domingo, 12 de febrero de 2017

Wu King (s.XIX)

Maldije la lluvia
Maldije la lluvia, que, azotando mi techo
no me deja dormir

Maldije al viento, que me robaba las flores de
mis jardines.
Pero tu llegaste y alabé la lluvia. La alabé
cuando te quitaste la túnica empapada. 
Pero tu llegaste y alabé al viento.
Lo alabé porque apagó la lámpara.

Wu King (s.XIX)

Alejandra Pizarnik, Sortilegios

    Y las damas vestidas de rojo para mi dolor y con mi dolor insumidas
    en mi soplo, agazapadas como fetos de escorpiones en el lado más interno
    de mi nuca, las madres de rojo que me aspiran el único calor que me doy
    con mi corazón que apenas pudo nunca latir, a mí que siempre tuve que aprender sola cómo se hace para beber y comor y respirar y amí que nadie me enseño a llorar y nadie me enseñara ni siquiera las grandes damas adheridas a la entretela de mi respiración con babas rojizas y velos flotantes de sangre, mi sangre, la mía sola, la que yo me procuré y ahora vienen a beber de mí luego de haber matado al rey que flota en el río y mueve los
    ojos y sonríe pero está muerto y cuando alguien está muerto, muerto está
    por más que sonría y las grandes, las trágicas damas de rojo han matado al que se va río abajo y yo me quedo como rehén en perpetua posesión.

viernes, 10 de febrero de 2017

EL ARTE DE ESTAR SOLO, Osho


El arte de estar solo es un ejercicio de conocimiento interior:
“Para tener buenas relaciones.La gente se apega, y cuanto más te apegas a la otra persona, más se asusta la otra persona, más ganas tiene de escapar, porque hay una gran necesidad interior de ser libres.

El deseo de libertad es mucho mayor que cualquier otro deseo, es mucho más profundo que cualquier otro deseo. De ahí que uno pueda sacrificar incluso el amor, pero no pueda sacrificar la libertad, no forma parte de la naturaleza de las cosas. De ahí que la auténtica dicha sólo pueda ocurrir en tu soledad.La soledad es un arte, sobretodo el arte de la meditación. Estar completamente centrado en tu propio ser sin ansiar a la otra persona; estar en tal profundo reposo contigo mismo que no necesitas nada más, eso es la soledad. Te proporciona dicha eterna.

Si primero estás arraigado en tu ser y luego te diriges a una relación, el fenómeno es completamente distinto. En este caso puedes compartir, puedes amar y también puedes disfrutar este amor. Incluso cuando es momentáneo, puedes danzar, puedes bailar, y cuando desaparece, desaparece; no miras atrás. Eres capaz de crear otro amor, de modo que no hay necesidad de apegarse.

Das gracias a tu amante, das gracias al amor que ya no está ahí porque te enriqueció y te proporcionó algunos atisbos de la vida, te hizo más maduro.

No obstante, esto sólo será posible si estás algo arraigado en tu ser. Si el amor es todo lo que tienes, sin ninguna base meditativa, sufrirás, cada relación amorosa tarde o temprano se convertirá en una pesadilla.

Aprende el arte de estar solo, y dichosamente solo; entonces, todo será posible”.

Osho.

LA ÚLTIMA INOCENCIA - Alejandra Pizarnik

Partir 
en cuerpo y alma 
partir. 
Partir 
deshacerse de las miradas 
piedras opresoras 
que duermen en la garganta. 
He de partir 
no más inercia bajo el sol 
no más sangre anonadada 
no más fila para morir. 
He de partir 
Pero arremete ¡viajera! 


Arte: Katerina Lomonosov

Rumi

Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas .
Rumi

miércoles, 8 de febrero de 2017

Basilique du Sacré Cœur, Paris

La Basílica del Sagrado Corazón (Sacré Coeur), es uno de los lugares sagrados más importantes de París. Se encuentra situada en lo alto de Montmartre, una colina de 130 metros de altura desde donde se contemplan unas vistas magníficas de París.
La basílica, obra de Paul Abadie, comenzó a construirse en 1875 y se completó en 1914. Fue consagrada como basílica a los cinco años de su construcción, el 16 de octubre de 1919.
Las dimensiones de Sacré Coeur hablan por si solas: 83 metros de longitud, 35 metros de anchura y una torre de 83 metros de altura.

Subida a la cúpula y cripta

La Basílica del Sagrado Corazón ofrece la posibilidad de subir hasta su cúpula para contemplar la ciudad.
De todos modos, las vistas no son demasiado interesantes y existen otros muchos lugares mejores desde los que conseguir interesantes vistas de la ciudad, como son el Arco del Triunfo o la Torre Eiffel.
De igual modo tampoco merece la pena pagar por visitar la cripta, ya que no ofrece nada especial.

Funicular de Montmartre

Para llegar a la Basílica del Sagrado Corazón podéis utilizar el Funicular de montmartre, transporte que entró en servicio en 1900. Su acceso se encuentra muy cerca de la boca de metro Anvers.
La subida que realiza el funicular sustituye a 197 empinados escalones, por lo que merece la pena pagar el billete, sobre todo los días calurosos.

