viernes, 1 de mayo de 2015

Ser Humanos - Naima Penniman

Me pregunto si el sol cuestiona el amanecer
algunas mañanas
no queriendo levantarse
de la cama
desde abajo del horizonte de plumón.

Si el cielo se cansa
de estar en todos lados a la vez
adaptándose a los antojos del clima.

Si las nubes se disgregan
intentando mantenerse unidas,
si negocian con la gravedad
para haraganear un poquito más.

Me pregunto si la lluvia tiene miedo
de caer,
si le cuesta soltarse.

Si los copos de nieve se hartan
de ser perfectos todo el tiempo,
cada uno tratando de ser único.

Me pregunto si las estrellas
se piden un deseo antes de morir,
si tienen que enseñar a sus crías a brillar.

Me pregunto si las sombras añoran
sentir el sol una vez,
si se pierden en el tumulto
sin saber de dónde son.

Me pregunto si el amanecer y el atardecer
se respetan
aunque nunca se hayan conocido.

Si los volcanes se estresan,
si las tormentas se arrepienten,
si el cómpost cree en la vida después de la muerte.

Me pregunto si el aliento alguna vez piensa
en el suicidio.
Me pregunto si el viento sólo quiere quedarse
quieto a veces
y mirar pasar al mundo.

Si el humo nació sabiendo cómo subir.
Si los arcoiris son tímidos antes de salir a escena
en la duda de que sus colores no combinen bien.

Me pregunto si los rayos se ponen una alarma
para saber cuándo caer.
Si los ríos alguna vez se detienen
y piensan en volver.

Si los arroyos conocen al mar equivocado
y sus vidas se descarrilan.
Me pregunto si la nieve quiere ser negra.

Si la tierra se cree demasiado oscura.
Si las mariposas quieren esconder sus manchas.
Si las piedras se avergüenzan de su peso.
Si las montañas no están seguras de su fuerza.

Me pregunto si las olas se desalientan
arrastrándose para subir la arena,
sólo para ser jaladas
de vuelta a donde empezaron.

Me pregunto si el suelo se siente pisado.
Si la arena se siente insignificante.
Si los árboles tienen que cuestionar a sus amantes
para saber donde están parados.

Si las ramas se sienten en la encrucijada
de no saber hacia dónde crecer.
Si las hojas entienden que son reemplazables
y aún bailan cuando sopla el viento.

Me pregunto adónde va la luna
cuando se esconde.
La quiero encontrar allí
y mirar desde lejos
cómo gira el océano,
escucharla moverse dormida.

Que el esfuerzo dé lugar a la existencia.

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