"Ahora que ya no estás,
que has partido sin equipaje
y sin palabras,
que tu sombra no se detiene
ni siquiera a la orilla
de mis sueños,
yo te escribo, te llamo, te conjuro.
Pero es inútil.
Solo el olvido escucha mi voz en el viento".
Olga Orozco,
Cartas para el más allá
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