martes, 19 de abril de 2016

Coecos de Xul Solar

Xul decía de sí mismo: «Soy campeón del mundo de un panjuego que todavía nadie conoce: el panajedrez. Soy maestro de una escritura que nadie lee todavía. Soy creador de una nueva técnica musical, de una grafía musical que permitirá que el estudio del piano, por ejemplo, sea posible en la tercera parte del tiempo que hoy lleva estudiarlo. Soy creador de una lengua universal –la panlingua– sobre base numérica y astrológica, que tanto contribuiría a que los pueblos se conociesen mejor unos a otros. Soy creador del neocriollo, lengua que reclama al mundo de Latinoamérica. Soy el director de un teatro que todavía no funciona…»
Borges, tan influenciado por él, decía:[Xul Solar]  Hombre versado en toda las disciplinas, curioso de todos los arcanos, padre de escrituras, de lenguajes, de utopías, de mitologías, huésped de infiernos y de cielos, autor panajedrecista … Xul Solar es uno de los acontecimientos más singulares de nuestra época. Hay mentes que profesan la probidad, otras, la indiscriminada abundancia; la invención caudalosa de Xul Solar no excluye el honesto rigor. Sus pinturas son documentos del mundo ultraterreno, del mundo metafísico en que los dioses toman las formas de la imaginación que los sueña … Xul Solar renueva a modo ambicioso que quiere ser modesto, la mística pintura de los que ven con los ojos físicos en el ámbito sagrado de Blake, de Swedenborg, de yoguis y de bardos.
Xul habíase tomado a pecho la reformulación del universo proponiendo desde la Tierra misma un orden distinto. Entre sus tantas cosas había cambiado el sistema numérico de las matemáticas por uno duodecimal de uso corriente con el cual pintaba en acuarela, decía que el duodecimal es más perfecto, el diez es sólo divisible entre 2, 5 y 10, mientras que su predilecto en 2, 3, 4, 6 y 12.
Xul se ha mantenido como un secreto bien cuidad las más de las veces hermético y rayano en las grutas del misticismo pragmático. Uno podía oír acerca de él quizá, con dificultad y entre esos preclaros ilustrados, llenos de barullo en las mentes por esa vocecita que hablaba de un tal Xul Solar que no sabían de donde venía, pero nunca encontrarse con una obra suya, quizá hasta los ochenta. En su casa de Buenos Aires uno puede abrir su clóset y ver su corbata blanca iridiscente y su cinturón verde para escuchar como si hablara frente a ti en su lengua pancriolla, danzando con su esposa Lita:
“Olas, ólitas, vintos, hálitos, réspiras, kinflores, hondónadas, pirmanchas, kingramas, biovacíos, tunzoes: tu fon.»
El pancriollo fue una lengua inventada por Xul, posibilidad del idioma en sí, la versión mística, mesiánica, genial y poética del portuñol. Lo trataba de hablar con cualquiera; sonaba espontáneo, ó no; era también una pura sensibilidad oral, música construida de la unidad del sur, alcanzada debiera ser por la invención de multivocales vocablos, síntesis pura de las lenguas.

