lunes, 6 de febrero de 2017

Flor de Loto

Qué es Flor de Loto:


En el Oriente, la flor de loto significa pureza espiritual. El loto (padma), también conocido como loto sagrado, loto indio o rosa del Nilo, es una planta acuática que florece en el agua.
En el simbolismo budista, el significado más importante de la flor de loto es la pureza del cuerpo y del alma. El agua lodosa que acoge la planta está asociada con el apego y los deseos carnales, y la flor inmaculada que florece en el agua en busca de la luz es la promesa de pureza y elevación espiritual.
Simbólicamente se asocia con la figura de Buda y con sus enseñanzas y, por eso, son flores sagradas para los pueblos de Oriente. Cuenta la leyenda que cuando el niño Buda dio los primeros pasos, en todos los lugares que pisó, florecieron flores de loto.
En las religiones de Asia, la mayor parte de las divinidades están sentadas sobre una flor de loto en el acto de la meditación.
En la literatura clásica de muchas culturas asiáticas, la flor de loto simboliza la elegancia, la belleza, la perfección, la pureza y la gracia, y está a menudo asociada con los atributos femeninos ideales.
La flor de loto es un misterio para la ciencia, que no puede explicar la característica que tiene de repeler a los microorganismos y a las partículas de polvo.
Es una flor que se utiliza mucho en los tatuajes con diferentes significados asociados a cada color de la flor. En Japón esta flor es a menudo tatuada junto con el pez koi, significando la individualidad y la fuerza.
En el yoga, la posición del loto (Padmasana) es la postura tradicional de la meditación en la que la persona cruza las piernas, cada pie ubicado encima del muslo opuesto y coloca sus manos en las rodillas.

Flor de Loto - Significado de los Colores

  • Loto Azul: se refiere al triunfo del espíritu sobre los sentidos, significa sabiduría y conocimiento. Esta flor nunca revela su interior, ya que casi siempre está totalmente cerrada.
  • Loto Blanco: está relacionado con la perfección del espíritu y de la mente, un estado de pureza total y de naturaleza inmaculada. Por lo general se representa con 8 pétalos.
  • Loto Rojo: revela la inocencia y la naturaleza original del corazón. Esta flor representa las cualidades del corazón, como el amor, la pasión y la compasión. También se conoce como la flor de Buda de la Compasión, Avalokiteshvara.
  • Loto Rosa: aunque a menudo se confunde con la flor de loto blanco, el loto rosa es el más importante y especial de todos las flores de loto, y está relacionado con personajes divinos, como el Gran Buda.
La flor de loto cerrada o en botón es un símbolo de las posibilidades infinitas del hombre, mientras que la flor de loto abierta representa lacreación del Universo.

Flor de Loto - Mitología Griega

En la mitología griega, los lotófagos eran un pueblo que vivía en una isla cercana a África del Norte y como su nombre indica, comían plantas y flores de loto. Estas plantas tienen el efecto de un narcótico, causa un sueño pacífico y también amnesia a los que las ingieren.
En la Odisea de Homero, hay un episodio en el que tres hombres son enviados a la isla con el fin de investigar. Sin embargo, por el consumo de las flores de loto, como los demás habitantes, se olvidan que tienen que volver al barco. Más tarde, Ulises logra rescatar a los hombres, e incluso tuvo que atarlos al barco para que no volviesen a la isla.
A través de esta historia, Homero demuestra toda su creatividad y su conocimiento del ser humano, porque la amnesia causada por la flor de loto es algo que mucha gente desea: la posibilidad de empezar de nuevo, volver a nacer y borrar el pasado.

