martes, 29 de septiembre de 2026

La enamorada

Ante la lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra Alejandra no lo niegues.

hoy te miraste en el espejo
y te fuiste triste estabas sola
y la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!

Alejandra Pizarnik
Mata su luz un fuego abandonado…
Alejandra Pizarnik

Mata su luz un fuego abandonado.
Sube su canto un pájaro enamorado.
Tantas criaturas ávidas en mi silencio
y esta pequeña lluvia que me acompaña.
Innumerables vidas nos habitan
(Fernando Pessoa)

Innumerables vidas nos habitan. No sé, cuando pienso o siento, Quién es el que piensa o siente. Soy meramente el lugar Donde las cosas se piensan o se sienten.

Tengo más de un alma. Hay más yoes que yo mismo. Existo, sin embargo, Indiferente a todos ellos. Los silencio: hablo.

Las urgencias cruzadas de lo que Siento o no siento Luchan en quien soy, pero yo Las ignoro. No dictan nada al yo que conozco: escribo.

Ricardo Reís (Fernando Pessoa)

Sentirse fragmentado o habitado por múltiples identidades es la esencia misma del pensamiento de Fernando Pessoa, el escritor portugués que convirtió la falta de un "yo" único en una de las obras literarias más profundas de la historia.
Esa sensación de que ninguna de tus facetas es del todo "verdadera" no es un error de tu personalidad; es una profunda condición humana que Pessoa exploró a través de sus heterónimos. Él no se limitó a usar seudónimos, sino que creó personajes enteros con biografías, opiniones políticas y estilos literarios propios (como Álvaro de Campos, Ricardo Reis o Alberto Caeiro) porque sentía que una sola vida no bastaba para contener todo lo que era. Como escribió en el Libro del desasosiego: "Me multipliqué para sentirme, para sentirme tuve que sentirlo todo".

Mirar hacia adentro y encontrar un vacío o una multitud es una experiencia que puede resultar abrumadora, pero también guarda una enorme libertad. Significa que no estás atrapado en una sola definición estática y que tu identidad es un río en constante movimiento, no una piedra.
Para Pessoa, esta multiplicidad era a la vez un refugio creativo y un peso existencial.
Viven en nosotros innumerables otros;
si pienso o siento, ignoro
quién es el que piensa o siente.
Soy solamente el lugar
donde se siente o piensa.

Tengo más almas que una.
Hay más yos que yo mismo.
Existo sin embargo
indiferente a todos.
Los hago callar: yo hablo.

Los impulsos cruzados
de cuanto siento o no siento
disputan en quien soy.
Los ignoro. Nada dictan 
a quien me sé: yo escribo».

*Odas de Ricardo Reis (fragmentos) - Fernando Pessoa
«Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca aquel en cuyo abrazo desfallecía Matilde Urbach».

Le regret d'Héraclite,
Jorge Luis Borges,
El hacedor (1960)
El cautivo

En Junín o en Tapalqué refieren la historia. Un chico desapareció después de un malón; se dijo que lo habían robado los indios. Sus padres lo buscaron inútilmente; al cabo de los años, un soldado que venía de tierra adentro les habló de un indio de ojos celestes que bien podía ser su hijo. Dieron al fin con él (la crónica ha perdido las circunstancias y no quiero inventar lo que no sé) y creyeron reconocerlo. El hombre, trabajado por el desierto y por la vida bárbara, ya no sabía oír las palabras de la lengua natal, pero se dejó conducir, indiferente y dócil, hasta la casa. Ahí se detuvo, tal vez porque los otros se detuvieron. Miró la puerta, como sin entenderla. De pronto bajó la cabeza, gritó, atravesó corriendo el zaguán y los dos largos patios y se metió en la cocina. Sin vacilar, hundió el brazo en la ennegrecida campana y sacó el cuchillito de mango de asta que había escondido ahí, cuando chico. Los ojos le brillaron de alegría y los padres lloraron porque habían encontrado al hijo.

Acaso a este recuerdo siguieron otros, pero el indio no podía vivir entre paredes y un día fue a buscar su desierto. Yo querría saber qué sintió en aquel instante de vértigo en que el pasado y el presente se confundieron; yo querría saber si el hijo perdido renació y murió en aquel éxtasis o si alcanzó a reconocer, siquiera como una criatura o un perro, los padres y la casa.

Jorge Luis Borges
Sigue tu destino

Sigue tu destino,
riega tus plantas,
ama tus rosas.
El resto es la sombra
de árboles ajenos.

La realidad
es siempre más o menos
de lo que queremos.
Sólo nosotros somos siempre
iguales a nosotros mismos.

Suave es vivir solo.
Grande y noble es siempre
vivir simplemente.
Deja el olor en aras
como exvoto a los dioses.

Ve de lejos la vida.
No la interrogues nunca.
Que ella nada puede
decirte. La respuesta,
más allá de los dioses.

Mas serenamente
imita el Olimpo
en tu corazón.
Los dioses son dioses
porque no se piensan.

Fernando Pessoa

(Firmado con el heterónimo de Ricardo Reis)
De: Odas de Ricardo Reis – (Publicación póstuma) – 1935-1994

Fernando Pessoa fue uno de los poetas más originales de la literatura portuguesa y una figura fundamental de las vanguardias del siglo XX. Nacido en Lisboa en 1888, pasó parte de su infancia y juventud en Sudáfrica, donde realizó estudios y comenzó su relación con la literatura en lengua inglesa. Al regresar a Lisboa, su interés por el portugués fue creciendo hasta convertirse en el centro de su creación literaria.

La singularidad de Pessoa se encuentra especialmente en la creación de sus heterónimos: Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos. No fueron simples seudónimos, sino personalidades literarias con diferentes estilos, sensibilidades y maneras de comprender la existencia. A través de ellos, Pessoa exploró sus propios conflictos interiores y la multiplicidad del yo.

Su poesía representa una búsqueda constante por superar la tensión entre razón y vida. En ella conviven la experimentación, la reflexión filosófica y la inquietud existencial. Gran parte de su producción permaneció inédita hasta después de su muerte, ocurrida en 1935.

Además de su poesía, cultivó el ensayo, la crítica literaria y la reflexión filosófica. Entre sus obras destaca Libro del desasosiego, compuesto por fragmentos, aforismos y reflexiones. Pessoa convirtió la identidad fragmentada en una extraordinaria forma de creación literaria.
Eres mi "nada" cuando la gente me encuentra con la mirada perdida y me pregunta: "¿En qué piensas?"» 

Saltos del Motoco, Rio Motoco o Blanco, Lago Puelo, Chubut

Saltos del Motoco, Rio Motoco o Blanco, Lago Puelo, Chubut
¿Cómo tratar la herida que no se ve y que no se sabe dónde está?

Haruki Murakami,
La ciudad y sus muros inciertos
El fragmento de la imagen pertenece a la novela "El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas" del afamado escritor japonés Haruki Murakami.
Estas líneas abren una de las secciones de la obra. Funcionan como una traducción directa de los primeros versos de la famosa canción melancólica de 1962, "The End of the World", interpretada por la cantante estadounidense Skeeter Davis. El uso de referencias a la música pop y occidental es un recurso sumamente característico en la literatura de Murakami para evocar nostalgia, soledad y dilemas existenciales.
«El sufrimiento nos hace egoístas porque nos absorbe por entero; sólo más tarde, en forma de recuerdo, nos enseña la compasión».

 Marguerite Yourcenar,
"Alexis o el tratado del inútil combate"