viernes, 12 de marzo de 2021
Mes de la Mujer
En nuestra Sala del Desembarco hay dos protagonistas: Don Santiago de Liniers, héroe de la Reconquista, y el pueblo de Tigre que lo acompañó en las épicas jornadas. Hoy les contamos una historia que vincula a Liniers con la valentía de una mujer extraordinaria, Manuela Pedraza. El 11 de agosto de 1806 Manuela Hurtado de Pedraza se unía a la lucha por la Reconquista de Buenos Aires, invadida por los ingleses. Durante el combate, su marido fue herido de muerte. Manuela no dudó en tomar su arma y matar a quien le había disparado. Luego persiguió a los enemigos y abatió a otro soldado de un bayonetazo. Como trofeo, le quitó su fusil y lo presentó a Santiago de Liniers.
Cuando este informó de los hechos a la Corona española, el parte decía: “No debe omitirse el nombre de la mujer de un cabo de Asamblea, llamada Manuela la Tucumanesa, que combatiendo al lado de su marido con sublime entereza mató un inglés del que me presentó el fusil”. El 24 de febrero de 1807, después de leer el parte de Liniers, el Rey Carlos IV firmó una Real Orden en el que señaló: “por cuanto atendiendo al valor y distinguida acción de doña Manuela La Tucumanesa, combatiendo al lado de su marido, en la Reconquista de Buenos Aires, he venido en concederle, el grado y sueldo de Subteniente de Infantería”. La criolla recibió así grado militar y se le otorgó un sueldo por vida en reconocimiento de su acción.
Pantaleón Rivarola la inmortalizó junto a muchas mujeres anónimas en sus versos sobre La Reconquista:
“El sexo suave, con modos
muy obligantes, se empeña
en servir a nuestros héroes,
de cuyo valor espera
sacudir el duro yugo
de la esclavitud inglesa.
A estos héroes generosos
una amazona se agrega
que oculta en varonil traje
triunfa de la gente inglesa:
Manuela tiene por nombre,
Por patria Tucumanesa."
Imagen de Manuela Pedraza: Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur.
Real Cédula del 24 de febrero de 1806 con su nombramiento.
jueves, 11 de marzo de 2021
BUENOS DIAS DE LA VIDA!
PENSAMIENTO POSITIVO DE HOY.
Hoy Yo me concedo a mí mismo el permiso de estar y de Ser quien Soy, en lugar de creer que debo esperar que otro determine dónde Yo debería estar o cómo debería Ser.
Me concedo a mí mismo el permiso de sentir lo que siento, en vez de sentir lo que otros sentirian en mí lugar.
Me concedo a mí mismo el permiso de pensar lo que pienso y también el derecho de decirlo, si quiero, o de callármelo, si es que así me conviene.
Me concedo a mí mismo el permiso de correr los riesgos que Yo decida correr, con la única condición de aceptar pagar Yo mismo los precios de esos riesgos.
Me concedo a mí mismo el permiso de buscar lo que Yo creo que necesito del mundo, en lugar de esperar que alguien más me dé el permiso para obtenerlo.
Hoy Yo doy gracias a Dios y el Universo por permitirme siempre desde mi profundo y Divino Ser vivir y decidir todo lo bueno, lo mejor en mi vida y así poder estar mucho mejor y compartir con todas las demás personas.
NAMASTÉ
PENSAMIENTO POSITIVO DE HOY.
Hoy Yo me concedo a mí mismo el permiso de estar y de Ser quien Soy, en lugar de creer que debo esperar que otro determine dónde Yo debería estar o cómo debería Ser.
Me concedo a mí mismo el permiso de sentir lo que siento, en vez de sentir lo que otros sentirian en mí lugar.
Me concedo a mí mismo el permiso de pensar lo que pienso y también el derecho de decirlo, si quiero, o de callármelo, si es que así me conviene.
Me concedo a mí mismo el permiso de correr los riesgos que Yo decida correr, con la única condición de aceptar pagar Yo mismo los precios de esos riesgos.
