jueves, 23 de julio de 2015


Aletargados en perpetua siesta después de inconfesables andanzas nocturnas, desentendidos o alertas, los gatos están en la casa para ser consentidos, para dejarse amar indiferentes. Dios hizo los gatos para que hombres y mujeres aprendan a estar solos.
Darío Jaramillo
Escritor y poeta colombiano

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