Lago en el cielo - Gustavo Cerati

Sos el paisaje más soñado
                                           y sacudiste las más sólidas tristezas
                         y respondiste cada vez que te he llamado

                                   Gustavo Cerati

Lago en el cielo

Un lago en el cielo
quiero ser suave
para evitar tu dureza
apago tu fuego
enciende mi agua
puede que no haya certezas

Vamos despacio
para encontrarnos
el tiempo es arena en mis manos
sé por tus marcas
cuanto has amado
más de lo que prometiste

Hoy te apuré
(estaba tan sensible)
son espejismos que aumentan la sed
si adelanté no me hagas caso
a veces no puedo con la soledad

Vamos despacio
para encontrarnos
el tiempo es arena en mis manos.
sé por tus marcas
cuanto has dejado
para olvidar lo que hiciste
sentir algo que nunca sentiste

Sos el paisaje más soñado
y sacudiste las más sólidas tristezas
y respondiste cada vez que te he llamado

Vamos despacio
para encontrarnos
el tiempo es arena en mis manos
un lago en el cielo
es mi regalo
para olvidar lo que hiciste
y sentir algo que nunca sentiste
hacerte sentir
algo que nunca sentiste

domingo, 5 de febrero de 2017

Amarnos más que a nadie no es egoísmo es sabiduría

Amarnos más que a nadie no es egoísmo es sabiduría

Cuando entendemos que nuestro principal compromiso es con nosotros mismos, que debemos cuidarnos, querernos y protegernos sobre todas las cosas y de todas las personas, no estamos siendo egoístas, solo estamos mostrando una gran sabiduría, poniendo en el lugar protagónico a la única persona de que debe estar allí: nosotros mismos.
La mejor parte del cerebro humano: la sabiduría, la capacidad de discernir y decidir lo que está bien o mal
Dalai Lama
El hecho de reconocer que el ser humano que se nos ha puesto a cargo más importante somos nosotros mismos, no son nuestros padres, ni nuestros hijos, tampoco una pareja, ni un hermano o amigo, es un paso gigante en la ruta que nos lleva a nuestro estado de bienestar.
El propósito de nuestras vidas debe ir siempre orientado a nuestra felicidad en primera opción y en la procura del bien para todo el que nos rodea. Ante este entendimiento, no cabe el egoísmo, mientras nuestra conexión con nosotros mismos se establece y aprendemos a amarnos, mejor actuamos con los que forman parte de nuestras vidas.
 Permite que sea un regla importante en tu vida; una de las más importantes: así como eres contigo mismo, serás con los demás. Si te amas a ti mismo, amas a los demás. Si las relaciones contigo mismo mismo fluyen, fluirán también las relaciones con los demás. Si tu interior es árido, también serás árido de cara al exterior. Lo profundo tiende a convertirse en lo externo; lo profundo se manifiesta a sí mismo en lo externo. 
Osho

Somos responsables de cómo nos sentimos, cómo nos adaptamos a las situaciones que se nos presentan, qué tan rápido aprendemos y cuántos recursos invertimos en lo que nos interesa o nos involucra.
Asumir esa responsabilidad nos da la posibilidad de realizar los cambios que consideremos necesarios para ajustar nuestra vida a conveniencia, para que resulte más fácil y más placentero vivirla. Puede inclusive dar un poco de temor, porque el resultado es trascendental, sabernos responsables de nuestra felicidad, de nuestra tristeza, de nuestros logros, de nuestros fracaso, totalmente responsables, podría resultar abrumador. Pero a su vez es una luz que tenemos disponible, es la posibilidad de cambio, es toda la potencialidad en nuestras manos de tener la vida que nos gustaría.
Entonces, qué es más sencillo? Ceder nuestro control a cualquier agente externo a nosotros y decir: Mi trabajo me enferma, el profesor me ha aplazado, mi esposa me hace infeliz, él saca lo peor de mí, los gobernantes me han llevado a la ruina, e inclusive en “positivo”: Eres mi felicidad, no sé vivir sin ti, mis hijos son mi motivo para luchar. O bien sabernos responsables de nuestra felicidad, que nosotros constantemente tomamos decisiones que nos posicionan segundo a segundo, que nada es casualidad, y que las personas que afectan positiva o negativamente nuestras vidas, lo hacen porque nosotros le damos ese poder?
A mí en lo particular me gusta hacerme y saberme responsable, prefiero sentir que si hay algo que no me gusta, lo puedo modificar, que si alguien me hace daño, puedo retirarme, que si hay una oportunidad, puedo aprovecharla, que tengo en mí todo lo que necesito para proveerme, para ser feliz, para nutrirme, para avanzar y crecer en mi camino. Y me agrada pensar que mientras yo mejor esté, mejor estarán las personas que quiero, sin ningún tipo de egoísmos.
Nadie puede corromper ni purificar a otro, somos nosotros mismos responsables de nuestra propia purificación
Buda Gautama

