es decir,
¿Qué proyectamos sobre los demás de nosotros mismos?





 Recuperar nuestra sombra implica por lo tanto, afrontarla e integrar sus contenidos en una imagen más global y completa de nosotros mismos, dejando de lado nuestra rigidez y nuestros miedos. Proceso que suele ocurrir cuando vemos nuestra vida estancada y hemos perdido el interés por ella y su sentido.
El trabajo con nuestra sombra es el proceso voluntario y consciente en el que nos sumergimos con la intención de asumir todo aquello que habíamos decidido ignorar o reprimir. Nos permitirá sanar nuestros problemas de relación, arrojando luz a la oscuridad y penetrando en nuestro propio yo interno, integrándolo.
Cuando aceptamos nuestras facetas más crueles, profundizamos a la vez en nuestros aspectos más positivos.
La reconciliación con nuestros diablos o enemigos internos, no los elimina pero sí cambia la relación que tendremos con ellos, siendo ésta mucho más humana y sorteando el camino de la humildad. Podemos hacerlo a través de la terapia o incluso del arte.
Cuando nuestra fortaleza descubre su propia vulnerabilidad y nos demos cuenta de que aparte de la luz también nos hayamos compuestos de sombras, cuando dejemos de creer que la responsabilidad de todos los males se encuentran en el exterior, seamos conscientes de que la capacidad de hacer el mal se alberga también de alguna manera en nuestro interior, podremos hacer las paces con nuestra sombra y navegar a salvo de las adversidades y la fatalidad.
Porque cuando mantenemos una relación correcta con la sombra, el inconsciente deja de ser peligroso, ya lo decía Jung “la sombra solo resulta peligrosa cuando no le prestamos la debida atención”.
Bibliografía utilizada:
-Connie Zweig. (1991). Encuentro con la sombra. El poder del lado oculto de la naturaleza humana. Barcelona: Editorial Kairós.




Hubo un momento - Ada Luz Márquez


Hubo un momento 
en que perdió las huellas.
Perdió todo lo que llevaba
anclado a su espalda,
los viejos paradigmas,
las formas,
las máscaras,
la vergüenza,
la culpa,
los disfraces
y la gramática.
Perdió las horas y el reloj,
el calendario y las esperas,
los anhelos y las certezas.
Perdió todo aquello que fue,
todo lo que inútilmente esperó,
todo lo que anheló y caminó
y todo lo que se quedó en el arcén. 
Y así, perdiéndolo todo,
también perdió el miedo,
el miedo a los juicios
y a los feroces autojuicios,
el miedo a la muerte
y el miedo a la vida,
el miedo a perderse,
el miedo a perder…
Y desnuda de todo,
desprendida de su vieja piel,
encontró un corazón
sucediéndose a sí mismo,
retumbando cada poro de su ser,
un tambor profundo
de barro, estrellas y raíces
resonando desde dentro
con voz de anciana-niña,
que la recordaba
latido a latido,
que estaba viva,
eternamente viva,
y que era libre,
valientemente libre.
Ada Luz Marquez 

viernes, 22 de mayo de 2015

El poder de la humildad


Sería curioso empezar este artículo ahondando un poco en el significado de la palabra “humildad”. La etimología nos dice que procede de “humus”, es decir, aquello que se desprende de la naturaleza y a que a su vez la fertiliza y la hace crecer. Sería pues “lo esencial”.

¿Qué es para ti esencial en tu vida? ¿Tu familia, tu trabajo, tus aficiones? Todos disponemos de ese algo que es verdaderamente importante para nosotros, nuestra verdadera esencia. El resto, es simplemente superficial. Pero hay que saber reconocerlo.
En ocasiones las personas no solo nos rodeamos de cosas artificiales, es posible que hasta nosotros mismos nos hayamos convertido, desgraciadamente, “en seres artificiales”. ¿Cómo evitarlo entonces?

