sábado, 7 de mayo de 2016

De las relaciones de pareja y amistosas


Una vez compré unos zapatos rojos, fue indiscutiblemente amor a primera vista. Me gustaron tanto, que inmediatamente pedí mi size, me los medí- y aunque un poquito apretados por el material de cuero- aún así los compré. Cuando llegó el momento de usarlos me di cuenta que aún me apretaban, pero los quería tanto que tenía que sacrificarme. Sin embargo, aunque lucían muy bonitos no pude disfrutar mientras los tenía puestos. Volví a la tienda y pedí que lo expandieran un poco, pero aún así me apretaban. Pues los regalé a alguien que se le quedarán mejor y me compré unos del mismo color que me quedan súper cómodos.
La moraleja de esto es que, muchas veces tenemos relaciones que sencillamente aunque la deseamos y queremos NOS APRIETAN, NO SON PARA NOSOTROS y es necesario dejarlas ir y no forzar. A veces tratamos demasiado, sin resultado alguno y eso desgasta. Quizás ese amigo o esa pareja no puede estar en nuestras vidas aunque nos deslumbre la idea de que será hermoso tenerlos en ella. En esos casos, es mejor dejar eso que nos aprieta y buscar lo que nos da comodidad y al mismo tiempo nos hace sentir bien... Así cómo los nuevos zapatos rojos.
Erimel Tejeda





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