Julio Cortázar

“Es un hombre que se golpea contra la pared, la pared del amor, la pared de la vida cotidiana, la pared de los sistemas filosóficos, la pared de la política. Se golpea la cabeza contra todo eso porque es un optimista en el fondo, porque él cree que un día, ya no para él pero para otros, algún día esa pared va a caer y del otro lado está el «kibutz del deseo», está el reino milenario, está el hombre verdadero, ese proyecto humano que él imagina y que no se ha realizado hasta este momento. (…)”

Al Centro de la Injusticia - Homenaje a Violeta Parra

Homenaje a Violeta Parra, siguiendo el camino y las huellas desde ese 5 de febrero de 1967 cuando deicidió caminar por otros valles. Por tu fervor y tu alma contestataria, poeta y mujer enamorada seguimos viendo una América más unida y solidaria.

Al Centro de la Injusticia

Chile limita al norte con el Perú 
y con el Cabo de Hornos limita al sur,

se eleva en el oriente la cordillera
y en el oeste luce la costanera.
Al medio están los valles con sus verdores
donde se multiplican los pobladores,
cada familia tiene muchos chiquillos
con su miseria viven en conventillos.

Claro que algunos viven acomodados,
pero eso con la sangre del degollado.
Delante del escudo más arrogante
la agricultura tiene su interrogante.

La papa nos la venden naciones varias
cuando del sur de Chile es originaria.
Delante del emblema de tres colores
la minería tiene muchos bemoles.

El minero produce buenos dineros,
pero para el bolsillo del extranjero;
exuberante industria donde laboran
por unos cuantos reales muchas señoras
y así tienen que hacerlo porque al marido
la paga no le alcanza pal mes corrido.

Pa no sentir la aguja de este dolor
en la noche estrellada dejo mi voz.
Linda se ve la patria señor turista,
pero no le han mostrado las callampitas.

Mientras gastan millones en un momento,
de hambre se muere gente que es un portento.
Mucho dinero en parques municipales
y la miseria es grande en los hospitales.

Al medio de Alameda de las Delicias,
Chile limita al centro de la injusticia.

Arte: Las manos de América de Osvaldo Guayasamín, de Quito, Ecuador

Canción de Parra, Isabel y Violeta

Jorge Luis Borges

"Cuando uno extraña un lugar, lo que realmente extraña es la época que corresponde a ese lugar, no se extrañan los sitios, sino los tiempos" 
Jorge Luis Borges

sábado, 4 de febrero de 2017

Carlos Skilar

"La distancia mínima entre dos cuerpos
no es la palabra obvia,
sino el más tímido de los silencios.
Por eso a veces es mejor callar,
no para decir amor,
sino para escucharlo."
Carlos Skilar

Jaime Sabines

"Te quiero como para invitarte a pisar hojas secas una de estas tardes. Te quiero como para salir a caminar, hablar del amor, mientras pateamos piedritas. Te quiero como para volvernos chinos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa las calles. Te quiero como para ir contigo a los lugares que más frecuento, y contarte que es ahí donde me siento a pensar en ti. Te quiero como para escuchar tu risa toda la noche. Te quiero como para no dejarte ir jamás. Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma y sin mirar atrás"
Jaime Sabines

viernes, 3 de febrero de 2017

Hay que dejar ir a quien nunca hizo nada para quedarse

Hay que dejar ir a quien nunca hizo nada para quedarse, a esas personas de sentimientos temporales que nos hicieron invertir tiempo e ilusiones. Dejar ir requiere valentía, pero lejos de aceptarlo como un final, debemos verlo como el principio de algo nuevo.





