jueves, 8 de septiembre de 2016

Antonio Machado y sus cantores: Alberto Cortéz y Joan Manuel Serrat

Antonio Machado, (Antonio Cipriano José María Machado Ruiz). Nace en Sevilla, 26 de julio de 1875 y muere de  en la localidad francesa de Colliure, el 22 de febrero de 1939 , tan cerca y tan lejos de España, agotado por el dolor de la huída, vacío de esperanza. No es ocioso ni gratuito hablar aquí de uno de los poetas más conocidos entre cuantos sufrieron la desgarradura terrible de la guerra civil y encontraron en ella la muerte (García Lorca) o vivieron un exilio lacerante (ambas cosas en el caso de Machado).
Poeta, dramaturgo y narrador español, poeta emblemático de la Generación del 98. 
Aunque influido por el modernismo y el simbolismo, su obra es expresión lírica del ideario de la Generación del 98. Hijo del folclorista Antonio Machado y Álvarez y hermano menor del también poeta Manuel Machado, pasó su infancia en Sevilla y en 1883 se instaló con su familia en Madrid.
Se formó en la Institución Libre de Enseñanza y en otros institutos madrileños. En 1899, durante un primer viaje a París, trabajó en la editorial Garnier, y posteriormente regresó a la capital francesa, donde entabló amistad con R. Darío. De vuelta a España frecuentó los ambientes literarios, donde conoció a J. R. Jiménez, R. del Valle-Inclán y M. de Unamuno.
Doctorado en filosofía y letras (1918), desempeñó su cátedra en Segovia y en 1928 fue elegido miembro de la Real Academia Española.
Los textos iniciales de Machado, comentarios de sucesos y crónicas costumbristas escritos en colaboración con su hermano y firmados con el seudónimo Tablante de Ricamonte, aparecieron en La Caricatura en 1893. Sus primeros poemas se publicaron en ElectraHelios y otras revistas modernistas, movimiento con el que Machado se sentía identificado cuando comenzó su labor literaria.
Viajó a París en 1899, ciudad que volvió a visitar en 1902, año en el que conoció a Rubén Darío, del que será gran amigo durante toda su vida.  Fue catedrático de francés, y se casó con Leonor Izquierdo.
No obstante, aunque las composiciones incluidas en Soledades (1903) revelaron la influencia del modernismo, el autor se distanció de la imaginería decorativa de la escuela rubeniana para profundizar en la expresión de emociones auténticas, a menudo plasmadas a través de un sobrio simbolismo. En su siguiente libro, Soledades, galerías y otros poemas (1907), reedición y ampliación del anterior, se hizo más evidente el tono melancólico e intimista, el uso del humor como elemento distanciador y, sobre todo, la intención de captar la fluidez del tiempo.
Al igual que Unamuno, Machado consideró que su misión era "eternizar lo momentáneo", capturar la "onda fugitiva" y transformar el poema en "palabra en el tiempo". 
En su volumen de poemas, Nuevas canciones (1924), el autor intensificó tanto su enfoque reflexivo como la línea sentenciosa de los "Proverbios y cantares" incluidos en el libro anterior. Esta tendencia filosófica se manifestó entre 1912 y 1925, etapa en la que Machado redactó una serie de apuntes que verían la luz póstumamente con el título de Los complementarios (1971).
Cuando estalló la Guerra Civil española en 1936, estaba en Madrid. Posteriormente se trasladó a Valencia y luego a Barcelona. En este periodo publicó un total de 26 artículos en La Vanguardia que era, en aquella época, el órgano de expresión del gobierno de la República y además, recogió firmas de los más destacados intelectuales y escritores que apoyaban la causa republicana.

A finales de enero de 1939, ante la inminente ocupación de la ciudad, decide exiliarse en Francia. Pasa su última noche en España, la del 26 al 27 de enero, en Viladasens. En la tarde del día 28, llega finalmente a Collioure (Francia), en donde muere el  22 de febrero, en el Hotel Bougnol-Quintana.

En el bolsillo de su abrigo encontraron un último verso: «Estos días azules y este sol de la infancia».
Los poemas de “Don Antonio”, como tantos le conocían, sin que fuera preciso citar su apellido, tienen un papel fundamental – junto con los de Miguel Hernández – en el nacimiento y desarrollo de la canción de autor española, surgida en gran medida para contestar la dictadura franquista y reivindicar la memoria de los escritores republicanos, barrida de los manuales de Literatura y larga y forzadamente ignorada por las editoriales.


Dedicado a Antonio Machado, poeta, es el quinto álbum LP que Joan Manuel Serrat dedica al poeta Antonio Machado, editado en 1969.