PRACTICAR LA HUMILDAD


Hay quien dice que la humildad, sencillamente, consiste en callar nuestras virtudes y permitir a los demás descubrirlas por sí mismos. Es cierto, pero la dimensión de la humildad va mucho más allá.
Se trataría en primer lugar de una sencilla invitación a ver nuestras limitaciones y a saber reconocerlas. Para aprender, por ejemplo, primero hemos de asumir nuestro desconocimiento mediante el cual, asentar esos nuevos aprendizajes, esas nuevas experiencias. Si aceptamos nuestros propios límites tomaremos conciencia de todo aquello que nos queda por hacer o aprender. Quien cree que ya lo sabe todo no irá más allá, la soberbia engulle a la humildad y origina personas engreídas a la vez que resentidas.
Ser humilde no es ser débil o ingenuo, al contrario, nos aporta lucidez y una fuerza particular para ver las cosas en toda su realidad. Bien es cierto que en ocasiones puede ser complicado llegar a ver cuál es la verdadera esencia, el verdadero “humus” de nuestras vidas.
Estamos llenos de obligaciones, de presiones laborales, de proyectos que cumplir, de personas ante las que responder y no defraudar… En ocasiones nos sumergimos en una pequeña vorágine de dimensiones donde es complicado entrever lo que de verdad nos aporta la felicidad. Pero es aquí donde empieza la humildad: comprendiendo qué es importe por encima del resto de artificios.
Tu bienestar, tu familia y tú seréis siempre lo más importante. La humildad debe practicarse cada día, y el mejor modo de hacerlo es mediante unas sencillas preguntas¿qué es lo que me hace verdaderamente feliz? ¿qué es lo que no desearía perder? ¿qué es lo que podría hacer para conseguir o mantener aquello que quiero?

LA HUMILDAD EN LAS PEQUEÑAS COSAS


Las personas humildes no se vanaglorian de sus éxitos. Practicar la humildad es un ejercicio diario que se mueve con la responsabilidad de hacer las cosas bien, de comprometerse, de hacer lo que toca y lo que es necesario.
Las cosas pequeñas son las que tejen los actos verdaderamente importantes, esos códigos sencillos que tanto nos aportan: una sonrisa, una palabra, un gesto de empatía… aspectos que se instalan en nuestra memoria y que nos aportan la verdadera felicidad.
Saber escuchar, saber entender los silencios, ser receptivos, cercanos, cómplices y sinceros, son características que definen a las personas humildes. Esas que tanta confianza nos aportan y donde deberemos buscar a los verdaderos amigos.
El valor de la humildad no requiere objetos materiales, las dimensiones “intangibles” son casi siempre las que nos aportan verdadero bienestar, verdadera  felicidad. Y es aquí donde reside la verdadera calidad de vida… en las cosas sencillas. En el “humus” de nuestra esencia, ahí donde logramos desprendernos de todo lo que es superficial.
¿Qué tal si lo ponemos en práctica?
Dicen que a cierta edad las mujeres nos hacemos invisibles… que nuestro protagonismo en la escena de la vida declina y que nos volvemos inexistentes para un mundo en el que sólo cabe el ímpetu de los años jóvenes… Yo no se si me habré vuelto invisible para el mundo, es muy probable, pero nunca fui tan consciente de mi existencia como ahora, nunca me sentí tan protagonista de mi vida, y nunca disfruté tanto de cada momento de mi existencia…
Descubrí que no soy una princesa de cuento de hadas… descubrí al ser humano que sencillamente soy, con sus miserias y sus grandezas… Descubrí que puedo permitirme el lujo de no ser perfecta, de estar llena de defectos, de tener debilidades, de equivocarme, de hacer cosas indebidas, de no responder a las expectativas de los demás… Y a pesar de ello…. ¡quererme mucho!…
Cuando me miro al espejo ya no busco a la que fui… sonrió a la que soy…. Me alegro del camino andado, asumo mis contradicciones…
Siento que debo saludar a la joven que fui con cariño, pero dejarla a un lado porque ahora me estorba… Su mundo de ilusiones y fantasía, ya no me interesa…
¡Qué bien vivir sin la obsesión de la perfección !… ¡Qué bien no sentir ese desasosiego permanente que produce correr tras los sueños !…
La vida es tan corta y el oficio de vivirla es tan difícil, que cuando una comienza a aprenderlo, ya hay que morirse…

jueves, 21 de mayo de 2015

Carmen Naranjo


(...) Y el pueblo con mano extendida por el pan, por la justicia, por la libertad, puertas tan anchas para pocos y tan angostas para muchos.
Carmen Naranjo

No existe la casualidad, existe la sincronicidad

"No existe la casualidad, y lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas" (Friedrich Schiller).

A todos nos ha pasado en alguna ocasión una coincidencia que parecía tan improbable que nos resulta mágica y epifánica, como si existieran conexiones entre sucesos, personas o información a través de hilos invisibles que tan sólo podemos vislumbrar por momentos.
Seguro que alguna vez te ha pasado que un libro o un anuncia publicitario te han dado la respuesta a esa duda que continuamente te estabas planteando, que ibas a llamar por teléfono a una persona y en ese mismo instante, es ella la que te llama, que has tenido un encuentro inesperado en un lugar inesperado o que has encontrado a la persona exacta cuando la necesitabas apareciendo de la nada… Esto no es casualidad, sino sincronicidad, uno de los aspectos más enigmáticos y sorprendentes de este universo. 
 