¿Quién no se ha visto obligado en alguna ocasión a tener que cerrar una etapa de su vida? En ocasiones lo llaman “cerrar círculos“.
No obstante, esta idea de la circularidad más que darnos la visión de algo que se cierra con un inicio y un final, nos hace visualizar más bien una entidad que nunca termina, como una especie de uróboro o eterno retorno. Debemos ver esas etapas de nuestra vida como una línea por las que avanzar, por las que fluímos a medida que crecemos.
Y para crecer, nos desprendemos de ciertas cosas, a la vez que ganamos otras. La vida es un avance imparable que nos abruma y que nos quita el aliento, y de nada nos vale quedarnos encallados en algo o alguien que nos hunde hacia abajo como la piedra que cae por un pozo.
Quien no nos reconoce, quien nos hace daño y erosiona nuestro ser, nuestra esencia como persona, está vulnerando nuestro crecimiento.
Ahora bien, puede que nos cueste darnos cuenta, que no deseemos verlo durante un tiempo, pero la infelicidad es algo que nadie puede esconder. Duele, marchita y nos apaga. Así que no lo permitas. En la vida siempre llega un momento en que es mejor soltar, dejar ir…

Hay que dejar ir hasta a quien nos abandonó

El dejar ir, el cerrar una etapa de nuestra vida no se refiere solo a decir adiós a quien comparte vida con nosotros, en un acto de decisión o valentía.
Es posible que no seas tú quien abandona, puede que en realidad, hayas sido el abandonado. En este caso, la idea de soltar, de asumir esa ruptura y avanzar de nuevo hacia delante, es algo vital.

  • Debemos dejar ir a quien nos ha abandonado, porque de no hacerlo, seguiremos aferrados a un sinfín de emociones negativas que nos van a herir cada día más. Y los responsables, seremos en esta ocasión nosotros mismos.
  • Cerrar ese ciclo de nuestra vida en el cual existe aún el dolor desgarrador del abandono, requiere tiempo. El duelo debe vivirse, llorarse, asumirse y más tarde, aceptar lo ocurrido hasta lograr llegar al perdón. Una vez cauterizada la herida y cuando nos encontremos libres de cargas al haber podido perdonar, nos sentiremos más ligeros para dejar ir con la máxima plenitud.
  • Un abandono es la ruptura de un vínculo, y como tal debemos “retornar” hacia nosotros mismos.
  • Hasta no hace mucho dicho lazo se nutría del amor hacia esa relación. Ahora, roto ya el cordón umbilical debemos reeencontrarnos, cuidarnos a nosotros mismos, atendernos para reforzar ese vínculo con nuestra autoestima para volver a mirar hacia delante. Fortalecidos.
  • No alimentes nostalgias, no focalices tu mirada en el ayer porque el pasado ya no existe, se fue, no está… Y recuerda sobre todo que quien vive de la nostalgia no hace más que alimentar el sufrimiento, y “aferrarse” mientras idealiza un pasado dejando que se pierda su presente. Su oportunidad de ser feliz “aquí y ahora”.

Hay que dejar ir sin resentimientos


Quien alimenta la rabia, el despecho y el resentimiento se vuelve prisionero de quien le hizo daño. Es así de sencillo y así de contundente. Quien te provoca la ira y focaliza todo tu desprecio, te hace ser un eterno cautivo de tus propias emociones negativas.
Perdonar no es fácil. En ocasiones asumimos que el perdón es una renuncia a nosotros mismos, que es como claudicar y vernos como víctimas. Nada más lejos de la realidad.
Para perdonar debes conseguir de nuevo tener confianza en ti mismo. Nadie es tan fuerte como la persona que es capaz de conceder el perdón a quien le hizo daño porque demuestra a su vez, que ha superado el miedo, que ya no teme al enemigo y que se siente más libre.
El desprendernos de los resentimientos y la rabia nos devuelve a nuestro estado inicial, nuestro corazón vuelve a sanarse y deja de lado esas emociones negativas. Solo entonces el acto de “dejar ir”, se convierte en algo más fácil de conseguir. a la vez que liberador.
No inviertas tiempo en quien ya no lo merece, en quien no hizo nada para quedarse a tu lado, o en luchar por ti. Ábrele el camino y ofrécele libertad, déjalo ir. Porque no merece la pena luchar contracorriente, porque toda puerta que se cierra, es una oportunidad que se abre.
Cortesía imagen: Mila Marquis, Shawna Erback, Lucy Campbell
Fuente: http://rincondeltibet.com/blog/p-hay-que-dejar-ir-a-quien-nunca-hizo-nada-para-quedarse-607

