jueves, 17 de septiembre de 2026

Historia Argentina

Somos el río que invocaste, Heráclito.
Somos el tiempo. Su intangible curso
acarrea leones y montañas,
llorado amor, ceniza del deleite,
insidiosa esperanza interminable,
vastos nombres de imperios que son polvo,
hexámetros del griego y del romano,
lóbrego un mar bajo el poder del alba,
el sueño, ese pregusto de la muerte,
las armas y el guerrero, monumentos,
las dos caras de Jano que se ignoran,
los laberintos de marfil que urden
las piezas de ajedrez en el tablero,
la roja mano de Macbeth que puede
ensangrentar los mares, la secreta
labor de los relojes en la sombra,
un incesante espejo que se mira
en otro espejo y nadie para verlos,
láminas en acero, letra gótica,
una barra de azufre en un armario,
pesadas campanadas del insomnio,
auroras, ponientes y crepúsculos,
ecos, resaca, arena, liquen, sueños.
Otra cosa no soy que esas imágenes
que baraja el azar y nombra el tedio.
Con ellas, aunque ciego y quebrantado,
he de labrar el verso incorruptible
y (es mi deber) salvarme.

El hacedor, 
Jorge Luis Borges

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Faro San Pío, Ushuaia

Faro Cabo San Pío es el punto más austral del territorio continental de la Argentina y se encuentra en la Península Mitre de la Isla Grande de Tierra del Fuego. [1, 2]
"Una angustia tremenda que no puedo expresar
me ahoga el equilibrio sereno del rimar,
una angustia tremenda de atormentado duelo,
una amargura inmensa tan grande como el mar.
Que no sé lo que digo, que no sé lo que siento
o si sé lo que siento no lo puedo expresar.
Que yo sólo anhelo ser alma
ser crepúsculo, aurora, ser flor,
ser muy bueno, muy niño, muy pobre,
ser mañana, ser miel, ser amor”.

Federico García Lorca

A Federico García Lorca se le recuerda con frecuencia por la violencia de su muerte antes que por la profundidad de sus preguntas. Sin embargo, en sus escritos juveniles ya habitaba una angustia que ninguna palabra lograba contener. «Si sé lo que siento, no lo puedo expresar», confesó, revelando el drama de quien busca convertir el dolor en belleza. Su mirada también cuestionó la fe nacida del miedo y soñó con una patria fundada en el amor y la igualdad. Leer hoy a Lorca es descubrir que la verdadera poesía no ofrece respuestas: ilumina nuestras heridas y les concede un nombre.
«A veces la vida cruza en tu camino cosas maravillosas, que no buscas y sin embargo encuentras. En tu mano está entonces aprender a valorarlas como se merecen. A veces se trata de personas, a veces de pequeñas cosas, a veces momentos fugaces.»

Ángela Becerra,
El penúltimo sueño
En aquel preciso momento el hombre se dijo:
Qué no daría yo por la dicha
de estar a tu lado en Islandia
bajo el gran día inmóvil
y de compartir el ahora
como se comparte la música
o el sabor de la fruta.
En aquel preciso momento
el hombre estaba junto a ella en Islandia.

Nostalgia del presente,
Jorge Luis Borges

lunes, 14 de septiembre de 2026

"Hay muchas formas 
de despedirse 
dando la mano
dando la espalda
nombrando fechas 
con voz de olvido 
pensando en nunca
moviendo un ramo
ya deshojado
por suerte a veces
queda un abrazo 
dos utopías 
medio consuelo
una confianza
que sobrevive
y entonces triste 
el adiós dice
que ojalá vuelvas".
"Adioses", 
Mario Benedetti

Camila O'Gorman, joven de la alta sociedad porteña. Buenos Aires c, 1846.
📷 Autor desconocido.

Maria Camila O'Gorman (Buenos Aires, 9 de julio de 1825 -Santos Lugares de Rosas, 18 de agosto de 1848) fue una joven argentina que protagonizó una trágica historia de amor durante el segundo gobierno de Juan Manuel de Rosas. Enamorada del Sacerdote de su capilla, el tucumano, Ladislao Gutiérrez, huyó con él el 12 de diciembre de 1847 para refugiarse en la ciudad de Goya, Corrientes. Finalmente fueron descubiertos y entregados al Gobierno, que decidió su fusilamiento.

Wickimedia. Fundatión. Inc.
Emily Dickinson. Hay una languidez de la vida.

Hay una languidez de la vida
más inminente que la pena,
Es sucesora de la pena
cuando el alma ha sufrido
todo lo que puede.
Una somnolencia difusa,
un ofuscamiento como neblina
envuelve tu conciencia,
una neblina que conduce a un despeñadero.
El cirujano no se inmuta ante el dolor,
su hábito es severo,
pero él sabe que ha cesado de sentir
la criatura que yace ahí.
Y te dirá que la técnica tardó,
que alguien más poderoso que él
ha oficiado antes
y ya no hay vitalidad.

Emily Dickinson (Estados Unidos, 1830 – 1886)