«Tal que me almúo»
Sus ideas influenciaron a Borges, lo cual no es raro, pues ambos se trataron cercanamente desde el año 20 encontrados en la España galante del ultraísmo, no por haberse conocido allá, sino porque las afinidades y el cosmopolitismo de ambos se fundiría más tarde, habiendo tenido similares puntos de exposición.
[Durante los años que pasé en Suiza] estudié el idioma Alemán. . . Leí mucho en Alemán; sobre todo poesía expresionista, porque durante la primera guerra europea el expresionismo alemán fue el más importante de todos los “ismos” de aquella época. . . Fue el movimiento más rico, porque no era solamente técnico; a los expresionistas les interesaba además la fraternidad entre los hombres, la desaparición de las fronteras y la mística… [El expresionismo] Refleja toda una serie de preocupaciones profundas: la magia, los sueños, las religiones y filosofías orientales, la aspiración de una hermandad del mundo. . . decía Borges, mientras en palabras de Gradowczyk: Xul Solar también leía a los poetas expresionistas alemanes durante su estancia en Europa; estaba interesado particularmente por Johannes Beecher y Cristian Morgenstern, y esto se ve reflejado en su producción pictórica de 1914 a 1918. Gradowczyk señala que el expresionismo tuvo para Xul Solar “… una importancia decisiva para su formación mística y estética ya que marca su trayectoria futura.”
Jorge Luis derivó sin mayor duda, parte de sus teorías lingüísticas de Xul y además le dedicó en 1924 El idioma infinito:  Estos apuntes los dedico al gran Xul-Solar, ya que en la ideación de ellos no está limpio de culpa. Aunque el primer texto de Xul, en pancriollo, apareció hasta el 27 en la legendaria revista Martín Fierro, sin embargo más tarde inspiraría a Oliverio Girondo a escribir En la Masmédula, de 1954.
Cuando en 1963 Xul muere, a penas un puñado de textos en pancriollo habían sido publicados. El arma poética se silenció, el idioma desapareció antes siquiera de ser comunicado, una lengua antes olvidada que aprendida. No dudo que en el futuro (¿habrá acaso futuro? O los especialistas desfuturizadores de los que hablaba Macedonio nos lo robarán de una vez) la gente hablará en otras variaciones lingüísticas de las que el pancriollo será casi profético
«Cuando se teocoexaltan se hinchan, xus auras irradian vita–i todo se ferviagranda y san luze. »
Xul nace en la metrópolis del sur el 14 de diciembre de 1887, de padre germanobáltico y madre itálica. En 1916 viaja a Joncón en el Cantón, sin embargo a medio camino, desembarca en Londres, viaja por Europa y vive en diversas ciudades, donde conoce a Picasso, Pettoruti, Aleister Crowley y Modigliani, ahí empieza a pintar ya con su nombre Xul Solar, Luz solar revertida, a contracorriente, tan poderoso como el astro rex.
Regresa a Buenos Aires en 1924, a las antípodas del París de la vanguardia y se une al grupo de Martín Fierro. Crea ahí elPan-Klub en su casa de Palermo/Almagro y con ello funda ese imponente flujo de ideas que cala dentro de Borges, de Macedonio, de Arlt, de Marechal y hasta de Cortázar, tantos otros poetas jóvenes que en los años ochenta fundan la revista Xul como uno de los pocos homenajes venideros.
«Veo hai algunas mui moles pagodas de solo libros, que se incuerpan a xus tantos léctores-que no leen, masbién vitichupan ciencia y sofía.»
En la ciudad, Xul inventa otro idioma, esta vez no solo para Suramérica, sino para que el mundo entero mundo entero hable a través de sus dimensiones y formas. La panlingua fue un sistema para comunicar y relacionar las matemáticas, la música, la astrología y las artes visuales en combinaciones inesperadas con una indecible potencial creativo. Toda la panexperimentación evolucionó de una serie de «juegos».
Juegos que no sólo eran juegos. Sino que movilizaban otras dimensiones: «Nuestro (¿patriotismo?) es encontrar el más alto ideal posible de humanidá —realizarlo y extenderlo al mundo».  Diría, jugando con la invención de otras realidades. »
Juegos que eran, modernizando a Macedonio, el taller de la lengua en su creación, la matriz y el núcleo de todo, nada más complejo que el Panjuego, un tablero de noajedrez, cuyas reglas indeterminadas eran simultáneamente un grupo de notas musicales, un diccionario para la creación de nuevos lenguajes y una manera de preguntar ¿a qué estamos jugando?
El panajedrez es una adaptación al ajedrez convencional del árbol cabalastrológico universal, e integra un sistema cabalístico racional que constituye el diccionario de la panlengua. En este ‘panjuego’ las piezas son consonantes y los casilleros del tablero son las vocales con sus combinaciones. Estos casilleros ­que suman ciento sesenta y nueve, también corresponden a los días, semanas meses y años, mientras que los trebejos representan las constelaciones. Cada una de las piezas mayores representa un planeta dando al tablero sus posiciones en el cielo por lo que se puede seguir por efemérides su situación año por año, en su marcha por la historia real o por otra cualquiera imaginaria. Al ponerse en marcha el juego se producen palabras en panlengua muy diversas, por cientos de miles que van adquiriendo un significado. El panajedrez por sí mismo constituye el diccionario de la lengua y creando una historia. Xul Solar explica que este juego reúne en si varios medios de expresión completos, es decir, lenguajes, en varios campos que se corresponden sobre una misma base, que es el zodiaco, los planetas y la numeración duodecimal. Esto hace que coincidan la fonética de un idioma construido sobre las dos polaridades, la negativa y la positiva y su término medio neutro, con las notas, acordes y timbres de una música libre y con los elementos lineales básicos de una plástica abstracta, que además son escrituras. También coinciden los escaques, como grados del círculo, con el movimiento diurno y anual del cielo, el tiempo histórico y su drama humano expresado en los astros.
Según el autor de este “complejo ajedrez duodecimal” ­como lo llamara Borges, el juego podía ser utilizado para crear poemas, desarrollar ideas, escribir música, etc., y se podía jugar como matemático, como pintor, como escritor, como filósofo, creándose en la marcha del juego un mundo utópico de carácter laberíntico

Xul creo además un tipo Nuevo de piano, con tres hileras de teclas coloridas para tocar una escala de su invención, y acompañar con música sus pinturas, actuándolas como si fueran dotadas de un libreto.  En Coral Bach, una acuarela de 1950, las notas aparecen como seres con orejas enormes que se mueven a lo largo de las estructuras del órgano. Sus pinturas eran literatura también, pistas de aterrizaje, anclas visionarias, escaleras para escalar, interconexiones divinas, todos gestos de las formas alternas que juegan unas con otras.
Puede que Xul fuera el Solitario solista soñador de coecos. Cada una de sus obras se convierte en una holografía, donde el pedazo contiene al  todo, donde cada fragmento da pista a un universo mucho más grande. En el introverso todas las artes comunican las variaciones de una única multiforme grafía y configuran la panbeldoica o doctrina estética total. Su posible lectura proviene de matemáticas astrológicas duodecimales en donde cada categoría artística o fenómeno de creación cuenta con un número y un signo, como los fragmentos de música conceptual  en donde las ideas son notas de una sinfonía universal.
Ese es el Nuevo coeco, estética nueva de las artes y el comportamiento en fusion mutua e interpenetración. Formas diferentes del habla y la teoría de la inseguridad que causan los nuevos modos de interpretación.  Como si Xul se hubiera transportado a una nueva era más libre y evolucionada, sin fronteras ni fundamentalismo, donde todos se comunicaran con lógica y poética en  la panlengua de raíces latinas y sufijos de todos los idiomas, dependiendo siempre de nuestras nuevas necesidades.
Ildefonso de Haro y Tamariz
Fuente: http://entreletras.mx/coecos-de-xul-solar/

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