No tan distintos...
lunes, 28 de septiembre de 2026
Dicen que va a haber tormenta a las seis
que lloverán palabras, frases, libros
enteros —un peligro—, dicen que la tormenta
viene de lejos: años, quizá décadas
o siglos —nadie sabe—, dicen que las palabras
se irán acumulando hasta arrastrarlo
todo, todo el pasado y el presente
y también el futuro.
Un terrible aguacero de libros no leídos,
la historia no narrada del corazón humano
nos va a empapar, Belén,
y tú no vas a estar para cuidarnos,
para decirnos calma, no es más que una tormenta
de libros, de recuerdos, de palabras
que a veces, no, no bastan
pero eso ya no puede darnos miedo.
Si estuvieras aquí,
quizá nos abroncases por miedicas:
en el Retiro están los agapantos
ya casi florecidos, en las mesas
de novedades cantan
las sirenas de miles de odiseas,
y el mundo está repleto de rincones
y de relatos nuevos, cada día.
Dicen que habrá tormenta. ¡Yo no sé!
Por si acaso, no traigo más que un libro
con el que guarecerme,
por si el agua diluye este dolor,
por si lo que diluvia es la alegría.
Ben Clark
Cuando pronuncio la palabra Futuro…
Wislawa Szymborska
Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.
Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.
Las tres palabras más extrañas,
1996: primera publicación del poema, en el volumen Widok z ziarnkiem piasku (Vista con un grano de arena).
2002: nueva publicación, en el poemario Chwila (Instante).
Szymborska convierte tres palabras aparentemente abstractas —Futuro, Silencio y Nada— en pequeñas paradojas sobre el lenguaje. Al pronunciarlas, el acto mismo de nombrarlas modifica aquello que designan: el futuro comienza a convertirse en pasado, el silencio deja de existir y la nada adquiere una forma concreta en la palabra que la nombra.
Wisława Szymborska (1923–2012) fue una poeta, ensayista y traductora polaca. Su poesía se caracteriza por abordar grandes cuestiones filosóficas desde situaciones aparentemente cotidianas, con ironía, precisión y una particular atención al lenguaje. En 1996 recibió el Premio Nobel de Literatura.
domingo, 27 de septiembre de 2026
En costa lejana
y en mar de Pasión,
dijimos adioses
sin decir adiós.
Y no fue verdad
la alucinación.
Ni tú la creíste
ni la creo yo,
«y es cierto y no es cierto»
como en la canción.
Que yendo hacia el Sur
diciendo iba yo:
«Vamos hacia el mar
que devora al Sol».
Y yendo hacia el Norte
decía tu voz:
«Vamos a ver juntos
donde se hace el Sol».
Ni por juego digas
o exageración
que nos separaron
tierra y mar, que son
ella, sueño y el
alucinación.
No te digas solo
ni pida tu voz
albergue para uno
al albergador.
Echarás la sombra
que siempre se echó,
morderás la duna
con paso de dos…
Para que ninguno,
ni hombre ni dios,
nos llame partidos
como luna y sol;
para que ni roca
ni viento errador,
ni río con vado
ni árbol sombreador,
aprendan y digan
mentira o error
del Sur y del Norte,
del uno y del dos!
Adiós,
Gabriela Mistral.
Puerto Viejo, Los Barcos, Catamarca
Puerto Viejo, Los Barcos, Catamarca
Su nombre se debe a que éstas formaciones rocosas parece barcos encallados en medio de un paisaje árido.
Se ubican a pocos kilómetros de Puerta del Corral Quemado, en Belén, sobre la ruta 43.
viernes, 25 de septiembre de 2026
Ese instante que no se olvida…
Alejandra Pizarnik
Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.
Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.
Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos.
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