Pero el primero que verdaderamente tuvo más difusión con su trabajo fue Alberto Cortez, a quien no se le ha hecho del todo justicia por ello. Fue en 1967 cuando, a contracorriente, sorprendió a todos los asistentes a su concierto en el madrileño teatro de la Zarzuela, cantando a poetas clásicos y también a Antonio Machado. Él mismo les había puesto música. A "Guitarra del mesón" le dio Waldo de los Ríos un tratamiento de seguidillas manchegas, quien se había inspirado para sus arreglos nada menos que en "El vuelo del moscardón", de Rimsky Korsakov. Incluiría Cortez asimismo "Retrato", uno de los poemas más conocidos del autor sevillano, de su celebrado libro "Campos de Castilla". Y "Yo voy soñando caminos" y "Proverbios y cantares". Esos y otros temas diferentes aparecieron en el álbum "Poemas y canciones". Sin lugar a dudas el cantautor hispano-argentino marcó un hito con aquella obra.



Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, 
y un huerto claro donde madura el limonero; 
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; 
mi historia, algunos casos que recordar no quiero. 

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido 
?ya conocéis mi torpe aliño indumentario?, 
más recibí la flecha que me asignó Cupido, 
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario. 

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, 
pero mi verso brota de manantial sereno; 
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, 
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. 

Adoro la hermosura, y en la moderna estética 
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; 
mas no amo los afeites de la actual cosmética, 
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar. 

Desdeño las romanzas de los tenores huecos 
y el coro de los grillos que cantan a la luna. 
A distinguir me paro las voces de los ecos, 
y escucho solamente, entre las voces, una. 

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera 
mi verso, como deja el capitán su espada: 
famosa por la mano viril que la blandiera, 
no por el docto oficio del forjador preciada. 

Converso con el hombre que siempre va conmigo 
?quien habla solo espera hablar a Dios un día?; 
mi soliloquio es plática con ese buen amigo 
que me enseñó el secreto de la filantropía. 

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. 
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago 
el traje que me cubre y la mansión que habito, 
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago. 

Y cuando llegue el día del último vïaje, 
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, 
me encontraréis a bordo ligero de equipaje, 
casi desnudo, como los hijos de la mar.

Yo voy soñando caminos 
de la tarde. ¡Las colinas 
doradas, los verdes pinos, 
las polvorientas encinas!... 
¿Adónde el camino irá? 
Yo voy cantando, viajero 
a lo largo del sendero... 
-la tarde cayendo está-. 
"En el corazón tenía 
"la espina de una pasión; 
"logré arrancármela un día: 
"ya no siento el corazón". 

Y todo el campo un momento 
se queda, mudo y sombrío, 
meditando. Suena el viento 
en los álamos del río. 

La tarde más se oscurece; 
y el camino que serpea 
y débilmente blanquea 
se enturbia y desaparece. 

Mi cantar vuelve a plañir: 
"Aguda espina dorada, 
"quién te pudiera sentir 
"en el corazón clavada".


Dos años más tarde sería Joan Manuel Serrat quien alumbraría otro disco histórico, que en estas calendas sigue comercializándose, siendo uno de los más vendidos de su carrera: "Dedicado a Antonio Machado, poeta". De Serrat recogemos el siguiente testimonio: "Quiero agradecer a Alberto Cortez que fue el primero que puso música a unos versos de Machado. Lo hizo en un disco espantosamente maltratado por la cátedra, aún mucho más que el mío". El catalán seleccionó doce piezas, de las cuáles, dos de ellas ("Retrato" y "Las moscas") eran las musicadas por Alberto. También escribió una en homenaje al poeta, "En Colliure" (respetamos la grafía castellana del título). Las nueve restantes eran poemas machadianos, a los que puso música bien coordinado con su pianista habitual y extraordinario arreglista, Ricardo Miralles: "Cantares" (Serrat se permitió adaptar el texto original), "Guitarra del mesón", “Llanto y coplas”, “La saeta”, “Del pasado efímero”, “Españolito”, “A un olmo seco”, “He andado muchos caminos” y “Parábola”. Estaban extraídos de “Soledades” y “Campos de Castilla”, dos de los libros más leídos del poeta por los estudiantes.



 El disco se grabó en unos estudios de Milán; entonces, año 1969, era todo un dispendio económico. Joan Manuel, recordaba: “Mi compañía discográfica no tenía la más absoluta fe y solamente consintieron hacerlo porque llegaba tras una serie de discos míos que habían sido superventas… Y la verdad es que no tuvo una recepción por parte de “la cátedra” de lo más halagüeña”. Así sucedió, en efecto: la mayoría de los críticos recibieron aquel álbum entre la indiferencia y el reproche. Lo tildaron de aburrido y monocorde. Y ya ven: erraron.




"Cantares"



"Cantares" es una famosa canción de Joan Manuel Serrat incluida en el disco “Dedicado a Antonio Machado”.  El disco lanzado en 1969, ayudó a difundir la obra del poeta español.

La letra de “Cantares” está compuesta por tres estrofas de Antonio Machado de “Proverbios y cantares” de su obra Campos de Castilla” (1912)  seguidas de tres estrofas escritas por el propio Serrat, en las que incorpora los versos "caminante no hay camino / se hace camino al andar".

Cantares…

Versos de Machado - XLIV
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

Versos de Machado - I
Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.
  
Versos de Machado - XXIX
Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.

Las estrofas siguientes son de Serrat, intercaladas con los versos de Machado.

Versos de Joan Manuel Serrat
Hace algún tiempo, en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos,
se oyó la voz de un poeta gritar:

Versos de Machado - XXIX
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar,
golpe a golpe, verso a verso.

Versos de Joan Manuel Serrat
Murió el poeta lejos del hogar,
le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar,

Versos de Machado - XXIX
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar,
golpe a golpe, verso a verso.

Versos de Joan Manuel Serrat
Cuando el jilguero no puede cantar,
cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar,

Versos de Machado - XXIX
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar,


golpe a golpe, verso a verso.



"La Saeta"

"La saeta" es uno de los poemas más populares del poeta sevillano Antonio Machado
El poema forma parte del libro "Campos de Castilla". Publicado en 1912, se considera como uno de los libros más completos de Machado y el que mejor recoge el espíritu de la generación del 98 de la que formaba parte.

En él, Machado hace una crítica de la religiosidad tradicional andaluza, encarnada en la saeta que se canta a un Cristo moribundo e inmóvil, símbolo del sufrimiento y el martirio, mientras que él prefiere al Jesús vivo y activo como declara en la última estrofa del poema en la que nos traslada la idea central: su visión personal de la religiosidad cristiana.

Machado, como estrofa inicial para introducir el tema, ha utilizado una copla popular con rima asonante. El poema se desarrolla en cuatro estrofas: tres redondillas y una cuarteta irregular (el segundo verso es tetrasílabo). 
El poema presenta un lenguaje muy sencillo y fácil de entender pero con gran profundidad de contenido.

¿Quién me presta una escalera,
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?
(Saeta Popular)

¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!

¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!

¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
que es la fe de mis mayores!

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero,
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!







"He andado muchos caminos"

Este poema pertenece al libro de “Soledades” de Antonio Machado, y se titula: “He andado muchos caminos”. Soledades es escrito cuando Antonio Machado, de vuelta a Madrid, entabla una relación con Juan Ramón Jiménez y lo publica en 1903. Después, en 1907 publica Soledades, Galerías y Otros poemas, que es una versión ampliada de soledades y gana las oposiciones al puesto de catedrático de francés. Antonio Machado pertenece al movimiento del modernismo.En este poema encontramos una idea principal: el poema es un elogio a lo cotidiano, y esto quiere decir que va dirigido a la gente sencilla, que pasa desapercibida y por quienes pasa el tiempo rápidamente, sin dejar huella, hasta la muerte. Es algo extraño, ya que en el modernismo se intentaba hallar la belleza lejos de la realidad cotidiana. La principal preocupación de Machado podría ser el contraste entre gente buena y gente mala. Después encontramos diferentes ideas secundarias, además de elogiar a lo cotidiano, Machado hace una dura crítica a todos aquellos que se creen mejores que la gente sencilla por no hacer lo que ellos consideran vulgar, y que la gente normal sí hace, como ir a la taberna. Aparece el tema de la vida como camino, así como el de la muerte, muy común en los poemas de Machado.
Este poema pertenece al género de la lírica. La poética de Antonio Machado es muy característica. Para él la poesía se aleja de la concepción modernista de que ésta es meramente forma y la suma de las artes. No importa tanto la forma, la musicalidad, sino que se da cuenta de algo más íntimo y personal.
No encontramos demasiados recursos pues la finalidad de este poema es describir a la gente, no la de mostrar cosas a través de profundos simbolismos. Sin embargo encontramos un paralelismo “He andado muchos caminos, he abierto muchas veredas” o esta elipsis: “Donde hay vino, beben vino; donde no hay vino, agua fresca”.
Como conclusión diremos que Antonio Machado expresa claramente su preocupación de la diferencia entre la gente buena y la gente mala, y la critica de que la gente normal se cree superior a la gente más sencilla. Aparece como tema principal el de la vida como camino, así como el de la muerte.

He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.
En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,
y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.
Mala gente que camina
y va apestando la tierra…
Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.
Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan a dónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,
y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.
Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.

"A UN OLMO SECO"

Pertenece este soneto a la segunda etapa del poeta, cuando escribe Campos de Castilla. En ésta observanos un aperturismo hacia lo humano y social, ya no se trata del modernismo intimista ded la primera etapa.
Este poema está formado por treinta versos de arte mayor y menor, ya que son de once y siete sílabas (endecasílabos y heptasílabos) pero sin seguir ninguna regla aparentemente.

A causa de su amor por la tierra de Castilla, el autor encuentra en éste un tema para su poesía, y en el caso concreto de este poema, se centra en la descripción de un olmo, que es una especie de árbol que abunda en el país, el cual se halla en la ribera del río Duero, de manera que consigue crear la imagen de un paisaje en la mente del lector, además de transmitir la pena que da el árbol agonizante, que ya es viejo y será destruido, ya por causas climáticas como por el hombre, pero también trayendo una brizna de esperanza por el hecho de la aparición de unas hojas nuevas.
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo.
algunas hojas nuevas le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera.
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas,
Antes que te derribe, olmo del Duero.
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campaña.
lanza de carro o yugo de carreta:
antes que rojo en el hogar, mañana.
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino.
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

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