jueves, 27 de febrero de 2025

"Tres pasiones, simples pero abrumadoramente fuertes, han gobernado mi vida: el anhelo de amor, la búsqueda del conocimiento, y la insoportable pena por el sufrimiento de la humanidad. Estas pasiones, como grandes vientos, me han llevado de aquí para allá, en un curso caprichoso, sobre un profundo océano de angustia, llegando al borde de la desesperación.
He buscado el amor, primero, porque trae éxtasis - el éxtasis tan grande que a menudo habría sacrificado el resto de la vida por unas horas de esta alegría. Lo he buscado, después, porque alivia la soledad - esa terrible soledad en la que una conciencia temblorosa mira sobre el borde del mundo hacia el frío e insondable abismo sin vida. Lo he buscado, finalmente, porque en la unión del amor he visto, en una miniatura mística, la visión prefigurante del cielo que santos y poetas han imaginado. Esto es lo que buscaba, y aunque pueda parecer demasiado bueno para la vida humana, esto es lo que –al fin – he encontrado.
Con igual pasión he buscado el conocimiento. He deseado entender el corazón de los hombres. He deseado saber por qué las estrellas brillan. Y he intentado detener el poder pitágorano por el cual el número se mantiene dominado por encima del flujo. Un poco de esto, pero no mucho, he logrado.
El amor y el conocimiento, en la medida de lo posible, llevaron hacia los cielos. Pero siempre la pena me trajo de vuelta a la tierra. Los ecos de gritos de dolor reverberan en mi corazón. Niños en hambre, víctimas torturadas por opresores, ancianos indefensos una carga odiada para sus hijos, y todo el mundo de soledad, pobreza y dolor hacen una burla de lo que debería ser la vida humana. Anhelo aliviar el mal, pero no puedo, y también sufro.
Esta ha sido mi vida. He encontrado que vale la pena vivir, y con gusto lo viviría de nuevo si me ofrecieran la oportunidad.".

La Autobiografía de Bertrand Russell (1967-1969), Prólogo:
 Lo que he vivido, 
 Bertrand Russell. 

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