Me concedo a mí mismo el permiso de buscar lo que Yo creo que necesito del mundo, en lugar de esperar que alguien más me dé el permiso para obtenerlo.
Hoy Yo doy gracias a Dios y el Universo por permitirme siempre desde mi profundo y Divino Ser vivir y decidir todo lo bueno, lo mejor en mi vida y así poder estar mucho mejor y compartir con todas las demás personas.
NAMASTÉ
El Principito
Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo, que juzgar a los otros. Si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio.
El Principito
miércoles, 10 de marzo de 2021
Phillis Wheatley
Phillis Wheatley (1754-1784)
“Fue llamada Phillips, porque así se llamaba el barco que la trajo, y Wheatley, que era el nombre del mercader que la compró. Había nacido en Senegal. En Boston, los negreros la pusieron en venta:
-¡Tiene siete años! ¡Será una buena yegua!
Fue palpada, desnuda, por muchas manos.
A los trece años, ya escribía poemas en una lengua que no era la suya. Nadie creía que ella fuera la autora. A los veinte años, Phillips fue interrogada por un tribunal de dieciocho ilustrados caballeros con toga y peluca.
Tuvo que recitar textos de Virgilio y Milton y algunos pasajes de la Biblia, y también tuvo que jurar que los poemas que había escrito no eran plagiados. Desde una silla, rindió su largo examen, hasta que el tribunal la aceptó: era mujer, era negra, era esclava, pero era poeta.”
Phillis Wheatley, fue la primera escritora afroamericana en publicar un libro en los Estados Unidos.
“Fue llamada Phillips, porque así se llamaba el barco que la trajo, y Wheatley, que era el nombre del mercader que la compró. Había nacido en Senegal. En Boston, los negreros la pusieron en venta:
-¡Tiene siete años! ¡Será una buena yegua!
Fue palpada, desnuda, por muchas manos.
A los trece años, ya escribía poemas en una lengua que no era la suya. Nadie creía que ella fuera la autora. A los veinte años, Phillips fue interrogada por un tribunal de dieciocho ilustrados caballeros con toga y peluca.
Tuvo que recitar textos de Virgilio y Milton y algunos pasajes de la Biblia, y también tuvo que jurar que los poemas que había escrito no eran plagiados. Desde una silla, rindió su largo examen, hasta que el tribunal la aceptó: era mujer, era negra, era esclava, pero era poeta.”
Phillis Wheatley, fue la primera escritora afroamericana en publicar un libro en los Estados Unidos.
Existe una fuerza capaz de mover montañas, mares y cambiar historias, esa fuerza es más grande que tu humana personalidad, tu mente o tu cuerpo; esa fuerza es de la cuál tú has sido creado, la esencia de tu verdadero y autentico SER, podrás acceder a ella solo cuando ,mires dentro tuyo y reconozcas tu origen.
Mirar Hacia Adentro
Te invito a que por un momento dejes todo lo que estás haciendo, respires llenando tus pulmones de aire y que lo sueltes lentamente, cierra tus ojos,
porque fuera de ti no habrá nada para ver. Hoy quiero que empieces a mirarte por dentro.
Que veas el paisaje que habita en ti y tal vez desconoces. Que busques entre los oscuros fantasmas de los miedos, la luz de la valentía, que toques cada imagen del pasado con amor, aun cuando haya telarañas de dolor, eso no pertenece a tu presente; son sólo fotos amarillentas, hojas secas de un camino que ya recorriste.
Ríete de esos errores que aparecen en carteles gigantes con luces de neón, libera tu más entrañable carcajada, acaricia la inocencia perdida y vela por los sueños del niño que fuiste.
Obsérvate a detalle. Punto por punto. Porque sólo mirando hacia dentro vas a poder comprender que es lo que sucede en el mundo de afuera.
Sólo empezando por esta mirada, vas a tener las herramientas necesarias para componer lo que no te agrada.
