¿Cuándo fue la última vez que te permitiste sentir sin esconderlo?
Vivimos intentando aparentar que todo está bien, cuando en realidad tenemos miedo, tristeza o ganas de pedir ayuda. Hemos aprendido a contener lo que sentimos por miedo al qué dirán. Quizás por eso ser auténticos se ha vuelto tan difícil: porque mostrarnos tal como somos requiere valentía.