¿Qué es la sincronicidad?

El psicólogo Carl G. Jung fue quien acuñó el término de sincronicidad, refiriéndose a “la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera no causal”, como la unión de los acontecimientos interiores y exteriores de un modo que no se puede explicar pero que tiene cierto sentido para la persona que lo observa.
Jung llegó a la conclusión de que hay una íntima conexión entre el individuo y su entorno, que en determinados momentos ejerce una atracción que acaba creando circunstancias coincidentes, teniendo un valor específico para las personas que la viven, un significado simbólico. Son este tipo de eventos los que solemos achacar a la casualidad, la suerte o incluso a la magia, según las perspectivas que tenemos. 
La sincronicidad nos representaría en el plano físico por ejemplo, la idea o solución que se esconde en nuestra mente, maquillada de sorpresa y coincidencia, siendo de esta manera mucho más fácil alcanzar.
Una experiencia sincrónica suele venir a nuestras vidas cuando menos nos lo esperamos, pero en el momento exacto, cambiando en ocasiones la dirección de nuestras vidas e influyendo en nuestros pensamientos. Pero para ello, tenemos que estar receptivos y atentos al mundo que nos rodea, creando la apertura a esa posibilidad de sincronicidad.
Cuanto más alertas estemos con respecto a nuestro entorno, más probabilidades habrá de que ocurra la sincronicidad a nuestro alrededor o al menos, que le prestemos atención… desde pequeñas conversaciones, canciones de la radio o mensajes publicitarios, por ejemplo, hasta encuentros aparentemente “fortuitos”. Tan sólo hay que estar atentos. 
Si dejamos a las circunstancias fluir y no presionamos ni forzamos la ocurrencia de sucesos o la voluntad de las personas, mientras mantenemos una actitud receptiva y de apertura, dejándonos llevar por nuestra intuición y nuestra sabiduría interior, nos abriremos a "la magia" que nos ofrece la experiencia de la sincronicidad. Si sabemos escucharla puede convertirse en una buena guía para nuestras vidas.
Quizás esta sea una de las muchas leyes universales que no puedan ser probadas con demasiada seguridad, pero que sin embargo su presencia ha guiado la vida de multitud de personas sin siquiera pensarlo, y es una de las razones que nos hace mantenerla vigentes.
Incluso este artículo puede haber sido fruto de la sincronicidad.


En nuestra vida no siempre brillamos por lo que somos,

Sino por lo que supimos dar.

Proverbio Zen


miércoles, 20 de mayo de 2015

Las 4 nobles verdades del Dharma


Resulta curioso cómo las enseñanzas enmarcadas dentro del budismo o el hinduismo, nos ofrecen en realidad toda una adecuada psicología para nuestro crecimiento personal. Cada uno de nosotros somos libres de asumirlas o no, de aceptar conceptos como la reencarnación o esa visión más espiritual de la vida.
Dejando a un lado esos aspectos, posiblemente, más controvertidos, nunca está de más tenerlos en cuenta para reflexionar, para aceptar que todas las personas compartimos unos mismos miedos y unas mismas necesidades, y que en esencia, podemos valernos de unas estrategias semejantes para alcanzar ese bienestar interior.
El Dharma, nos habla  de aspectos tan interesantes como la necesidad de tener un propósito en la vida, de actuar honestidad, con humildad. De reconocer talentos propios como forma de reconocimiento interior.








Dharma, en sánscrito, tiene diversas definiciones, pero en todas ellas se desprende una misma esencia: es la ley de Buda y también su protección convertida en un propósito, en un principio que debe ejecutarse con nobleza.
Las personas estamos aquí “envueltas” en un apariencia física para obtener un aprendizaje y acercarnos de nuevo a esa parte espiritual que en verdad, es nuestra auténtica naturaleza.
Hablemos hoy sobre las cuatro verdades del Dharma, e intentemos al menos, reflexionar sobre estos interesantes principios.

Las 4 nobles verdades del Dharma


En primer lugar hemos de recordar que el Dharma, se representa siempre en forma de rueda. Esta fue la forma en que, supuestamente, Buda transmitió sus leyes al mundo, adquiriéndose después por parte de las distintas escuelas que a día de hoy, siguen aplicando sus principios y su religión.
Esta rueda simboliza a su vez, ese movimiento vital de muerte y renacimiento, de inicio y final que nunca se detiene, una rueda donde las enseñanzas de Buda se difunden, se escampan, y donde la humanidad, tiene la oportunidad de recibir estos principios paraabrir su mente y avanzar.
Veamos ahora cuáles son las 4 verdades que se inscriben en ella.

