Hay vientos que no vienen a romper nada.
Llegan sin ruido, mueven apenas lo necesario y, aun así, lo cambian todo.
No todos los cambios arrasan.
Algunos solo te despeinan el alma, te sacan del piloto automático y te obligan a mirar hacia dentro.
Son movimientos suaves que no destruyen, pero reordenan.
Soplos que no quitan, sino que devuelven dirección.
Como si algo, por fin, volviera a encajar.
He aprendido que el caos no siempre es enemigo.
A veces es mensaje.
A veces es aviso.
Y muchas veces, es una invitación a crecer cuando ya no puedes quedarte igual.
Cuando algo se mueve dentro de ti, no siempre es pérdida.
Puede ser llamada.
Y quien se detiene a escucharla, aunque dé miedo, termina reconociéndose de nuevo.
Porque no todo viento arrasa.
Algunos solo vienen a recordarte quién eres.
Jose Luis Vaquero.
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