lunes, 26 de octubre de 2026

Aquí está la moneda de hierro. Interroguemos
las dos contrarias caras que serán la respuesta
de la terca demanda que nadie no se ha hecho:
¿Por qué precisa un hombre que una mujer lo quiera?

Miremos. En el orbe superior se entretejan
el firmamento cuádruple que sostiene el diluvio
y las inalterables estrellas planetarias.
Adán, el joven padre, y el joven Paraíso.

La tarde y la mañana. Dios en cada criatura.
En ese laberinto puro está tu reflejo.
Arrojemos de nuevo la moneda de hierro
que es también un espejo magnífico. Su reverso es nadie y nada y sombra y ceguera. Eso eres.
De hierro las dos caras labran un solo eco.
Tus manos y tu lengua son testigos infieles.
Dios es el inasible centro de la sortija.
No exalta ni condena. Obra mejor: olvida.
Maculado de infamia ¿por qué no han de quererte?
En la sombra del otro buscamos nuestra sombra;
en el cristal del otro, nuestro cristal recíproco.

La moneda de hierro,
Jorge Luis Borges,
La moneda de hierro (1976)
No quiero ser quien soy. La avara suerte
me ha deparado el siglo diecisiete,
el polvo y la rutina de Castilla,
las cosas repetidas, la mañana
que, prometiendo el hoy, nos da la víspera,
la plática del cura y del barbero,
la soledad que va dejando el tiempo
y una vaga sobrina analfabeta.
Soy hombre entrado en años. Una página
casual me reveló no usadas voces
que me buscaban, Amadís y Urganda.
Vendí mis tierras y compré los libros
que historian cabalmente las empresas:
el Grial, que recogió la sangre humana
que el Hijo derramó para salvarnos,
el ídolo de oro de Mahoma,
los hierros, las almenas, las banderas
y las operaciones de la magia.
Cristianos caballeros recorrían
los reinos de la tierra, vindicando
el honor ultrajado o imponiendo
justicia con los filos de la espada.
Quiera Dios que un enviado restituya
a nuestro tiempo ese ejercicio noble.
Mis sueños lo divisan. Lo he sentido
a veces en mi triste carne célibe.
No sé aún su nombre. Yo, Quijano,
seré ese paladín. Seré mi sueño.
En esta vieja casa hay una adarga
antigua y una hoja de Toledo
y una lanza y los libros verdaderos
que a mi brazo prometen la victoria.
¿A mi brazo? Mi cara (que no he visto)
no proyecta una cara en el espejo.
Ni siquiera soy polvo. Soy un sueño
que entreteje en el sueño y la vigilia
mi hermano y padre, el capitán Cervantes,
que militó en los mares de Lepanto
y supo unos latines y algo de árabe…
Para que yo pueda soñar al otro
cuya verde memoria será parte
de los días del hombre, te suplico:
Mi Dios, mi soñador, sigue soñándome.

Ni siquiera soy polvo,
Jorge Luis  Borges,
La moneda de hierro (1976)
“Cada noche cruzaba el mar por ella… hasta que una noche las aguas se lo llevaron.”

HERO Y LEANDRO:

En la antigua Grecia vivían dos jóvenes separados por las aguas.

Hero era una joven sacerdotisa de Afrodita que habitaba en una torre junto al estrecho de los Dardanelos.

Al otro lado del agua vivía Leandro.

Un día se conocieron.

Y bastó aquel encuentro para que comenzara una historia de amor que desafiaría incluso al mar.

Pero había un problema.

Hero vivía en una torre al otro lado del estrecho, y los dos no podían encontrarse libremente.

Entonces Leandro tomó una decisión.

Cada noche, cuando caía la oscuridad, cruzaría el estrecho a nado para encontrarse con ella.

Hero encendía una lámpara en lo alto de la torre para guiarlo.

Aquella pequeña luz se convirtió en el símbolo de su amor.

Cuando todos dormían, Leandro entraba en las aguas oscuras.

Nadaba guiándose por aquella luz distante.

Y después de atravesar el mar, llegaba hasta Hero.

Pasaban juntos unas horas.

Luego, antes del amanecer, Leandro regresaba nadando.

Y así ocurrió noche tras noche.

El peligro no consiguió detenerlo.

Ni la distancia.

Ni las aguas.

Ni el miedo.

Pero una noche llegó una tormenta.

El viento comenzó a golpear el mar y las olas crecieron con violencia.

Hero encendió su lámpara como siempre.

Leandro entró en el agua.

Pero aquella vez el mar era diferente.

Las olas lo golpearon.

La oscuridad cubrió las aguas.

Y mientras intentaba alcanzar la luz de la torre, la tormenta apagó la lámpara de Hero.

Sin aquella pequeña luz que lo guiaba, Leandro quedó perdido en medio del estrecho.

Hero esperó.

Esperó hasta que llegó el amanecer.

Pero Leandro nunca apareció.

Cuando las aguas finalmente devolvieron su cuerpo, Hero comprendió que el hombre que había cruzado el mar tantas veces por ella no regresaría aquella noche.