Julio Cortázar

“Ahora que estamos tan lejos, ya no te hablo con las palabras que solo han servido para no entendernos”

jueves, 2 de febrero de 2017

Alejandra Pizarnik

Sábado, 18 de agosto [1962]

[…]

¿Qué soledad es ésta, llena de otro, con sus ojos y sus manos y sus cabellos poblando la aparente soledad de tu noche? Estás sola, escribiendo. Pero no estás sola. Aventura mágica, atroz. Ni siquiera escribes para ti. Su ausencia es un pretexto para que tú lo ames como quieras en esta habitación desolada en ruinas. Si viniera una sola vez, si una sola vez estuviera junto a  ti, hablando de cosas posibles de ver y de tocar, tú no amarías de esta manera acabada y perfecta. Pero como no viene estás atada —cuerdas entre sus ojos y los míos, entre sus manos y las mías, entre su sexo y el mío— su persona maravillosa que siempre ves delante de un resplandor penoso y lo ves perfectamente y lo amas y sabes que cuando sonría a miles de kilómetros en algún sitio lleno de humo y de música, el rostro de quien está con él se esfumará y será el negativo de una fotografía porque en verdad te sonríe a ti —su sonrisa atraviesa paredes y distancias (estás retribuyéndole la sonrisa mientras escribes, mientras le escribes)—, y te preguntas cómo podrás mirar sus ojos cerca del mar y qué le dirás, porque habrá otra gente entre tú y él y tú sabrás o no sabrás ocultar tu delirio por su mirada que merece un amor menos salvaje y temible e inútil que el tuyo. Porque puede calcular sus respuestas verbales o físicas en la soledad de tu cuarto, puedes amarlo u odiarlo en la desierta extensión de tu amor sin desenlace, pero no puedes predecir sus miradas, sus sonrisas, sus ademanes de placer o de disgusto cuando lo mires con tus ojos heroicos y harapientos. A veces quisieras construirle un palacio con las piedras que arrancarías con las manos llenas de sangre de los lugares más bellos y lejanos y a veces quisieras insultarlo a los gritos y bailar sobre su cadáver y decirle: “Si estuvieras muerto escupiría tus ojos, aun muerto te insultaría y te golpearía porque me has dejado tanto tiempo sola, debajo de una alcantarilla, amándote perversamente en lo más bajo de una soledad grotesca y pestilente, hecha de tu cuerpo invisible y de mi deseo por ti que sólo morirá conmigo”. Aun así, te amaré y me arrojaré sobre ti, te obligaré a todas las posturas posibles e imposibles de un acto amoroso que necesitará cumplirse, aquí abajo o en donde quieran, pero que se realizará por designio mágico, porque hasta un idiota como quien te ama comprende que en este mundo inmundo tanto deseo ha de cumplirse, en la tierra o en el cielo, según sea tu voluntad, amor mío. Pero no dejes que te odie: pensar en ti con odio es respirar agujas oxidadas. Cúrame de ti. Cúrame de tus ojos que merecen un amor más articulado y bello que el que no me deja respirar en estos instantes. Déjame llorar en tu hombro, acaríciame la cara, ruégame que sea sana y prudente y sensata y sálvame de mi locura por ti. Esto es fácil de pedir, así, por escrito. Pero tú nunca me leerás. Por eso, cuando me veas, dentro de unos días, hostil enemiga o demasiado servil o huyendo de ti para irme con otro en la noche de las sustituciones, tienes que saber que lo hago por ti, porque apenas conozco tu lengua y no sabría hallar las palabras que te [dijeran] informaran que vives en mí y mueres conmigo, cada noche. Y aunque hablara tu lengua, aunque tú hablaras la mía, los dos sabemos que no se trata de gramática ni de riqueza de vocabulario. Lo que nos sucede está tan lejos que achacar a la lengua lo que no sería posible decir en ninguna es una cosa risible, digna de quien está en un estado vertiginoso y apremiante como yo. Y cuánto me hace querer morir la sospecha de que me llorarás. Y estar en agonía, llamándote, y que vengas —quién se niega a tu último llamado; no tú, con tu bondad sin límites—, y que vengas a comprobar mi amor absoluto, cifrado en tu nombre que pronunciaría como una santa el de Dios. Y tú me besas —por una vez— y me hablas con tu voz que no imagino cerca del mar. Pero no es así; mi cuerpo es joven, ingenuamente sano, y mi sexo se abre y se cierra, aletea infinitamente como una paloma petrificada en el momento del arrullo que así se quedó y lo emite para siempre. Angustia del sexo abriéndose y cerrándose a la espera del tuyo que no vendrá, labios funestos que no dejan de susurrar su clamor fálico. A veces me toco, cierro los ojos y me digo: Es tu mano. Imposible el orgasmo a larga distancia. Quiero lo tuyo y lo digo. No me consuelan los otros, nadie me consolará nunca. Quiero tu sexo y lo digo, quiero dormir contigo y lo digo. Quiero hundirme en tu abrazo —una sola vez siquiera— y gemir al unísono contigo, mi lengua en la tuya, en el silencio de la noche que ya no será noche sino una isla de perfumes y delicias apenas soportables en las que necesitaré de toda mi inocencia y de toda mi perversidad y de un coraje inaudito para sobrellevar tanta dicha —que no sé imaginar pero que será (lo presiento) infinitamente más terrible que tu ausencia de ahora, que mi angustia de ahora, en esta noche en que te amo tanto y en que te odio porque no vienes.



