martes, 22 de septiembre de 2015

Leandro Erlich

La democracia del símbolo 
De septiembre de 2015 a marzo de 2016

  

MALBA Fundación Costantini presenta La democracia del símbolo, primera obra site-specific de Leandro Erlich (Buenos Aires, 1973) en nuestro país, que toma al Obelisco porteño –ícono de la Ciudad de Buenos Aires- como eje central de un proyecto de arte público monumental.
A través de su intervención artística, Leandro Erlich –uno de los artistas argentinos con mayor proyección internacional- brinda la posibilidad de visitar su interior y descubrir su vista aérea por primera vez desde su fundación en 1936.

"Me interesa generar proyectos en los que el arte escape a las fronteras de los centros convencionales de exhibición y se imbrique en el orden de lo cotidiano”, explica Erlich. “Me interesa el arte como una herramienta de integración, de acción, de vinculación. La relación de las ciudades con los monumentos y con lo que significa visitarlos, porque no solo lo hacen los turistas; tiene que ver con la apropiación, con el orgullo, con la pertenencia. Y el Obelisco en Argentina es un monumento que nunca ha sido pensado para ser visitado", agrega.
La democracia del símbolo es una iniciativa artística y social única, resultado de la articulación entre el artista y su estudio, MALBA, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la empresa Fate, la mayor productora de neumáticos del país.
La obra consta de dos partes. Por un lado, en el emplazamiento del Obelisco, el artista interviene directamente el monumento, haciendo desaparecer su ápice, que reaparece en la explanada de MALBA con una reproducción a escala real. De esta manera, el público podrá ingresar a la cúspide, con entrada libre y gratuita, y disfrutar de las cuatro vistas aéreas del monumento central en el imaginario argentino.

El Obelisco fue construido en 1936 por el arquitecto modernista Alberto Prebisch. Desde entonces es punto de reunión, celebraciones y manifestaciones populares. Ha sido también inspiración de innumerables proyectos artísticos de fotógrafos pioneros como Grete Stern y Horacio Coppola –quien registró su construcción en un film–, Marta Minujín y Leandro Katz, entre muchos otros.
Su interior allá en lo alto siempre despertó la curiosidad de todos y este proyecto brinda por primera vez la posibilidad de democratizar su acceso, transformándolo en un monumento público, abierto a todos.


Leandro Erlich 


Nació en Buenos Aires, Argentina, en 1973. Sus obras son arquitecturas de lo incierto, espacios de límites fluidos e inestables. La extrañeza que producen sus esculturas e instalaciones se percibe antes de que podamos precisar su sentido. Un solo cambio –arriba se convierte en abajo, adentro en afuera– puede bastar para alterar una situación aparentemente normal, y entonces la realidad estalla, queda expuesta como una falsificación.
Erlich ha vivido en EE.UU y en Francia. Actualmente trabaja entre Buenos Aires y Montevideo. Recibió becas del FNA (1992) y de Fundación Antorchas (1994-95). Participó en decenas de muestras individuales y colectivas en el país y el extranjero: Sean Kelly Gallery (EE.UU., 2011), Luciana Brito Galería (Brasil, 2009 y 2013), XXI Century Museum of Contemporary Art (Kanazawa, Japón, 2014), Museo Reina Sofía (España, 2008), PS1-MoMA (EE.UU.), 2008), Galería Ruth Benzacar (Argentina, 2000, 2007 y 2012), Fundación Proa (Argentina, 2009 y 2013), Centre Pompidou (Francia, 2011 y 2012), SongEun Art space (Corea, 2012), Izolyatsia (Ucrania, 2012) entre otras. Sus obras están en colecciones privadas y públicas como la Tate Modern (Londres), el Centre Pompidou, el Israel Museum (Jerusalem) y el XXI Century Museum of Contemporary Art (Kanazawa, Japón). Participó de las bienales de Montevideo (Uruguay), Saõ Paulo (Brasil), Shanghai (China), Echigo-Tsumari (Japón), La Habana (Cuba), Estambul (Turquia) y Whitney (EE.UU.), entre otras. Representó a la Argentina en la Bienal de Venecia (2001). Recibió los Premios Joan Mitchell Foundation (2001), UNESCO-Bienal de Estambul (2001) y Leonardo (MNBA, 2000) así como el Premio Konex (2002 y 2012). 


El arte que desafía la gravedad.

En 2004 creó para la Noche en blanco de París su obra Bâtiment (Edificio) en la que consigue alterar la gravedad para que el público pueda trepar, moverse libremente o pasear por la fachada de un edificio. Conseguirlo no fue nada fácil: colocó en el suelo la reproducción de la fachada de un edificio victoriano y con un sistema de andamiajes situó un espejo justo por encima, con una ligera inclinación, de forma que quien estuviera en el suelo sobre la fachada pudiera verse reflejado en el espejo. La ilusión que se crea hace que veamos a la gente colgada o suspendida en el aire, como si se convirtieran en Spiderman. En 2011 volvió a montar su instalación en Le Centquatre, en París, como parte de la exposición In_Perceptions. Este verano ha aplicado la misma idea para montar, por petición del Barbican, su Dalston House en Hackney, Londres.


Si caminas por Hackney, al noreste de Londres, podrás ver cafés, pubs, parques… y un peculiar edificio de estilo victoriano del cual varias personas cuelgan y caminan por sus paredes. Se trata de Dalston House, la ingeniosa obra desafiante de la gravedad del artista argentino Leonardo Erlich.




En sus creaciones lleva al espectador de su obra a cuestionar la percepción de la realidad transformarla mediante efectos de simulación que crean ilusiones ópticas muy llamativas como esta puerta rota.


En 2008 presentó en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía su obra La Torre. En ella vuelve a poner en jaque a la ley de la gravedad con un edificio que aparenta ser un bloque de apartamentos, con sus ventanas y sus pasillos, pero que en realidad es una instalación en la que un calculado sistema de espejos permite que el espectador de la planta baja vea lo que está ocurriendo en la superior y viceversa. El resultado es que dentro del edificio el público muchas veces parece que está flotando. Se crea un complicado juego de espejos y de perspectivas que desorienta a quienes están dentro y fuera del edificio y en el que cada espectador ve y es visto dependiendo de dónde esté situado.




Una de las obras más increíbles de Erlich es Swimming Pool, instalada de forma permanente en el 21st Century Museum or Art en Kanzawa, Japón. Se trata de una piscina aparentemente normal, llena de agua, pero si miramos dentro veremos que en el fondo hay personas completamente vestidas caminando con total normalidad. Efectivamente, el público puede entrar dentro de la piscina bajando por una escalerilla habilitada para tal efecto y pasear por el fondo manteniéndose totalmente seco. Al levantar la vista el efecto de la visión borrosa es completo. El truco, una vez más, no tiene mucho misterio: existe una lámina de vidrio sobre la que circula en agua en la parte superior de la piscina.




También en 2008 para la Segunda Bienal de Singapur montó su instalación Peluquería, en la que la que hay tres espejos que no reflejan a las personas que se ponen frente a ellos. Para conseguirlo Erlich tuvo que montar un salón de peluquería y su copia exacta a la inversa. Ambas salas se comunicaban a través de los espejos, que en realidad eran ventanas. Cada detalle de la primera habitación tiene que ser reproducido a la inversa en la segunda habitación. Los letreros, por supuesto, están invertidos, e incluso el reloj está diseñado a la inversa.


Leandro Erlich produce instalaciones fenomenológicas que juegan con nuestro sentido de la realidad a través de la astucia y la manipulación del espacio físico mediante efectos de simulación. Sus obras apelan a todos nuestros sentidos desafiando las reglas básicas de la percepción.

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