lunes, 11 de enero de 2016

EL SER QUE NO SE PUEDE DUDAR - Jeff Foster

Cuando estás realmente presente 
el mundo entero puede desvanecerse en la nada.
Eres etéreo. Espacioso. Inmenso. 
Sólo estás tú. Sólo la experiencia presente.
El ayer puede parecer como a un millón de kilómetros de distancia.
No puedes creer que algún mañana vuelva a llegar.
Quizás no lo hará. Simplemente ya no lo sabes.
Estás inmerso en el No-Saber.
El tiempo se expande hasta el infinito y desaparece en la noche.
¿Acaso te has encontrado con algún otro ser humano aquí?
¿Habrás de encontrarte con alguien de nuevo?
¿Sigues siendo parte de la humanidad?
¿O estás finalmente desapareciendo?
En realidad no lo sabes. No hay ninguna evidencia directa.
Ahora sólo tienes memoria. Y la memoria es sólo pensamiento.
Y el pensamiento siempre está pasando, nunca es estable.
Y el mundo parece estar muy lejos.
Y tu soledad es absoluta.
Tus entrañas sienten duda, tu corazón está un poco sensible,
la noche está tan viva, y te sientes tan desnudo como un bebé.
No discutas con lo desconocido. No conspires en su contra.
Relájate en ello. Déjate caer en su abrazo infinito.
Entrégate a su corazón sagrado.
Toma esta vida momento a momento. Es lo único que tienes, de cualquier forma.
No una serie de momentos, sino solo Uno.
Rico, pleno, vivo, puro.
No estás loco. Sólo menos adormecido que antes.
Más de la vida puede moverse a través tuyo ahora.
Más alegría y más tristeza. Más felicidad y más aburrimiento.
No te has vuelto inmenso. Siempre fuiste inmenso.
Cuanto más presente estás, más fluido se ve todo.
Y menos sólido.
Y mas inasible.
Y más extraño
El viejo modo de confiar colapsa.
Una nueva clase de confianza nace:
Una confianza no en objetos, o en gente, o en experiencias.
Sino en la Fuente. Y confiando en la duda, también.
Honrando incluso la duda.
Amando la duda.
No hay vuelta atrás.
Jamás te recuperarás de este despertar.
Sólo hallarás mayor valentía.
Y una mejor disposición para recorrer tu camino.
Y aprenderás a amar tu fragilidad.
Y a sonreírle a tu incertidumbre.
Y a reír a carcajadas mientras el mundo se desvanece.
(Es tan familiar, este lugar, tan tierno.
Y tú lo habitas tan bellamente.)
Así que este es el precio que pagas por ser completamente libre:
La pérdida del viejo suelo.
El desvanecimiento de un mundo.
El cuestionamiento de lo que alguna vez apreciaste tanto.
Pero pronto te cansas de charcos, amigo,
y las profundidades del océano te cantan
mientras te quedas dormido...
- Jeff Foster
(Imagen: Fergus Mackay)

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