La naturaleza es un templo
donde las palabras a veces
emergen desordenadas
de pilares vivientes
y por donde el hombre transita bosques de símbolos
que le dirigen miradas familiares.
Como ecos que, largos y distantes,
tienden hacia una unidad
profunda y oscura,
vasta como la oscuridad o la luz,
los aromas, los colores y los sonidos
se responden entre sí.
Charles Baudelaire,
Correspondencias
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