Muchas veces sufrimos decepciones, o nos sentimos frustrados por tal o cual cosa, y enseguida la mano acusadora acribilla contra otros, una lista innumerable de culpables, ajenos a nosotros mismos.
Sin embargo, el chivo expiatorio, no te salva de tus propios pecados; porque aun cuando en apariencia salimos airosas, el juez interno no acalla su sentencia.
Encuéntrate si quieres encontrar lo que deseas; empieza por ti el cambio auténtico y duradero; ámate si quieres amar, porque todo lo que damos es todo lo que somos. Cómo pretendes dar lo que no sabes que eres o tienes.
La verdadera búsqueda comienza por nosotros mismos. Aceptando cada una de nuestras partes, las luces; las virtudes, los valores, y las sombras, esas nefastas partes que muchas veces intentamos ocultar, evitar o rechazar.
Somos seres perfectos, porque no estamos exceptuados de pros ni de contra, perfectos en nuestra humanidad, porque siendo hombres y mujeres no tenemos la conducta de los dioses. Y Aceptándonos regresamos al equilibrio de ser uno mismo, de superar la dualidad que nos genera temor, angustia, sufrimiento.
Uno mismo, no es sólo la parte reconfortante de nuestro interior, es la suma de nuestras partes, la que constituye ese todo.
¿Cómo vives cuando intentas disimular tu timidez o cuando te aterra arriesgarte y fracasar? ¿O simulando ser indiferente al amor? ¿Cómo llegas cada noche a tu casa después de haber cargado tantas máscaras?
Y no confundas ACEPTACIÓN con resignación, porque en el primer caso, sentirás una paz profunda y sincera, en cambio en la resignación queda un sabor amargo de impotencia.
Mirar hacia dentro, es el nombre que escogí para esta columna, porque es un punto en común que tendremos; un punto cardinal para reflexionar acerca de nuestras relaciones, nuestros logros, nuestros sueños, nuestro sentido de la vida.
Todo lo que ocurre comienza en nosotras mismas.
Y para cerrar este artículo quiero compartirles un cuento que escribí:
Cuenta una leyenda, que un día, dos mujeres llegaron a la cima de una montaña. Una era joven y la otra anciana. Ambas llegaron con llagas en las manos, moretones en las piernas, la piel de la cara curtida por el sol, seca como la lengua del desierto, sudadas por el cansancio de andar camino arriba.
Mientras caminaban, muchas veces sintieron sed, y no siempre había agua… entonces una de ellas lloraba y la otra bebía de ese llanto y se sentía vigorosa y animada… Otras veces, la otra agitaba las manos, iba y venía, jugaba con el aire, hacía círculos, y soplaba fuerte, fuerte, hasta que llegaban al cielo, y ahí se transformaban en nubes, que agradecidas por el juego regaban gotas para la boca sedienta.
Caminaban, y caminaban todo el día… había días de silencios largos y profundos, cómplices, suicidas… Hubo días de risas tumultuosas y duraderas, espontáneas y débiles… pero siempre había días.
Y también noches. Oscuras… de ojos abiertos mirando la nada, contemplando la inexistencia de un futuro que cuando uno insiste en ver, se tarda en venir. Noches frías, de ojeras violáceas y de ojos paridos. Noches cálidas, de palabras mágicas.
Hubo todo, hubo nada. Siempre variedades, mientras esas dos mujeres subían.
Que veas el paisaje que habita en ti y tal vez desconoces. Que busques entre los oscuros fantasmas de los miedos, la luz de la valentía, que toques cada imagen del pasado con amor, aun cuando haya telarañas de dolor, eso no pertenece a tu presente; son sólo fotos amarillentas, hojas secas de un camino que ya recorriste.
Ríete de esos errores que aparecen en carteles gigantes con luces de neón, libera tu más entrañable carcajada, acaricia la inocencia perdida y vela por los sueños del niño que fuiste.
