miércoles, 6 de julio de 2016

La oportunidad de estar callado


Mi carácter impulsivo, cuando era niño me hacia reventar en cólera a la menor provocación, la mayoría de las veces después de uno de éstos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.
 
Un día mi maestro, que me vio dando excusas después de una explosión de ira, me llevó al salón y me entregó una hoja de papel lisa y me dijo: ¡Estrújalo!
 
Asombrado obedecí e hice con el una bolita.
- Ahora -volvió a decirme- déjalo como estaba antes.
 
Por supuesto que no pude dejarlo como estaba, por más que traté el papel quedó lleno de pliegues y arrugas.
 
El corazón de las personas -me dijo- es como ese papel...
 
La impresión que en ellos dejas, será tan difícil de borrar como esas arrugas y esos pliegues.
 
Así aprendí a ser más comprensivo y paciente.
 
Cuando siento ganas de estallar, recuerdo ese papel arrugado.
 
"Habla cuando tus palabras sean tan suaves como el silencio." 
Nunca desperdicies la oportunidad de quedarte callado.



Todo tiene una razon de ser

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