miércoles, 17 de agosto de 2016

Que el soneto nos tome por sorpresa - Jorge Drexler - Pelicula Lope

Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tal aprieto;
catorce versos dicen que es soneto:
burla burlando van los tres delante…  

¿Cómo se hace un soneto? La receta nos la daba Lope de Vega en el siglo XVII y, en el XXI, nos la ha recordado el uruguayo Jorge Drexler con ‘Que el soneto nos tome por sorpresa’, el título de la canción que compuso especialmente para tema principal de la película Lope, dirigida por el brasileño Andrucha Waddington, quien decidió continuar con la reciente moda de reflejar tiempos pasados, y plasmó en este biopic  justamente el momento menos documentado de la vida del poeta del Siglo de Oro: su juventud, su etapa más mujeriega. Alberto Ammann da vida a este personaje junto a Pilar López de Ayala quien encarga a su gran amada Elena Osorio.
Que el soneto nos tome por sorpresa’, una romántica canción en forma de soneto, con acordes del siglo de oro, con sabor a la comedia nueva, con capas y espadas, corrales, caballos, amor… que reúne claramente todos los requisitos para ser la banda sonora ideal para esta gran película de época.
Por sorpresa no nos tomó, ya que la melodía apuntaba maneras y era una de las favoritas para alzarse, como de hecho se alzó, al Premio Goya del cine español a la Mejor Canción original, consiguiendo así desbancar a ‘In the lap of the mountain’, compuesta por Víctor Reyes y Rodrigo Cortés para la cinta ‘Buried’; a ‘Loving Strangers’ de Lourdes Hernández González para ‘Habitación en Roma’ y a ‘No se puede vivir con un franco’ de Emilio Aragón, ‘Pájaros de papel’.
Finalmente se impuso la belleza de esta canción que acompaña al relato de amor y aventuras sobre la vida de Lope de Vega, un hombre que supo enamorar y plasmar sus sentimientos de forma magistral al igual que Drexl
er, quien nos ha demostrado que un soneto no tiene por qué estar pasado de moda y puede convertirse en una bonita y esplendida canción. Por sorpresa, no nos ha dejado; dado que la trayectoria del cantautor uruguayo es impecable y cuenta con grandes éxitos entre los que destaca el Óscar, que le sirvió en el 2005 para obtener un reconocimiento mundial, por su tema ‘Al otro lado del río’ en el filme Diarios de motocicleta.
En su último disco Amar la trama, muestra que prefiere asumir riesgos y plantearse nuevos retos, ya que para él lo importante no es el destino final, sino lo que ocurre por el camino, el desarrollo, la trama, y así lo plasma en su nuevo trabajo, continuando con un camino único y personal en la música. No nos extraña que el gran renovador de la canción de autor vuelva a corroborar que su carrera se va trazando gracias a su excelencia musical.
Y es que hasta el siglo XVI se ha remontado para poner letra y música a la forma métrica clásica más empleada por los autores del Siglo de Oro español y ha conseguido no solo actualizarla y embellecerla, sino también llevarla de nuevo al éxito. Como diría el propio poeta: Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho
pues fin con este verso le voy dando.
Ya estoy en el segundo y aun sospecho
que voy los trece versos acabando:
contad si son catorce y está hecho.
Catorce magníficos versos endecasílabos logró elaborar Jorge Drexler, quién sabe si para ello tomó como fuente de inspiración el metasoneto del escritor. Sea como fuere, el resultado está claro y se lo ha reconocido recientemente la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España con el Premio Goya a la Mejor Canción Original:
Que el soneto nos tome por sorpresa,
como si fuera un hecho consumado,
como nos toman los rompecabezas,
que sin saberlo, nacen ensamblados.
Así el amor, igual que un verso empieza, 
sin entender desde donde ha llegado.



Que el soneto nos tome por sorpresa

Entrar en este verso como el viento,
que mueve sin propósito la arena,
como quien baila que se mueve apenas,
por el mero placer del movimiento.

Sin pretensiones, sin predicamento,
como un eco que sin querer resuena,
dejar que cada sílaba en la oncena
encuentre su lugar y su momento.

Que el soneto nos tome por sorpresa,
como si fuera un hecho consumado,
como nos toman los rompecabezas,

que sin saberlo, nacen ensamblados.
Así el amor, igual que un verso empieza,
sin entender desde donde ha llegado.

Que el soneto nos tome por sorpresa,
como si fuera un hecho consumado,
como nos toman los rompecabezas,

que sin saberlo, nacen ensamblados.
Así el amor, igual que un verso empieza,
sin entender desde donde ha llegado. 

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