Obsérvate a detalle. Punto por punto. Porque sólo mirando hacia dentro vas a poder comprender que es lo que sucede en el mundo de afuera.
Sólo empezando por esta mirada, vas a tener las herramientas necesarias para componer lo que no te agrada.
Muchas veces sufrimos decepciones, o nos sentimos frustrados por tal o cual cosa, y enseguida la mano acusadora acribilla contra otros, una lista innumerable de culpables, ajenos a nosotros mismos.
Sin embargo, el chivo expiatorio, no te salva de tus propios pecados; porque aun cuando en apariencia salimos airosas, el juez interno no acalla su sentencia.
Encuéntrate si quieres encontrar lo que deseas; empieza por ti el cambio auténtico y duradero; ámate si quieres amar, porque todo lo que damos es todo lo que somos. Cómo pretendes dar lo que no sabes que eres o tienes.
La verdadera búsqueda comienza por nosotros mismos. Aceptando cada una de nuestras partes, las luces; las virtudes, los valores, y las sombras, esas nefastas partes que muchas veces intentamos ocultar, evitar o rechazar.
Somos seres perfectos, porque no estamos exceptuados de pros ni de contra, perfectos en nuestra humanidad, porque siendo hombres y mujeres no tenemos la conducta de los dioses. Y Aceptándonos regresamos al equilibrio de ser uno mismo, de superar la dualidad que nos genera temor, angustia, sufrimiento.
Uno mismo, no es sólo la parte reconfortante de nuestro interior, es la suma de nuestras partes, la que constituye ese todo.
¿Cómo vives cuando intentas disimular tu timidez o cuando te aterra arriesgarte y fracasar? ¿O simulando ser indiferente al amor? ¿Cómo llegas cada noche a tu casa después de haber cargado tantas máscaras?
Y no confundas ACEPTACIÓN con resignación, porque en el primer caso, sentirás una paz profunda y sincera, en cambio en la resignación queda un sabor amargo de impotencia.
Mirar hacia dentro, es el nombre que escogí para esta columna, porque es un punto en común que tendremos; un punto cardinal para reflexionar acerca de nuestras relaciones, nuestros logros, nuestros sueños, nuestro sentido de la vida.
Todo lo que ocurre comienza en nosotras mismas.
Y para cerrar este artículo quiero compartirles un cuento que escribí:
Cuenta una leyenda, que un día, dos mujeres llegaron a la cima de una montaña. Una era joven y la otra anciana. Ambas llegaron con llagas en las manos, moretones en las piernas, la piel de la cara curtida por el sol, seca como la lengua del desierto, sudadas por el cansancio de andar camino arriba.
Mientras caminaban, muchas veces sintieron sed, y no siempre había agua… entonces una de ellas lloraba y la otra bebía de ese llanto y se sentía vigorosa y animada… Otras veces, la otra agitaba las manos, iba y venía, jugaba con el aire, hacía círculos, y soplaba fuerte, fuerte, hasta que llegaban al cielo, y ahí se transformaban en nubes, que agradecidas por el juego regaban gotas para la boca sedienta.
Caminaban, y caminaban todo el día… había días de silencios largos y profundos, cómplices, suicidas… Hubo días de risas tumultuosas y duraderas, espontáneas y débiles… pero siempre había días.
Y también noches. Oscuras… de ojos abiertos mirando la nada, contemplando la inexistencia de un futuro que cuando uno insiste en ver, se tarda en venir. Noches frías, de ojeras violáceas y de ojos paridos. Noches cálidas, de palabras mágicas.
Hubo todo, hubo nada. Siempre variedades, mientras esas dos mujeres subían.
A veces corriendo, otras arrastrando los pasos, a veces sentadas…
Aquél día, el día en que llegaron a la cima… cuenta la leyenda que la anciana sentía una gran vitalidad en el alma, como si unas mariposas se le hubieran metido en el pecho y revoloteaban por los ríos de su sangre. La más joven, se veía cansada… con los ojos transparentes…
-¿Qué te sucede hermana mía? Dijo la anciana, siendo hermana de la vida.
