sábado, 18 de junio de 2016

Omraam Mikhaël Aïvanhov

"Cuando entréis en un bosque tratad de tomar conciencia de que una multitud de criaturas están ahí de un lado para otro, ocupadas en 

diferentes actividades, y que os están observando. Tratad de 

poneros en relación con ellas, e incluso dirigidles la palabra

para demostrarles que apreciáis su trabajo.

Acercaos a un árbol, por ejemplo, y decidle: «¡Qué hermoso eres!

¡Qué fuerte, resistente y sólido! ¡Oh! ¡Si pudiera tener yo

también tu resistencia y tu solidez! Te encargo de decirles a

todos los árboles del bosque que son magníficos, que los amo;

saluda a cada uno de mi parte, y transmíteles mi beso.» Abrazáis

al árbol, y entonces, las entidades que viven en él transmitirán

vuestro amor a todo el bosque. Así, mientras continuáis paseando,

las otras entidades que han recibido vuestro mensaje salen de los

árboles para contemplaros; se sienten maravilladas y danzan a

vuestro paso. Y cuando regresáis a casa, os sentís felices,

sentís que habéis saboreado algo de la vida verdadera."

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