martes, 10 de marzo de 2026

Ama tu vida. No desde la perfección, sino desde la conciencia de que es irrepetible.
No estás aquí para pasar desapercibida. Estás aquí para vivir con los ojos abiertos.
Toma fotos. No solo con el teléfono, sino con la memoria. Guarda atardeceres, risas inesperadas, mesas desordenadas después de una buena conversación. Un día entenderás que esos instantes eran la vida misma ocurriendo.
Dile a la gente lo que sientes. No guardes afecto por miedo a parecer intensa. El cariño no expresado se convierte en distancia. Y la distancia, con el tiempo, se vuelve silencio.
Habla con extraños. Viaja. Cambia de ruta. Siéntate donde nunca te sentarías. Haz eso que te da miedo, no porque seas imprudente, sino porque el miedo no siempre es advertencia… a veces es puerta.
Y cuando alguien critique, juzgue o cuestione tu forma de vivir, recuerda algo esencial: la mayoría de las opiniones vienen de personas que tampoco se atrevieron.
La vida no es un ensayo. No hay borrador. No hay versión final corregida.
Sí, un día estaremos muertos. Y tal vez nadie recuerde cada detalle. Pero lo importante no es el recuerdo de otros. Es que tú puedas decir: viví. Sentí. Me arriesgué. Amé. Intenté.
No desperdicies tu existencia intentando encajar en un molde que no te queda.
No la postergues esperando el momento perfecto.
No la reduzcas por miedo al qué dirán.
Haz de tu vida una historia que, cuando la recuerdes, te haga sonreír por dentro.
No perfecta.
No impecable.
Pero intensamente tuya.🦋🌻💗
Psic Clara Aguiar Batiz

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