- Nada. Contestó la joven, mientras sentada en la cima, con una ramita hacia dibujos en la tierra.
- Nada, quién quiere seguir con vida, y no lanzarse a naufragar la mar.
Aquél día, el día en que llegaron a la cima… cuenta la leyenda que la anciana sentía una gran vitalidad en el alma, como si unas mariposas se le hubieran metido en el pecho y revoloteaban por los ríos de su sangre. La más joven, se veía cansada… con los ojos transparentes…
-¿Qué te sucede hermana mía? Dijo la anciana, siendo hermana de la vida.
- Nada. Contestó la joven, mientras sentada en la cima, con una ramita hacia dibujos en la tierra.
- Nada, quién quiere seguir con vida, y no lanzarse a naufragar la mar.
Respondió la anciana y continuó: ¿Acaso no estás feliz de haber llegado a la cima de la montaña que tanto sonábamos?…
- No es eso… - Continuó la más joven, borrando con sus huellas sus dibujos – Es que tanto camino andado, tanta heridas en el cuerpo, y en el alma… tantas aves depredadoras en el camino, tanto peligro, tanto de tanto, y tan poco de mucho para llegar a la cima… llegar a la cima era lo más anhelado… y ahora…
- ¿Y ahora? Preguntó la más anciana… ¡Ahora qué sucede si lo hemos logrado!…
- ¡Pero si la cima de esta montaña es simplemente unos cuantos metros arriba de lo largo de nuestros cuerpos! Replicó la joven alzando las manos hacia el cielo.
- Es cierto hermana, si desde abajo hubiéramos colocado una escalera, hubiéramos llegado mucho antes y sin tantos riesgos.
– Por eso, hermana, me siento un poco frustrada… Confesó la más joven… Es la altura de la cima la que no me deja disfrutar el sueño de haber llegado…
- ¿Acaso iniciaste este viaje, para escalar sin detenerte a disfrutar de las cosas que en el camino se nos ha brindado?….
- ¿Brindado? —¿Cuáles cosas?…
- Esta quizás sea un montaña muy pequeña, de cima incrédula e irrespetuosa, un burla de cima… pero hemos llegado… y en el camino hemos sorteado muchos desatinos y hemos llegado… pero sobre todas las cosas, pese a las tormentas y a los vientos huracanados, nunca perdimos el rumbo y lo mejor aún… NUNCA NOS HEMOS PERDIDO.
- No es eso… - Continuó la más joven, borrando con sus huellas sus dibujos – Es que tanto camino andado, tanta heridas en el cuerpo, y en el alma… tantas aves depredadoras en el camino, tanto peligro, tanto de tanto, y tan poco de mucho para llegar a la cima… llegar a la cima era lo más anhelado… y ahora…
- ¿Y ahora? Preguntó la más anciana… ¡Ahora qué sucede si lo hemos logrado!…
- ¡Pero si la cima de esta montaña es simplemente unos cuantos metros arriba de lo largo de nuestros cuerpos! Replicó la joven alzando las manos hacia el cielo.
- Es cierto hermana, si desde abajo hubiéramos colocado una escalera, hubiéramos llegado mucho antes y sin tantos riesgos.
– Por eso, hermana, me siento un poco frustrada… Confesó la más joven… Es la altura de la cima la que no me deja disfrutar el sueño de haber llegado…
- ¿Acaso iniciaste este viaje, para escalar sin detenerte a disfrutar de las cosas que en el camino se nos ha brindado?….
- ¿Brindado? —¿Cuáles cosas?…
- Esta quizás sea un montaña muy pequeña, de cima incrédula e irrespetuosa, un burla de cima… pero hemos llegado… y en el camino hemos sorteado muchos desatinos y hemos llegado… pero sobre todas las cosas, pese a las tormentas y a los vientos huracanados, nunca perdimos el rumbo y lo mejor aún… NUNCA NOS HEMOS PERDIDO.
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