domingo, 30 de agosto de 2026

Hay almas que tienen
azules luceros,
mañanas marchitas
entre hojas del tiempo,
y castos rincones
que guardan un viejo
rumor de nostalgias
y sueños.
Hay almas a las que uno tiene 
ganas de asomarse, 
como a una ventana 
llena de sol.

Federico García Lorca
"Nosotros opinamos con nuestros intelectos, pero vivimos con nuestros corazones".
Naguib Mahfouz

Tornquist, Buenos Aires

Tornquist, Buenos Aires 
"Jamás podemos perder aquello que alguna vez hemos disfrutado: un atardecer, una montaña bañada por la luz de la luna, el océano en calma o en plena tormenta.
Los contemplamos, amamos su belleza y guardamos esa imagen en nuestro corazón.”

Helen Keller
"Este jardín nos cede su delicia,
nos cede el árbol de manzanas lleno.
fuente de dioses a la sed propicia,
pan del instinto, para el hambre, bueno.

Mas blanco mármol sin igual pudicia
fija en nosotros su mirar sereno:
muslo desnudo, vigoroso el seno,
puro, como la luz que lo acaricia.
Se hacen tus ojos demasiado azules,
cubren tus manos impalpables tules
y algo divino te levanta en vuelo.

No cortemos la fruta deleitosa
y mira el alma en una nube rosa,
cómo es de azul la beatitud del cielo."

Noche divina,
Alfonsina Storni 

Arte: Ferdinando Andreini - La bañista

La reflexión de Cervantes en Don Quijote (1605) sobre el amor: «Nunca fue desdichado amor que fue conocido»

El Quijote está repleto de refranes pero la sabiduría popular no es lo único que incluyó Miguel de Cervantes en su obra magna y que merece la pena conservar. Por ejemplo, también añadió grandes reflexiones sobre el amor y la vida.

Una buena muestra de ello es la frase «Nunca fue desdichado amor que fue conocido». Y es que Cervantes no ve el amor como un impulso secreto, sino como algo que cambia cuando lo compartimos.

La cita aparece en la primera parte de Don Quijote de la Mancha, en el capítulo XI, titulado «De lo que le sucedió a don Quijote con unos cabreros». Concretamente, forma parte del canto del cabrero Antonio dirigido a Olalla.

La frase de Cervantes para que se comparta el amor que incluyó en Don Quijote
La frase «Nunca fue desdichado amor que fue conocido» es de Miguel de Cervantes, pero a diferencia de otros refranes que puso en boca de Sancho o del hidalgo, este tiene otro protagonista.

Y es que esta cita célebre está dentro de un romance cantado por Antonio, un joven cabrero que entretiene a don Quijote, Sancho y los demás pastores. La escena ocurre justo después de la famosa arenga de don Quijote sobre la Edad de Oro.

Tras la cena con los cabreros, uno de ellos anuncia que un compañero sabe leer, escribir y tocar el rabel. Ese compañero es Antonio, que empieza a cantar sus amores por Olalla.

Antonio dice que sabe que Olalla le adora, aunque ella no se lo haya dicho ni siquiera con los ojos. Después añade: «Nunca fue desdichado amor que fue conocido».

El verdadero tono de la frase de Cervantes sobre el amor
Es decir, es una frase dentro de una canción amorosa, rústica y galante, donde el enamorado interpreta señales, silencios y desvíos de la mujer a la que pretende.

De hecho, una de las cosas más bonitas de la frase es que no sólo es sabiduría popular, sino que muestra un tono esperanzado e ingenuo respecto a alguien que quizás solo le da distancia.

Qué significa la frase de Cervantes «Nunca fue desdichado amor que fue conocido»
Hay que entender que Cervantes pone la frase «nunca fue desdichado amor que fue conocido» en boca de un pastor que no es del todo correspondido, al menos al principio.

Eso entronca con la idea de que un amor que es reconocido, sabido o advertido por la otra persona tiene más opciones de llegar a buen término. Eso sí, no significa que siempre tenga que ser correspondido.

Lo que ejemplifica Cervantes con cierta ironía es que el enamorado encuentra consuelo en que su sentimiento no permanezca invisible. En el canto de Antonio, conocer el amor equivale a abrir una posibilidad.

Si Olalla sabe que él la quiere, entonces el amor ya ha salido del encierro interior. Ha dejado de ser una pena muda. Eso choca con una realidad que persigue a las personas que no se atreven a lanzarse.

Y es que muchas desgracias amorosas nacen del secreto, de la imposibilidad de decir, de la duda permanente. Cuando el amor se conoce, al menos entra en el terreno de la respuesta.
                         ⚔️
"Con libertad, libros, flores y la luna, ¿Quién no puede ser feliz" 

Oscar Wilde
"Las flores son una orgullosa afirmación de que un rayo de belleza supera a todas las utilidades del mundo".

Ralph Waldo Emerson
"Las flores son los hermosos jeroglíficos de la naturaleza con las que nos indica cuánto nos ama".
Johann Wolfgang von Goethe
"Las violetas en las montañas han roto las rocas".
Tennessee Williams
Título: Violets, Sweet Violets
Artista: John William Godward
Año: 1906
Ubicación: Colección Privada
Estilo: Neoclasicismo / Pintura Académica Victoriana
Período: Arte Victoriano tardío

Descripción de la obra:

Esta pintura representa a una joven mujer en traje clásico, reclinada sobre un diván cubierto con telas decoradas. La figura sostiene delicadamente un ramo de violetas, contemplándolo con expresión serena. La composición muestra el característico estilo de Godward: figuras femeninas idealizadas en ambientes clásicos, con una meticulosa atención al detalle en la representación de texturas (mármol, telas y piel) y una paleta de colores suaves y armoniosos.

Sobre el artista:

John William Godward (1861-1922) fue un pintor inglés neoclásico de la época victoriana, considerado discípulo de Sir Lawrence Alma-Tadema. Se especializó en representaciones de mujeres en ambientes clásicos grecorromanos, con extraordinaria maestría técnica en el tratamiento de texturas y materiales.

sábado, 29 de agosto de 2026

"Amas a aquellas personas con las que consigues dar libertad a las partes de ti misma con las que te sientes en casa y cómoda, independientemente de si dichas partes están podridas o sanas, raídas o impolutas".
"Hechos poco fieles", 
Lena Andersson
📷Willy Ronis
¿Sabías que Tucumán tiene su propia Estatua de la Libertad y una historia fascinante detrás?

Esta imponente escultura de mármol de Carrara, ubicada en el centro de la Plaza Independencia de San Miguel de Tucumán, es una de las obras más emblemáticas de la genial artista Lola Mora.

Fue un encargo del presidente Julio Argentino Roca y se inauguró oficialmente el 24 de septiembre de 1904. Su instalación no estuvo libre de polémica: originalmente se pensaba colocar frente a la Casa Histórica, pero la propia Lola Mora se opuso firmemente para no romper la estética del lugar, logrando que se trasladara al corazón de la plaza principal. Para hacerle espacio, incluso se tuvo que reubicar una estatua de Manuel Belgrano que se encontraba allí.

La obra muestra a una mujer con una postura decidida, vestida con un ropaje que simula estar mojado y adherido al cuerpo, inspirada en la clásica Victoria de Samotracia. El gran simbolismo está en sus manos y pies: la figura avanza con fuerza hacia el frente mientras rompe unas pesadas cadenas y deja grilletes en el suelo, representando la ruptura de la opresión y el nacimiento de la independencia argentina. Un orgullo cultural que adorna nuestra provincia y que vale la pena admirar cada vez que pasamos por la plaza.