sábado, 31 de octubre de 2026

"Cuando miro hacia atrás en mi pasado y pienso en cuánto tiempo desperdicié en nada, cuánto tiempo se ha perdido en futilidades, errores, pereza, incapacidad de vivir; cuánto poco lo aprecié, cuántas veces pequé contra mi corazón y mi alma, entonces mi corazón sangra. La vida es un regalo, la vida es felicidad, cada minuto puede ser una eternidad de felicidad."

-Fiódor Dostoyevski

El agua corría sin saber adónde ni para qué. De la misma manera había corrido también en mayo; en aquel entonces pasó del riachuelo a un río grande, del río al mar; luego se evaporó, se convirtió en lluvia y quizás era esta misma agua que corría ante la vista de Riabóvich. ¿Por qué? ¿Para qué? Y todo el mundo, toda la vida, se le aparecieron como una broma incomprensible e inútil. Habiendo apartado la vista del agua y mirando al cielo, recordó de nuevo cómo el destino, en la persona de una mujer desconocida, lo había acariciado sin querer, recordó los sueños y las imágenes del verano, y su vida le pareció sumamente pobre, miserable e incolora...

El beso / Anton Chéjov

«El beso» (Поцелуй), escrito por Antón Chéjov en 1887
«Nunca ha habido otro comienzo que éste de ahora, ni más juventud que ésta, ni más vejez que ésta; y nunca habrá más perfección que la que tenemos ni más cielo ni más infierno que éste de ahora.»
Walt Whitman
"Puedes ir de acá para allá, pero mientras tú no estés bien, nada de lo que te rodea lo estará".
Remedios Varo
🎨Remedios Varo
"... Suelen decir frases del tipo: “Yo parezco tonto de tan franco y sincero como soy”, o “Soy muy sensible y me manejo muy mal en este mundo”, o “Yo le leo el pensamiento a la gente”. Pero he visto innumerables veces cómo personas “sensibles” herían sin más los sentimientos ajenos. He visto a personas “francas y sinceras” esgrimir sin darse cuenta las excusas que más les convenían. He visto cómo personas que “le leían el pensamiento a la gente” eran engañadas por los halagos más burdos. Todo ello me lleva a pensar: “¿Qué sabemos, en realidad, de nosotros mismos?”.

Sputnik, mi amor,
Haruki Murakam
"Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio
de la presencia.
Te he sobrevivido suficiente
como para recordar desde lejos".

Wislawa Szymborska,
Despedida de un paisaje

jueves, 29 de octubre de 2026

Eris, la diosa de la discordia, no fue invitada a la boda de Peleo y Tetis. Ofendida por aquella humillación, decidió hacer algo que cambiaría el destino de muchos.

Durante la celebración, lanzó una manzana dorada con una inscripción: «Para la más bella».

Tres diosas reclamaron el premio: Hera, Atenea y Afrodita. Ninguna estaba dispuesta a aceptar que otra fuera más hermosa que ella.

Zeus, para evitar tomar partido, dejó la decisión en manos de Paris, un príncipe troyano.

Hera le ofreció poder. Atenea, sabiduría y gloria en la guerra. Afrodita, el amor de la mujer más hermosa del mundo: Helena, esposa del rey Menelao.

Paris eligió a Afrodita.

Pero aquella decisión tendría consecuencias devastadoras. Helena terminó en Troya y los griegos emprendieron una expedición contra la ciudad, dando origen a la legendaria guerra de Troya.

Así, una manzana dorada se convirtió en el símbolo de cómo el orgullo, la rivalidad y las decisiones impulsivas pueden desencadenar conflictos enormes.

Quebrada de la Troya, La Rioja

La Quebrada de la Troya es un imponente accidente geográfico y paso obligado en la provincia de La Rioja, Argentina, ubicado sobre la Ruta Nacional 76 cerca de la localidad de Vinchina y camino a Laguna Brava. 
Características principales
  • Ubicación: Departamento Vinchina, en el noroeste riojano.
  • Longitud y forma: Tiene entre 5 y 10 kilómetros de recorrido labrados por el río Vinchina (también llamado río Bermejo).
  • Origen geológico: Susparedes de roca sedimentaria se formaron hace millones de años (entre 20 y 3 millones de años) debido  
  • al choque de las placas de Nazca y Sudamericana y la erosión del agua y el viento Zonda.
  • Altura: Presenta paredes y cañones de hasta 150 metros de profundidad. 
  • Atractivos turísticos
    • La Pirámide: Una geoforma angular muy famosa y fotografiada de la zona.
    • La Herradura: Un meandro perfecto esculpido por el agua a lo largo del tiempo.
    • El Bosque Petrificado: Un sector con restos de madera y troncos petrificados (se recomienda visitar 
    • con guías locales).
    • Estratos coloridos: Capas geológicas expuestas que muestran distintos tonos y rastros de fósiles. 
    • Consejos para la visita
      • Camino: Es un tramo de cornisa con sectores de un solo carril y precipicios, por lo que requiere conducción con mucha precaución.
      • Guías: Se aconseja realizar el recorrido o las caminatas (como el bosque petrificado) acompañado por guías o agencias de viajes habilitadas de la zona, las cuales se pueden consultar a través del portal de Turismo La Rioja.