1. La insatisfacción


La humanidad está inscrita en un sentimiento profundo de insatisfacción. Nacer y morir ofrece sufrimiento, recordar el pasado y los errores cometidos nos somete a un desasosiego continuo.







Parece que hay un acuerdo común en considerar que una de las sensaciones más comunes de la humanidad, es un vacío constante donde albergamos nuestros miedos y dolores existenciales. La felicidad parece ser ese bien escaso con el que siempre soñamos pero que raramente alcanzamos.
¿A qué se debe pues esta insatisfacción? ¿Esta angustia vital del ser humano? La segunda verdad del Dharma nos lo aclara.

2. La causa del descontento: los apegos


Las personas solemos establecer unos apegos poco saludables con todo aquello que nos rodea. Según la enseñanzas del Dharma, las personas anhelamos, nos aferramos a los bienes materiales e incluso a otras personas fomentando nuestros propios egoísmos, nuestras propias vulnerabilidades.
Los apegos desmedidos generan en la humanidad pasiones dolorosas, venenos que nos enferman y debilitan. Nos aferramos a cosas transitorias y quedamos heridos cuando las perdemos.

3. El sufrimiento vital puede detenerse


Para el budismo, todos nosotros somos en realidad seres espirituales que buscan un propósito: ascender mediante la sabiduría, mediante la humildad y la búsqueda de la verdad, desprendiéndonos de todo aquellos artificios materiales, y aprendiendo a su vez de los errores cometidos.
Y hasta que eso ocurra, la rueda del Dharma nunca dejará de girar, tendremos infinitas posibilidades para corregir nuestras faltas, para sanar ese sufrimiento, ese dolor vital.Para ello tendremos que librarnos de nuestros apegos, comprendiendo a su vez, que toda acción tiene un efecto y una consecuencia.
Todo lo que piensas, haces e incluso declaras en voz alta, genera un resultado en ti y en quienes te rodean. Porque todos somos un todo, porque tú no estás ajeno a ese equilibrio y necesitas llegar al corazón de la rueda del Dharma o de ti mismo, para ser virtuoso, para generar un buen “kharma”.

4. El camino que nos lleva al fin del sufrimiento


Para acabar con tu sufrimiento o insatisfacción, debes ser consciente de tu propio talento para hacer el bien. Entiende que eres capaz de sanarte a ti mismo, y que a su vez, puedes ayudar a los demás.








Lo que nos evoca en realidad esta cuarta ley, es la necesidad de ser conscientes de nosotros mismos y de encontrar un propósito en esta vida, un “noble propósito”, algo que te enriquezca a ti y a los demás.
Para ello, recuerda siempre que no debes fijar tus necesidades en la ciega obsesión por “poseer” personas o cosas”… Siempre es más adecuado practicar el desapego, o de lo contrario, volverás a sentir los efectos del sufrimiento en cualquiera de sus formas.
La última verdad del Dharma nos explica que para llegar a este acto de curación interior, debemos aplicar a nuestro día a día el llamado “Óctuple noble sendero”, y que tendría estos interesantes principios:
1. Una comprensión correcta de las cosas y de tu propio interior.
2. Un pensamiento correcto que nos ayude a ver la realidad, sin artificios.
3. Necesario también saber utilizar las palabras correctas. Aquellas que no hacen daño, aquellas que ofrecen paz, equilibrio y amor.
4. Enfocar tu vida en esa acción o propósito que es realmente adecuado: hacer el bien, ser honesto, buscar la verdad de las cosas.
5. Ocupación correcta. Una vez entiendas cuál es tu propósito en la vida, ponlo en práctica.
6. Esfuérzate en hacer el bien, sé persistente.
7. Focaliza tu atención.
8. Concéntrate en ese noble propósito. Nunca decaigas.

Ni una menos


Carlos Castaneda, La Rueda del Tiempo

“El humano necesita ahora, más que nunca, que le enseñen 
nuevas ideas que tengan que ver exclusivamente con su mundo 
interior; ideas de chamanes, no ideas sociales; ideas relativas al 
enfrentamiento del hombre con lo desconocido, con su muerte 
personal. Ahora, más que nunca, necesita que le enseñen los 
secretos del punto de encaje”.

Carlos Castaneda, La Rueda del Tiempo

Música


Si abren la dirección  y clickean inmediatamente después cualquiera de las fotos, estarán en condiciones de oír inmediatamente la música que el susodicho clikeado creó.
                                  Que lo disfruten  


http://www.thinglink.com/scene/356894836550270976