***
Texto: fragmento de la entrada del diario de la autora (Lumen, nueva edición ampliada) correspondiente al 18 de agosto de 1962.

Emily Dickinson

" Existe otro firmamento
siempre sereno y bello
y hay otra luz del sol
aunque esté oscuro allí "
Emily Dickinson (1830-1886)

Ringo Starr: You're 16 (You're Beautiful & you're mine)

miércoles, 1 de febrero de 2017

LA PUERTA - AMADO NERVO


Por esa puerta huyo, diciendo: "¡Nunca!"
Por esa puerta ha de volver un día...

Al cerrar esa puerta, dejo trunca
la hebra de oro de la esperanza mía.
Por esa puerta ha de volver un día.

Cada vez que el impulso de la brisa,
como una mano débil, indecisa,
levemente sacude la vidriera
palpita más aprisa, más aprisa
mi corazón cobarde que la espera.

Desde mi mesa de trabajo veo
la puerta con que sueñan mis antojos,
y acecha agazapado mi deseo
en el trémulo fondo de sus ojos.

¿Por cuanto tiempo, solitario, esquivo
he de aguardar con la mirada incierta
a que Dios me devuelva compasivo
a la mujer que huyó por esa puerta?

¿Cuando habrán de temblar esos cristales
empujados por sus manos ducales
y, con su beso ha de llegarme ella
cual me llega en las noches invernales
el ósculo piadoso de una estrella?

¡Oh, Señor!, ya la Pálida está alerta:
¡Oh, Señor!, ¡cae la tarde ya en mi vía
y se congela mi esperanza yerta!
¡Oh, Señor!, ¡has que se abra al fin la puerta
y entre por ella la adorada mía!
¡Por esa puerta ha de volver un día!

The Connels - Seventy four, Seventy five