martes, 28 de julio de 2015

Xul Solar vuelve al Tigre, su tierra de la utopía

Una muestra de acuarelas, dibujos, objetos y fotos.El artista pasó en Villa La Ñata los últimos diez años de su vida. Allí ideó fachadas y buscó cómo acercarse a la verdad.


Todo lo que rodea al pintor Xul Solar (1887-1963) siempre es místico, excepcional, mágico. Del artista –quien murió en el Tigre después de haber pasado allí, en su casa “Li-Tao”, los últimos 10 años de su vida-, se realiza ahora una exposición linda, mediana y sólida en el Museo de Arte del Tigre (MAT). Se sabe que el Tigre significó para Xul no sólo un espacio apartado de la urbanidad sino sobre todo la posibilidad de la utopía: la posibilidad, quizás, de materializar su famoso Pan Klú Delta, esa comunidad de artistas que siempre imaginó (relacionada con el Klub Universal, el grupo que había fundado en 1939). O la oportunidad quizás, como veremos más adelante, del reencuentro del hombre en soledad consigo mismo. En cualquiera de los dos casos, para ello, el paisaje del Delta es ideal, inspirador.
Plurentes, 1949

En la exposición del MAT quedan las ideas y proyectos de Xul para la zona, siempre en vínculo con sus obsesiones: el lenguaje y los juegos esotéricos, metafísicos. Relacionados con esto, en la muestra -curada por Mariana Marchesi- hay 35 acuarelas, dibujos, objetos y fotografías que el artista produjo entre 1954 y 1962, que hay que saber leer en clave. Comprenden bocetos "arquitectónicos" (tienen más de dibujo artístico que de arquitectura y están relacionados con el estudio de la Cábala), ideas de fachadas y edificios para las islas, algunas retrografías (rostros de personajes que al pintor le resultaban significativos, como el de San Paulo de Tarso) y algunas pensi-formas (composiciones en las que aparece uno de los dos lenguajes que Xul había inventado, el neocriollo). Centrada específicamente en el período vital durante el que Xul vivió en la región, la muestra y sus obras dan cuenta de dos actitudes que el pintor tuvo frente a la vida, durante esos últimos años en el Tigre: al principio pensaba que los hombres podían ser mejores mediante la vida comunitaria. Pero hacia el final, pensó que el hombre solitario y su acercamiento y búsqueda de la verdad, eran lo único que marcaba el camino verdadero.
En la exposición está exhibido su conocido Panajedrez, llamado también Panjuego o Ajedrez criollo, mediante el que Xul propuso resolver los problemas de la Panlengua, el otro idioma inventado por el pintor, universal monosilábico, sin gramática, con raíz numérica y astrológica. Xul pensaba que el Panajedrez era un juego más complicado y espiritual que el ajedrez a secas. Jorge Luis Borges –muy amigo de Xul- recordaba que el pintor cambiaba constantemente las reglas del juego, en su afán por hacerlo perfecto. Y esta idea de cambio constante estuvo siempre presente en el artista: sobre el fútbol, por ejemplo, se cuestionaba: “¿Por qué jugar con 1 pelota y no con 3 o 4?”.
La casa donde Xul vivió estaba (y está) ubicada en el embarcadero “Los Ciruelos”, en Villa la Ñata, a la vera de la confluencia entre el río Luján y el canal Villanueva. Comprada en 1957 y construida sobre pilotes, Xul la bautizó “Li-Tao”: “Li” por su esposa Lita (llamada en realidad Micaela Cadenas) y “Tao” por la palabra china “Tao”, que significa “camino”. En esta casa construyó, también, su Taller Río Luján. Fotos suyas aparecen en la muestra. El proyecto de recuperación y puesta en valor del predio –iniciativa conjunta del Museo Xul Solar-Fundación Pan-Klub y la Municipalidad de Tigre- corre en paralelo a la exposición del pintor en el MAT.
Borges aseguraba que Xul era un pintor místico. Y un poeta. Decía sobre él, en una conferencia de 1965: “Creo en la facultad visionaria. Entonces, creo en la facultad visionaria y creo en la verdad de aquello que los ángeles le contaron a Xul”. Más tarde, en otra conferencia de 1980, agregará: “Yo tengo que hablar de ese gran continente, de ese vasto país con sus imperios y su historia y sus mitologías y su botánica y su zoología, todo eso que fue Xul Solar. Y no sé si lo he alcanzado, creo que no. Pero he entrevisto bastante para sentir ahora el vértigo, siento el vértigo de todo aquello infinito que vi en Xul, de lo cual me fue dado discernir algo”. Ahora, por estos días, el continente Xul volvió al Tigre, cargado de misterio, mística y signos. Cargado de una delgada bruma misteriosa.

Fuente: http://www.clarin.com/cultura/Xul_Solar-panajedrez-pintor_argentino-arte_argentino_0_1401460705.html#

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