Villa Llanquín, Río Negro

Villa Llanquín, Río Negro

Cascada La Salamanca, Córdoba

Cascada La Salamanca, Córdoba

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lunes, 26 de octubre de 2026

Aquí está la moneda de hierro. Interroguemos
las dos contrarias caras que serán la respuesta
de la terca demanda que nadie no se ha hecho:
¿Por qué precisa un hombre que una mujer lo quiera?

Miremos. En el orbe superior se entretejan
el firmamento cuádruple que sostiene el diluvio
y las inalterables estrellas planetarias.
Adán, el joven padre, y el joven Paraíso.

La tarde y la mañana. Dios en cada criatura.
En ese laberinto puro está tu reflejo.
Arrojemos de nuevo la moneda de hierro
que es también un espejo magnífico. Su reverso es nadie y nada y sombra y ceguera. Eso eres.
De hierro las dos caras labran un solo eco.
Tus manos y tu lengua son testigos infieles.
Dios es el inasible centro de la sortija.
No exalta ni condena. Obra mejor: olvida.
Maculado de infamia ¿por qué no han de quererte?
En la sombra del otro buscamos nuestra sombra;
en el cristal del otro, nuestro cristal recíproco.

La moneda de hierro,
Jorge Luis Borges,
La moneda de hierro (1976)
No quiero ser quien soy. La avara suerte
me ha deparado el siglo diecisiete,
el polvo y la rutina de Castilla,
las cosas repetidas, la mañana
que, prometiendo el hoy, nos da la víspera,
la plática del cura y del barbero,
la soledad que va dejando el tiempo
y una vaga sobrina analfabeta.
Soy hombre entrado en años. Una página
casual me reveló no usadas voces
que me buscaban, Amadís y Urganda.
Vendí mis tierras y compré los libros
que historian cabalmente las empresas:
el Grial, que recogió la sangre humana
que el Hijo derramó para salvarnos,
el ídolo de oro de Mahoma,
los hierros, las almenas, las banderas
y las operaciones de la magia.
Cristianos caballeros recorrían
los reinos de la tierra, vindicando
el honor ultrajado o imponiendo
justicia con los filos de la espada.
Quiera Dios que un enviado restituya
a nuestro tiempo ese ejercicio noble.
Mis sueños lo divisan. Lo he sentido
a veces en mi triste carne célibe.
No sé aún su nombre. Yo, Quijano,
seré ese paladín. Seré mi sueño.
En esta vieja casa hay una adarga
antigua y una hoja de Toledo
y una lanza y los libros verdaderos
que a mi brazo prometen la victoria.
¿A mi brazo? Mi cara (que no he visto)
no proyecta una cara en el espejo.
Ni siquiera soy polvo. Soy un sueño
que entreteje en el sueño y la vigilia
mi hermano y padre, el capitán Cervantes,
que militó en los mares de Lepanto
y supo unos latines y algo de árabe…
Para que yo pueda soñar al otro
cuya verde memoria será parte
de los días del hombre, te suplico:
Mi Dios, mi soñador, sigue soñándome.

Ni siquiera soy polvo,
Jorge Luis  Borges,
La moneda de hierro (1976)
“Cada noche cruzaba el mar por ella… hasta que una noche las aguas se lo llevaron.”

HERO Y LEANDRO:

En la antigua Grecia vivían dos jóvenes separados por las aguas.

Hero era una joven sacerdotisa de Afrodita que habitaba en una torre junto al estrecho de los Dardanelos.

Al otro lado del agua vivía Leandro.

Un día se conocieron.

Y bastó aquel encuentro para que comenzara una historia de amor que desafiaría incluso al mar.

Pero había un problema.

Hero vivía en una torre al otro lado del estrecho, y los dos no podían encontrarse libremente.

Entonces Leandro tomó una decisión.

Cada noche, cuando caía la oscuridad, cruzaría el estrecho a nado para encontrarse con ella.

Hero encendía una lámpara en lo alto de la torre para guiarlo.

Aquella pequeña luz se convirtió en el símbolo de su amor.

Cuando todos dormían, Leandro entraba en las aguas oscuras.

Nadaba guiándose por aquella luz distante.

Y después de atravesar el mar, llegaba hasta Hero.

Pasaban juntos unas horas.

Luego, antes del amanecer, Leandro regresaba nadando.

Y así ocurrió noche tras noche.

El peligro no consiguió detenerlo.

Ni la distancia.

Ni las aguas.

Ni el miedo.

Pero una noche llegó una tormenta.

El viento comenzó a golpear el mar y las olas crecieron con violencia.

Hero encendió su lámpara como siempre.

Leandro entró en el agua.

Pero aquella vez el mar era diferente.

Las olas lo golpearon.

La oscuridad cubrió las aguas.

Y mientras intentaba alcanzar la luz de la torre, la tormenta apagó la lámpara de Hero.

Sin aquella pequeña luz que lo guiaba, Leandro quedó perdido en medio del estrecho.

Hero esperó.

Esperó hasta que llegó el amanecer.

Pero Leandro nunca apareció.

Cuando las aguas finalmente devolvieron su cuerpo, Hero comprendió que el hombre que había cruzado el mar tantas veces por ella no regresaría aquella noche.

Desesperada por la pérdida, Hero no quiso continuar viviendo sin él.

Y así terminó una historia en la que dos amantes habían conseguido vencer la distancia...

pero no pudieron vencer al mar.