Desesperada por la pérdida, Hero no quiso continuar viviendo sin él.

Y así terminó una historia en la que dos amantes habían conseguido vencer la distancia...

pero no pudieron vencer al mar.

Literatura

Tal vez. Pero por lo menos durante un instante de tregua ya no tuvo más miedo. Sólo que sintió aquella soledad inesperada. La soledad de una persona que en vez de ser creada crea. Allí en pie en la oscuridad, sucumbiendo. La soledad del hombre completo. La soledad de la gran posibilidad de elección. La soledad de tener que fabricar sus propios instrumentos. La soledad de haber ya escogido. Y de haber escogido lo irreparable...

La manzana en la oscuridad,
Clarice Lispector 
"Tal vez sea la propia simplicidad del asunto lo que nos conduce al error".
Edgar Allan Poe
📷Eugenio Recuenco

Bañado La Estrella, Formosa

Bañado La Estrella, ubicado en la provincia de Formosa, Argentina. 
  • El Bañado La Estrella: Es el segundo humedal más grande de Argentina y se encuentra en la ecorregión del Chaco Seco. Es famoso por sus paisajes con palmeras (caranday) inmersas en el agua y su gran biodiversidad. 
  • El Jabirú: Es la cigüeña más alta de América, llegando a medir entre 1,20 y 1,50 metros de altura. Se reconocen fácilmente por su plumaje blanco, sus patas largas, su pico grande y ligeramente curvado, y la característico color rojo y negro de su cuello. 
Toda la Naturaleza es un anhelo de servir.
Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú:
donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú; donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú.
Sé el que apartó la piedra del camino, 
el odio de los corazones y las dificultades del problema.

Hay la alegría de ser sano y la de ser justo;
pero hay la hermosa, la inmensa alegría de servir.
Qué triste sería el mundo si todo en él estuviera hecho, si no hubiera en él un rosal que plantar, una empresa que emprender.

No caigas en el error de creer que sólo se hace mérito con los grandes trabajos, hay pequeños servicios: 
regar un jardín, ordenar unos libros, peinar a una niña.
El servir no sólo es tarea de seres inferiores.
Dios, que da el fruto y la luz, sirve.
Pudiera llamársele así: El que sirve.
Y tiene sus ojos en nuestras manos y nos pregunta cada día:
¿Serviste hoy? A quién? Al árbol, a tu amigo, a tu madre? 

Servir, ¡Oh Dios...! 
Tú que estás en este sol cálido, en el fruto.
Tú que unes cosas y hombres, que me has puesto un corazón pronto al sentimiento, oye mi voz:
¡Que no haya guerra, llantos, temores!
Aleja el mal del alma de los hombres.

Quiero servir con mi ruego a todos los que luchan y a todos los que esperan.
¡Si mi cuerpo no está presente, mi alma está con ellos!
Te ofrezco mis ojos húmedos mirando el cielo...
Mi boca fresca repitiendo este ruego...
¡que es mi modo humilde y sincero de servir hoy y siempre...! 

Gabriela Mistral
"Cuando todo parece terminado, surgen nuevas fuerzas, esto significa que vives".

"La Metamorfosis", 
Franz Kafka
📷André Kertész

domingo, 25 de octubre de 2026

Cerro Huancar, Jujuy

El Cerro Huancar es un majestuoso e imponente cerro de dunas de arena amarilla ubicado en las afueras de Abra Pampa, en la provincia de Jujuy, Argentina. Situado a más de 3,400 metros sobre el nivel del mar, es uno de los mayores atractivos turísticos de la Puna jujeña y un destino reconocido internacionalmente. 

Leyendas locales
El Huancar está rodeado de mística. Conocido también como "las arenas cantarinas", la mitología popular cuenta que en su interior habita el diablo y que allí se reúnen las brujas por las noches a realizar grandes festejos con música de caja y cantos tradicionales. 

Cómo llegar
El cerro se ubica a unos 6 o 7 kilómetros al sur de Abra Pampa. Saliendo del pueblo por la Ruta Nacional 9, se encuentra el desvío señalizado y se puede llegar fácilmente en auto hasta la base. Desde San Salvador de Jujuy, el trayecto total es de aproximadamente 210 a 230 km en dirección norte.  

Colón, Entre Ríos

Colón, Entre Ríos

sábado, 24 de octubre de 2026

¿Me extravié en la fiebre?
¿Detrás de las sonrisas?
¿Entre los alfileres?
¿En la duda?
¿En el rezo?
¿En medio de la herrumbre?
¿Asomado a la angustia,
al engaño,
a lo verde?…
No estaba junto al llanto,
junto a lo despiadado,
por encima del asco,
adherido a la ausencia,
mezclado a la ceniza,
al horror,
al delirio.
No estaba con mi sombra,
no estaba con mis gestos,
más allá de las normas,
más allá del misterio,
en el fondo del sueño,
del eco,
del olvido.
No estaba.
¡Estoy seguro!
No estaba.

Oliverio Girondo
El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha