sábado, 2 de mayo de 2015

Los tres chakras inferiores (Muladhara, Svadhisthasana y Manipura)


Los tres chakras inferiores (Muladhara, Svadhisthasana y Manipura) son los que reciben y procesn las energías más cercanas al ego: el concepto del yo y el ser corpóreo. Algunas de las fuerzas que se regulan en los tres primeros chakras son la seguridad material, la capacidad de disfrute y la voluntad. Es cierto que estas energías son las más alejadas de la conciencia pura, porque están más anclados en asuntos materiales y de nuestra vida personal. También es evidente que estas energías en exceso entran en conflicto evidentemente con un desarrollo del ser porque pueden generar apegos, frivolidad, egoísmo, ambición, excesos, decadencia.
Por su intensidad y porque forman parte de nuestro ser más instintivo y primario muchas veces son vistos como negativos, (la moral religiosa en muchos casos los suprime de tajo a través de los votos de pobreza, castidad y obediencia). Pero para el yoga no lo son. Forman parte de nuestro ser y es necesario aceptarlos y honrarlos. Sólo con un desarrollo integral de nuestro ser puede cada uno de los aspectos que nos conforman alcanzar su máxima expresión. También es fundamental para la evolución hacia niveles de conciencia más elevados.

Nuestros tres primeros chakras están sobrevalorados en el mundo actual, que confunde la estabilidad con la posesión, el disfrute con los excesos y la voluntad con la ambición de poder. Por otra parte, se les juzga tremendamente en la esfera ética. Pero ninguno de estos dos extremos resulta ser el indicado cuando de nuestra salud integral y desarrollo interior se trata.
Resulta que necesitamos de estas energías en na forma sana para construir unos fundamentos vitales y para tener una relación trascendente con el mundo incluso desde lo material. Necesitamos, por ejemplo, encontrar nuestro lugar en el mundo y nuestro piso, además de una capacidad de aceptar el cambio y de fluir con la vida, pero también de la capacidad de seguir nuestro propio camino.

Muladhara, nuestro primer chakra, nos da arraigo y estabilidad. Vibra en un color rojo y se relaciona con nuestra capacidad de sentirnos seguros material y emocionalmente, por esto se cree que es el poder tradicional de la tribu en nosotros. Es la raíz que nos aporta supervivencia, la protección, la fortaleza y la conexión esencial con la tierra. Está relacionado con la necesidad de encontrar un lugar espacial y cultural propicio para nuestro desarrollo. También es el chakra que nos da vitalidad y que nos obliga a escuchar y cuidar nuestro cuerpo para asegurar nuestro bienestar. Por sus características, es un chakra masculino.
Svadhisthana es de color naranja y representa la pulsión de la energía creativa. En contraste al chakra anterior, este tiene cualidades femeninas. En este nivel de conciencia no se trata únicamente de sobrevivir, sino de asombrarnos con el mundo y de disfrutar toda su belleza y sus diversas manifestaciones. Nos conecta con la existencia a través de los sentidos y las emociones. Es en este centro energético donde aprendemos a aceptar el cambio y a fluir con la vida. El placer consciente nos conecta con la vida y sus milagros, además de traernos al momento presente y permitirnos una unión con el todo.
Manipura chakra es el tercero de nuestras ruedas de energía y es masculina. Tiene una vibración de color amarillo y es el centro de nuestro poder personal. En este punto es donde se define nuestra personalidad y se construye una forma sana de autoestima, que nos permiten reconocemos como individuos con un camino propio y unos principios de vida. Nos da una capacidad de elegir y de conservar nuestra independencia integral, además de una capacidad de acción para alcanzar nuestros propósitos. Cuando está sano, integra la manifestación de nuestro yo con el mundo de una manera armoniosa.

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