sábado, 28 de mayo de 2016

Templos

Las decenas de templos que se alzan en la jungla de Camboya, algunos de dimensiones imponentes, son el vestigio aún deslumbrante de la época en que allí se encontraba Angkor,
la populosa y próspera capital del Imperio jemer entre los siglos IX y XIII.


Angkor es una región de Camboya que alojó las sucesivas capitales del Imperio
jemer durante su época de esplendor. El denominado Imperio Angkoriano dominó
el sureste asiático, desde el Mar de China hasta el Golfo de Bengala, entre los siglos
IX y XV de nuestra era. Sus monumentos y templos se encuentran cerca de la actual
Ciudad de Siem Riep, Provincia de Siem Riep, Camboya, y fueron declarados Patrimonio
de la Humanidad por la Unesco en el año 1992.

Las decenas de templos que se alzan en la jungla de Camboya, algunos de dimensiones imponentes, son el vestigio aún deslumbrante de la época en que allí se encontraba
Angkor, la populosa y próspera capital del Imperio jemer entre los siglos IX y XIII.

Entre los siglos 9 y 13 , en la actual Camboya surgió uno de los imperios más poderosos
de Asia: el reino jemer. 
Su capital Angkor, donde habitaban decenas de miles de personas 

se levantaba un centenar de inmensos templos. La jungla cubre hoy la gran capital del Imperio jemer y desaparecieron las casas de madera en las que vivieron los 140.000 habitantes que llegó a tener en su momento de mayor esplendor.

Aun se conservan los edificos constuidos de piedra: un centenar de templos con los innumerables bajorrelieves y esculturas que los adornan, y que nos muestran cómo
era la vida en Angkor en el apogeo del Imperio.
En 1860, 
al explorador y naturalista francés Henri Mouhot se le atribuye el merito
de redescubrir
 las ruinas y ofrecer de ellas una descripción entusiasta que despertó
el interés de los arqueólogos.

Desde entonces se ha profundizado en el estudio de la historia del pueblo jemer,
la etnia dominante de Camboya, que construyó en el siglo 12 el Imperio más
poderoso del sureste asiático.

El soberano Jayavarman II sometió diversos territorios camboyanos hasta crear
un gran Imperio jemer. Decidió establecer su corte en la región de Angkor, en el
área del Gran Lago (Tonle Sap, en jemer), rica en arroz y en pesca.

En el cercano monte Kulen se consagró rey en el año 802, junto a una estatua de Shiva;
dio así inicio al rito ‘devaraja’, del «rey-dios», en el que el soberano era visto como una manifestación del dios hindú Shiva y se le representaba con un ‘linga’, un símbolo fálico albergado en el templo del monte Kulen.
Por otro lado, el monte Meru es una montaña mitológica de la tradición hinduista
y budista que está en el centro del universo físico y espiritual; en la tradición budista
tiene planta cuadrada, está rodeado por un océano y lo circundan montañas.

Esta simbología fue determinante en la construcción de los templos jemeres.
La monarquía de Angkor fundada por Jayavarman II vivió su época de máximo esplendor
en el siglo XII. Durante elreinado de Suryavarman II (hacia 1113-1145/1150) se construyó
el imponente templo de Angkor Wat y dentro de su cerco amurallado se instaló la capital. Treinta años más tarde, durante el reinado de Jayavarman VII (1181-1218), se fundó
Angkor Thom, nueva sede de la corte.

Casi ochenta años después, en 1296, llegó a la ciudad un joven funcionario chino llamado Zhou Daguan, que a su regreso a China redactó la única obra contemporánea que ha llegado hasta nuestros días sobre la vida en la corte de Angkor Thom. Su relato nos abre la última puerta al mundo jemer; tras la visita de Zhou Daguan, los testimonios sobre Angkor se hacen cada vez más raros. Dejaron de construirse templos y las inscripciones son cada vez más escasas.
Poco a poco, el antaño vibrante imperio de Angkor fue entrando en declive, ahogado por constantes conflictos de sucesión y por guerras con ‘mandalas’ vecinos. En 1431, el ejército
del ‘mandala’ de Ayutthaya (en la actual Tailandia) saqueó por segunda vez Angkor Thom
y la ciudad fue abandonada para siempre.

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