lunes, 21 de septiembre de 2026

🚨 JUNG EXPLICÓ POR QUÉ TE QUEDAS CALLADO CUANDO ALGUIEN DICE ALGO CON LO QUE NO ESTÁS DE ACUERDO 🚨

Muchas personas lo notan después, en el coche:

👉 "Dijo una barbaridad y yo asentí con la cabeza."
👉 "Me pasé toda la noche con la respuesta atorada."
👉 "Después me dio coraje conmigo, no con él."

Y les dicen:

👉 "No valía la pena discutir."
👉 "Mejor así, evitas problemas."
👉 "Tienes que aprender a defender lo tuyo."

Pero Jung explicó qué se paga por ese silencio.

Callar evita un conflicto afuera.

Y abre uno adentro, que dura mucho más y no tiene con quién resolverse.

Jung describió la persona como la máscara que construimos para encajar con lo que el entorno espera, y advirtió sobre el costo de identificarse demasiado con ella. Quedarse callado es la máscara funcionando: se conserva la armonía, nadie se incomoda, la reunión termina bien. Pero lo que no salió no desaparece; queda dando vueltas y se convierte en enojo dirigido hacia uno mismo. Por eso el coraje de después casi nunca es con quien habló, es contigo por no haber hablado.

La idea incómoda es esta:

👉 El silencio no siempre es prudencia. A veces solo se llama así para no llamarlo miedo.
👉 Y cada vez que callas, la próxima cuesta un poco más: el grupo ya te ubicó como alguien que no objeta.
👉 Con los años uno termina rodeado de gente que no sabe lo que uno piensa de nada importante.

Pero aquí está lo importante:

No hace falta convertir cada comentario en un debate, y elegir las batallas sí es legítimo. Lo que vale la pena distinguir es cuándo callas porque no vale la pena y cuándo callas porque no te atreves, que se sienten igual en el momento y son muy distintas. La pista está en lo que pasa después: si te quedaste tranquilo, fue lo primero. Si vas armando la respuesta en el coche, fue lo segundo. Y esa segunda es la que conviene mirar, no el comentario del otro.

📚 Jung, C. G. (1990). Dos escritos sobre psicología analítica. En Obra completa (Vol. 7). Trotta. (Trabajo original de 1928)
Mirífico.
Todavía existen cosas capaces de devolvernos la capacidad de maravillarnos.
Hay momentos en los que alejarse no significa dejar de querer, sino necesitar espacio para volver a encontrarse.

Eremición describe ese retiro gradual de la vida de otros, no desde el rechazo, sino desde la necesidad de silencio, distancia y transformación personal.

A veces, apartarse también es una forma de cuidarse.

Trevelin, Chubut

Trevelin, Chubut
Feliz primavera!

domingo, 20 de septiembre de 2026

Saldungaray, Buenos Aires

Cementerio de Salungaray (obra de arquitecto Salamone), Bueno Aires
¿Con qué palabra acaba el «Quijote»?

«Vale» es la última palabra de las aventuras del hidalgo más famoso de la literatura. Un «vale» que en latín, y aún en tiempos de Cervantes, se empleaba como fórmula de despedida con el significado de ‘consérvate sano’.

Se trata de la segunda persona del singular del imperativo de «valēre» ‘estar sano’. Usado en las despedidas, por tanto, era una forma de decirle al otro algo así como «Adiós, que estés bien».
"Me quedaban las noches. Me concedía, cada noche, unos minutos de música para mí solo. Es cierto que el placer solitario es un placer estéril, pero ningún placer es estéril cuando nos reconcilia con la vida. La música me transporta a un mundo en donde el dolor sigue existiendo, pero se ensancha, se serena, se hace a la vez más quieto y más profundo, como un torrente que se transforma en lago".

Marguerite Yourcenar, 
Alexis o el tratado del inútil combate