Alrededores de Sacré Coeur

En los alrededores de la basílica encontraréis muchos restaurantes, tiendas y un ambiente muy especial. Merece la pena dar un paseo por Montmartre para descubrir por qué recibe el nombre de "Barrio de los Pintores".

París desde Sacré Cœur

La resistencia - Ernesto Sábato

“Hay días en que me levanto con una 
esperanza demencial, momentos en 
los que siento que las posibilidades de 
una vida más humana están al alcance 
de nuestras manos. Éste es uno de 
esos días.”



La resistencia

Ernesto Sábato

Mario Benedetti


No sé tu nombre, sólo sé la mirada con que me lo dices
Mario Benedetti

Rabindranath Tagore

¡He perdido mi gotita de rocío!, dice la flor al cielo del amanecer, que ha perdido todas sus estrellas.

El Telar del Sol - Armando Tejada Gómez




Urdimbre de los siglos,
unas terrosas manos tejen
hilo por hilo
la vida permanente,
las guardas, los colores
de totales crepúsculos
y el milagro rocío
del día adolescente.
Hace quinientos años
el asombro fue mutuo:
¡Dí con el paraíso!,
escribió el Almirante
en su nao de niebla.
No supo, ni en la muerte,
que chocó con Andinia.
El oro encegueció
la búsqueda de Especias
y comenzó la muerte
su lóbrega tarea,
la conquista, el incendio
de las depredaciones,
pero el telar urdía
la vida que no cesa.
De Las Casas clamó
junto al padre Victoria.
Umbrosos capitanes
clavaron la Encomienda.
Desde la España clara
llegó la España negra.
El telar, tinto en sangre,
siguió con su tarea.

Natascha Nikeprelevic ENCORE Overtone Aria: Towards the Light

martes, 7 de febrero de 2017

Rumi

Si pudieses liberarte, por una vez, de ti mismo,
el secreto de los secretos se abriría a ti.
El rostro de lo desconocido, oculto más allá del universo,
aparecería en el espejo de tu percepción.
En realidad, tu alma y la mía son lo mismo.
Aparecemos y desaparecemos el uno con el otro.
Este es el verdadero significado de nuestras relaciones.
Entre nosotros, ya no hay ni tú ni yo.
El valle es diferente, por encima de religiones y cultos.
Aquí, en silencio, baja la cabeza.

CARTA - Miguel Hernández

El palomar de las cartas
abre su imposible vuelo
desde las trémulas mesas
donde se apoya el recuerdo,
la gravedad de la ausencia,
el corazón, el silencio.

Oigo un latido de cartas
navegando hacia su centro.

Donde voy, con las mujeres
y con los hombres me encuentro,
malheridos por la ausencia,
desgastados por el tiempo.

Cartas, relaciones, cartas:
tarjetas postales, sueños,
fragmentos de la ternura,
proyectados en el cielo,
lanzados de sangre a sangre
y de deseo a deseo.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra
que yo te escribiré.

En un rincón enmudecen
cartas viejas, sobres viejos,
con el color de la edad
sobre la escritura puesto.
Allí perecen las cartas
llenas de estremecimientos.
Allí agoniza la tinta
y desfallecen los pliegos,
y el papel se agujerea
como un breve cementerio
de las pasiones de antes,
de los amores de luego.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra,
que yo te escribiré.

Cuando te voy a escribir
se emocionan los tinteros:
los negros tinteros fríos
se ponen rojos y trémulos,
y un claro calor humano
sube desde el fondo negro.
Cuando te voy a escribir,
te van a escribir mis huesos:
te escribo con la imborrable
tinta de mi sentimiento.

Allá va mi carta cálida,
paloma forjada al fuego,
con las dos alas plegadas
y la dirección en medio.
Ave que sólo persigue,
para nido y aire y cielo,
carne, manos, ojos tuyos,
y el espacio de tu aliento.

Y te quedarás desnuda
dentro de tus sentimientos,
sin ropa, para sentirla
del todo contra tu pecho.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra
que yo te escribiré.

Ayer se quedó una carta
abandonada y sin dueño,
volando sobre los ojos
de alguien que perdió su cuerpo.
Cartas que se quedan vivas
hablando para los muertos:
papel anhelante, humano,
sin ojos que puedan serlo.

Mientras los colmillos crecen,
cada vez más cerca siento
la leve voz de tu carta
igual que un clamor inmenso.
La recibiré dormido,
si no es posible despierto.
Y mis heridas serán
los derramados tinteros,
las bocas estremecidas
de rememorar tus besos,
y con su inaudita voz
han de repetir: te quiero.
                                                                                 Miguel Hernández

lunes, 6 de febrero de 2017

Yo voy soñando caminos - Antonio Machado


Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas! ...
¿Adònde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
—La tarde cayendo está—.
«En el corazòn tenía
la espina de una pasiòn;
logré arrancármela un día,
ya no siento el corazòn.»

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
«Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazòn clavada.»