jueves, 5 de marzo de 2026

A ti, que fuiste el lugar del amor
Y yo caminaría por todos los desiertos de este mundo
y aun muerta te seguiría buscando,
a ti, que fuiste el lugar del amor…
Alejandra Pizarnik

A ti, que alumbraste cada objeto que el mar cubrió incesante

Hasta dar una rama de manos que el oleaje duda cada estruendo

A ti, que en el rasguño del resucitado o en el alarido de quien se salva de una improbable pesadilla

Has despertado

Luego de todo

Luego de que la furia ya no sirve más que para envejecer

Primero que nuestros enemigos

A ti, que en el votivo olor de las rosas amargas

Maquinas un pequeño alumbramiento que deja caer un grano como un mundo

A ti,

Que te levantas a pesar de mil caídas juntas que jamás se vuelven a tropezar contra el polvo de la loca muchedumbre

Por una masa junta que la envidia no pueda derrocar

Por una morena a quien hay que venerar hasta la demencia

Porque sólo ella nos habría de salvar en las peores tempestades

Juntos en el oleaje a ultramar

En la vil batalla por ser lo soñado

Que más no se recuerda

Como lo que somos

Mientras una casa se espabila contra los muros

Mientras una cantinela sucede mientras llegamos tarde

Y no somos más que el instante que se pierde

Así el gas que ya no nos encuentra

Así el ladrido que avanza

Así en ti es el rezo que sana con ternura

En la medida de los brazos que el dolor excomulga

Y sabrás que la excusa de siempre

A pesar de todo

Y en la medida en que nos juntemos

Para resguardar el nombre de los hombres

Que ya no cierran el peso de la luz

Para que la mar se junte

Para que se abran los brazos

Hacia la pura luz,

A ti,

Acompañándote

Un suicida resplandor (inédito)

Alejandra Pizarnik

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